viernes, 12 de octubre de 2012

Y hónramos nuestros créditos así como nosotros honramos nuestras deudas.

Siempre rezongo por lo mismo, es que no puedo asumir que el mundo ponga a la Economía por encima de todo.

En el ámbito internacional, el tema de la Fragata Libertad y el embargo por parte de los fondos buitres. El mundo convalida eso. Convalida que la especulación financiera se privilegie a cuestiones de soberanía. Para el mundo es más importante "honrar las deudas" que la soberanía de los estados. No es que yo sea estatista, sólo estoy poniendo de manifiesto cómo están tergiversados los valores, los valores que el mundo dice tener, sea verdad o mentira que Argentina pueda o no pagar esa deuda, sea verdad o mentira que la Fragata Libertad tiene inmunidad soberana y sea verdad o no que el valor de la Fragata, además del económico tiene un valor histórico y simbólico que supera su costo. Esto nos lleva a revisar si convalidamos o no la especulación financiera de tipo rapaz, como es comprar una deuda regalada para, inescrupulosamente, invocar el carácter de soberano de la supuesta deuda para ejecutarla sin miramientos. Comprar una deuda que se sabe incobrable. Porque no fue un avatar tampoco. Un Shylock de la modernidad. ¿Es ético que se legitimice este manejo? Cuando estudiamos en la facultad el tema de las inversiones, vemos que hay una relación entre el riesgo y el rendimiento. Ahora, esperar un rendimiento alto sin riesgo, ¿es natural? ¿Está bien negar el riesgo de comprar una deuda que está "de remate" y luego, inescrupulosamente intentar cobrarla? ¿Si baja el riesgo, no es razonable esperar un menor rendimiento? ¿Acaso el riesgo no se hizo cero en las sucesivas ofertas de la Argentina, las mismas que muchos inversores sí aceptaron? ¿Qué inversor no sabe que apostando a acciones y deuda, puede perder? ¿Cuál es el límite de ese riesgo? Estamos en el modelo de Shylock pero nadie enarbola el argumento de la gota de sangre.

¿Está bien (en cualquier ámbito), honrar cualquier deuda, el dinero, la propiedad, el patrimonio, por sobre las personas?

¿No hay un cuestionamiento ético en esto?

En el ámbito doméstico, por una cuestión económica (financiera), te restringen el tránsito fuera del país. No interesa que la restricción sea a la compra de dólares, el hecho es que si no se cuenta con esos dólares hay gente que no puede viajar. Y no sólo eso, sino que es penalizado con un 15% si compra con tarjeta de crédito, o sea, que uno no es libre de elegir como pagar sus gastos, ni siquiera cómo viajar, pues un requisito es la compra del pasaje a través de una agencia de viajes, lo cual también limita la libertad. Tampoco podemos prescindir de una tarjeta o de abrir una cuenta en una casa de cambios. ¿Y si no quiero tener tarjeta de crédito? ¿Y si no quiero abonar los gastos de una tarjeta o una cuenta? ¿Acaso no está claro por qué nos obligan a incurrir en gastos que de otro modo no elegiríamos incurrir? ¿No se trata de negocios, de favorecer negocios? Es lo que hacen las leyes, tras las excusas del control, del bien común y todas esas patrañas, favorecen a las empresas que se nutren compulsivamente de nuestros recursos y de pasa, engordan las arcas en forma directa mediante impuestos o en forma indirecta, mediante los impuestos cobrados a las empresas que nos expropian compulsivamente. Por otro lado ahora hay que tener patente de rico o de clase media algo más que media para viajar. Porque no todo el mundo tributa ganancias, si yo gano a la quiniela seguido y ahorro para viajar, ¿por qué no puedo hacerlo, con las privaciones que yo decida asumir aún no teniendo "capacidad económica"? ¿Por qué se impone una "razonabilidad" arbitraria? ¿Y si yo quiero dejar de viajar en colectivo y de comer postres y de comprarme ropa para poder viajar, siendo mi sueldo muy bajo, por qué no puedo? ¿Quién dice cómo manejo yo mis recursos? ¿Con qué potestad asumen que yo tengo una matriz de gastos según una generalidad mentirosa?

Estos son dos ejemplos, pero simplemente la economía, las finanzas, están fagocitando todo. Actividades que antes no se cobraban, hoy son "nichos" a ser explotados. Y eso va contra la libertad de las personas. Cada avance de la economía y las finanzas me extirpa una porción de libertad. Algo que yo era libre de hacer, ya no puedo si no pago. Y ojo, que hablo de dinero porque pareciera que quien no tiene dinero no tiene derecho a vivir. Hablo de dinero porque es la medida de todas las cosas. No porque yo me sienta perjudicada en particular porque en este momento no es mi situación. Es porque considero que el dinero, la ambición de dinero, avanza sobre la libertad de las personas a gozar de su única vida.

El problema es que lo naturalizamos. Probablemente por eso, un lector ocasional pueda sentir que exagero, pero es que perdemos la capacidad de ver lo que hemos perdido en forma acumulada a través de los años.

Naturalizamos la teoría del océano azul, de los nichos explotables, de los millares de cosas y actividades que eran libres y hoy sólo se pueden acceder por un precio. Las mejores playas, los mejores paisajes, entrar a un cine con galletitas caseras, y un montón de cosas más, que antes no pagábamos. Los nichos asaltan nuestros bolsillos, no teniendo alternativa a proteger nuestros bolsillos porque nos cuestan años de vida mantenerlos con algo dentro. Y cada vez que resignamos eso recortamos nuestra libertad de elegir hacer otras cosas.

Porque por todo, debemos pagar. ¿Para cuándo el impuesto al aire, o la concesión a una empresa que purifique o enriquezca el aire, de los 100 barrios porteños?

Buenos días.
 
DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

No hay comentarios.:

El top ten de siempre

Seguir por email