miércoles, 26 de enero de 2011

El trabajo como valor VII: el avance tecnológico (Rifkin y otros) - las otras medidas

Ante todo, como he visto que por algún motivo este tema es muy convocante, debo advertir que estos posts son de "entre casa", para un ejercicio de introspección, para arriesgar conclusiones o ensayar argumentos y contrargumentos. Se decepcionarán si buscan un artículo que hable específicamente sobre Rifkin o Buchanan y sus teorías o ideas.

En la serie de posts sobre "El trabajo como valor" he estado releyendo, atando distintas lecturas, buscando nuevas y fue así que me topé con un número de la revista Cuaderno de Materiales, el nro. 9, que trata en 5 artículos, el tema del Trabajo.

En este último artículo, el llamado "Ante la crisis del trabajo" de Antonio Antón, hay varias ideas y conceptos. En un post anterior me explayé sobre el tema del impacto de la tecnología relacionándolo con mi propia experiencia y agregando un extenso párrafo de Tedesco acerca de la influencia de la tecnología en el trabajo.

En éste me interesa destacar otro aspecto del artículo: el tema del reparto de la renta y del trabajo.

Muchas veces me prometí buscar datos acerca del PBI per capita mundial y la concentración de riqueza por región. En el libro de Tedesco, "Educar en la sociedad del conocimiento" se compara la distribución antes y después del despliegue de la tecnología en países de distinto grado de desarrollo*. E interpreta que la distribución del ingreso en los países más desarrollados muestra una tendencia cada vez más acentuada a la desigualdad**.

En este tema hago agua por todos lados, no sé cuál es la solución. No sé nada de socialismo y comunismo, y lo que sé del capitalismo es lo que he experimentado, aquí, en el Rabo del Mundo (como me gusta decir). Así que más que repetir lo creo haber leído, no puedo y no puedo tampoco elaborar una opinión que considere propia.

No sé si por prejuicios, por la marca de fuego del miedo de la dictadura, del "merecido" castigo que aguardaba a quienes se interesaban por las ideologías de izquierda, pero me parece que la solución no anda por ahí. Hay muchas medidas que provienen del socialismo que comparto, pero otras que no.

El capitalismo me parece que está haciendo mucho daño, no sólo al planeta, no sólo a las sociedades, sino también al Hombre y su expresión más genuina, su Cultura. Tal vez equivocadamente, no lo sé, pero yo no puedo privilegiar un orden nacional, regional o local que sacrifique el bienestar del hombre.

Yo no sé si hay o no otra vida, después de ésta, pero yo voy sobre seguro y prefiero vivir como si no la hubiera. Y vivir de este modo hace inaceptable el sufrimiento, el padecimiento, y la postergación en ésta. Sobre todo porque con esta idea no hay nada que una pueda llevarse, ningún mérito por acumular, ningún resarcimiento posterior.

Por eso me autodefino como "humanista" aunque no sé si existe tal cosa. Aún no he buscado nada al respecto y no quisiera tampoco ser "abducida" por ideologías ajenas que porten el mismo nombre.

Ser humanista para mí no es ser hedonista. Si fuera hedonista abogaría por el mérito, porque he tenido las oportunidades necesarias para formarme y tener un buen empleo y podría aspirar a mejores posiciones incluso. Y la verdad, pensar en un mundo movido por el mérito, cuyos bienes se paguen con ingenio, deja fuera de la fiesta a la mayoría. La mayoría que no le interesa competir o bien que no puede.

Tengo que recordar nuevamente las presentaciones del Dr. Albino y su explicación del desigual desarrollo cerebral en niños subnutridos y sin estímulo versus niños "normales". Menciona además la importancia de tener un buen "cableado" para desarrollar la inteligencia. Estos son los que no podrían competir en una sociedad meritoria.

Pero aunque resolviéramos este problema tampoco hay lugar para todos aquí. La estructura del poder siempre fue piramidal. La cumbre está reservada a unos pocos. Los más meritorios. No discutiremos aquí qué méritos son esos, pero sin duda hay algo que hacen mejor ellos que nosotros los que estamos más abajo, algo que la mayoría de nosotros no logrará jamás.

Por eso y por esta idea (loca o no) de que ésta es nuestra última oportunidad de aprovechar la vida, me parece que debería alguna forma mejor de repartir lo que hay y disfrutar todos y sin culpa ni remordimientos de lo que gozamos.

Sin duda no esperaba haber sido la única en pensar esto. Y en artículo se analizan tres de ellas con algunas variantes y discusiones.

Una es la de la distribución de la Renta Básica (RB). No es nada nuevo. Por el Rabo del Mundo, sabemos de qué se trata: un beneficio universal... o no, pero sí beneficio, subsidio, ayuda, etc. No importa cuán universal sea, hay muchas discusiones al respecto además de las que constan en el artículo. Pero en el Rabo del Mundo sabemos que produce efectos secundarios nocivos para la sociedad, pues disminuye cada vez más la porción productiva de la misma y este efecto se acentúa generación tras generación. No quiero meterme con cuestiones morales porque no es la idea volver sobre mis pasos y reflotar argumentos puritanos. Pero sí el argumento humanista que le sale al cruce y que dice que "La participación en el proceso social de producción es un factor esencial de socialización y de pertenencia a comunidades y grupos formalizados".

El otro punto es la distribución del trabajo y la necesidad (o no) de resolver la existencia de trabajo para todos. Discute detalladamente este tema y me parece que por momentos es descuidado, un poco reiterativo o poco claro al establecer diferencias (pero también puede ser la hora).

Lamentablemente para mí, el autor desestima el ocio como alternativa (¡lástima!).

Sí, estoy de acuerdo con la afirmación "es saludable criticar y tomar distancias contra este desarrollismo económico y la mercantilización del ocio".

Tal vez a esta altura de mi vida, y en enero (fundamentalmente) estoy más relajada respecto de mi relación con el ocio y no siento esa necesidad estigmática de realizarme a través del trabajo. Pero aún este mandato puritano rige en el imaginario social. Y si no fuera válido como de hecho ya ocurre en algunas sectores excluidos, la sociedad atribuye igualmente a ésta, muchas conductas que se observan en dichos grupos.

No estoy segura del estado de estas discusiones en la actualidad. De la jornada laboral, ya hemos sabido en los dos últimos años, de inciativas en Europa en sentido contrario. Respecto de las rentas básicas, no son novedad: universales o segmentadas, temporarias o casi-permanentes.

Habría que ver si hay algo nuevo en estas iniciativas.

Buenas noches.

(*) No quiero transcribir esta tabla porque yo NO sé leerlas, no logro ver lo que el autor ve, tal vez porque no tengo suficiente base teórica o no le dediqué suficiente tiempo o bien estoy leyendo la interpretación apresuradamente (no sería nada raro). Me prometo intentar entender esas tablas más adelante.

(**) Aquí también tengo problemas pues mi cerebro se resiste a ver "tendencias" con sólo comparar 1960 contra 1990.

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