miércoles, 24 de octubre de 2012

La educación y el ser "externo".

Me gusta mucho de lo que dice Freire, pero yo no sé si comparto del TODO lo que dice Freire. Freire no deja de ser partidario del sistema y sigue avalando en cierta forma la reproducción de posiciones en la sociedad.

Cuando leí a Bourdieu en "La elección de los elegidos" me produjo una sensación de zozobra. Yo sabía de qué hablaba cuando hablaba de renunciar a la cultura original. ¿Cuál es la solución? No la veía. Siempre un estudiante que proviene de una clase social no-dominante tiene la desventaja de no dominar los valores y saberes de esa clase.

Freire dice: no hace falta que sienta que su lenguaje es pobre o feo, su lenguaje es rico y también bonito. Como estudiantes primero y como docentes después hemos oído y repetido montones de afirmaciones acerca de la pobreza del lenguaje. Los adolescentes tienen un lenguaje pobre, los más pobres tienen un lenguaje pobre, etc... ¡Qué hipocresía! Montones de afirmaciones destinadas a diferenciar a la gente. 

Pero Freire también dice que tienen que aprender el lenguaje culto para no ser discriminados y para poder acceder a las mismas herramientas que los demás (los cultos).

Y acá dos cosas, otra vez.

Una es que sigue reproduciéndose la misma lógica de reproducción, sólo que en vez de pedirle que renuncie a su cultura, se le pide que simule.

La otra es que el estudiante cuya habla es distinta tiene que aprender más cosas que aquel cuyos saberes nativos son ya los de la élite. O sea que su precio por el acceso a la igualdad es mayor que aquel que ya nace "igual".

"Todos somos iguales pero algunos somos más iguales que otros".

Y esto sí es una gran verdad en una sociedad como la nuestra, que no es igualitaria. Y que reconoce la igualdad sólo como un discurso bonito.

Y así como con el habla con otro montón de cuestiones, la geografía, el uso de la matemática, las habilidades de motricidad gruesa y fina, todo es distinto. Son mundos distintos.

Como decía José Velasco en el 2007 (de la CNT de España), el sistema actual garantiza la igualdad, sí, pero DENTRO de la clase.

O sea (en mis palabras), la educación es el PEAJE a la SALA DE ESPERA para los "externos" a la clase. La educación no los hace entrar, sólo los deja en la sala de espera. La sociedad tiene otros filtros, como las pruebas de La Flauta Mágica, verdaderas pruebas de iniciación para acceder al bienestar que goza la clase dominante. Verdaderas pruebas de fe en el sistema.

Y digo "sala de espera" por ser optimista, porque varios no saldrán de allí. 

"No veo por qué, la promoción social se da a través de la educación", pensará alguno.

Porque no hay garantías. Porque el "cupo natural" de una sociedad piramidal, está formado por este primer filtro pero hay además muchos otros filtros a partir de allí: presencia, velocidad, marketing personal, edad, sexo, barrio, hobbies, grupos de afinidad. Especializaciones. Montones de peajes más.

Para acceder a una estructura piramidal, que más se angosta cuanto más se asciende. Y cuya forma está garantizada por los peajes que mantienen su forma.

Apredemos (cuando estudiamos algo de empresas) que las empresas se organizan según el grado de abstracción de tareas, cuanto más alto el nivel menos tareas operativos. Al salir de la escuela estamos en la sala de espera para el nivel más bajo. Recién. Salvo que seas "hijo de" y te espere la empresa familiar, o tus padres tengan contactos que te den mejores oportunidades, leerás un aviso en un almacén o los avisos clasificados y irás a competir con otros con las mismas necesidades de subsistencia que vos. Y sufrirás el maltrato de largas colas de cincuenta o doscientas personas para, en algún momento, acceder al nivel más bajo de la organización.

Las organizaciones necesitan del trabajo de los empleados de los niveles más bajos. Los niveles medios y altos se encargan de reducir costos: organizan la tarea, optimizan los recursos, controlan tiempos, rendimientos, números. Y cuanto más arriba, más lejos de los detalles. Más conocimiento, menos operación. Esto no lo invento, es de libro. De todos los libros de organización del Siglo XX y XXI.

Pero está el alcance del control, que como muy generosamente dice que cada 7 de abajo necesitamos 1 arriba. Y quien dice 7 dice 11 y quien dice 11 dice 20 o... Porque hay tareas muy homogéneas que bien se pueden agrupar y con algunos supervisores construimos un primer nivel de subcontrol y... empiezan a acumularse los niveles.

Siendo generosos hablamos de 1 cada 7. Uno para mandar, siete para acatar. Y es fijo. En la mayoría de los lugares. Chau igualdad. En el primer nivel. Para los que salieron de la sala de espera.

Y los que no entraron, a las changas o a quién sabe qué.

¿Cómo llegamos acá? ¡Ah! Los saberes adicionales para acceder a la base de la pirámide. Alto peaje en comparación con el pequeño esfuerzo que el hijo del dueño de la pyme deberá pagar en el colegio para acceder directamente 3 ó 4 niveles arriba.

El precio de ser "externo" se paga por todos lados. Desde la escuela, teniendo que aprender a hablar, comportarse y recordar situaciones, comportamientos y saberes completamente ajenos, para mendigar un lugarcito en el nivel más bajo. De cada 7 con suerte, uno será promovido al siguiente nivel. Sería un ejercicio interesante calcular por rubro, que probabilidades de acceder desde la base hasta un nivel de jefe tiene una persona "externa" a la clase, versus una persona "interna a la clase" pero ajena a la familia de los niveles altos, versus una persona "interna" y perteneciente.

¿No será un precio demasiado alto? Al menos para todos los que no llegan.

Buenos días.




DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

No hay comentarios.:

El top ten de siempre

Seguir por email