lunes, 13 de abril de 2015

Nacionalismo. Patriotismo. Chovinismo.

Creo que ya escribí sobre esto pero no puedo volver a volver a volver a volver sobre el tema.

¿Qué es el patriotismo? ¿Un niño puede ser patriota?

¿Qué es la patria?

¿Podemos defender incondicionalmente a nuestro país aún cuando esté este invadiendo a otros países?

¿Podemos creer las excusas de los gobiernos para justificar invasiones, por ejemplo?

¿Cómo hacer para saber si estamos siendo manipulados y que, las amenazas que dicen que estamos sufriendo no son tales?

Una persona nace y no es consciente (en el mejor de los casos) hasta su adultez de qué es el territorio, qué es la patria, qué es el estado, qué es el gobierno y qué es un país. Algunas personas no llegan a hacerse una pregunta relativa a estos temas jamás. Les crearon un deber casi moral acerca del patriotismo, un cuadro de fútbol y algún prócer o no tanto... y ciegamente repiten "... hasta la muerte".

Una persona crece y su vida transcurre en la mayoría de los casos, bajo distintos gobiernos, republicanos de distinto signo (conservadores, liberales, social demócratas, más a la derecha, más a la izquierda), dictaduras (militares) o monarquías constitucionales o no tanto, no sé, pero en general los gobiernos cambian. Y según el gobierno cambian muchas cosas, qué industria se favorece, la política con la inmigración, con las mujeres, con los pobres, con la pequeña industria, con la naturaleza, con la pesca, con la minería, con la energía, con la ciencia, con las corporaciones, con la misma política, con la libertad, con la educación, con..., con..., con. El país es distinto hacia adentro y hacia afuera con los cambios de gobierno. Muchos, en medio de la ceguera, cambian de creencias como de ropa interior.

¿Qué es entonces ser patriota? ¿Defender las banderas que levanta un gobierno? ¿Todos los gobiernos? ¿Todos? En el caso de Argentina, ¿las banderas ideológicas defendidas por Illia, Perón, Videla, Galtieri, Alfonsín, Menem, Kirchner por citar algunos? ¿Qué es lo que amamos y defendemos hasta morir cuando somos patriotas?

¿La tierra?

¿Realmente estamos amenazados por alguien? ¿Lo hemos estado alguna vez? En Argentina, por ejemplo, ¿quién nos amenaza? ¿Nos amenazan algunas hectáreas en la frontera? ¿De quiénes son esas hectáreas amenazadas? ¿Mías? ¿Tuyas? ¿Del estado? ¿De algún propietario inglés? ¿De alguna corporación?

¿La gente?

¿Quiénes? ¿Los QOM? ¿Los kollas? ¿Los ranqueles? ¿Los mapuches? ¿Los mestizos productos de violaciones y abusos a lo largo de las generaciones? ¿Los descencientes de tercera, cuarta y quinta generación de inmigrantes? ¿Los nuevos inmigrantes? ¿Por la gente que despreciamos una y otra vez, relegándolos, maltratándolos, exterminándolos, negándolos? ¿O por los distinguidos, educados, sofisticados, blancos, esbeltos, prolijos que tienen muchas casonas y viven sin fronteras y no extrañarían demasiado la patria si tuvieran que exiliarse en Miami, Roma, París o Dubai? ¿Los descendientes de las familias patricias? ¿Esa gente que miramos con admiración bobalicona?

¿Los mitos?

¿Gardel, Mercedes Sosa, Facundo Cabral, el Indio Solari? ¿Yrigoyen, Alem, Lisandro de la Torre, Alfredo Palacios, Perón, Evita, Alfonsín, el Papa Francisco? ¿Los legendarios premios Nobel, los generales de la Historia? ¿Borges, José Hernández, Sábato, Cortázar? ¿El tango, el bolígrafo, las huellas digitales, el colectivo, el alfajor y el dulce de leche? ¿Por las carnes argentinas? ¿Los cueros? ¿El trigo, el granero del mundo? ¿El ingenio? ¿La viveza criolla? ¿Por las copas mundiales de fútbol? ¿Por Vilas, Clerc, Sabatini, Fangio, Gálvez, Reutemann, los Pumas, las Leonas, Roberto de Vicenzo, Del Potro, Nalbandian, Ginobili, Maradona, Messi? ¿Tantos otros?

¿Por los cuatro climas?

¿La riqueza mineral, pesquera, agropecuaria? ¿Por el agua dulce? ¿Los lagos del sur? ¿Los glaciares, el Aconcagua, las sierras, los esteros y las playas? ¿Por el acuífero Guaraní? ¿La Puna, la Quebrada de Humahuaca, el monte y las praderas, las lagunas y los ríos?

¿Son... nuestros? ¿De veras?


¿Los próceres?

¿Vistos como santos o como demonios, según quien escribe la historia (Sarmiento, Rosas, Facundo Quiroga, Urquiza, Dorrego y Lavalle, Belgrano, San Martín, etc), pero nunca como hombres y mujeres con sus miedos, sus agachadas, sus errores, sus ingenuidades, sus malevolencias y sus contradicciones?

¿Por la bandera?

Una tela. ¿Que representa qué? ¿Las grandes extensiones de tierra de los terratenientes? ¿Las grandes plantaciones de las corporaciones o la oligarquía rural que ha explotado a los pobres y expropiado a los nativos históricamente una y otra vez, con mayor o menor anuencia de los sucesivos gobiernos? ¿Que representa las grandes batallas, exagerados los triunfos y minimizadas las derrotas, en las que murieron pobres, mestizos?

¿Por la historia? ¿No la de ahora, sino la gloriosa historia del Siglo XIX, total no queda nadie vivo y lo escrito nadie lo lee? ¿Contada a inspiración y conveniencia de aquellos con medios para hacer circular sus versiones y financiar emotivas insignias, cuadros, monumentos, eventos conmemorativos e inflamar los pechos de sentimientos inexplicables?

¿Qué es la patria?

¿Todo eso? ¡No jodan! Si alguien me dice que da la vida por los cuatro climas o los ranqueles, por el Uranio o el girasol, viviendo en el corazón de Buenos Aires, o en una sierra de Córdoba (salvo que tenga Uranio), en Mar del Plata o en Posadas ya mismo le pido que entregue su vida como demostración y emblema para todos los patriotas.

Ante una invasión real, ante la inminencia del dolor y del sufrimiento de mi familia, amigos y vecinos, los sentimientos podrían generar una resisitencia en gran parte de la población (ni siquiera toda). Por solidaridad con los pueblos sometidos a la injusticia y los atropellos, en los espíritus más generosos. Y eso qué tiene que ver con la historia o las fronteras, con un gobierno o un tipo de organización.

¿Qué es ser argentino (chileno, uruguayo, colombiano, mexicano, italiano, rumano, japones, indio, chino, tibetano o ucraniano? ¿Qué significa? ¿Es mejor ser argentino? ¿Es ser qom, kolla, ranquel o mapuche? ¿Es ser mestizo? ¿Es descender de una familia patricia? ¿Es ser propietario de montones de hectáreas, tener vacas o negociar con las transnacionales los recursos naturales del territorio?

¿Qué es ser argentino?

¿Es mejor que ser paraguayo o serbio?

¿Es peor que ser francés o estadounidense?

La vida, el dolor, el goce, el festejo, el encuentro, ¿qué tienen que ver con las banderas? ¿Qué tienen que ver con los límites y los estados que alguna vez se convinieron?

Nos morimos. Desde que nacemos nos morimos. Es nuestro destino común y perdemos las horas que deberíamos comulgar con la maravilla de nuestro planeta en discutir banalidades en vez de celebrar y disfrutar cada instante vivos.

Yo, no firmé ningún contrato social.

Yo no estoy de acuerdo con mantener una clase política parásita que se entretiene en inventarme pasiones inútiles como la creación de un mítico prócer.

Que por otro lado hace lo que se le canta y le conviene a ella a expensas mías y de todos los demás.

Yo no estoy de acuerdo con que la organización política del país que habito sea la más conveniente para la diversidad de pueblos que viven en el territorio que una serie de papeles que los identifica como un único país.

Yo me conmuevo con el dolor y el sufrimiento, el sometimiento y la frustración, la enfermedad, la decepción de las personas cualesquiera que sean y sea cual fuere su procedencia. Me conduelo. Y me emocionan los triunfos cotidianos, los nacimientos, las celebraciones colectivas, con cualquier excusa, siempre que sirva a la unión de las personas. Me conmuevo con un cielo estrellado, con las luciérnagas y con los árboles brotando en primavera o con sólo mirar la luna.

¿La historia común?

¿Qué historia? ¿Contada por quién? ¿La historia cómplice de los perpetradores del dolor de qué sectores sociales? ¿Qué nación? ¿Una ficción dibujada en mapas?

Que no se malinterprete. Me importan los habitantes de cada región por ser habitantes, por habitar, por desarrollar su vida física y sus sueños en relación a un territorio próximo, que me lo pone cerca. No por las ficciones, fantasías y pasiones inventadas que los efervorizan.

Buenas noches.


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

martes, 7 de abril de 2015

Idiota útil.

He sido y sigo siendo una idiota útil. Bueno, todos los somos aun sin saberlo ni reconocerlo, aunque la expresión "idiota útil" tenga alguna connotación que desconozco que a algunas personas algo mayores que yo les resulta especialmente ofensivo.

Alguna vez (creo) conté una de las varias ocasiones en que fui idiota útil, lo noté, y me salí.

A veces me doy cuenta de que estoy haciendo el caldo gordo a alguien que no querría que se beneficiase a mi costa pero no veo otra salida. Esos dilemas en que si estás beneficiás a uno y si no estás beneficiás a otro y ninguno de los dos te gusta. No es fácil encontrar alternativas a veces.

En este caso todo viene a cuento de un libro que estoy leyendo ahora. Lo había empezado el año pasado y debí suspenderlo. Ahora estoy finalizando varias de esas lecturas suspendidas y le tocó el turno al "Manifiesto Telecomunista" cuyo nombre confunde en Argentina pero que sería bastante más claro en Alemania en donde tiene otros significados específicos que se diluyen en la anécdota de la introducción. El texto hasta donde leí no tiene desperdicio. Es para subrayar cada párrafo porque hay montones de ideas y definiciones condensadísimas pero en esta ocasión me limitaré a unos pocos párrafos.

Transcribo esos textos y se entenderá por qué el título de este post de este blog es "idiota útil".

"La Web 2.0 emergió como el paraíso del capitalismo de riesgo, donde inversores se meten en el bolsillo el valor producido por usuarios no pagados, se montan en las innovaciones técnicas del movimiento del software libre y matan el potencial decentralizador de la tecnología de pares. (...)
Una compañía de la Web 2.0 cambia fundamentalmente la producción del contenido en Internet. Las aplicaciones web y los servicios se han vuelto más baratos y rápidos de implementar, y al permitir a los usuarios finales acceder a estas aplicaciones, una compañía podía tercerizar efectivamente la creación y la organización de su contenido a los mismísimos usuarios finales. En lugar del modelo tradicional de un proveedor de contenidos editando su propio contenido y de un usuario final consumiéndolo, el nuevo modelo permite al sitio de la compañía a actuar como un portal centralizado de usuarios que son a la vez consumidores y creadores. (...)
El uso de aplicaciones web para reemplazar el software de escritorio es mucho más significativo para el usuario cuando se trata del contenido que no es meramente textual. No sólo las páginas web pueden ser creadas y editadas en el navegador sin tener que comprar software de edición HTML, las fotografías pueden ser cargadas y manipuladas en línea sin costosas aplicaciones de escritorio para manipulación de imágenes. Un video hecho en la cámara de un consumidor puede enviarse a un sitio de videos, subida, codificada y embebida en una página HTML, publicada, etiquetada y sindicalizada a través de la web sin dejar el navegador. En el artículo de Paul Graham sobre la Web 2.0 él diferencia los roles de la comunidad/usuario más específicamente. Esto incluye al profesional, al amateur y al usuario (más precisamente, al usuario final). Los roles del profesional y el usuario eran, siguiendo a Graham, bien entendidos en la Web 1.0, pero el amateur no tenía un lugar bien definido (Graham, 2005b). Como Graham describe en “Qué pueden aprender los negocios del Código Abierto”, el amateur ama trabajar, sin preocuparse por compensación o reconocimiento alguno por su trabajo. En desarrollo, el amateur contribuye al software de código abierto mientras que el profesional es pagado por su trabajo propietario (Graham, 2005a).
La caracterización que hace Graham del “amateur” tiene una extraña semejanza a Si tuviera un circo, de Dr. Seuss, donde el joven Morris McGurk dice al staff del imaginario Circo McGurkus:
Mis obreros aman trabajar.
Dicen, “¡Trabájanos! ¡Por favor hazlo!
Trabajaremos y trabajaremos tantas sorpresas
¡Que nunca verías la mitad aunque tuvieras cuarenta ojos!” (Seuss, 1956)
Y mientras el término “Web 2.0” puede no significar nada para Tim Berners-Lee, quien ve a las innovaciones recientes como nada más que un desarrollo continuado de la Web, para los capitalistas de riesgo, que como Morris McGurk sueñan con trabajadores incansables produciendo contenidos infinitos sin demandar un salario, suena estupendo. Y en efecto, de YouTube a Flickr a Wikipedia, verdaderamente “no verías la mitad si tuvieras cuarentas ojos”. Tim Berners-Lee tiene razón. (...)
Si Web 2.0 significa algo, este significado descansa sobre la racionalidad del capital de riesgo. La Web 2.0 representa el retorno de la inversión en emprendimientos de Internet. Despúes de la decadencia puntocom (el fin real de la Web 1.0), aquellos que buscaban inversiones en dólares necesitaban una nueva razón para invertir en emprendimientos en línea. “Constrúyelo y ellos vendrán”, la actitud dominante del boom puntocom de los ’90, junto con la delirante “nueva economía” ya no eran atractivos despúes de que tantos emprendimientos fallaran. Construir infraestructura y financiar la capitalización real ya no era lo que los inversores buscaban. Capturar el valor creado por otros, sin embargo, probó ser una propuesta más atractiva."

Lo único que me consuela es que este blog casi no tiene visitas, salvo algún pico ocasional cuando alguien nuevo me conoce y me googlea con cierta habilidad y quiere saber quién soy a través de qué produzco.

Buenas noches.


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viernes, 3 de abril de 2015

Sin remedio.

Etkin, mi profesor de Estrategia en la Maestría en Administración (MBA) revalorizaba la "estrategia emergente". Mejor me explico antes de avanzar.

El tema de estrategia siempre me interesó mucho y en la medida que he ido leyendo... muuuuuy de a ratos... me doy cuenta que cada vez sé menos del tema. O sea, cuantas más fuentes leo, mayor visibilidad tengo de todo lo que me falta.

Entre las cosas que leí en esa época estaba Michael Porter (Estrategia competitiva) y Henry Mintzberg (Safari a la estrategia). Siempre dentro del campo de la estrategia en el campo económico de corte liberal y neoliberal.

En Minztberg había visto cómo históricamente en el Siglo XX (no antes) se desarrollaron distintas escuelas de pensamiento, una de ellas, dominante al menos en FIUBA y creo que también Ciencias Económicas, que es la Escuela de Planificación, que se cuela absolutamente en todo lo que es Planificación Estratégica tanto desde el punto de vista gerencial como de Marketing y de Sistemas.

La escuela de planificación en donde uno dedica ingentes horas a planificar y gestionar los riesgos, tiene un fundamento no dicho que es una aproximación a la omnipotencia: planifico y planifico, gestiono los riesgos y así bajo la incertidumbre y cumplo mis objetivos formales, declarados y medibles.

Nada nuevo.

Ahora Etkin introdujo (como en El Origen la peli en donde se "siembra una idea" en lo profundo de la mente) la idea de la estrategia emergente.

La estrategia emergente se opone (no en palabras claro) a la escuela de planificación, o sea, dice no declaradamente "SE HACE LO QUE SE PUEDE". O bien "LO QUE SALE, SALE" que es más o menos lo que pasa en la realidad cuando los recursos son más que limitados.

¿Cómo saber si lo que ocurre es lo que salió o lo que se planificó? Yo creo que sólo se puede planificar en pequeña escala pero que a gran escala, domina la estrategia emergente. O sea, hay intencionalidad en gran parte de las medidas y en muchos casos los resultados coinciden con lo planificado... pero...

PERO que en vistas de los resultados quedan sólo dos alternativas: o lo dejamos como está (porque no se quiere o porque de chiripa quedó tal como esperábamos o mejor ) o remediamos.

La AUSENCIA de remediación en muchos casos implica que lo que efectivamente ocurrió era lo que esperábamos o INESPERADAMENTE mejor que lo que esperábamos.

O sea, queríamos hace A pero salió D. ¡¡Pero D nos viene mejor que A!! Dejémoslo así.

Yo creo que el mundo que tenemos hoy no fue el planificado hace 50 años. PERO SALIÓ MEJOR DE LO QUE ESPERABAN, así que NO REMEDIEMOS, AHONDEMOS.

Este mundo no es el que yo querría, pero evidentemente está muy en línea con lo que esperaban los que tienen los medios de ahondar o remediar... y remediar, no remedian...

En definitiva lo que yo creo es que EN ALGÚN CASO, las cosas salen como se planean pero tratándose de seres humanos, a gran escala, si sale como estaba planeado, es de chiripa. Lo más frecuente es que no salga según lo planeado, y en ese caso evaluamos qué salió.

Si miramos la historia, los hechos demuestran cuáles han sido las intenciones... sólo por todo aquello que NO FUE REMEDIADO y por los pobres esfuerzos de moderar los resultados desastrosos, ocultando gran parte de aquello que haría que hasta el menos sensible estallara de ira.

Las globalizaciones, dicen los estudiosos, han sido 4 a lo largo de la Historia, y no se llevaron a cabo sin sangre.

Las "revoluciones" industrial, de las comunicaciones, de la tecnología no han sido tampoco revoluciones sin sangre. Y han dejado secuelas no remediadas, ahondadas y tergiversadas por ocultamientos, mentiras y EUFEMISMOS por grandes sectores de cómplices que prosperan en función del estado actual de cosas, es esa inmensa cantidad de situaciones no remediadas.

La enfermedad y el negocio de la "salud", las guerras santas y non-santas, las cazas de brujas e inquisiciones, la repartición del mundo en la andanada de formación de estados-nación, la mutación de las esclavitudes a lo largo de la historia, el negocio de los encierros (hospitales, asilos, cárceles), el encarrilamiento de la obediencia y el adoctriamiento en el pensamiento único (la escuela, la fábrica, la TV, los shows sensibleros de la caridad y la solidaridad, la religión), se disparan sí, casi descontroladamente, y sus efectos NO SE REMEDIAN porque no hay intención de remediarlas.

Digo casi descontroladamente porque habiendo visto sus efectos y "viendo Dios que era bueno" no se han dejado de ejecutar, se "aggiornan" a los tiempos.

Por eso considero que más allá de las intenciones declaradas hay que MIRAR LOS HECHOS, lo que realmente ocurrió, con qué secuelas quedamos, qué no se resolvió, qué se denuncia y se desoye sistemáticamente, qué se oculta, qué se tergiversa y ahí encontraremos la verdad, la verdadera intención. No en lo dicho sino en lo ocurrido y no remediado.

Habiendo sido creado Dios a imagen y semejanza del Hombre, demos una segunda lectura al Génesis: "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el sexto día." O sea, si lo que resultó está más o menos "bien" dejémoslo así.

Cuando tenía 8 años y supe que había pueblos, personas como yo en Argentina cuyas tierras ocupamos hoy, yo dije "pero hay que devolverlas". "¿Te vas a quedar sin casa?", recibí por respuesta. Con mis 8 años no tuve respuesta.

Hace unos pocos años atrás escuché algunas cosas que no me contaron de la Conquista del Desierto en el colegio. La separación de las familias, el destino de los hombres a las plantaciones y las mujeres y los niños a la servidumbre... regalados.

En la Historia de los estados ha habido montones de expropiaciones con distintos fines declarados. Sin embargo no ha habido expropiaciones para remediar las fortunas de los grandes terratenientes beneficiados por la Guerra del Desierto, por ejemplo. La acumulación a costa de sangre explícita. Todo lo contrario, hoy en día, se sigue AHONDANDO.

Petróleo, soja, negocios inmobiliarios... Eso no se toca. Ahí está la intención. Ahí está la estrategia.

Buenos días.


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