viernes 26 de junio de 2009

Elecciones 2009

No me gustan los comentarios patoteros, ni los comentarios "cancheros" con guiños para la "gente como uno", ni los poéticos, ni los apocalípticos, ni los nostálgicos, ni los nacionalistas, ni los efectistas o marketineros.
Me indigna que traten de convencerme por la forma y no por el contenido. En política pareciera que nadie tiene algo realmente importante para decir.
Muchas veces he pensado que últimamente los políticos exitosos son aquellos que no están sujetos a una ideología. La misma gente reclama esto. La gente quiere que el político se acomode a la opinión pública.
¿Y qué autoridad tiene la opinión pública? La opinión pública es una opinión, no tiene nombre, no tiene identidad y no tiene responsabilidad. ¿Cómo puede un político ir hacia donde dice la opinión pública? Lábil, sin fundamento, proclive a dejarse llevar por las modas y por la publicidad, manipulable, irresponsable.
Una opinión no es más que una opinión. Uno puede escucharla pero la opinión pública se expide sobre todo sin saber suficientemente de nada, es una medida de la percepción. ¿Y por qué opina como opina la opinión pública? Por la información que recibe, veraz o falaz, completa o incompleta, precisa o sesgada. Y además es sensible al fenómeno que se produce con eso de "miente, miente que algo queda".
Es como el caso de la escuela pública y los padres. Los depositarios del saber y conveniencia didáctica, no son los padres. Los padres pueden opinar, informarse, pedir informes, aconsejar, solicitar cambios pero no pueden ser decisores activos y medulares de los planes pedagógicos o los contenidos curriculares.
Del mismo modo la opinión pública puede actuar de muchas formas y mientras se entienda que es una medida de la percepción, de la cantidad y calidad de la información que circula y de la valoración que la gente hace de eso, vamos bien. Pero si, sabiendo que esta "opinión pública" no cuenta con la especialidad ni la experiencia, damos categoría de dictamen a lo que expresa, con la labilidad y la volatilidad de sus expresiones, ¿qué lugar puede haber para cambios estructurales, planes de largo plazo, estrategias pensadas?
Más aún si nos plantamos frente a las restricciones de nuestro sistema representativo. Para algo tenemos representantes. Si vamos a convertir todo en plebiscito y si vamos a reclamar que los jueces fallen como la gente quiere, entonces cambiemos de sistema, no sostengamos más este que tenemos.
Le han atribuido a la opinión pública tanto poder que el político tiene miedo de decir lo que piensa y revelar sus verdaderos planes. Y ante esa indefinición aparecen los advenedizos. El político que mantiene sus convicciones queda en un rincón y pasan a primer plano, los políticos transigentes y los "paracaidistas" con un buen presupuesto para publicidad y marketing. Y entonces, si había alguna vocación política genuina por esta incursión de falsarios de las ideas de moda, termina todo en una alocada lucha por el poder, totalmente vacía de contenido.
La publicidad y el marketing son dos herramientas muy poderosas para la manipulación de la gente. No es un secreto: crear una necesidad, buscar la identificación y reforzarla, generar y promover "ideas-fuerza", la repetición por múltiples medios, el asedio a toda hora bajo distintas formas: noticias, informes, reportajes, cadenas de mails, rumores, spots publicitarios, folletos, cartas, afiches, charlas, debates.
Y estas herramientas, se focalizan en algunos conceptos básicos, sin importar el fondo sino la forma, la percusión mental hasta alcanzar el objetivo: reemplazar las verdaderas necesidades y confundir a la gente.
Y entonces, ante la desesperación de alcanzar el poder se producen alianzas y acuerdos imposibles e insostenibles en una vereda y diferenciaciones ficticias e inexistentes en la vereda de enfrente.
El problema es que la sociedad está enferma y produce estos fenómenos que nos preocupan (la violencia, la discriminación, la xenofobia, la miseria, la corrupción, la inversión de valores, el oportunismo, los políticos de cartón, la farándula haciendo ideología de la estupidez), pero todos prefieren mirar para otro lado, barrer bajo la alfombra, proponer parches que no producen ningún efecto pero que satisfacen sentimientos revanchistas y pasiones baratas.
Y así nos quedamos sin oportunidades. Medidas de fondo, cambios estructurales, cambios culturales profundos... de eso nada.
Esto por un lado.
Pero por el lado de las ideologías sobrevivientes, ¿qué pasa?.
Se ocultan conveniente o inconvenientemente. Convenientemente para disfrazar de opción donde no la hay a fin de ocultar una mera lucha por el poder. Inconvenientemente porque pensamientos radicalmente distintos tejen alianzas sin futuro y sin base para oponerse a ese poder hegemónico y disfrazado con falsas diferencias. Y esto da por resultado algo que nadie quiere ver: los peronistas siempre van a terminar uniéndose y los no-peronistas siempre terminarán dividiéndose. No hay que depositar esperanzas en que un peronista se diferencie de otro después de una elección o que los no-peronistas vayan a permanecer tirando para el mismo lado después de finalizada la campaña.
¿Hay solución para estos problemas?
He leído que la crisis de representación no es pura industria nacional. Pero yo creo que si el cambio cultural no es favorecido desde las instituciones (depositarias de los valores sociales), revisando y reforzando los valores y comprometiéndose con ellos, el cambio político no es posible.
Pero el cambio cultural es de por sí un cambio político. Pero este cambio político desde las instituciones implica un cambio desde el medio hacia abajo y una presión desde abajo hacia arriba. El problema principal es ese trabajo entre las instituciones y la gente. Que la gente se sienta representada y contenida por las instituciones (políticas y no políticas) implica una reorientación y una reflexión seria y profunda acerca de la reconstrucción de este vínculo. Luego, demostrar la integridad y la permanencia de estos valores y la defensa a lo largo de las modas de dichos valores. Recién cuando la gente naturalmente referencie a sus instituciones como pilares permanentes, recién ahí se puede pensar en una presión persistente desde abajo a fin de alinear al poder con los valores sociales.

martes 3 de marzo de 2009

La nueva vieja burbuja

Bueno, para darle un poco la razón a José Pablo Feinman, éste es un blog mal escrito, y peor aún es el otro que tengo, de música. Qué sé yo, si tengo ganas alguna vez corregiré algo. Puedo escribir mejor... pero MI objetivo es escribir directo de la cabeza a los dedos, sin escalas.

Es que tengo una noticia. Es verdad que he tenido algunos aciertos pero seguramente han sido más las pifiadas. La noticia es, que desde hace años, se viene gestando una nueva burbuja.

Las burbujas tienen una hermosa historia desde el Renacimiento a la actualidad, financieras, punto.com, inmobiliarias... y finalmente, de las consultoras.

Desde que Taylor y Fayol dijeron que tanto en el ámbito técnico como en administrativo, era una buena idea dividir el trabajo, se ha ido disgregando la inteligencia de una empresa en ínfimos pedacitos.

Divide y conquista.

La mejor forma de ser eficiente es especializarse. Y también es la mejor receta para ser vulnerable.

Así que los temas espinosos, aburridos, oscuros, etc, mejor que los vea otro. Y mucho mejor si nos dicen cuál es la mejor forma de hacer esas molestas tareas, que Porter nos enseñó, no agregan valor directamente.

Ese tercero, entonces, se especializó y se congregó en torno a otros terceros conformando un SECTOR.

Unos tipos formaron un ORGANISMO y se sentaron a dictar una norma. A las empresas les encantan las normas porque les asegura la consistencia, la uniformidad, la previsibilidad y disminuye la incertidumbre y por ende el riesgo. Qué bien que suena.

¡Certifiquemos! ¡Certifiquemos! Así que hacemos un modelo, niveles de pericia, "madurez" (la verdad que están muy bien, cómo no lo vimos antes, si es sentido común, ¿no?) y formamos inspectores, evaluadores y cobramos la norma impresa y la certificación.

Pero no es tan fácil, necesitamos ayuda. ¿Y ahora quién podrá ayudarnos? "El tercero especializado". Nos capacita y nos ayuda a formar el sistema que requiere la norma, la evangelización, la documentación y las evidencias de que hacemos bien nuestra tarea. Eso nos hace sentir seguros y tomar decisiones mucho más tranquilos.

Y ya tenemos una INDUSTRIA. La necesidad, la norma, el organismo, el ente certificador, el consultor que implementa la norma, la recertificación y la publicidad.

Y cada cosa tendrá su modelo, su norma, su sistema, sus procedimientos y su certificación: seguridad, calidad, higiene, producción, servicio, etc. Cada cosa que se haga en la empresa tendrá un complejísimo mundo de sentido común, complementario a todos los otros pero íntimamente incompatible en algún punto.

Porque detrás hay distintos paradigmas o porque prestar atención a esto impide ocuparse de lo otro, en algún momento. O porque la gente, en vez de hacer su trabajo, termina dedicando 2 horas a documentación, evidencias, autoauditorías, auditorías externas, certificaciones, capacitación, etc por cada 10 minutos de trabajo original.

Para ahorrar costos y para aumentar rendimientos.

Y así tenemos un mundo de servicios inmenso, inflándose cada vez más, y que ocupa a muchísima gente.

¿Y qué pasaría si un día la gente empieza a caer en la cuenta que es mejor tomarse el tiempo de hacer las cosas con criterio y sentido común? ¿Y en vez de dividir infinitamente la tarea, dejar que la gente sepa qué y para qué lo hace y lo haga con criterio y buena disposición?.

¿Cuánta gente podría quedar sin trabajo?

Buenas noches.

La falta de respeto

Es difícil de definir. No es cuantificable. Es subjetivo. Nuestra percepción del respeto depende de nuestra historia, nuestros temores, nuestros puntos débiles, nuestras fortalezas... ¿Cómo se puede, en una empresa, determinar, qué es y qué no es una falta de respeto?

Llegué de vacaciones y no había terminado de ordenarme cuando la secretaria del director me llama para saber si iba a ir a una reunión que tenía. "No me salió ningún reminder", le contesté. Los "reminders" son los avisos que envía el Outlook cuando se tiene una reunión confirmada, X minutos antes de su comienzo. A mí no me había saltado ningún aviso, eran las 9 y habría entrado aproximadamente una hora antes. "Sí, la tenés", me contestó de mal modo. "No me salió nada" insistí. "La tenés", me dijo con fastidio. "Bueno, ahora subo", dije tragándome mi primer disgusto.

Lo viví como la primera falta de respeto.

Fui a la reunión, multitudinaria, que se trataba de una "capacitación" sobre seguridad y otras hierbas, de todos un poco, incluso, sobre VIH. Tuve que reprimir la risa, cuando hablaron del orden en el escritorio y recordé que en alguna edición anterior de un curso similar, a raíz de la instrucción de "señalizar" (¿qué?) en el escritorio, un compañero, imprimió el dibujo de un teléfono con una flecha hacia abajo y lo pegó en la pared, justo encima del teléfono. Mi compañero habría sentido que eran muy ineptos, yo, que se trataba de otra falta de respeto. Y... alguna relación hay.

Seguridad en el tránsito interno, seguridad del peatón en planta, señalización y orden en la oficina, seguridad en la oficina... No nepacos, no clips sin recubrimiento plástico. ¿Nosotros tenemos que controlar eso? ¿Por qué mejor Compras no se responsabiliza de comprar los elementos permitidos y dejamos que cada uno haga lo que mejor sabe hacer?

Llegamos a las prácticas en la oficina que atentan contra la concentración, la eficiencia y que pueden provocar accidentes. Primer factor: la prisa. La prisa puede producir que las tareas se hagan superficialmente, también accidentes, escasa profundidad en al tarea, etc, etc. Lo recomendable es sólo comprometerse por aquello que uno puede hacer en el tiempo disponible, bla, bla. Falta de respeto leve. Todos sabemos que cuando hay baile, se baila. A nadie se le ocurriría decirle al gerente y al director que el tiempo es insuficiente para hacer la tarea, profunda, concentradamente y con seguridad. Segundo factor: la frustración. Bien, en estos casos lo recomendable es tomar aire...

¡¡¡¿¿¿Cómo????!!!

De una empresa seria hubiera esperado, un "si usted cae en la cuenta de que está siendo presa de algún tipo de frustración, tenemos varias alternativas que pueden ayudar. En primer lugar el teléfono X (que sí existe y es para tratar cualquier consulta PERSONAL relacionada o no con el trabajo) en donde pueden ayudarlo, sea un asunto personal o laboral. Si en cambio, es de origen laboral puede hablar con su supervisión, o bien con Recursos Humanos y se verá qué soluciones se pueden elaborar". Algo así es lo que uno espera de una empresa seria.

No un "tome aire profundamente y... "

¡¡¡¿¿¿Qué es eso???!!!!

Mi reacción no se hizo esperar. "Me parece que este tema se está tratando con superficialidad. Me parece que la frustración es un tema muy sensible como para hacer una recomendación semejante. Una persona puede estar mal, incluso, y no saber que es por frustración." Torpes argumentos trataron de desviar el curso que esto iba tomando, pero insistí un par de veces más sin poder creer lo que había oído.

Los otros dos factores pasaron sin pena ni gloria.

Los cables, los vidrios, los tacos, el estado de los baños, montones de palabras más que provocaron alguna catarsis más.

¿Por qué estas faltas de respeto?

Yo creo que básicamente por dos cosas:
-Hay una consigna de falsa apertura: "por favor, diga lo que siente" con la voz, y un "ni se te ocurra abrir la boca" con la mirada o por intermediarios más explícitos, que la juegan de compinches... de onda...
-Una cultura de repetir sin cuestionarse lo que se dice. Ser fiel operador del mensaje. Avalada por el "por favor, diga lo que siente" (mientra sea lo que yo quiero oir).

ESTO es precisamente un mecanismo productor de frustraciones. A ninguna empresa le sirve tener empleados frustrados. Pues vienen en diversos sabores: achanchados, distraídos, incompetentes, rezongones, saboteadores concientes o inconcientes, e incluso, conspiradores, y hasta estafadores o espías.

Las prácticas "políticas" generan un mal ambiente y producen accidentes e incompetencias. Y entender esto es más sano que hacer un "curso".
Lo mejor, si uno no está dispuesto a oir críticas, es no pedir opinión. Es mucho más sano saber que uno no tendrá participación, a ser burlado.

Cuando llegué a mi escritorio, seguí revisando el mail. Casi al final, veo la invitación a la reunión del curso, no confirmada aún (pues había estado ausente 2 semanas y me reintegraba ese preciso día) de esa misma mañana a las 9:00 a.m.

viernes 27 de febrero de 2009

Se buscan paliativos para la frustración, o consuelo de tontos

(Cuando se dice héroe, léase héroe/heroína, y cuando se lea Hombre Araña, o
Superman, léase también Mujer Maravilla, o Xena, por ejemplo).

Si vos fantaseabas de chico que eras Superman o el Hombre Araña, ya venías
mal perfilado. No sólo no eras extraterrestre ni se te había alterado el ADN
en forma singular sino que además ya estabas perdido mirando el árbol sin ver
el bosque. Venías apuntándole a la mediocridad. Ni Superman ni el Hombre Araña cambiaron ni osaron jamás cambiar el statu quo. Ni ningún otro superhéroe de los más famosos (*). Acatándose al "deber ser" estatuido, a veces bajo y otros sobre la ley, nunca se replantearon su rol de diferentes, ni trataron de modificar la mediocridad general ni mucho menos cuestionar las instituciones, los valores en las que se fundan ni el concepto del bien y del mal. Igual, estos solitarios paladines, eran eso: solitarios... y adalides fundamentalistas del american way of life. Supongo que ésta no es una idea demasiado mía. Eco algo dice de esto también. Y yo, lo repito a mi manera.

Ahora, si vos fantaseabas con esto, ¿pensabas en el costo de obtenerlo? La soldedad, la incomprensión, ocasionalmente ser acusado o sospechado injustamente... ¿O tu fantasía era que siempre, en el fondo, "la gente sabe", "la gente ve", y serías siempre, aunque fuera íntimamente, admirado?

Pero creciste, por lo menos físicamente (eso que se llama envejecer, porque convengamos que alguien de 20 es más viejo que alguien de 10 y alguien de 10 es más viejo que un bebé) y no sólo, no resultaste extraordinario para los demás, salvo para unos pocos que te conocen y te admiran mirándote en detalle, sino que de lejos, igual que todos, parecés un puntito.

Y te pasó que mucha otra gente no vio lo extraordinario que sos. ¿Con qué derecho? Si vos también sos un Superman o un Hombre Araña, del día a día. Y tal vez, será que nos ha tocado el rol de los antihéroes, un inspector Clousseau o bien un Sr. López, que sigue fantaseando triunfos secretos tras las puertitas.

Y entonces cómo nos consolamos. ¿Nos comparamos con otros que están más o menos como nosotros, con sus pequeños triunfos y sus pequeñas batallas perdidas?

Maitena decía en alguna publicidad, algo así como "-si sos diviiiina, lo que importa es lo de adentro-" con ojitos luminosos, achinaditos y una sonrisita lleeeena de arruguitas simpáticas. "A tu mamá le importa", retrucaba implacable. Y en algún reportaje además agregaba que su look de arbustito despeinado se lo había aconsejado su hija.

Y la verdad es así, ¿quién te mira adentro? El radiólogo, el técnico ecógrafo, tu mamá y tus dos o tres amigos de fierro. Y ocasionalmente tu pareja, que con el tiempo, se hará más proclive a transformarte en antihéroe.

Luego, tus hijos te redimirán por un tiempo y volverás a ser héroe por un lustro glorioso, el último.

Y entonces cómo nos consolamos.

Van los primeros consuelos de tontos:
-Pensar en todos los aborígenes que murieron anónimamente en las batallas de resistencia de la conquista europea
-Pensar en todos los europeos que murieron anónimamente en batallas o por pestes en las mismas circunstancias
-Los giles que murieron en las cruzadas
-Pensar en los constructores de las pirámides, palacios, templos en las
montañas, la gran muralla china y dejaron su vida allí o en cualquier otra
parte.
-Pensar en todos los que murieron injustamente acusados de cualquier cosa en
lo que no habían tenido ni arte ni parte y cuyos nombres no trascendieron
-Pensar en los monjes, vírgenes vestales y religiosas que pasaron su vida consagrados a distintos dioses, pero no en los mártires y santos que hoy tienen nombre.
-Pensar en las víctimas propiciatorias de los ritos religiosos, anónimos también.
-Pensar en las víctimas de los ataques a ciudades durante guerras o guerrillas, cuyos nombres tampoco trascendieron.
-Pensar en todos los que se murieron de viejos, sin gloria y sin memoria, solos o bien rodeados de familias poco afectuosas.
Y luego pensar...
Tal vez no sea el único.
Y luego tratar de propiciarse algún que otro placer, de cualquier tipo, dejando vivir en paz al resto.

Supongo que la creatividad de otros originará mejores recetas.


(*) Esta es una afirmación un poco banal y superficial. El tema de los superhéroes, y algunos salen redimidos desde otros análisis. Ya se hablará de otros aspectos y de otros mitos.

miércoles 28 de mayo de 2008

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Hace dos días mencionaba el libro "Empresas depredadoras: recursos humanos no tan humanos" y ayer, en el taller de tesis de mi facultad, me entero que su autor, Alejandro Melamed era una autoridad dentro del área de RRHH de Coca Cola (estoy escribiendo desde Argentina).
Entonces vuelvo a mirar el libro y se omite el dato de la empresa en la que trabaja pero indica que desde 1988 trabaja en una de las empresas líderes globales de consumo masivo, ocupando distintas posiciones, incluso en el exterior y que actualmente (a la fecha de publicación del libro) se desempeña como Gerente Regional de Recursos Humanos y Desarrollo Organizacional Divisional.
La empresa la confirmo a través de una nota aparecida en http://www.universia.com.ar/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=19316 del 2006, mismo año de publicación del libro.
No esperaba este dato.

lunes 26 de mayo de 2008

De los empleados "full life" y de los "mercenarios"

Sé que me repito en esto. Pero aún no he cambiado de forma de pensar. He encontrado dos libros que he comenzado a leer (y no tengo fecha de finalización, por tiempo, no por desinterés) y uno de ellos es el que quiero citar en esta especulación.

"Empresas depredadoras - recursos humanos no tan humanos" (ISBN 950-12-1106-1 de Ed. Paidós, Argentina). Su autor es Alejandro Melamed, quien escribió este libro a partir de su tesis de doctorado en la UBA (Universidad de Buenos Aires, Argentina). En la edición que tengo en mis manos, el autor dice textualmente: "Lo paradójico de este tipo de procesos y posturas es que las empresas, en forma recurrente, desarrollan estrategias para incrementar la fidelidad e identificación de sus empleados, mientras que en otras etapas implementan acciones en sentido contrario, con los efectos de largo plazo de pérdida de credibilidad y baja en la motivación".

Cuando ingresé en ICTNET, tuve la intención de escribir mis inquietudes y de hecho en alguna lista de elistas.net puse de manifiesto mi postura. Pero cuando estaba a punto de escribir pusieron una nota y todo el mundo adhirió: "Gestión del compromiso". ¡Y eso me mató! Si están todos de acuerdo con extirpar del cerebro humano el deseo de tener vida personal y convertir al hombre en "empleado del mes", mi planteo no será bienvenido.

Si bien Alejandro Melamed circunscribe su estudio a los puestos jerárquicos, yo noto (y he visto sufrir y he padecido) los mismos mecanismos de manipulación en el último nivel de la jerarquía. Y cómo se produce esta fidelización en los puestos más bajos (nunca tuve un puesto jerárquico). En parte por educación (sobre todo los hijos de la generación que ingresaba y pasaba toda su vida en una empresa, "su empresa"), en parte por temor a perder el trabajo en nuestra económicamente inestable economía.

Pero también hay algo de comodidad y conveniencia. A veces la comodidad y la conveniencia no viene por el lado positivo sino por el negativo. O sea, por una forma de "comprar" una ficticia y especulativa seguridad, que no es tal, en la mayoría de los casos y que ayuda a perpetuar estos modelos, otorgándole un poder excesivo e imposible de enfrentar. Y que se convierte en válido e incuestionable.

De esa comodidad habla, con un planteo popular, "Agarrate Catalina" (murga uruguaya), del movimiento de murga joven, en su cuplé "El sueño americano":
"lo que nos asegura nuestra victoria, es tu maravillosa comodidad.
Estoy para servirte porque me sirve. Estoy para venderte, ya te compré.
Si vos no cambiás algo, no cambia nada, ni aunque tu presidente sea Fidel".
(remitirse a min 00:38 de http://www.youtube.com/watch?v=IPVP_HFh3cs&feature=related -parte 3-. Recomendable escucharlo completo para entender el planteo: la parte 1 está en: http://www.youtube.com/watch?v=t5DIN58GKvk y la parte 2 está en: http://www.youtube.com/watch?v=t5DIN58GKvk&feature=related)

Este poder transversal que atraviesa a todas las sociedades que adoptan la economía de mercado, resulta imposible de enfrentar por los mismos estados de características social-demócratas o de izquierda. Ni aún los sindicatos logran cambios radicales y negocian un bienestar aceptable, desde que sus ideologías originales van muriendo o siendo abandonadas subrepticiamente, y perdiendo su poder evangelizador en las "masas".

¿Cómo lograr ser empleado en un horario determinado, productivo, conciente, profesional, valorado, sin ser un apéndice o tentáculo de la corporación? ¿Cómo se hace para dar lo mejor de sí, y sentirse realizado profesionalmente, sin pasar a sentir que una descalificación laboral es una descalificación como persona? ¿Cómo poner límites sin que los jefes (que no dejan de ser pares fuera de la empresa), lo sientan como una falta grave? Obviamente esta forma de pensar no es aceptada en una empresa, por lo que ante las exigencias de éstas los que pensamos así, somos meros mercenarios...

Habrá más seguramente, sobre este tema, próximamente.

sábado 15 de septiembre de 2007

Sin salida: stress, compromiso y la colmena

En las colmenas algunas abejas dedican su vida a recolectar polen, otras a cuidar las larvas, una única abeja a reproducir y perpetuar la colmena con la asistencia del mejor de todos los zánganos. Es la división del trabajo perfecta, llevada a su máximo exponente, y lo mismo ocurre con ciertas especies de hormigas.
El problema principal es que la hormiga o la abeja tiene, en general, un única "escala de valores", creada por el instinto de conservación de la especie, que (sólo imagino, simplemente, y sin ningún fundamento) debe contar con algún mecanismo de transmisión, en el adn o en algún otro componente vital y determinante de la especie.
Pero el hombre viene en un modelo más configurable, que posee algo que se llama "capacidad de adaptación" y algo presuntamente divino llamado "libre albedrío". Y su "escala de valores" admite variaciones de uno a otro, o en uno mismo a lo largo del tiempo (no sin un alto costo en algunos casos).
Y esta escala de valores es algo importantísimo en el ser humano. Es lo que hace que esté escribiendo esto en este momento, en lugar de mirar TV. Todos tenemos una escala de valores, algunos la conocen, otros la ignoran completamente y unos últimos, como en mi caso, se encuentran eternamente desorientados respecto de su conformación y labilidad.
Hoy en día y en virtud de la sociedad de consumo que requiere que aumente el "consumo" de todo tipo de bienes y servicios (te vendo la golosina, el yogur con bacterias, el complemento multivitamínico, la dieta, el gimnasio y el psicólogo para deshacerse de todo eso -Zygmunt Bauman-), es necesario que la productividad de las empresas aumente sin límite.
Por lo que en los últimos... ¿20 años? , más o menos, se ha especializado, optimizado y reforzado un conjunto de disciplinas que podríamos aunar en el término de management. En realidad esto empieza mucho antes, tenemos un Drucker, un Juran y otros, ya en las décadas del '50 que comienzan a revalorizar lo que han venido haciendo los líderes de las naciones y los ejércitos y mapearlos al "gobierno" de una empresa (en todos los aspectos, RRHH, calidad, etc).
El punto "clave" hoy en día es la "implicación" y el "compromiso" del empleado con su empresa. Y no hay salida, es un verdadero "dogma" hoy en día, y está prohibidísimo cuestionarlo.
¿Qué ética hay tras estos mecanismos? Couching, empowerment, counselling, autoconocimiento, enagrama, liderazgo, desarrollo personal, PNL, todos "conceptos" más viejos que el mundo, que hoy se especializan, delimitan con mayor granularidad su objeto de estudio y lo elevan a su máximo exponente con un único fin: alterar la escala de valores del individuo en beneficio de la empresa.
Así encontramos artículos, para mi espíritu cuestionador, dignos de una película de terror. Por ejemplo Wouter Van Daalen, en su artículo "¿Por qué los trabajadores no se implican con su empresa?", plantea claramente "si no existe la sensación de que hay mucho que perder y mucho que ganar..." y sigue. Claudia Gardella además agrega "primero ha de existir un proyecto que el trabajador pueda comprar", más adelante, "los trabajadores deben vivir el proyecto como suyo", y remata con "sabemos crear ilusión permitiendo que se equivoque". Estas citas, aparentemente fuera de contexto, pueden encontralas en cualquier artículo del tema. Hay cada vez más citas de este estilo que muestran, como algo natural y aceptable, la "manipulación" inescrupulosa de la escala de valores de los empleados (y de los directivos como un tipo particular de empleado).
Es la nueva jungla, en donde se mata o muere, en donde el hombre debe maximizar su contribución a la empresa para que ésta la premie temporariamente, aceptándolo y gratificándolo mientras sea productivo (y el concepto de productividad es también variable según cambian los paradigmas y sus teorías). Sin duda, el mecanismo es "crear una ilusión" en donde se muestra que los objetivos de la empresa son absolutamente correctos como para poder ser trasplantados a la vida personal sin cuestionamientos.
Mientras tanto, ese empleado, modificó su escala de valores, alteró su vida personal, pues el trabajo subió uno o más posiciones dentro de dicha escala, cambió su vida de relación, pues ahora está más enfocado en los resultados que en los efectos de sus palabras sobre los demás, o de sus acciones sobre su vida, creó un nueva forma de relacionarse laboralmente, de modo de ser lo suficientemente ambiguo como para no ser imputado de alguna decisión poco definida y lo suficientemente específico cuando se trata de comprometer a otros en los resultados que requiere para su propio progreso. Difícilmente una persona que no sea un poco esquizofrénica pueda ser de esta forma en su trabajo y todo lo contrario en su vida personal.
Más allá de todas las palabras nuevas que se han creado para vender cursos para directivos, estos mecanismos responden a la vieja y vapuleada "manipulación". Los otros nombres son sólo eufemismos para ocultar este concepto condenado socialmente.
Llega el momento en que se jubila, o lo despiden y esa persona queda desamparada con códigos que sólo sirven dentro de una empresa altamente competitiva. Esto, desde luego, si sobrevivió al stress y a los conflictos de rol (Flippo).
Tal vez estamos yendo al modelo de colmena, en donde aquel que elija trabajar, deberá dejar su vida en eso y renunciar a todo lo demás. Mientras, otros miembros de la sociedad se dediquen alegremente a procrear y a vivir la verdadera vida.

domingo 22 de abril de 2007

Las dos visiones

Hay dos visiones contrapuestas, entre las que me he debatido, y no puedo decir que esté en un punto intermedio, sino que flutúo entre dos puntos, no tan cerca de los extremos.

La visión new age y la visión del atesoramiento.

La visión new age te alecciona sobre los motivos por el cual hay que desprenderse de lo viejo. Basado en la falacia de una falsa analogía, el argumento reza que si no descartamos lo viejo, no hay lugar para lo nuevo, como si la vida, la mente o los sentimientos fueran un lugar físico de disponibilidad limitada que hay que administrar. Yo lo dudo. Para que venga lo bueno, lo deseado, hay que hacerle un lugar, descartando lo que no se usa en seis meses. La vida se convierte entonces en una sucesión de momentos de corto plazo, descartando lo viejo, eliminando el largo plazo, la experiencia acumulada, el valor de lo trascendente, de lo que perdura más de seis meses. Y lo bueno, lo deseado, es lo novedoso, el próximo escalón en nuestra ambiciosa carrera de poseer el mundo sorprendente. La visión new age es el complemento perfecto de la sociedad de consumo. Según Zygmunt Bauman, la "modernidad líquida" no puede sostener su forma durante mucho tiempo. La vida es una serie de finales, de rompimientos, de descartes. La sociedad de consumo promete la satisfacción de las necesidades como nunca antes lo hizo ningún otro modelo, para lo cual, debe crear nuevas necesidades o bien satisfacerlas en forma incompleta o mezquina de forma de empujarnos a ir por más.

La visión del atesoramiento es la cultura de nuestros abuelos y bisabuelos. "Remienda tu paño y te durará un año, volvelo a remendar y te volverá a durar". Muebles de estilo heredados de los padres, juego de tazas de porcelana "cáscara de huevo" pintadas a mano, sillas con molduras curvilíneas, tapizadas de gobelinos, cueros o texturas exquisitas, reproducciones antiguas, cajas de música, alhajeros, cristaleros, candelabros. Todos, objetos con historia. Una abuela o bisabuela podía pasar una tarde de invierno alrededor de un mate con tortas fritas contando anécdotas y recuerdos en derredor de esas tazas o de aquel cuadro. Los ambientes tienen una luz tenue y cálida. El valor es la intimidad. Los objetos son productos del trabajo diligente de un trabajador de oficio o de arte. Es la cultura de lo permanente y los vínculos afectivos, la identidad. Cada objeto es parte del tesoro familiar del que los herededos se deshacerán con prontitud en las casas en antigüedades.

Hoy hay un selecto grupo de jóvenes que combinan mobiliario moderno, minimalista, con antigüedades adquiridas con fines estéticos. Nadie conoce la historia de esa mesa redonda de mármol con pie de bronce o de ese perchero tan delicadamente tallado. Los ambientes son luminosos o estridentes en metales, lacas y superficies bruñidas. El valor es la luminosidad y el brillo.

El lugar de esa mesa es distinto en los dos modelos: en el new age, el rol es estético, tiene un lugar en el diseño del ambiente. En la visión del atesoramiento, el rol es afectivo, tiene un lugar en la historia y en la identidad de la familia.

Yo estoy entre medio. Ahora que he renunciado a los falsos equilibrios, me conformo apenas con no caerme en algún extremo. Siento la necesidad de desprenderme de cosas por la falta de espacio y la dificultad de la recuperación de lo atesorado, pero me duele despojarme muchos de esos objetos pues sé que si no los veo, esos recuerdos se perderán y nada los traerá nuevamente a la memoria. Y perder esos recuerdos hará que pierda lazos con mi pasado. E iré convirtiéndome de a poco en otra persona, la persona a la que empujan las sucesivas modas, las novedades del mercado. No quisiera ir perdiendo pedazos de vida al deshacerme, a lo largo del tiempo, de esos objetos claves.

Es cierto que yo no soy mis cosas, pero sí soy producto de mis elecciones. Y elegí esos objetos para que me sirvan o me acompañen y mis actividades estuvieron estimuladas o limitadas por esas elecciones. Y lo que soy, proviene de lo hice o lo que dejé de hacer. Esos objetos me lo recuerdan y me explican por qué estoy en el punto en el que estoy. Creo que las renovaciones, las restructuraciones, los cambios repentinos, los giros de 180º son peligrosos porque son como amputaciones. Destrozan la identidad de una persona o, incluso, de una familia.

Pero apegarme a los objetos que he elegido, también, implica, en el otro extremo, resistirse a aceptar los cambios. Y hay un cambio que no puede ignorarse: el paso del tiempo. Crecemos (no sólo envejecemos) y crecer conduce a que un montón de situaciones dejen de ser las mismas y que fuercen a nuestros comportamientos a enfrentarlas de distinta forma. Al crecer, o tal vez, más precisamente, al aprender, vamos cambiando nuestros puntos de vista sobre los hechos, las personas y las cosas. Atarse a las opiniones pasadas por no perder el nexo con el origen, pone un techo a nuestro crecimiento y limita nuestros intercambios.

Y esto me hace pensar en otra máxima del new age, ¿es real o es saludable el crecimiento más allá de un techo? No creo que la mente sea ilimitada, no creo que sea posible no envejecer, no creo que no tengamos límites potenciales en lo que podamos lograr, como nos inculcan los gurúes new age. Pero sí creo que podemos extender un poco nuestros límites y alejar nuestro techo. Más allá me parece bien. Pero, ¿será sano llevarlo mucho más allá? ¿Por qué habrá, en el ser humano, esa necesidad de mantener vínculos con el pasado, ejercitar periódicamente la nostalgia, mantener los recuerdos? ¿No podría ocurrir que traspasando algún límite, y pisando esos constructores de identidad, no terminemos haciéndonos algún tipo de daño o cambio que nos conduzca a algún lugar adonde no queríamos llegar? ¿Qué nuevos males sociales nos aguardarán tras la falacia del "no hay límites"? Yo creo que esto tampoco es gratuito.

No tengo respuestas, voy y vengo en medio de estos pensamientos mientra el tiempo pasa y aparecen nuevas ideas a entorpecer la formación de una opinión firme. Hay más sobre estos temas, y ya surgirán nuevos desahogos en este blog.

Buenos días

jueves 19 de abril de 2007

Presentación

Por naturaleza voy de contramano, no por extravagancia sino por mi imposibilidad de ver o comprender lo que ven los otros. Me está vedado lo obvio. No lo veo, me tienen que mostrar cuán lógico es, para que empiece a vislumbrarlo.

Pero en ocasiones, veo otros matices que el resto no ve. Y mis observaciones no tienen mejor destino que mis otras opiniones y terminan siendo reputadas de totalmente irrelevantes.

Por medrar he reprimido mi individualidad. Mi meta es recuperarla, acallada durante años por la censura de los otros. Volver a tener una opinión. Propia, aunque esté equivocada.

Si bien tengo algunos estudios en distintas disciplinas, no creo que me den crédito para dar un opinión experta en muchos temas.

De hecho, creo que poca gente puede dar una opinión experta en algún tema.

Es más, un gran motivador para iniciar este blog es precisamente la presunción (tardía) de que nadie sabe por qué ocurren ciertas cosas; y precisamente este fenómeno se observa más frecuentemente en disciplinas en donde sobreabundan los tratados, cursos, talleres, seminarios y conferencias. Para mí ha sido todo un descubrimiento.

Se reflexiona, se elucubra, se elabora y se clasifican supuestos conceptos y nuevas ópticas, dando origen a un nuevo conocimiento, ¡novedoso!, ¡esclarecedor!, y se construye una maraña de la nada más insignificante que no explica absolutamente nada, como es de esperarse. Pero que deja satisfechos la autoestima y el bolsillo de muchos iluminados. Si no puedes convencerlos, confúndelos.

¡Bienvenidos a la economía del conocimiento! La revolución del conocimiento tiene un lugar para tu teoría. ¿Fundamentos? Ninguno. ¿Quién los necesita? Lo importante es no detener la rueda. Desde que fue inventada, las sociedades se han ocupado de no permitir que se detenga: a vapor, a explosión, a electricidad, a fisión nuclear, electrónicamente y ahora... ¡a confusión!

Una y otra vez estallan en mi mente los versos de Machado:

El hombre es por natura la bestia paradójica,
un animal absurdo que necesita lógica.
Creó de nada un mundo y, su obra terminada,
"Ya estoy en el secreto —se dijo—, todo es nada".

Buenas noches.