viernes, 31 de mayo de 2013

Oportunidades.

Este es un mundo de privaciones. Un mundo en que algunos tienen la potestad de administrar las carencias y las restricciones.

Si sos un elegido, temporariamente se te otorgará la gracia de la excepción a la restricción. No es gratuito. A cambio se te pide consentir negar la realidad. "No es tan así", "Exageraciones", "No es lo que parece", son el pago aceptado a cambio de la excepción.

¿Percibe acaso, ese rumbo caótico de avatares, el riesgo de su propio revelamiento? ¿Hay una conciencia en el mundo que reacciona cuando alguien queda un instante afuera y observa (observa desde fuera), esos esfuerzos y sus resultados, quedando en evidencia ese juego contrahecho y sus protagonistas, artífices muchas veces inconcientes de esos hechos que observamos?

Son fugaces esos instantes, y no sé si son casuales o adrede. Recuerdo en "Hacedor de Estrellas" de Olaf Stapledon, que algunos espíritus, vaya a saber por qué, eran seleccionados como testigos de las grandes variedades de la vida, en todo el Universo y el Tiempo.

¿Será de esto que habla Borges en "La lotería en Babilonia"? Éste es uno de los cuentos que más me fascinan de Borges.

Es tan parecida la realidad a esto. Es imposible no ser testigo externo en algún momento de ello. Creo que debe existir alguna probabilidad bastante sólida para afirmar que todos, en varios momentos de nuestra vida, seremos testigos de la verdad de La lotería en Babilonia.

Hay que leerlo. Varias veces. A intervalo de varios meses o incluso años. Y ponerse en guardia cada tanto, cuando nos empiezan a ocurrir cosas extrañas porque es un anuncio. Un anuncio de que la realidad quiere que la veamos en cueros, con todas sus mágicas contradicciones y caprichos.

Y ahí se produce el milagro. Claramente se ve lo que Borges refiere es su revelación, más que cuento.

Aquí se puede ver un corto inspirado en el cuento, de esos que vemos de casualidad. Pero primero hay que leer el cuento.


Buenas noches.


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

martes, 14 de mayo de 2013

El caos.

Qué miedo da el caos. Tradicionalmente nos enseñaron que el caos, el azar, el desorden, todos emparentados, debían ser mantenidos a raya y sólo existir como figuras arquetípicas que por negación permitan aspirar al orden, a lo planificado.

Cuando cursaba en el MBA tuve un profesor, Etkin, con quien vinos Estrategia. Estrategia es algo que me fascina. Nunca entendí bien por qué, creo que recién ahora estoy entendiendo qué es aquello tan oculto de la estrategia que me atrapa.

No, no es la planificación.

Etkin decía algo que a mí me tranquilizaba. Él hablaba de las estrategias emergentes. Un aparente contrasentido. Para mi gusto no era bueno explicándolo, pero la idea era fascinante. La idea es: no importa cuantos esfuerzos hagas en domesticar la realidad, ella se las va a ingeniar para ponerte en apuros.

La estrategia emergente es ese despliegue de recursos que ponemos en práctica para encaminar una intención en medio de los avatares de la realidad. Lo que emerge de las circunstancias, no todo, sino el abanico de recursos configurados para que pueda ser utilizado como herramienta a algún fin.

Yo quedé fascinada porque yo ya sabía de planificación e ya sabía de los intentos infructuosos de encaminar la realidad en los caprichos de lo planificado, que, dependiendo del conocimiento que uno tenga del terreno, se encabrita un poco más o un poco menos. Y yo ya había visto cómo la gente que planifica se esfuerza por explicar los desvíos, adelantarse a los riesgos, y cómo aún así, la mayoría de las veces las cosas no salen como fueron planificadas.

Luego leí a otros gurúes de la estrategia. Michael Porter, y su estrategia competitiva, neodarwinista. Mintzberg, con sus varios trabajos, en particular con su Safari a la Estrategia, en donde explica muchas de las muchísimas "escuelas" de pensamiento estratégico, desde su cuna, la escuela de planificación, esos inocentes e inútiles intentos de encorsertar la realidad a nuestro antojo sabiendo poco o nada de ella y pensando que el tiempo no es un factor que introduce universos nuevos de variables sino simplemente una escala, a las otras escuelas (más sofisticadas) en las que asimilamos empresas a organismos vivos, o bien a configuraciones de poder.

Fue Etkin también quien mencionó a Arie De Geus. Ex vicepresidente de la holandesa Shell, cultor del paradigma orgánico de la organización, o mejor dicho de la escuela de "aprendizaje". De Arie de Geus leí "La empresa viviente". De las muchas cosas que dice (algunas terribles, que creo que ya he comentado en otro post, sobre el tema de pertenecer o no), se explaya algunas páginas en cómo las empresas comienzan a planificar, en este intento de disminuir la incertidumbre.

La incertidumbre es en gran parte la clave.

Falta aún una referencia más que nos trae de nuevo al caos, pero no quiero dejar de resaltar esa palabra: incertidumbre.

También fue Etkin quien nos hizo leer "Competir al borde del caos" de Shona Brown y Kate Eisenhart. Él estaba encantado porque el libro es ameno, está bien estructurado aunque no es muy científico. De hecho ellas reconocen tergiversar algunos ejemplos para ilustrar una idea. En fin.

Pero ese libro ofrece dos ideas muy potentes que me quedaron grabadas. Una es la distinción de zonas: orden-caos y fundamentalmente de la frontera: el borde del caos. Las autoras señalan que es en ese delgado límite en donde los procesos creativos tienen lugar. La frontera es inestable y riesgosa y no sólo eso sino también temporaria. Yo no comparto la franca zona del caos, como una zona indeseable. Ya se verá por qué.

La otra ida es el ejemplo de la pradera, que para mí es fundamental. Me entristecería muchísimo enterarme que el ejemplo es falso. En el ejemplo, se menciona un experimento: la reproducción de una pradera. Un primer intento fallido intentando sembrar todas las especies y un segundo intento exitoso, sembrando algunas especies y dejando a la naturaleza hacer el resto (o sea, crear condiciones exclusivamente).

El intento de controlar todas las variables está destinada al fracaso, porque los factores no son estáticos, son dinámicos. Aunque uno no introduzca nada absolutamente, el mero hecho del paso del tiempo, introduce un cambio y fundamentalmente la oportunidad de interacción de los factores que ya están presentes.

Hace unos pocos días compartí un artículo del blog cultura 3.0 en donde se hablaba del intento fallido de aislar y experimentar con ciertos genes relacionados con la agresividad, en un intento final determinista de identificar potenciales criminales, al estilo de Minority Report.

En ese artículo que cito aquí: http://www.terceracultura.net/tc/?p=6261  se mencionaba que a partir de la experimentación se habían verificado reconfiguraciones, de genes que no deberían estar influenciando.

Como también se postulaba en Jurassic Park, en donde los animales habían cambiado de sexo para poder reproducirse, habido material genético habilitante: el de unas ranas africanas usado como anfitrión para completar la cadena del ADN prehistórico.

Es cine, yo sé, pero yo le pongo algunas fichas al arte, como acto de la creatividad sin las restricciones de la lógica y del conocimiento científico. Como terreno exploratorio.

Más allá de Jurassic Park, el artículo sí habla de ciencia y el experimento tiene estas similitudes que señalo.

Lo emergente. El abrirse paso para algunos fines. Los fines del caos. Como contraposición del orden humano que intenta imponerle sus propias metas.

Y aquí volvemos al caos, el caos contrariamente a la definición que le dan las personas controladoras, no es ausencia de orden. Tampoco creo que el desorden lo sea. Bajo mi definición el desorden es un orden no esperado.

Históricamente se ha hablado de "orden natural" para referirse a un orden (de todos los posibles) arbitrarios y que respeta los lineamientos de algún conjunto de normas, igualmente arbitrario. Sea esto, leyes que formuló el hombre para describir la Física, la Química, o los mandamientos de Dios. El orden natural es aquel que deriva "lógicamente" de un cierto conjunto de leyes (reales o ficticias, correctas o equivocadas). No descartemos el error. La Historia de la Ciencia se ha escrito en base a errores tanto como en base a aciertos. Estos son escalones y puertas, alternativas, pozos o cumbres. Meras circunstancias. Y encima, temporales. Válidas hasta que se reconoce la influencia de alguna otra variable ignorada o despreciada.

Pero si existe un orden, entonces existen múltiples órdenes, según cómo influencien los factores presentes o ausentes. Porque la ausencia de un factor, es también un factor.

Por ejemplo, la ausencia de una autoridad formal, posibilita varios órdenes: un líder de emergencia, un líder de conocimiento, un líder carismático, o por el contrario, una autoridad no personalista sino colectiva en una asamblea autoorganizativa, autogestiva. Voluntaria o impositiva.

Entonces, El Orden, pasa a ser uno de las tantas variantes de orden posibles.

El Caos, es precisamente el conjunto de órdenes alternativos al Orden instituido.

Como dicen Shona y Kate, el Caos ofrece múltiples opciones creativas, lábiles, temporarias, porque es tal la variedad de órdenes que responden a tal diversidad de variables que es, a priori, impensado el controlarlas. Pero necesariamente en el borde del caos, un orden se establecerá, un orden ganador en virtud del peso de las variables presentes y de su evolución en el tiempo.

Entonces, qué tiene de malo el caos.

Lo que tiene de malo el caos, es el desprestigio. Aquel que se encapricha con que las cosas deben ser de determinada forma, verá en el caos, en el conjunto de otros órdenes alternativos, una persistente tendencia a contradecirlo. Un indeseable el caos que se resiste a ser controlado.

En general si uno deja las cosas que evolucionen naturalmente, hay algunas tendencias que suelen repetirse.

¿Eso es caos?

Las personas que planifican intentan generar una situación artificial y asegurarse de que ocurran y prosperen los factores que lo hagan posible. No porque esa situación sea la mejor, sino porque es la esperada. Se sabe que si el sistema considerado evolucionara naturalmente a ese fin, no sería necesaria ninguna planificación. Por ejemplo, si deseo que un trozo de carne se pudra, no tengo que hacer nada, sólo esperar. Lo que tengo que hacer y mucho, es planificar la forma en que no se pudra. O que se pudra lo más tarde posible. Ahí tengo que hacer muchísimos esfuerzos.

¿No sería más económico aprovechar los otros órdenes naturales (caos) en aquello en que no reviste un interés especial, más que un cambio de planes tal vez, torcer su curso natural? ¿Y aprovechar esos esfuerzos  y recursos en cosas que valgan la pena?

La sociedad actual en cambio, considera que nada debe dejarse en manos de lo emergente. Todo debe ser planificado y encarrilado en caprichosos planes que casi siempre son incompletos y adolecen de un montón de fallas y faltas de previsión. ¿Para qué embarcarse en controlarlo todo? ¿Por qué no aprovechar el curso natural de las cosas siempre que sea posible?

Hay planes para controlar las situaciones más artificiales, como si fuera bueno ir contra la naturaleza permanentemente. Es un horror al Caos.

Es una falta de observación, además. No tenemos tiempo de observar cuál es el curso natural de los acontecimientos para dejar que transcurran y aprovechar sus corrientes y sus energías. Nutrirse de ellas. Antiguamente los sabios observaban. Y aprendían (mal o bien) de lo que ocurría naturalmente.

Hoy en día la incapacidad de observar genera un terror a la incertidumbre. Si no controlo esto no sé qué puede pasar.

¿Qué puede pasar si dejo de intervenir?

Hay un cuento de la dupla Bustos-Domeq (Bioy y Borges) que se llama "Las doce figuras del mundo". En él el protagonista es inducido a pensar que si comete un error en recitar los arquetipos de los signos zodiacales en orden, esa falta de orden producirá el caos y por ende la destrucción del mundo tal como se lo conoce, en forma inimaginable.

Es genial. Es sencillamente genial el retrato de la estupidez humana, de su presuntuosa confianza en su capacidad de determinar el curso de los hechos y de su rol en él. Y como corolario muestra qué contiene el caos, el supuesto caos. Entre otras cosas, un plan completamente ajeno a esas variables (las figuras del mundo), a ese modelo hecho a medida del zodíaco. Es genial por donde se lo lea.

Siempre hay un orden. El Caos no es la ausencia de orden sino la convivencia de todos los otros órdenes potenciales posibles. De todos ellos, unos pocos podrían prosperar.

Por eso, para volver a confiar en la potencia de los múltiples órdenes naturales, lo mejor es destruir todas las construcciones artificiales que intentan forzar las situaciones a un contra-orden. O sea, al único orden que no está contenido en la multitud del Caos.

Esto no quiere decir que no debamos tomar precauciones: el accidente, la muerte, la enfermedad son parte de algún orden. Uno de tantos en donde la persona no es el factor que sale mejor parado. La pretensión de que la persona debe ser el único beneficiado es también una derivación de este conjunto de leyes "naturales" no tan naturales. La ley que dice que el Hombre es el Rey de la Creación. Menuda patraña.

Obviamente si se trata de conservar la salud y la vida, habrá formas de intervenir en ese conjunto de posibilidades de modo de favorecer algún orden más benigno con la persona. Sembrar condiciones. Que no siempre debe ser lo mismo, ni tan intrusivo como suelen ser los protocolos estandarizados pensados para el peor caso, a fin de garantizarse una alta probabilidad de éxito.

Y esto no quiere decir que uno no deba tomar precauciones. Lo que quiero decir es que en el Caos no hay ausencia de orden.

Y lo que quiero decir es que no hay un tal fantasma llamado Caos. Hay un montón de realidades negadas que conforman el Caos. Hay un montón de posibilidades creativas e igualmente sanas y constructivas en ese potencial llamado Caos.

El Caos es el conjunto de alternativas para el que no tenemos respuesta, ante cuya ocurrencia no sabríamos que hacer. ESA incertidumbre. Simplemente eso.

Buenos días.


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lunes, 13 de mayo de 2013

El fenómeno Lanata.

Cuando era más joven yo pensaba que Lanata era de izquierda. La primera vez que desapareció de los medios me pareció una pérdida. La segunda vez que vi aparecer a Lanata en los medios, me pareció bienvenido al principio, pero con el tiempo se me hizo insoportable su narcisismo, ese afán de justificarse de los ataques, esa tendencia a ocupar porciones crecientes de su programa en su propia defensa. Cuando desapareció de los medios hacía rato que había desaparecido de mi tiempo. La tercera aparición que recuerdo de Lanata fue en la era K y ocurre frontalmente como soldado de la tilinguería cínica de la clase media. Lo tomé como un programa humorístico, de humor político. No porque defienda la otra vereda, la vereda K, sino porque no confío tampoco en la vereda de enfrente.

Machado decía: "¿Dijiste media verdad? Dirán que mientes dos veces, si dices la otra mitad".

Media verdad es media mentira.

La media verdad de cada aclamación de una y otra vereda ya la conozco. La media mentira, la que no se dice, jamás será dicha, por es ahí donde se ocultan los intereses que desacreditaría toda motivación para decir la media verdad, matizada, maquillada, exagerada, con sutiles matices impresos con el pincel de lo que ignoramos y no podemos cuestionar. Hay quien elige creer. Yo, elijo desconfiar.

Cuando digo la tilingueía cínica de la clase media, me incluyo, en parte.

Arturo Borra puso en mi teclado la palabra cinismo. Las palabras cinismo, ironía, sarcasmo, fueron siempre confusas para mí. Las uso con temor y con desconfianza.

Pero de la mano de Arturo Borra me animo a ahondar en esos significados y descubro que le puso nombre a uno de los motivos de mi indignación cotidiana.

Ese aceptar las consecuencias, dándolas por insalvables por un lado y ese hacerse el sorprendido por los abusos del poder me irritan.

Me debo a mí misma la búsqueda del material de la materia Análisis Político del MBA en donde se hablaba del fenómeno mundial (no local) de la crisis de representación. Crisis de representación.

No confío en ningún representante. De ninguno de los tres poderes.

¿Por qué digo tilinguería?

Por la superficialidad de los argumentos. Una repetición irreflexiva de consejas. A partir de las respuestas, las arengas, las consignas pareciera que el hombre primitivo descubrió el fuego, DESCUBRIÓ la propiedad como virtud sagrada y la república representativa de tres poderes, como una joya preexistente sólo al alcance al salir de su primitivismo, todo simultáneamente y como una iluminación sólo para el simio sabio. Una tamaña estupidez. La Historia de las Personas y de los Intereses, en connivencia crearon esas supuestas instituciones. Yo creo que es hora de que las Personas examinen la Historia, los Intereses, el resultado presente y prueben con otra cosa.

¿Acaso no basta con ver el resultado?

No claro, porque está el cinismo. Defendamos los supuestos valores abandonados. Imaginemos un mundo justo perdido, como la Atlántida, como la Biblioteca de Alejandría, el Jardín del Edén, sostenidos por los Valores Tradicionales perdidos o amenazados, por obra de la lacra social del nombre que tenga. La materialización de la perfección, de la Justicia Perfecta, de la Ecuanimidad Indiscutible, que nunca existió aunque indiscutiblemente sí, pero en las fantasías de los discursos manipuladores del Statu Quo.

¿Cuándo existió ese mundo perfecto? ¿Cuándo los valores tradicionales hicieron posible un mundo perfecto? ¿En nombre de qué imaginería se siguen sosteniendo las instituciones basadas en el poder, en la propiedad, en la ley?

Hay que confiar en la Justicia. ¿La Justicia? ¿O la Ley? ¿Y cuándo la Ley se ocupó de las Personas, las reales, las que producen, viven, paren y finalmente mueren ofrendando su vida a las restricciones de la propiedad? ¿Acaso la Ley no está para proteger a las Instituciones por encima de las personas? Leamos atentamente la ley, el cerco dentro del cual palpita la supuesta Justicia. ¿En esa fantochada nos amparamos? ¿En ese mamarracho confiamos? Diseñada y emparchada por un masacote mixto de estafadores, ineptos e irresponsables.

Es la mejor excusa para no solucionar los problemas. Dejamos en manos de la Justicia, inoperante, redactada por los siervos de las Instituciones depositarias de los poderes sectarios y dejamos en paz nuestra conciencia.

Esa tilinguería.

¿O hipocresía debería decir?

Menem, De la Rúa, los K sólo por citar ejemplos recientes. Y los gobiernos del resto del mundo en donde también hay marginados, en donde también hay miseria, y se acallan sus denunciantes, los presos políticos, mediente la persecución ideológica, persecución racial o religiosa, en donde se crean los paraísos fiscales, en donde se crean los fundamentos del robo, de la violencia, de los medios del robo masivo. Todos, absolutamente todos se fundan en los mismos principios de la concentración impune del poder. Todos, absolutamente todo se apoyan en la tilinguería de sus ilustrados y en el cinismo de la comodidad, de la ceguera conciente pero disimulada.

Yo me incluyo.

Yo soy parte de esa tilinguería. Cuando haya elecciones iré a legitimar los recursos de la opresión, los argumentos de la tilinguería, las excusas del cinismo, las justificaciones de la hipocresía. Como cordero iré y validaré la expropiación de mi sueldo para pagar el sueldo y los lujos de quienes jugarán a redactar leyes inútiles y abusivas. ¿Cuándo la ley impidió la miseria? La ley no detiene a los delincuentes. El delincuente existe desde el momento que existe la ley. La ley crea al delincuente. Aquello que hacías con libertad mañana es un delito. Pero el verdadero delincuente es aquel que ignora desde siempre los límites y los derechos de los otros. La ley no tiene efectos en ellos. Ellos siempre estarán por fuera. La ley está para los corderos que no necesitan leyes porque se mantienen a raya con el temor, con la sugerencia del uso de la fuerza, con la mera mención de la condena social. Yo iré y validaré eso, porque soy un cordero más.

Porque estoy asfixiada.

Desearía no tener DNI, ni CUIT, ni CUIL, ni servicios a mi nombre, ni tarjeta de débido, de crédito, ni Obra Social, ni cuentas bancarias, ni Recibo de Sueldo, ni pasaporte, ni VISA, ni SUBE, ni peaje, ni DDJJ en donde consta cuántas muelas tengo y dónde están. Quisiera estar fuera de todo registro porque estoy asfixiada. Estoy acorralada.

Educada como fui a hacer siempre lo "CORRECTO", a ser CIVILIZADA, buena CIUDADANA, SOLIDARIA, y no sé cuántas pseudovirtudes más, mi mundo está construido de tal forma que estoy explícitamente acorralada.

Enseñada como fui a manejarme con tacto, a aprender a ocultar, a no provocar, a no ofender, a no ponerme en riesgo (destrezas que no desarrollé del todo bien), a negociar, a ser "tolerante", estoy sin armas.

Pero este post iba a ser sobre el fenómeno Lanata. Que hoy representa a la derecha. La derecha, para mí, se caracteriza por creerse representación de la mayoría o bien del buen pensar. Las buenas maneras, los valores tradicionales, la confianza en las instituciones (hechas a su medida), el orden divino, la defensa del orden institucional, de los recursos de la representación. Y se entretienen en indignarse, es su diversión favorita. Tienen siempre cara de indignados, de justificadamente indignados. Su leit motiv es "qué barbaridad, adónde vamos a ir a parar".

Anoche y hoy el juego era "indignarse por la bóveda".

¿Indignarse por la bóveda?

Un plano con un rectángulo que el arquitecto dijo que es una bóveda. Y podrá serlo. Inundable (habrá lingotes tal vez). Un escenario posible pero no confirmado sobre su contenido. Cajones, cajones con euros además. Un cálculo sobre esos cajones que no sabemos si existen. Un cálculo sobre más cajones que no sabemos si existen. No dudo que tengan fortunas no declaradas, desviadas de la riqueza expropiada a los últimos productores. Entiéndase, productores. No la clase media. Ningún clase media clava un banquito. Opera tiki tiki una computadora. Negocia bla bla en una cena. ¿Se entiende? No produce, la clase media no produce. No dudo que haya fortunas conspicuas expropiadas legal e ilegalmente a los últimos productores, lo que no sé si es la bóveda y su supuesto contenido es el Motivo Justificado de la Santa Indignación de la Clase Media.

No se indigna la Clase Media de haber hecho la vista gorda durante décadas. De votar una y otra vez el sostén del Statu Quo. Y es lógico, porque si se cuestionara los motivos por los cuáles hoy hay una medio-real-medio-supuesta bóveda a modo de Chivo Expiatorio, depositario del Horror Sagrado del Buen Pensar, perderían su privilegio de tiki tiki de operar una computadora, bla bla de negociar en una mesa, mientras otros friegan su ropa, otros cocinan su comida, otros cosechan su trigo o faenan sus vacas, o encolan y forran sus sommiers.

Nos sobornan.

"¿Tenés OSDE? Ah, una buena obra social". Supiste acreditarte un buen empleo. Ah... te valoran...

¡Te soborban! Te sobornan con privilegios. A partir de ahora está bien que tengas eso y otros no. Porque no todos pueden. A partir de ahora compraron tu silencio, tu connivencia. Porque no querés perder ese privilegio. ¿Y quién sí?

Yo soy parte de eso, también.

Porque aquí también yo, tiki tiki, tecleo mi enojo.

Buenos días.




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viernes, 10 de mayo de 2013

Nada es porque sí.

Siempre sospeché que mis pensamientos no eran tan míos. La naturalización de una idea hace que pensemos que eso que pensamos es obra de nuestro intelecto, de nuestros razonamientos y valores.

Hace muchísimos años dedicaba parte de mi tiempo libre a leer cuentos de Ray Bradbury. Uno de los cuentos que más me impactaron se llamaba "Hielo y Fuego". En él el protagonista, antes de nacer se cuestionaba por qué sabía cosas que aún no había aprendido. Al nacer y ver el vértigo de la vida en Mercurio, en donde se hallaba como uno de una comunidad de náufragos que ya no espera ningún rescate comprende que la naturaleza imprimió la experiencia en los genes y allí encuentra la respuesta de ese conocimiento anterior al nacimiento. Él ya sabía y le parecía que no era normal que ya supiera.

Tal vez me acuerdo mal, no lo descarto, pero esa es la idea que me quedó de hace más de 30 años atrás.

La primera vez que encontré un texto que decía exactamente lo que yo pensaba y no le había dicho a nadie me sentí una descubridora, una de la élite de elegidos para ver la Verdad. La segunda vez me sentí casi igual, pero con la reiteración me empezó a parecer sospechoso.

¿Hasta dónde lo que pienso no está inducido?

Luego empecé a llegar a lecturas que reflejaban mis pensamientos más inconfesos, aquellos que no me había atrevido a escribir en mi intimidad siquiera. Aquellos que censuraba a fuerza de argumentos que repetía diligentemente.

Pero llegaron algunos textos liberadores y ocasionales. Las puertitas del Sr. López, el conejo blanco de Alicia, las pastilla roja de Neo.

No sé cuál fue la primera lectura. Supongamos que fue Bourdieu. Creo que la primera vez que leí algo de Bourdieu que me impactó fue en el 2005, en una nota aparecida en... ¡la revista de La Nación!. La nota se llamaba "La elección de los elegidos" y con el tiempo me interesé en qué más decía el tal Bourdieu, ya que a mí me hacía ruido todo lo que había visto y hecho como docente. Me parecía que la cosa no andaba por ahí, por donde me habían enseñado.

Bourdieu me dio algunas respuestas a varias dudas que tenía. Ya escribí sobre todo esto. Sé que me reitero pero tengo necesidad de comprender mi propio proceso, como el protagonista de Hielo y Fuego.

Luego, cuando hacía mi tesis de maestría me topé con varios escritos (no sé cómo, no recuerdo cómo), desde Bourdieu hacia Gilles Deleuze y su Postdata sobre las sociedades de control. Y nuevamente fue abrir los ojos ante un nuevo "¡sí, es así!". Y Zygmunt Bauman trajo nuevas coincidencias, Alcoyana Alcoyana.

Y luego llegué a Bob Black, Thoreau, varios autores en la misma línea y finalmente al Grupo Krisis. Encuentro que me costó varios intentos para traspasar el espanto de descubrir pensamientos más profundos y más ocultos...y que no me gustaba leer y enfrentar. No quería verme reconocida allí. Leer el trabajo del Grupo Krisis, mientras venían a mí imágenes de películas... de todas las películas que yo considero que son anunciadoras de las tensiones subterráneas de la sociedad comunicadas en formato comercial. Parte del manifiesto del Unabomber. Leer blogs llenos de enojo, de enojos parecidos a los míos aunque más exacerbados.

El año pasado me topé con unos artículos y ensayos de la época de los '70 y no sé si ahí o en otras lecturas posteriores (ya claramente enmarcadas en alguna línea) se decía claramente, muy claramente que se hacía inculcado una forma de pensar específica a fines de los '60 y los '70. Yo era producto de esas "infiltraciones".

¿Qué hacer? Uno no elige como pensar. Pienso como pienso muy a mi pesar. Pienso como pienso pese a los esfuerzos de mis padres y maestros en que pensara como una o dos generaciones anteriores a la mía. ¿Cómo fue que esos recursos pesaron más que los de padres, familia, amigos y maestros? ¿Tengo que sentirme víctima de la manipulación en vez de sujeto del esclarecimiento?

No, no soy una privilegiada. Soy la menos inmune. Mientras otros pueden sostener aquello que le enseñaron de acuerdo a las normas del "buen pensar", yo soy la ramita torcida.

El año pasado leí Cabezas de Tormenta y me dejé embriagar por las barrocas imágenes de las historias llenas de magia de Christian Ferrer.

Y ayer, volví a Postdata sobre las sociedades de control y finalmente leo "Christian Ferrer", el error era que decía, extraído de "El lenguaje literario" cuando, si no me equivoco, debería decir "El lenguaje libertario" (trabajo que aún no leí pero tengo en la mira).

Odio por eso cuando me dicen que soy inteligente, muy inteligente, más que muy inteligente y lo inteligente que soy.... si yo veo lo vulnerable que he sido y cómo me he dejado moldear. "Por suerte" fueron las ideas que hoy tengo y no otras, racistas, segregatorias, crueles o despiadadas. Por suerte esa influencia no llegó hasta mí. Sino no sé quién sería yo hoy.

Pero igual tengo baches en mi pensamiento. Igual hay cosas que no me cierran. ¿Estaré condenada a no estar conforme con ningún argumento?

El primero de mayo asistí a un acto y escuché a varios expositores. Algunos argumentos me parecieron que eran más producto del resentimiento que de la convicción ideológica. ¿Realidad o miedo?

¿Y yo qué parte juego en esto? ¿Qué parte quiero jugar en esto? ¿O qué parte querían que jugara en esto?

Buenas noches.


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miércoles, 8 de mayo de 2013

La revolución de la palabra.

La vez pasada escribía que los jóvenes deberían formarse en computación cuántica porque esto abría paso a nuevas revoluciones, una forma más para arrancar de raíz, algunos de los credos que sostienen este mundo contrahecho.

Leyendo a Burroughs pensé, ¿"y si pudiéramos hacer pequeños caos, pequeños bosones de Higgs, con las técnicas que describe Burroughs"? Primero habría que desacreditar a políticos y periodistas, economistas de renombre, ONGs, fundaciones, etc. Yo creo que la multitud de películas catástrofe que hubo en los últimos 30 años nos dicen que el hombre está necesitando el caos, la perturbación inexplicable, incontrolable para poder hacer resurgir su capacidad de tomar las riendas de su vida.

El cine nos regala héroes, que en la vida dentro del sistema eran fracasados, sujetos a quienes nadie daba crédito ni respetaba. Y por no tener nada que perder, tenían la potencia de desafiar todos los temores y vencer con intrepidez, una amenaza  épica, a todo el mundo.

El cine nos dice que estamos necesitando caos para rescatarnos de estos corsets de control por todos lados y en todo momento. Estamos sujetos a tantos controles, que la misma vida ordenada y pautada, es una amenaza a la potencia de nuestra especie. El orden con sus ataduras arbitrarias nos va a destruir como especie.

Hoy es tan fácil trucar una foto, adulterar un audio, crear situaciones inexistentes en un video. Sugerir subliminalmente dosis inimaginables de ilusionismo. ¿Cómo sabemos que todo lo que damos por cierto no son versiones adulteradas de la realidad, de alguna realidad? Como en 1984, en donde la historia se reescribía una y otra vez para que el presente y sus caprichos sean la única opción, la mejor y la más natural.

Si una mañana salieran los diarios y simultáneamente versiones falsas del diario, fotos reales y las mismas fotos trucadas, noticieros adulterados, discursos políticos editados, todo de forma tal que coexistan simultáneamente partes de verdad ensambladas con toneladas de mentiras... ¿cuánto tiempo tardaríamos en dejar de escuchar programas periodísticos, discursos, arengas?

Sería lo más sano.

En esa situación de bombardeo de información falsa, deberíamos volver a establecer vínculos reales con la gente, con nuestros vecinos, amigos y parientes y volver a confiar unos en otros, ante la esquizofrénica realidad adulterada, ahora sí, en forma evidente.

¿Por qué no pensar en una revolución burroughiana?*

Buenas noches.

*El texto que digo es "La Revolución Electrónica" de William Burroughs. El capítulo 1 que contiene la teoría del virus palabra se consigue en la web gratis y legalmente. En esta url hay extractos del capítulo 2, en donde describe las técnicas mixtas del cut-up: http://ynadaquevernomas.blogspot.com.ar/2013/05/la-revolucion-electronica-cut-up-parte.html


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Dos golpes, dos. Que sean tres.

Ayer leía sobre los bebés transgénicos, cuyo futuro desconoceremos tal vez. Recuerdo que cuando clonaron los primeros animales se hizo el seguimiento de Dolly para si vivía más o menos que otra oveja no clonada. Ayer leía que unas decenas de bebés transgénicos ya habían nacido y que se había hallado traza de tres progenitores en su ADN. ¿Llegará hasta ahí las diferencias con los individuos concebidos mediante 2 progenitores o habrá otros cambios, tal vez en su forma de sentir o pensar, actuar, o habilidades o contradicciones físicas o emocionales que deriven de esta extraña combinación de tres progenitores? Yo no confío en este tipo de manipulaciones. Como tampoco confiaba en el LHC, el gran colisionador de hadrones. Creo que a veces las consecuencias saben mantenerse ocultas lo suficiente como para que perdamos el rastro de las relaciones. Y en ese caso, las consecuencias serán inmanejables. Realmente creo que aquello que no podemos rastrear, es imposible de controlar. Como el capitalismo. Aquello que crece y un día se hace evidente y nos hace pensar: ¿cuál fue el punto de inflexión determinante en esta que parecía ser una inocente cadena de causas y consecuencias, de pequeños avances lógicos y naturales y que por su fatigoso encadenamiento a lo largo de tanto tiempo se naturalizó al punto de no notar su anunciamiento?

Digo, estos bebés, ¿qué traerán consigo?

Y hoy escuchaba la radio y me enteré de las impresoras 3D. Hoy en día, cualquier fantasía, cualquier especulación que parezca un delirio, tiene altas probabilidades de convertirse en realidad. Diría que cuánticamente. Diría que pasa y no pasa al mismo tiempo. Vivimos en una época en donde las cosas ocurren y no ocurren simultáneamente, o que lo que ocurre, ocurre en virtud de ser observado, o de ser imaginado. Las cosas ocurren porque las pensamos. En política y economía lo vemos todo el tiempo: parece ser que la realidad y la verdad son categorías en extinción. Desde el "miente miente que algo queda" a la "profecía autocumplida", es la palabra la que, como en el Génesis, crea.

Un joven en Estados Unidos diseño y materializó un arma de fuego totalmente funcional, con una única pieza de metal para cumplir, ridículamente, con la ley, y que disparó finalmente una bala. Digo ridículamente porque los estados se esmeran en mantener al hombre bajo control. Y sólo por propia voluntad este joven fabricó un arma dentro de los requisitos de la ley. Si no hubiera deseado publicidad hubiera podido perfectamente hacerla toda no-metálica y daría comienzo a tal vez una moda: fabrica tu propia arma, indetectable, en la intimidad de tu hogar. Irrastreable. Pero quiso publicidad tal vez, o quiso lanzar una amenaza tal vez, una amenaza inimputable.

Pero no fue eso lo único que me conmocionó. Según dijeron en la radio (y no sé qué nivel de confianza depositarle, por más o por menos), en EEUU los hospitales vienen fabricando órganos a partir de material genético del paciente, mediante estos mecanismos. Si podemos crear un órgano de "repuesto" y podemos dar tres progenitores a un bebé, qué más podríamos hacer.

Hoy tenemos lenguajes para todo, para describir datos y para describir la forma de describir datos. Para describir un paisaje mediante innúmeros lenguajes y para describir los innúmeros lenguajes de los que nos valemos para describir un paisaje.

Un mapa es una descripción de un lugar, mediante algunas de las variables más útiles a ciertos fines. Un croquis, un diagrama, permite reconstruir lugares, situaciones, objetos y existen múltiples formas de transmitir ese conocimiento.

Internet es un medio poderoso para transmitir viralmente cualquier método o técnica para crear cosas. Reproduce con avidez estos esfuerzos por abrumarnos de "nada", alejándonos cada vez más de las respuestas a las preguntas que se ha hecho el hombre desde siempre.

Ahora, con una impresora 3D podríamos fabricar nuestros propios órganos y nuestros propios objetos. ¿Qué puede implicar esto en el mundo de los negocios? ¿En el mundo del trabajo? ¿En el mundo de la seguridad? ¿En el mundo de la identidad, del control centralizado? Los estados y las empresas, ¿cómo frenarán todo lo que la creatividad del hombre, sin riendas, puede concebir?

Un amigo hizo el año pasado, una serie de mini reportajes a lectores. Una de las entrevistadas leyó un fragmento de Saer en donde decía que todo conocimiento humano no modifica en nada la relación de lo que no sabemos en función de lo que sabemos. Aunque lo que sepamos crezca de forma abrumadora. Y que las grandes epopeyas de la ciencia, no parecían tener impacto en nuestras vidas ni en las respuestas que buscamos desde siempre a las preguntas de nuestra existencia.

¿En qué contribuyen estos avances a nuestra vida, nuestra felicidad o nuestros interrogantes?

¿Para qué hacemos las cosas que hacemos? ¿En qué medida dan respuesta a nuestras dudas y necesidades todos estos avances?

No sé, este tipo de noticias me hacen pensar que cada vez nos alejamos más de las respuestas.

Buenas noches.

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jueves, 2 de mayo de 2013

El valor de tu mediocridad.

En las grandes organizaciones, vale más tu mediocridad que tu talento. Es bueno que lo sepas porque la gente que trabaja en las grandes organizaciones necesita que te sientas un "elegido". Y sos un "elegido" pero no por tu talento, sino porque la marca que desarrolló te seduce y te da "chapa", Y encandila a la gilada que no sabe cómo es la cocina.

No es que tu talento no sirva, pero más sirve tu mediocridad.

El trabajo lo hace cualquiera, mejor o peor. Pero nunca se va a lucir más el trabajo de un talentoso por el contenido. Se lucirá en función de la forma, de los destinatarios elegidos y de un montón de otros factores, completamente fuera de tu control. Gran parte de tu trabajo bien hecho, caerá en saco roto (no se entendió, probablemente, sobre todo si no hiciste suficientes power points con dibujitos de colores y efectos distractivos). Gran parte de tu trabajo mal hecho o no como querías será promovido, usado de ejemplo, defendido incluso en sus puntos más vulnerables y criticables.

¿Por qué será?

Uno de ellos es el conjunto de tus jefes y sponsors de tu proyecto. Tu mediocridad ahí juega un rol:
  • Tu adaptabilidad a las normas más inútiles o no tanto pero sí inmovilizantes, tu tendencia a la obediencia.
  • Tu deseo de exponerte a cualquier costo para que te vean.
  • Tu deseo de no exponerte a cualquier costo para que no te sancionen ante un eventual error.
  • Tu incapacidad de decir que no.
  • Tu incapacidad de tolerar el rechazo o la decepción de tus jefes.
  • Tu idea del efecto "positivo" que produce callarse.
Hay otras, pero estas componentes son fundamentales para trabajar en una organización grande.

Buenas tardes.


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Las picardías de los poderosos (I).



Hace dos semanas se destapó el escándalo del lavado de dinero supuestamente por parte de personajes cercanos al gobierno y presuntamente por el mismo ex-presidente.

Muchos medios destacaron esto, sin duda con fines políticos.

A mí, sinceramente, eso me tiene sin cuidado. Ya sabíamos que los funcionarios, por lo menos los altos y los medios están, en mayor o menor medida, o bien en pleno ejercicio de esos y otros "negocios" o bien en conocimiento, facilitadores voluntarios esperando una oportunidad o involuntarios por distintos motivos: temor, como costo de algo mejor o mayor.

Si ahora hay tantos “indignados” es porque temporalmente el grupo Clarín está enfrentado con el Gobierno Nacional. Una mera circunstancia que puso a la luz algo que existe y muy sofisticadamente en todo el mundo. Sería ingenuo pensar que las empresas fantasmas del exterior y las legislaciones que las hacen posibles fueron creadas para y desde la época del primer gobierno K, ¿no? Sería más que ingenuo pensar que fueron creadas para los argentinos y que los otros países no los usan, ¿no?

El rol de los medios de comunicación en este caso, fue fundamental. Léase en este caso, grupo Clarín.

En el libro de Aire de Geus, un ex-alto-mando de Shell, quien se enroló en el paradigma orgánico de las organizaciones, nos cuenta orgulloso que algunas empresas sobreviven cientos de años, bajo distintos nombres y distintos rubros incluso. Él identifica a estas empresas sobrevivientes a las “cabezas” que las dirigen. Esto es muy importante, o sea, la empresa, la figura legal, la circunstancia temporal de lo que es negocio no es lo importante, sino sus cabezas, quienes son sus guías a lo largo de los siglos. Y cita uno de los ejemplos. Prometo que voy a transcribir algunos párrafos en http://ynadaquevernomas.blogspot.com.ar pero no ahora porque no tengo tiempo.

El caso más extremo que elige es el del grupo Stora. Sitúa sus orígenes en el año 1288 en Suecia, y era sólo una mina de cobre en la provincia de Dalecarlia. Nace con las características de una sociedad de capitales. A 1997 se dedia a la fabricación de papel, pulpa de papel y productos químicos. En la historia de Stora figura entre otros, un episodio en que se enfrentó con el rey. Esto fue 270 años después de comenzar a operar, asumiendo un papel político (esto, espero, podré empezar a desarrollarlo en otro post) oponiéndose al rey, buscando apoyo en los pobladores y organizándose militarmente (armándose y entrenándose).

Hoy es el grupo Clarín el que está jugando un rol político y por eso nos enteramos. En décadas pasadas eran los políticos quienes utilizaban como estrategia revelar los casos de corrupción de los circunstanciales funcionarios.

Hay que ser inocente para creer que quienes denuncian (tanto desde el grupo o a través del grupo) no tienen intereses propios también. Por eso hay que ir con pies de plomo, antes de defender ardorosamente a unos u otros.

Lo importante es extrapolar los hechos por un lado y revelar, dar a conocer los mecanismos ocultos. Porque es en la oscuridad en donde ganan impunidad.

El punto acá es: ¿cómo se asocian los gobiernos con las empresas para sus fines ocultos? ¿Son legales? ¿Por qué hay actividades legales que nos parecen tan inmorales?

Los mecanismos incluyen:

  • Creación de empresas en países en donde la protección del secreto bancario está por encima de todo. Esto recibe el nombre de “seguridad jurídica”. Aunque el concepto se “seguridad jurídica” no se agota en esta característica. En otros casos también se utilizan las “fundaciones”. Las fundaciones son los medios más difundidos para lavar dinero.
  • Uso de la inmunidad política para trasnportar valores (fuera del circuito de control de los organismos, léase “efectivo”, “oro” u otros bienes “muebles”).
  • Diseño de largas cadenas con eslabones de nombres desconocidos (por eso el ser farandulero o famoso es motivo de “descarte”) en donde se pierdan los responsables y propietarios. Nombres desconocidos que a nadie llaman a curiosidad.
  • Uso de representantes, testaferros y perejiles en distintos eslabones de la cadena, que ante un riesgo cierto de exposición se muestran como lo que realmente son: fusibles.
  • Vínculos con organizaciones de prestigio, como ONGs, Fundaciones, Asociaciones sin Fines de Lucro y otras agrupaciones civiles, en colaboraciones diversas como logística, campañas publicitarias, recaudaciones, donaciones, sponsorships, eventos, etc, para forzar la duda en la opinión pública. De este modo el denunciante pierde credibilidad, por asociación organizaciones o personas públicas de prestigio.
  • Varios negocios fuera de la ley que generan el dinero: narcotráfico, prostitución, tráfico de armas, tráfico de personas (completas o incompletas como tráfico de órganos), adulteraciones y falsificaciones (medicamentos, electrónica) y en cuanto a obra pública: coimas, comisiones, retornos (categorías de lo mismo), que en las empresas se legitima con listas de precios infladas a las que se les aplica una pila de descuentos y bonificaciones que para operar con el Estado no se aplican.
  • Mecanismos legales y contables, posibles sólo por tres intervenciones: los legisladores con su ignorancia de la materia que legislan, con participación activa en la ingeniería legal que las posibilita, por sobornos diversos (puestos, bonos, apoyo político a iniciativas) y extorsiones (amenazas, quita de financiamiento, hostigamiento legal e impositivo).

Bueno, por ahora nada más. Se aceptan más contribuciones.

Buenas tardes. 

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