martes, 3 de marzo de 2009

La nueva vieja burbuja

Bueno, para darle un poco la razón a José Pablo Feinman, éste es un blog mal escrito, y peor aún es el otro que tengo, de música. Qué sé yo, si tengo ganas alguna vez corregiré algo. Puedo escribir mejor... pero MI objetivo es escribir directo de la cabeza a los dedos, sin escalas.

Es que tengo una noticia. Es verdad que he tenido algunos aciertos pero seguramente han sido más las pifiadas. La noticia es, que desde hace años, se viene gestando una nueva burbuja.

Las burbujas tienen una hermosa historia desde el Renacimiento a la actualidad, financieras, punto.com, inmobiliarias... y finalmente, de las consultoras.

Desde que Taylor y Fayol dijeron que tanto en el ámbito técnico como en administrativo, era una buena idea dividir el trabajo, se ha ido disgregando la inteligencia de una empresa en ínfimos pedacitos.

Divide y conquista.

La mejor forma de ser eficiente es especializarse. Y también es la mejor receta para ser vulnerable.

Así que los temas espinosos, aburridos, oscuros, etc, mejor que los vea otro. Y mucho mejor si nos dicen cuál es la mejor forma de hacer esas molestas tareas, que Porter nos enseñó, no agregan valor directamente.

Ese tercero, entonces, se especializó y se congregó en torno a otros terceros conformando un SECTOR.

Unos tipos formaron un ORGANISMO y se sentaron a dictar una norma. A las empresas les encantan las normas porque les asegura la consistencia, la uniformidad, la previsibilidad y disminuye la incertidumbre y por ende el riesgo. Qué bien que suena.

¡Certifiquemos! ¡Certifiquemos! Así que hacemos un modelo, niveles de pericia, "madurez" (la verdad que están muy bien, cómo no lo vimos antes, si es sentido común, ¿no?) y formamos inspectores, evaluadores y cobramos la norma impresa y la certificación.

Pero no es tan fácil, necesitamos ayuda. ¿Y ahora quién podrá ayudarnos? "El tercero especializado". Nos capacita y nos ayuda a formar el sistema que requiere la norma, la evangelización, la documentación y las evidencias de que hacemos bien nuestra tarea. Eso nos hace sentir seguros y tomar decisiones mucho más tranquilos.

Y ya tenemos una INDUSTRIA. La necesidad, la norma, el organismo, el ente certificador, el consultor que implementa la norma, la recertificación y la publicidad.

Y cada cosa tendrá su modelo, su norma, su sistema, sus procedimientos y su certificación: seguridad, calidad, higiene, producción, servicio, etc. Cada cosa que se haga en la empresa tendrá un complejísimo mundo de sentido común, complementario a todos los otros pero íntimamente incompatible en algún punto.

Porque detrás hay distintos paradigmas o porque prestar atención a esto impide ocuparse de lo otro, en algún momento. O porque la gente, en vez de hacer su trabajo, termina dedicando 2 horas a documentación, evidencias, autoauditorías, auditorías externas, certificaciones, capacitación, etc por cada 10 minutos de trabajo original.

Para ahorrar costos y para aumentar rendimientos.

Y así tenemos un mundo de servicios inmenso, inflándose cada vez más, y que ocupa a muchísima gente.

¿Y qué pasaría si un día la gente empieza a caer en la cuenta que es mejor tomarse el tiempo de hacer las cosas con criterio y sentido común? ¿Y en vez de dividir infinitamente la tarea, dejar que la gente sepa qué y para qué lo hace y lo haga con criterio y buena disposición?.

¿Cuánta gente podría quedar sin trabajo?

Buenas noches.

DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.




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