viernes, 27 de julio de 2012

Reorganizando mi blog.

Introspecciones cumplió un rol en mi búsqueda. No sé si encontré las respuestas que buscaba pero algo encontré que cambió muchas cosas en mí. Por una lado me trajo claridad, tranquilidad, al menos por un tiempo.

En este blog están ahora los pasos de esa búsqueda, las contramarchas, los argumnentos impuestos por la tradición, por la educación, por lo que se esperaba de mí. Algunos de los posts eran para mí, otros eran casi un baluarte de resistencia de las viejas ideas que aún no estaba en condiciones de negar. De a poco, irán desapareciendo esos posts, o serán comentados.

No sé si es mejor dejar como testigo de algún tipo de transformación, si servirá para mostrar a otros cómo operan esos cambios, o cuán permanentes son. Si las marchas y contramarchas se suceden, con qué amplitud y con qué frecuencia. No sé si es útil. Lo que sí creo que no debería ser vergonzoso.

Creo que sirve para ver cómo una persona puede abandonar viejos ropajes mentales. Para mejor según algún punto de vista, para peor o la decadencia para otros.

Uno es tan dueño de elegir su camino. No niego que he elegido la dirección, pero las influencias, el poder que tienen sobre nosotros, sobre eso no sé si tenemos tanto control. Elegimos curiosear por aquí o por allá pero no sabemos quién será más ducho, si nosotros o aquel que desea influenciarnos o manipularnos.

¿Elegí yo, llegar hasta acá?

Así que ahí están. Gran parte de estos posts ya no me reflejan. Tal vez estoy más confudida que antes. Tal vez solamente más libre.

Buenos días.

DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

jueves, 12 de julio de 2012

Revisando mis creencias.

Cuando era chica yo me afilié a la UCR. En Argentina, recién se abría la posibilidad de participar políticamente, había estado informándome desde 1980 y apenas tuve 18 me afilié. Había sido formada con mentalidad de derecha y si bien no me cerraba, cada vez que cuestionaba me decían que era muy inocente, que no creyera en todo lo que decían. Los argumentos que todos conocemos, sobre la vagancia, la comodidad, los humos y demás.

Yo aprendí a repetir esas cosas pero con ciertos límites. Tratando de suavizarlos porque había aprendido a callar mis dudas. Durante años traté de morigerar el credo impuesto para repetirlo y justificar lo que veía. Lo mismo pasaba con la Justicia, lo mismo pasaba con la ley en general, con la democracia, con los regímenes representativos. Simplemente me parecía mal pensar que la democracia pudiera no ser lo mejor, que un sistema representativo pudiera no ser lo mejor. Eso ni se piensa.

Me afilié en Scalabrini Ortiz y Corrientes y a quien conocía era a De la Rúa.

Mi primer intento de militancia fue en Av. Gaona y Paysandú más o menos. Yo esperaba formación: historia, ideología. En cambio terminamos en un bar tomando cerveza (no me gusta la cerveza) y esa fue mi primera y última concesión. No me interesaba ir a hablar de bueyes perdidos sino de política y en particular, de Educación. Que para mí, era fundamental.

Después de un tiempo alguien vino a casa, a seducirnos para las elecciones dentro del partido y terminé en otro ateneo en Flores, en Boyacá y Rivadavia más o menos. Allí tuve varios encuentros con Fabián Barrios o Barros y otros jóvenes, ya no recuerdo, hasta que un día me enteré que la casa de ese comité había sido alquilado por la Coordinadora (la línea alfonsinista, yo ya simpatizaba con Alfonsín) pero que habían dejado de pagar y habían tenido denuncias de vecinos por ruidos molestos y fiestitas, así que ellos, los de la Línea Unidad (ecléctivos ni chicha ni limonada), que eran todos calladitos y trabajadores, y no fiesteros, se habían hecho cargo de los alquileres atrasados.

A la reunión siguiente viene Fabián y nos dice que nos vayamos porque venían de la Coordinadora a patotearnos. Yo nunca me caractericé por la valentía. Así que ese fue mi último intento de militancia.

Después de eso los distintos avatares dentro de la UCR hicieron que no sólo no me sintiera identificada sino que renegara de la UCR. Terminé votando a cualquiera pero ni peronistas ni radicales. A partidos chicos, a partidos de izquierda, mientras veía qué circo era la política y qué escasa vocación de servicio y cuánta de poder había en todos absolutamente.

Aún así, obediente como me enseñaron a ser, y correcta como me enseñaron a parecer, no me atreví a manifestar mis dudas. En mi familia, tenía prohibido tácitamente ser peronista (igual no me identifico). Comunista menos. Socialista o radical era aceptable. Y por allí me encaminé.

En los últimos años mi voto fue un intento de disminuir la hegemonía, evitar, impedir la hegemonía. Aunque me parecía que eran un montón de parásitos desvergonzados, conventilleros y mentirosos, lábiles, sin ideología, lo que yo quería era evitar que se alzaran con el poder. Una total ingenuidad.

Durante toda mi vida creí que la función del Estado (o gobierno para mí) era proveer educación, salud, y seguridad hasta por ahí nomás. Pero la verdad es que no estaba muy convencida. Mis dudas sobre la educación, sobre todo.

Lo que sí sostenía entonces y aún hoy sostengo es que la convivencia es importante. Que las oportunidades tienen que estar al alcance de todos con un esfuerzo razonable y que no se trata sólo de comida, ropa y techo, que la vida tiene bastante más que eso.

Sigo pensando que remitir a ideas como limitar el bienestar a las necesidades básicas es un pensamiento retrógrado. Sigo pensando que la belleza y la comodidad son importantes para la vida.

No pienso que hay que levantar el techo para permitir que el piso suba, aunque escribí eso. Esto era una concesión a mis amigos y otra gente que quiero, pero la verdad que no lo creía entonces y tampoco lo creo ahora. Me engañé, no quise ser dura y dije lo que me parecía que podía dejar conformes a todos.

Acumulé mucho enojo y evitaba volcarlos en los posts porque temía que alguien los leyera y viera quién realmente soy. Porque sufrí mucho siendo cuestionada y criticada. Censurada, etiquetada. Cuando me animaba a concordar internamente con alguna idea un poco más a la izquierda, pedía permiso, pedía perdón, advertía, trataba de contemporizar todo lo necesario para no mostrar la hilacha.

Tuve que enfrentar muchos miedos para poder hacer ese corte. Recién cuando me empezó a llegar material que reflejaba lo que pensaba y empecé a contactarme con gente afín, recién ahí pude empezar a soltar algunos pensamientos, a preguntarme y cuestionarme con libertad. Y es maravilloso.

Nadie sabe lo que pasé descubriendo coincidencia con los anarcocomunistas. No podía seguir leyendo. Me asustaba tanto concebir de lejos la idea de que pudiera identificarme. Yo había sido enseñada a pensar "bien". Ser de buena familia, dócil, colaboradora.

Nadie sabe lo que me costó aceptar mis coincidencias con la literatura anarquista.

Igual no comparto todo, entiendo pero no comparto.

Y sigo pidiendo perdón (igual que antes) porque releyendo los primeros posts, tan contemporizadores, tan de no decir absolutamente nada, tan de no jugarme, no puedo menos que sentir pena de mí misma.

¿Y si dentro de 3 meses siento pena de lo que hoy estoy diciendo ahora y me arrepiento?

Creo que cuando tenga tiempo, voy a levantar todos mis posts, revisarlos, para mí fundamentalmente.

Buenas tardes.





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miércoles, 11 de julio de 2012

La fantasía de todos los días 2.

Recuerdo algunos de mis sueños, aquellos que se han repetido o que me han impactado mucho.

Recuerdo un sueño, muy parecido a la fantasía de todos los días, frente al semáforo en rojo.

Tenía 12 años, o 13 tal vez. Fue un sueño largo y creo que repetido.

En mi sueño despertaba en la mañana y desde la ventana, en un primer piso, veía inundado el patio, hasta la misma ventana. Veía parte de la medianera y agua, sólo agua por todos lados. Estaba sola. No sé cómo terminaba sobre una madera, una puerta tal vez, flotando a la deriva. No había viento, no había olas, no había corrientes salvo un levísimo movimiento. No había orillas, sólo algunos objetos flotando.

¿Habrá alguien más en el mundo?

Sospechaba que sí, pero no quedaba nada en pie. Todo lo que había sido estaba bajo las aguas. Suponía que en algún momento encontraría algún pico de un cerro, o la terraza de algún edificio. El agua había continuado subiendo, porque de mi casa ya no quedaba nada. De la ciudad de Buenos Aires, no quedaba nada.

Ya estaba en el Río de la Plata camino al océano, rumbo al norte. La incertidumbre me angustió. Me pareció presentir que había alguien algunos kilómetros más allá pero no estaba segura. Me pareció ver un perro a lo lejos.

Navegué lentamente hasta mediodía.

Y desperté a las seis de la mañana.

Buenas noches.

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Shakespeare y el dinero.

Cuando era adolescente, un amigo dijo una frase en inglés: "Who steals my purse, steals trash". Ya no recuerdo en qué circunstancias lo dijo pero desde entonces quedó rebotando en mi mente.


Quien roba mi bolsillo, roba basura.


Hace unos días la busqué. Sabía que era de Shakespeare pero no sabía de cuál obra. Shakespeare, el mismo que tomaba las historias de la gente y simplemente les daba forma. Autor de "El Mercader de Venecia" en donde se refleja el antisemitismo de la época y yo veo un símbolo del cinismo. 


La frase es de Yago, en Otello, durante sus artes manipuladoras: 


"Good name in man and woman, dear my lord, is the immediate jewel of their souls: who steals my purse, steals trash; 'tis something, nothing; 'twas mine, 'tis his, and has been slave to thousands: but he that filches from me my good name robs me of that which not enriches him and makes me poor indeed."

"Un buen nombre en el hombre y la mujer es la más preciada joya de sus almas. Quien roba mi bolsillo, roba basura, que es nada. Fue mía, ahora suya, y ha sido esclava de miles: pero aquel que me roba mi buen nombre, me priva de lo que a él no le enriquece y en cambio me empobrece a mí."


No lo recordaba, tomada como estaba en la trampa de los celos y la manipulación que llevarían a la perdición a la pareja, no me detuve en su sentido.


La mala reputación del dinero no era una novedad para la época. Por eso, en "El Mercader de Venecia" es el prestamista quien se envilece en el comercio del dinero y no habiendo muchos que acepten el descrédito de dicho oficio, puede a sus anchas, sacar el mayor provecho.


La Iglesia católica condenaba el lucro, pero no así el boato del alto clero. Los protestantes luego, inauguraron la otra cara del lucro: la sonrisa de Dios. Y dejó de ser innoble por designio divino. 


Hoy es prestigioso ser banquero. Prestigioso e impune. Los grandes millonarios invierten parte de sus fortunas en emprendimientos solidarios que refuerzan la dependencia, la superioridad de clase, la indignidad y funcionan además, como publicidad.


Lamentablemente al dinero ya no le queda nada de mala fama, y además el humor sale en su auxilio mediante lemas de desagravio:
"La buena vida es cara: hay más barata, pero no es vida."
"El dinero no hace la felicidad, la compra hecha".
Y muchos otros en la misma línea.


¿Ha sido esclavo de miles? ¿O ha esclavizado a miles?*


Buenas noches.


*He visto dos traducciones opuestas en tal sentido. Para los fines de este post, es lo mismo, cambiaría la forma pero no el sentido.









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La fantasía de todos los días.

Estaba frente al semáforo, eternamente rojo y yo detenida con el motor encendido esperando un cambio.

No sé cuánto tiempo. Yo inmóvil sólo aguardando. Sentada aún en mi auto, agotado ya el gasoil.

Y repentinamente lo noto. Frente a mí, sólo la Pampa. Kilómetros de tierra y pedregullo, algunos árboles, no muy frondosos, aquí y allá, algunos pastos, pequeños arbustos. Algunas hojas hamacadas por el viento. Algunos pájaros, dibujando curvas en el cielo.

Y yo inmóvil sólo aguardando.

¿Qué habrá más allá?

Nunca llegué a mi trabajo, ahora que lo pienso.

Y un semáforo en rojo hizo todo esto. Desvastó toda la ciudad, y a mi alrededor no queda nada de la civilización.

¿Y ahora qué?

Si hubiera respuesta serían una buena pregunta.

Me bajo y camino y el sonido de mis pasos gredosos me entretienen, también el aroma de la brisa que ya no huele a combustible quemado como hasta hace... ¿cuánto?

Camino, ¿y ahora qué?

¿Qué sigue?

Buenas tardes.

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Martín Pescador, ¿me dejarás pasar?

Hoy padecí puertas, llaves, rutas, puentes que me hirieron de muerte. Mis palabras exageran pero no mi angustia. Día de bocinazos.

Es increíble la cantidad de esfuerzo y creatividad humana empeñada día a día a sostener y emparchar un montón de imaginarios muy significantes pero completamente inútiles. Sometemos nuestra vida y no sólo eso, sino que además nos sentimos orgullosos por nuestra contribución al gran disparate social que apuntalamos con nuestras torpes intervenciones. Incluso, como cachorros bien entrenados, nos sentamos sobre las patas traseras y nos incorporamos volcando nuestras manitas en señal de sumisión y aguardamos alertas y expectantes, nuestro premio. Yo, la primera.

Como en la conspiración de los necios de John Kennedy Toole, el plan más disparatado es el único posible, el producto de nuestra inocente idea de estar en lo cierto y ser los únicos además, de nuestras improvisaciones inconsultas basadas en nuestro absoluto y orgulloso sentido común, con lo que no dudamos en dejar nuestro sello consistente en arruinar aún más un plan mal hecho. Lo que ocurre, lo que tenemos y lo que defendemos, es un inmenso disparate que además no queremos perder porque también es nuestra herencia y el esfuerzo de nuestros ancestros amados durante siglos. Un tributo al gigantesco esfuerzo de la humanidad.

Además, lo más patético e hilarante es que en nuestros esfuerzos por compatibilizar lo que estaba en nuestra imaginación con lo que vemos aplicamos parches caricaturescamente y no sólo eso, sino que a veces muchos de nosotros creemos que aspiramos a lo mismo que el vecino y que al aplicar nuestra contribución vamos a recibir un tácito agradecimiento por hacer posible el sueño compartido. Qué solidarios, hacemos algo también por él.

Qué absurdos somos. Qué absurdas son las obras del hombre cuando no asume que está solo, y que lo que resulta de sus mejores esfuerzos por medrar es análogo a un basural, una acumulación de desperdicios, de objetos malogrados, estropeados, contrahechos.

El hombre siempre está solo, obra solo, y únicamente la generosidad, nuestro amor por el otro o simplemente la indolencia permite que nuestras obras perduren y que pasen a formar parte de este gran circo.

Esto es sólo parte de la civilización. Nuestra valoración de lo que tenemos, de lo que construimos para autoexiliarnos de la naturaleza (porque la naturaleza no creía que fuéramos tan geniales) no sólo se sustenta en gigantescos mamotretos espantosos y malolientes llamados ciudades sino que además se apoya en un conjunto de normas y creencias: la gentileza, los buenos modales, los permisos, las normas sociales, los derechos en términos absolutos (a mí qué me importa mi derecho a comprarme un paracaídas, por ejemplo) para que tenga validez general y cualquiera pueda invocarlo.

Juro que yo me había despertado bien. Mansa, feliz, gocé de un despertar placentero. Sistemática y sumisa, burguesa y tecnócrata en mi mañana ordenada y consecuente. Mediante un sesudo diálogo tranquilo con el despertador.

Sí, me había despertado temprano y descansada. Me levanté, leí algo, me bañé y me dispuse a salir con muchísimo tiempo, un verdadero placer. Pero no pude encontrar la llave. Quince minutos más tarde de recrear mis movimientos de la noche anterior y esa mañana, recurrí al plan B, usar otros juegos de llaves para las tres puertas que separan mi bunker de la calle.

Igual tenía tiempo (¡qué disparate! "tener tiempo"), pero me impacienté porque cuando estoy por bajar la rampa del garage, la puerta estaba cerrada. Luces, primero, bocinazos luego, una, dos, tres veces. Luego mi llamado en alta voz para que abrieran y finalmente un galope hasta la oficina del playero distante varias decenas de metros y escaleras. 

Luego el enojo conmigo misma porque, ¿a qué debía tanto apuro, al sólo hecho de haber salido temprano y que no se fuera a notar?

Decidí viajar en silencio. Sin la radio. Sin música. Para evitar males mayores.

Minutos más tarde transitaba las avenidas de Buenos Aires, y cuando esperaba un semáforo en rojo mientras seguía esperando que nadie cruzara, imaginaba la ciudad desvastada y pensando qué inútiles obras eran las nuestras. El bar de esa esquina, tan importante para su propietario, un edificio sin belleza, un hombre con ilusiones como todos, y su familia, orgullosa seguramente de un bien tan preciado. Un montoncito de ladrillos y un pedacito minúsculo de tierra. Y se adueñó de mí la imagen de toda la ciudad enfrente de mí convertida en una gran pampa. El color de la tierra y el pedregullo. Y una sensación de alivio, de liberación. Esto me pasa siempre, casi todos los días, cuando voy a trabajar sin haber encendido la radio si es que algún semáforo en rojo me pone en situación de pensar.


Algo más de media hora más tarde estaba llegando a mi trabajo. Peaje. Para variar mi cola se había estancado y las otras no. Y el camión de adelante, aburrido, distraído comenzó a irse para atrás. Bocinazo angustiado de mi 206. Tras pagar religiosamente mi derecho al infierno, pocos metros más adelantes la cola para bajar en Henry Ford era de por lo menos 500 metros. Una cola doble, y más cerca triple.  Pude observar una cola idéntica de larga e inmóvil por colectora.

Decidí seguir para bajar más adelante y retroceder. La colectora de contramano también estaba saturada. Bajé por el Centro Industrial (colita) y la otra bajada en la mano contraria tenía por lo menos 300 metros de cola para bajar y otros tantos en colectora. Más impaciencia, colas triples y peleas por meter la trompa 10 centímetros y prepotear por el privilegio de ser primeros, y mi tiempo vale más, enojos porque el de adelante no sabe poner la patita en el freno y se le viene el camión o el auto para atrás.

Estancamiento. Resignación, relajación, y la impaciencia otra vez. Y más violencia. Miraba el puente y lo imaginaba volando en pedazos. Me sentía atrapada en una mazmorra y sentía que nunca iba a poder llegar. Pensé en todas las inútiles revoluciones del hombre, que nos condujeron a esto. Vi las obras del hombre y me parecieron sucias y feas.

Me metí sobre la veredita de la bajada, me filtré entre gigantescos camiones "tanta fuerza, tanta fuerza", me metí de contramano varias veces, irritable, furiosa, con aceleradas y volantazos neurasténicos hasta que entré al estacionamiento de empleados. Imaginaba a los de atrás pensado "está desquiciada". Sí, estaba desquiciada, yo lo sabía y todo empezó porque no encontré la llave. O tal vez antes.

Una hora desde el peaje hasta el estacionamiento, y antes, 45 minutos desde la puerta de casa hasta el peaje. Y antes 15 minutos buscando la llave. Montones de puertas, peajes, salidas (¿salidas?), puentes, más puertas, molinetes, estrechos, más puertas, identificación. Martín Pescador, ¿me dejarás pasar? Demasiado para mi cabeza.

Dos horas, dos preciosas horas de una mañana luminosa en medio de la violencia interna.

Buenos días. 
 

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martes, 10 de julio de 2012

De los pagos del Maldonado.

Ay, Maldonado, mi sierpe degradada,
condenada al encierro,
y a nuestra mugre,
cretinos superiores,
en ejercicio del pleno derecho
autoatribuido
de malograr todo lo que Natura hizo bien
y que Dios pensó que era bueno
y por eso, sólo por eso,
por la vil competencia,
la regaló al Hombre,
su imperfecta y desolada creatura
hecha a su imagen y semejanza
para que la someta a su insensatez.
Ay, Maldonado, la verdad, no te siento latir.
Sé que las ratas huyen
cuando tu vocación de arroyo
le gana a tus grilletes de concreto,
y por eso sé que estás allí.
Y porque la imponente obra
del Hombre Civilizado,
el Camino,
con su mesiánico destino de llevar a algún lado
a falta de una verdadera meta,
sierpe sobre tu cuerpo voluptuoso de olas prisioneras.
Ay, Maldonado.
Tenías un puente de madera, nomás,
y chicos jugando,
chicos humildes sin más juguetes que una gomera
y quizás una pelota
o una muñeca.
Supe también que tenías malevos,
e historias vergonzosas y gloriosas también
de cuchilleros.
De audacia. De coraje.
Mirá que linaje de cobardes somos ahora.
Y con nuestra tilinga pretensión de cretinos superiores
te robamos toda belleza,
todo canto de agua y ranas.
Después, sí, después, se fueron las luciérnagas.
Y el barrio se pobló de trenes y bocinas.
Se fueron, sí, después se fueron las estrellas
en competencia con las luminarias
de nosotros, cretinos superiores.
Ay, Maldonado, no siento tu altivez...

¿Cómo?
¿Qué tu nombre tampoco es Maldonado?


Malva Gris

Buenos días.

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La Economía y Lovecraft.


Como no se ve, explico.

El video es de Economía. Youtube trae otros videos relacionados. Uno de ellos es de Lovecraft!! Cthulhu ya no aguarda en su morada de R'lyeh...

Buenos días.

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lunes, 9 de julio de 2012

El límite entre el abuso del empleador y el abuso del empleado 2.

Confieso que no siempre he sido consistente en mis pensamientos. Durante mucho tiempo sobrevivieron los preconceptos heredados de docentes y padres y he intentado de compatibilizarlos en algunos relativismos.

Ya no comparto la que mostré como mi forma de pensar del 2006 o 2010 incluso. Porque mi miedo en ese momento, de estar tal vez en una vidriera, me hacían tratar de contemporizar mis sospechas con mis observaciones.

La verdad es que cuando veo que mis visitas son CERO en algunos posts me quedo tranquila y cuando veo que se hace un pico de visitas en cualquiera, reciente o pasado, me aterrorizo. Porque este blog es como un pensar en voz alta. Es la transcripción de mis contradicciones, entre lo que me animo y lo que no me animo. Lo que verdaderamente soy es bastante peor de lo que se lee.

En El límite entre el abuso del empleador y el abuso del empleado puse algunos preconceptos heredados o bien algunas indefiniciones reales en aquel momento.

Cuando era chica mis padres, que provenían de una pobreza más bien ejemplar, habían puesto un taller primero y luego una fábrica de camisas. La realidad de esa fábrica no la sabré jamás. Yo allí vi comportamientos dispares de ambos lados, del patrón y del operario producto de las contradicciones de ambas partes.

Mi mamá había sido operaria, planchadora a destajo. Mi papá cortador y modelista, y jefe de producción mucho después. Él tenía una cierta sensibilidad social y había implementado varias medidas propuestas por el socialismo cuando estuvo a cargo de la organización de una planta en el sur. En su propia fábrica más adelante, fue generoso en la paga, en parte por no saber bien cómo se liquidaba y en parte porque prefirió no enterarse. Regaló, no cobró e hizo la vista gorda muchas veces. Eso nadie me lo contó, lo vi yo misma. Y fue ante la vista de esos visos de generosidad en un negocio que no tenía tanto margen y que nos hacía vivir pobremente a nosotros, a veces con más limitaciones que algunos de los empleados, en que me referí en que  a veces hay abusos por parte del empleado.

Yo misma hice el MBA con dos fines: una poner mi propio emprendimiento y el otro complementar mi función docente. Y elegí Finanzas porque de Marketing y de Administración o Recursos Humanos hay mucho material y mucho más ameno que para la aridez financiera y ya que pagaba bastante esos estudios, quise hacerlos rendir al máximo.

Resultado: nunca pude poner mi propio emprendimiento, por mis miedos y también porque no podía concebir tener gente trabajando para mí. No encuentro cómo compatibilizar eso con mi forma de pensar.

Y mi función docente no ha salido de su crisis. La crisis que empezó apenas empecé a ejercer y que recrudeció cuando leí "La Elección de los Elegidos" de Bourdieu y Passeron.

Cuando en el MBA vi algo de Economía y de Política algunas de las ideas que tenía en remojo como dilemas sin solución, recrudecieron. No puede evitar empezar a buscar respuestas a esas preguntas y así llegué a la idea de que el sistema actual del que me parece que es casi imposible escapar, se refuerza con la educación y con algunas falacias acerca de conceptos tan loables como la democracia representativa o los impuestos de base solidaria, entre otro montón de creencias-potencia.

Dentro de ese sistema de creencias están las relaciones de poder impuestas o autoimpuestas y las relaciones de poder empleador-empleado y su recíproca empleado-empleador.

Los abusos, ahora, deberían ser leídos desde este micromundo de las relaciones de poder. No sé si es posible hacerlo sin tomar partido.

La lógica que subordina la obediencia y colaboración del empleado con la supervivencia de una empresa, es la base misma del sistema que considero perjudicial para la sociedad. Más aún cuando se trata de una pyme en donde el patrón tiene una voluntad de diferenciarse del destino del empleado. Y para eso necesita de la complicidad del empleado, que no es más que una visión de su propio pasado.

Esto me pone en un laberinto sin salida, en donde el nuevo dilema es la misma promoción social.

Buenos días.


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Poder 1.

Nos han enseñado que el poder es necesario, que es indispensable para mantener a raya a los díscolos humanos, egoístas, perversos, codiciosos. Que necesitamos una tutela, y también un correctivo cuando nos ponemos desviaditos.

Y el poder se ha encarnado en superstición para someter a los que se rinden fácilmente al pensamiento mágico, la ciencia (sobre todo la administrativa y la económica y/o política) para los que se rinden fácilmente ante el racionalismo positivista y a la imposición de hecho para los mansos y los pusilánimes. Este última, legión que me cuenta entre sus filas.

Todavía no he leído a Marx. No he leído tampoco artículos que hablan sobre lo que él dijo ni que lo defiendan. Sin duda algo se habrá filtrado pero sin nombres y sin etiquetas, la mejor forma de filtrar ideas. Descartando eso todo lo que yo digo es lo que he pensado por lo que he visto y he vivido. Recién ahora, después de muchísimos años de pensar otras cosas y no animarme a decirlas, incluso negarlas tratando de hacer buena letra o bien desconfiando de mi propia capacidad como mis maestros lograron que creyera, recién ahora empiezo a encontrar que hubo gente que dijo las mismas cosas que yo pensaba, mucho antes, mucho mejor y mucho más ordenadamente. Incluso aquellas que me encargué prolijamente de negar. Y que se han discutido y aún persisten las distintas respuestas.

La realidad es que no tengo mucha idea de lo que dicen los ideólogos. Tal vez sus ideas me llegan a través de sus anónimos acólitos de Internet (cuyos blogs, foros y sitios web, como credos, devoro) o a través de los logros y padecimientos de la gente que me rodea.

Lo que sí he visto es algo de Economía, muy poco, que me ha demostrado que los modelos que se enseñan nunca se cumplen en la realidad. Que los Estados salen a apoyar uno u otro sector o que se pliegan a uno u otro imperio y que no es posible que un sistema así (el que fuere), se sostenga por sí solo sin muletas. Muletas que da el poder.

Cuando escuché a Lozano en Econ08 en la Fac. de Cs. Económicas de la UBA me pareció algo exagerado. El poder económico me pareció un lugar común y su demonización un argumento manipulador. Lo escuché pero interiormente me parecía que la gente que asentía ya había sido manipulada.

Yo no sé ahora si la manipulada era yo o cuán libres somos de pensar como pensamos. El poder nunca es inocente. Pero estoy empezando a ver las mismas cosas. Como en "La llave del mal", es uno el que le da la oportunidad a un pensamiento cualquiera de encarnar sus ángeles o sus demonios en nuestro ser.

Es cierto que uno busca las lecturas que apoyan lo que uno ya pensaba. Hace muy poco leía un reportaje que le hicieron a Sartre sobre el existencialismo. Y él contaba el caso de un estudiante que había ido a pedirle consejo. Su estudiante debía decidir entre un supuesto deber individual y un supuesto deber social que sentía ambos en conflicto en su interior. Sartre explicó que cuando ese estudiante fue a buscar una respuesta en él, es porque él ya tenía una respuesta. Sino, habría ido a buscar consejo a otro lugar. Y lo eligió a Sartre porque él ya había encontrado en él la confirmación de sus propias creencias.

Es cierto. Salvo en los casos en que nos mueve la curiosidad, uno busca en las lecturas las respuestas que ya tiene. Y sólo la curiosidad (que algunos tienen vedada) nos pone en el riesgo de la novedad o el conflicto.

Y en el caso del libro que estoy leyendo y que me envenena terriblemente fue explícitamente así.

El libro es "El imperio de las finanzas" de Julio Sevares, economista y periodista. La contratapa tiene un par de dados. 

¿Quién va a elegir leer un libro así?

Alguien que tenga el preconcepto de que las finanzas son una timba, un casino: como la que suscribe. Ese libro está dirigido a mí y a otros como yo. Como decía Borges, si un libro no te gusta, dejalo, aún no sos para él. Y si bien yo había ido a la librería por un libro acerca de Teoría de la Información y/o del Conocimiento, lo tomé y no lo solté.

Leer ese libro y descubrir que estaba en lo cierto es una confirmación de los argumentos de Sartre. Yo fui a buscar en ese libro fundamentos para lo que yo ya pensaba de antes.

¿Y Lozano? Tal vez Lozano es efectista porque él también ambiciona el poder, igual que aquellos a quienes combate, por eso está en un partido político, por eso quiere imponer sus ideas.

Y tal vez sí comparta algunas de sus ideas, pero no más que eso. ¿O sí?

Buenos días.



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Mesianismo docente.

Ayer me quedé pensando con las opiniones y experiencias de deconstruido, un miembro de un foro, que opinó sobre las inquietudes de docencia voluntaria de otro miembro, quien buscaba consejo.

Durante toda mi vida, en mi cobardía, estuve debatiéndome sobre cómo y dónde ejercer mi función docente. Creo que todos los docentes tenemos un poco esa secreta e inconfesada fantasía de superhéroe contra las tinieblas de la ignorancia, esa cosa fea y mala como la baba de los caracoles del Maldonado, ese cuento proyectado de un miembro de Taringa.

La realidad es que yo suelo ponerme en la vereda de enfrente a criticarme despiadadamente en mis actitudes más cuestionables. Tal parezca un poco de cinismo, yo creo más bien que es un poco de locura. ¿Cómo se puede creer y descreer al mismo tiempo en el efecto curativo de la educación? ¿Cómo puedo actuar ante los demás como reserva moral y luego burlarme de mi propio cinismo mostrándome mis contradicciones y bajezas? No sé, creo que no debo creer en lo absoluto como categoría de la realidad y trato de recordármelo a cada instante.

Antes de leer a deconstruido, había estado pensando (y le comentaba a mi pareja, que me observa sin cuestionarme con algo parecido a la ternura como si ya fuera yo un caso perdido) acerca de un escenario a larguísimo plazo.

Supongamos que se pudiera destruir al sistema capitalista. Ya está, no está más, no importa cómo pero se fue. Supongamos que la gente ha comprendido como mejor para sí, una forma de vida libertaria y que es conciente de los males (por haberlos sufrido en carne propia o no) que ha acarreado siempre el sistema capitalista, la violencia silenciosa y acumulada heredada y hecha carne, la lucha despiadada por alcanzar la cima de la pirámide. Y ahora la gente vive bastante en paz, en un ambiente de respeto mutuo, satisfechos todos en sus necesidades y ejerciendo libremente las actividades que más los motivan, con responsabilidad y consecuentemente. Sólo supongamos. No importa cómo.

Siendo el ser humano inquieto y cuestionador por naturaleza, y no impidiendo el libertarianismo el cuestionamiento y habiendo pasado 2, 3 o más generaciones, o sea, habiendo perdido la memoria presente (el haber experimentado) de los sufrimientos que acarreó el sistema anterior. ¿No sería posible que volviera a germinar la codicia y que el ser humano volviera a cuestionar el nuevo statu quo, el de la libertad por el de la libertad discrecional? ¿Podría ocurrir eso?

Y en eso estaba cuando leí a desconstruido.


A veces uno de autoimpone definiciones. Definiciones que lo ayudan a avanzar entre incertidumbres, muletas, bastones. Pero muchas veces (no me atrevería decir que todas), son concientes, y sabemos que son arbitrarias.

La mía (y la mía es totalmente conciente) fue por descarte. ¿Dónde encontrar una reserva moral de donde empezar a germinar una sociedad nueva?

Siendo como suelo decir (con algo de desprecio) una burguesa tecnócrata y siendo mis amigos y mi familia ahora sí de clase media (no lo fuimos, no lo fue la generación anterior ni la anterior a esa) mi gran sueño sería pensar que es posible salvar a la clase media de la falacia del sistema en el que nos insertamos casi exitosamente. Rescatarla.

Una total ingenuidad.

No es que no haya gente de clase media que mira lo que dejó atrás, y decide no ignorar eso y decir "construyamos algo mejor más inclusivo, que respete al hombre como tal, con su libertad de elegir lo que considera mejor para sí mismo". Pero otros sobrevaloran lo que han obtenido, minimizan el precio que pagan y pasan a ser parte de los victimarios de la gran base de la pirámide que necesita el sistema para no derrumbarse.

Entonces pienso que la única reserva moral está (en el sentido urbano de mi vida), en la villa. No porque la moral de la villa sea mejor que la de la clase media, sino sólo porque no está contaminada de ese régimen mortal del capitalismo que es como una secta. Está contaminada de otras pero no tanto de ésta.

Y ahí aparece deconstruido a recordármelo. Él no pretende darme una respuesta a mí (de hecho no hay una pregunta mía y no va dirigida a mí su respuesta) y seguramente tampoco es lo que él dijo, sino mi lectura desde mis planteamientos internos la que hace esta interpretación de las palabras de deconstruido. 

No hay tal vez una contaminación estrictamente capitalista (o tal vez sí, pero como resistencia), pero está la contaminación del poder y no sólo eso, sino de otras fuerzas que desconocemos totalmente.

Y entonces vuelvo a lo que pensaba antes. Si fuera posible un nuevo estado de cosas, ¿cómo sabemos que la historia de la codicia no volvería a recomenzar, y en esa oportunidad como verdaderamente revolucionaria?

Buenos días.

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sábado, 7 de julio de 2012

Mérito.

El mérito es una trampa mortal. No sé qué pensar.


Por un lado, no puedo evitar que me explote el hígado cuando escucho a la gente que me rodea pontificar cosas tales como: "que se aguanten, se lo buscaron", "encima que XXX tiene pretensiones?", "bastante que le dan XX", "y qué da a cambio?" "yo me maté para tener lo que tengo y el otro sin esfuerzo...", "yo no tuve ningún tipo de ayuda", "a vos te resultó fácil", "que averigüen, que busquen", "que se maten como me maté yo", "yo no les voy a dar un peso a esos vagos" y cosas por el estilo.


Bueno, yo digo lo mismo de los funcionarios.


Me molesta porque no me parece que haya que pagar caro un lugar digno en la sociedad. Somos producto de los esfuerzos y la suerte de nuestras familias. Y cada uno ha hecho una lectura distinta de la relación entre ese esfuerzo y su resultado y en base a eso ha decidido continuar en la misma línea o tirar todo por la borda. Y yo quién soy para juzgar la experiencia de otros en función de la mía.


Yo elegí esforzarme porque mi familia esforzándose mejoró su bienestar. Pero ahora no quiero seguir esforzándome y no es una cuestión de que como me esforcé antes ahora me merezco un descanso. No, simplemente, antes quise y ahora no quiero y el que nunca quiso (un esclarecido tempranamente o un inconciente, qué más da) tiene el mismo derecho que yo a gozar de la dignidad de una vida con un mínimo generoso de bienestar y seguridad. Porque la vida es algo demasiado milagroso para desperdiciarlo en pensamientos estúpidos. Que estúpidamente hayamos construido vallas a nuestro bienestar, porque algunos vivos vieron la oportunidad de ir cerrando puertas y cobrar peaje para su propio beneficio, no quiere decir que ya "enterados" debamos seguir convalidando ese juego absurdo de poder artificial y nocivo.


Que hayamos aceptado las reglas de ese juego, con fe o con resignación, no quita que un día queramos dejar de jugar.


¿De dónde surge esa idea del mérito?


A mí me parece que de la religión. Una buena forma de poner a trabajar a la gente, sumisamente, esperando una recompensa en una supuesta segunda vuelta. Seguí participando.


Trabajar duro para purificar el espíritu, para no malgastar la vida con el ocio infecundo, para no replantearse el sometimiento y salirse del carril productivo y dejar de dar al César lo que el César caprichosamente se ha autoatribuido. Y a cambio... el paraíso. Ese lugar que nadie sabe cómo es pero que parece ser aburridísimo.


Hace poco, escuché dos actitudes emparentadas con el mérito que he reconocido en mí, en el pasado:
-Le pareció mal que se facilite el acceso a la vivienda a la gente supuestamente "sin esfuerzo".
-Le molesta que la llame una persona para contarle los logros de su familia, habida cuenta de que la suya (propia) con más esfuerzo logró algo "menos" (a su criterio).


Más allá que lo de los créditos sea o no y que dichos logros sean tal cual los cuenta. Me interesa la creencia no la realidad o exactitud de los hechos. De todos modos vivimos toda nuestra vida tomando como certezas un montón de mentiras, falacias, engaños y verdades a medias.


En ese momento me sorprendí diciéndole: "pero está bien que pueda ser cada vez más fácil, significa que la sociedad mejoró un poco en eso. Está mal que te haya resultado tan difícil a vos, pero está bueno que no siga siendo así". Me sentí contenta de escucharme sincera (siempre busco por ahí al fondo para ver si queda vivo algún vestigio de resentimiento), sin celos, ni envidias y alegrándome sinceramente por los supuestos logros de su familia, gente que aprecio.


Igualmente aún conservo algún reparo y me doy cuenta por dos cosas.


Una, mi pareja, que a raíz de algo que le comenté que ni recuerdo qué era me dijo con total naturalidad: "¿y por qué tiene que trabajar?".


¿He despotricado durante años con este tema y todavía no estoy convencida del derecho de no trabajar? ¿Es que yo misma no me permito reconocer mi propio deseo de no trabajar? Cada vez trabajo más. ¿Es una autoflagelación? ¿Estoy comprando mérito?


Y la otra es sobre el freeganismo y el primitivismo. Temas de otros posts (porque perdí los links).


Buenos días. 



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viernes, 6 de julio de 2012

¿Anarquista? ¿Hasta dónde y desde cuándo?

Algunos días me siento anarquista, y otros dudo. Me refiero a que hay días en que me parece que está todo muy mal, que el sistema es una gran conspiración contra la libertad, una conspiración más circunstancial que planeada, un sinsentido, que hay que destruirlo y ver qué pasa, que el dinero y el precio, son maldiciones humanas, que el mercado es una trampa, que la ley es una camisa de fuerza y que somos peones de una partida de ajedrez, manipulados en nuestras convicciones, jugando para las blancas o las negras sin tener idea. O peor, fichas de la gran tragamonedas global.


Y otros días pienso que soy una idiota, que no puede ser, que es una pesadilla, que es mejor que quede todo así porque estoy exagerando, que hay algo muy malo conmigo y que tengo que dejar mis lecturas o escrituras de lado porque me hacen mal, que no puedo creer en todo lo que me dicen. Esos días envidio a la gente con convicciones por muy equivocadas que puedan ser.


Pero luego de unos días me da como una abstinencia o me tropiezo con algo y recomienzo.


Sobre todo una vez por semana cuando paso por la autopista por sobre la Villa 31 camino a Avellaneda desde zona Norte y me estalla el cerebro. Escribí algo alguna vez sobre ese tránsito, el día que murió Mónica Carranza, cuando lo encuentre lo posteo. Pero me doy cuenta de que tengo que escribir otra cosa. 


Sé que es una gran contradicción trabajar para dos gigantes semejantes pero la verdad es que el miedo me supera. Y es mi gran limitación. Los gigantes te generan una ilusión de protección, que es completamente irreal –y lo sé- pero es una extorsión mutua, porque si no te la creés, llegado el caso también podés sacar ventaja: son como una empresa de seguros. Sé que suena a cinismo pero no, es miedo. Sobre todo porque sé que es un "por si acaso" que es muy probable que sea un "jamás". Y es el desprecio que me genera aceptar esta doble situación extorsiva.


¿Cuándo comenzó?


Creo que cuando era chica y mis padres se independizaron, pusieron un taller, luego una fábrica, y yo estaba metida adentro y veía qué era ser un operario, qué era ser un patrón, qué era convertirse de uno en otro, cuáles eran los enfrentamientos, cómo apenas uno levantaba la cabeza trataba de aplastar al compañero (¿y por qué, si era gente buena?), la lógica que había detrás, de ambos lados, para luego experimentar la declinación y haber visto generarse las causas. Encuentro cosas que escribí de chica que me sorprenden o recuerdo cosas que la gente me decía cuando me criticaba o fantasías que tenía que me revelan que esto no es de ahora y que traté de aplastarlo.


Luego conflicto con el tema de la educación, mi verdadera vocación, con mi responsabilidad al reproducir todo este estado de cosas que sospechaba que hacía agua.


Trabajé en algunos lados hasta que, sin trabajo, y con 35, alerta amarilla, edad límite para el sistema, un amigo me presentó en la multi para la que trabajo. Al poco tiempo me superó la cultura corporativa. Pero también la facultad y el papel de idiota útil que hacía en el consejo asesor. Pero trabajar para una multi y el estado no fue nada.


Se puso de moda ponerse en la vidriera para que el sistema te descubra o se apiade, te elija como un cachorro en una veterinaria y te termine, si da, haciendo participar de un concurso del buen perro, adiestrado y coqueto, mejor amigo del hombre. Sos Bolt. Un fiasco pero querible. Por eso y por algunas otras cosas más tengo hecho un MBA (sin el papelito). Especialización FINANZAS (para colmo de males).


Ya venía juntando sarcasmo con la timba de las carteras de inversión, el análisis técnico, los fundamentals, la valuación de empresas, los intangibles y todos esos inventos del áureo mundo de las ideas. Y eso que la UBA tenía la facu más zurdita de toda la oferta en MBAs.


Y se me exacerbó todo, cuando en una materia "instrumentos financieros" un tipo con chalequito y pantalón rayado de cintura alta, reconoció algo para mí terrible, después de exhibir a una chica exitosamente yuppie, escotada y muy brédice mostrarnos un maravilloso power point que ataba prolijamente por todos lados.


(A los burgueses tecnócratas, nos encantan los power points técnicos porque nos sentimos los "elegidos", casi iluminatti. Y esto sí es 100% cinismo).


Mientras mis compañeros se babeaban y yo era inmune pude escuchar lo que realmente estaba diciendo y que nadie escuchó: reconocía haber desangrado a unas cooperativas con fideicomisos de administración aunque, el de la miel, había sido su peor negocio porque "no conocían el negocio de la miel y no se la pudieron vender a nadie".


Eso fue el acabóse. Mi cerebro hizo un cortocircuito, recuerdo que algo dije y  en el cierre de la presentación  (la clase) el tipo terminó reconociendo lisa y llanamente, sin eufemismos, que su empresa las desangraba pero se disculpaba luego porque "en general terminaban bien, las federaciones salían del pozo y obtenían su financiamiento". No podía creer lo que escuchaba. (Ya estoy envenenada otra vez). Recuerdo ese día como un punto de inflexión.


Todo por dentro, porque la gente me ve muy formal y muy correcta. Y debo serlo seguramente.


Provengo de una familia pobre y miedosa, que hizo siempre todo bien, trabajadora, sumisa, y cuya principal herencia fue el miedo. Hoy soy clase media y estoy rodeada de clase media alta a cuya forma de vida y moral nunca me pude adaptar. Muchos de los que me rodean tiene mentalidad de caceloreros por un lado, seudozurdos teóricos por el otro a los que no se les puede pedir ningún desprendimiento porque son vagos unos, corruptos otros y más vale me gasto la plata total esto no tiene arreglo. Y no estoy muy segura si estoy totalmente afuera. 




Buenos días.




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Acción directa 3.

Encontré un post en donde se detallan distintos tipos de acción directa no violenta, algunas que considero completamente inútiles y otras que han generado represalias violentas o condena social incluso, en alguna ocasión. Desde una  a otra, todo un prolongadísimo abanico de medidas.

Lo que sigue es copia textual del post "Revolución sin tiros" del blog http://rdstarrockandroots.blogspot.mx y  no sé cuál es la fuente original. Atenti que es larguísimo pero vale la pena honrar el esfuerzo de quien lo hizo.


MÉTODOS NO VIOLENTOS DE PERSUASIÓN Y PROTESTA

(...) Se trata de influir en el público en general, dentro de nosotros mismos y sobre todo sobre los adversarios. A continuación algunas acciones que se podrían llevar a cabo, todas conllevan sacrificios el cual debemos estar dispuestos a asumir.


Declaraciones formales (sólo verbales, generalmente no son acciones):
1. Discursos públicos
2. Cartas de oposición o de apoyo
3. Declaraciones de organizaciones o instituciones
4. Declaraciones públicas firmadas
5. Acusaciones y declaraciones de intenciones
6. Peticiones en grupo o en masa.

Comunicaciones con un público más amplio:
7. Caricaturas, frases cortas, símbolos (escritos, pintados, dibujados, impresos, gesticulados, hablados, mímica).
8. Posters, carteles, banderolas,...
9. Octavillas, panfletos, libros.
10. Periódicos y revistas, anuncios.
11. Radio, televisión, discos, casetes, vídeos.
12. Rótulos gigantes aéreos y terrestres.

Gestiones colectivas:
13. Comisiones (grupos que se presentan ante funcionarios responsables).
14. Simulacros de premios, reconocimientos ridiculizantes.
15. Grupos de presión a los parlamentarios.
16. Plantones con pancartas en lugares simbólicos.
17. Elecciones burla, mofa o paralelas.

Actos públicos simbólicos:
18. Ostentación de banderas y colgantes simbólicos.
19. Uso de símbolos (insignias, pines)
20. Oraciones y cultos públicos.
21. Distribución de objetos simbólicos.
22. Desnudos de protesta.
23. Autodestrucción de los propios bienes (casa, documentos, credenciales,)

MÉTODOS DE LA ACCIÓN NOVIOLENTA
24. Alumbrados simbólicos: antorchas, linternas, velas.
25. Exposiciones de retratos de líderes o héroes.
26. Pinturas de protesta.
27. Rótulos, nomenclatura cambiada y/o con nombres simbólicos.
28. Ruidos simbólicos: “tonadas simbólicas” con silbatos, matracas, campanas, sirenas, etc.
29. Recuperaciones simbólicas: “retomar” terrenos o edificios.
30. Gestos groseros o insultantes.

Presiones sobre los individuos (autoridades):
31. Abrumar a funcionarios (seguirlos constantemente, atosigarlos, recordándoles siempre, callados, silenciosos, respetuosos, como fantasmas que persiguen).
32. Molestar a funcionarios: repudio verbal.
33. Fraternizar: buscar influencia directa interna, convencer de que no se tiene la intención de dañar a las personas, convencer de que no agredan o de que reduzcan las sanciones, provocar rebelión interna, sacar información, solicitar cooperación interna.
34. Vigilias: generalmente de noche, con o sin oraciones, guardias constantes, largas y prolongadas.

Teatro y música:
35. Obras cortas, sátiras, comedias, bromas.
36. Representaciones teatrales y conciertos.
37. Canciones.

Procesiones:
38. Marchas a sitios significativos.
39. Desfiles.
40. Procesiones religiosas.
41. Peregrinaciones
42. Caravanas automovilísticas.

Homenajes a los muertos:
43. Luto político: funerales, símbolos luctuosos.
44. Funerales simbólicos.
45. Funerales combinados con manifestaciones.
46. Homenajes en cementerios.

Asambleas públicas:
47. Asambleas de protesta o de apoyo: mítines.
48. Mítines de protesta.
49. Mítines de protesta disimulados.
50. Foros de información: con ponentes diversos e informados.

Retiradas y reuniones:
51. Abandono de lugares: salirse de reuniones, conferencias, etc.
52. Silencio: no aplaudir, no responder.
53. Renuncia honores, membrecías, etc.
54. Volver la espalda.
MÉTODOS DE NO-COOPERACIÓN SOCIAL

Sus métodos esenciales son el boicot (no participar, no pertenecer, no acudir, no dar recursos, etc.) y la huelga (no ayudar, no trabajar, no dar recursos, etc.)

Ostracismo:
55. Boicot social hacia grupos sociales para inducirlos a que se unan a la resistencia, inducir a grupos a que dejen de cooperar con el régimen, aplicar presión a colaboradores del gobierno.
56. Boicot social selectivo a colaboradores voluntarios, soldados o policías.
57. Boicot sexual: rehusó de relaciones sexuales habituales.
58. Excomunión: boicot religioso.
59. Interdicción: prohibición-suspensión de actividades religiosas.

No-cooperación con eventos sociales, costumbres e instituciones:
60. Suspensión de actividades sociales y/o deportivas.
61. Boicot a eventos sociales.
62. Huelgas estudiantiles.
63. Desobediencia social: desobedecer reglas o costumbres sociales de instituciones. No acatar reglamentos. Cambio de formas de vestir, de hablar, de comportamiento.
64. Cancelar membrecía o retirarse de instituciones sociales.

Huida del sistema social:
65. Quedarse en casa.
66. No-cooperación personal total.
67. “Fuga” de trabajadores.
68. Refugio: refugiarse en lugares inviolables (templos, embajadas, etc.)
69. Desapariciones colectivas: se va toda la población por un período de tiempo.
70. Emigración a modo de protesta: la población se va de formas permanente.

MÉTODOS DE NO-COOPERACIÓN ECONÓMICA. BOICOTS ECONÓMICOS.
Entendemos por boicot económico rehusarse a comprar, vender, manejar o distribuir bienes y servicios específicos.

Acciones de consumidores:
71. Boicots de consumidores: no adquirir productos boicoteados o no comprar en determinados comercios boicoteados.
72. No consumo de mercancías boicoteadas.
73. Políticas de austeridad: reducir el consumo al mínimo imprescindible.
74. Retención de rentas: huelga de pago de rentas.
75. Negarse a alquilar; no usar y no alquilar.
76. Boicots nacionales de consumo contra los productos de otra nación.
77. Boicots internacionales al consumo: los consumidores de varios países hacen boicot de consumo al producto de otro país.
Acciones de trabajadores o productores:
78. Boicots de trabajadores: negarse a trabajar con productos o elementos proporcionados por el contrincante
79. Boicots de productores: huelga de compra de insumos producidos por el contrincante.
Acciones de intermediarios:
80. Boicots por proveedores y distribuidores: negarse a surtir o a distribuir.

Acciones de propietarios y directores:
81. Boicots de comerciantes a comprar o vender.
82. Negarse a alquilar o a vender propiedades de la contraparte.
83. Cierre de negocios: no permitir la entrada a trabajadores.
84. Negar asistencia industrial, asistencia técnica.
85. Huelga general comercial: cierre de negocios.

Acciones de financieros:
86. Retiro de depósitos bancarios.
87. Negarse a pagar honorarios, tasas e impuestos.
88. Negarse a pagar deudas o intereses.
89. Cortar fuente de fondos y de créditos.
90. Negar ingresos a gobiernos.
91. Negarse a recibir dinero proveniente de un gobierno.

Acciones por gobiernos:
92. Embargo doméstico.
93. Listas negras de comerciantes.
94. Embargo de proveedores internacionales.
95. Embargo de compradores internacionales.
96. Embargo comercial internacional.

MÉTODOS DE NO-COOPERACIÓN ECONÓMICA. HUELGAS.

Se entiende por huelga la inacción de parte de los trabajadores. Pueden ser “oficiales” (organizadas por los sindicatos) o a iniciativas individuales o grupales.

Huelgas simbólica:
97. Huelga de protesta: por tiempo corto, con previo aviso.
98. Huelgas relámpago: sin previo aviso, cortas, con mensaje claro.

Huelgas agrícola:
99. Huelgas campesinas.
100. Huelgas de trabajadores agrícolas.
Huelgas de grupos particulares:
101. Negarse a hacer trabajos obligatorios.
102. Huelgas de prisioneros.
103. Huelgas de gremios
104. Huelgas de profesionales


Huelgas industriales comunes:
105. Huelgas corporativas.
106. Huelga en una zona industrial: todas las fábricas de la zona.
107. Huelgas solidarias: en apoyo de las demandas de otros.

Huelgas restringidas:
108. Huelgas por áreas, escalonadas o progresivas: sólo en una sección de la planta a la vez.
109. Huelgas selectivas y por rotación.
110. Huelgas de “tortuguismo”.
111. Huelgas de celo: cumpliendo exageradamente todo orden y reglamento al “pie de la letra”.
112. Ausentismo por enfermedad.
113. Huelgas por renuncia: renuncias escalonadas o masivas.
114. Huelgas limitadas: no se aceptan horas extras, no se trabaja ciertos días.
115. Huelgas selectivas: se rehúsa hacer ciertos trabajos.

Huelgas multitudinaria:
116. Huelgas generalizadas: en muchas industrias pero no en la mayoría.
117. Huelgas generales: en la mayoría de las industrias.

Combinación de huelgas y cierres económicos:
118. “Hartal”: método indio. Paro voluntario de la actividad económica por un período limitado.
119. Cierre económico: incluye huelgas más cierre de negocios.

MÉTODOS DE NO-COOPERACIÓN POLÍTICA
Para expresar una protesta, para lograr la desintegración, para que deje de funcionar un gobierno.

Rechazo a la autoridad:
120. Suspensión o retirada de obediencia.
121. Rechazo de apoyo público: silencio, poco entusiasmo con actos públicos obligados.
122. Escritos y discursos promoviendo la resistencia.

No-cooperación de ciudadanos con el gobierno:
123. Boicots de cuerpos legislativos: boicots por diputados.
124. Boicot de elecciones
125. Boicot de empleos y cargos gubernamentales.
126. Boicot de ministerios, agencias y otros organismos públicos.
127. Rechazo de participación en la enseñanza oficial.
128. Boicot de organizaciones sostenidas por el gobierno.
129. Rehuso de ayudar a los agentes gubernamentales, no darles información, etc.
130. Retirada y/o cambio de lugar de señales de propiedad y marcas de emplazamiento.
131. Negar aceptación de funcionarios designados.
132. Negarse a disolver instituciones independientes existentes.

Alternativas ciudadanas a la obediencia:
133. Cumplimiento lento y renuente: retrasar el cumplimiento.
134. No obediencia en ausencia de supervisión directa.
135. No obediencia popular, sin escándalo, sin publicidad, con discreción.
136. Desobediencia enmascarada: parece que se obedeció.
137. Rechazo de dispersar una reunión o un encuentro.
138. Sentadas en signo de oposición.
139. No-cooperación con reclutamientos o deportaciones.
140. Esconderse, escaparse y toma de falsas identidades.
141. Desobediencia civil a leyes “ilegítimas”.

Acciones por funcionarios gubernamentales:
142. Negación selectiva de cooperación por funcionarios: negarse a hacer tareas específicas y avisarlo a sus jefes.
143. Bloqueos de cadenas de mando e información.
144. Retrasos y obstrucción (tortuguismo), trabas al buen funcionamiento.
145. No-cooperación administrativa general.
146. No-cooperación judicial por parte de los jueces.
147. Ineficacia deliberada y no-cooperación selectiva por parte de las fuerzas del orden.
148. Motines de policías y soldados.

Acciones gubernamentales interiores (contra gobierno invasor):
149. Evasiones y retrasos semi-legales.
150. No-cooperación de departamentos ministeriales.

Acciones gubernamentales internacionales:
151. Cambios en representaciones diplomáticas y otras.
152. Retrasos y/o cancelaciones de encuentros diplomáticos.
153. Retención de acreditaciones diplomáticas, ruptura de relaciones diplomáticas.
154. Retiro de organizaciones internacionales.
155. Rechazo a ser miembro de organismos internacionales.
156. Expulsión de organismos internacionales.

 MÉTODOS DE INTERVENCIÓN NOVIOLENTO
Acciones que intervienen directamente para cambiar la situación: negativas (interrumpen o destruyen patrones de comportamiento, políticos, relaciones, instituciones) y positivas (establecen nuevos patrones de comportamiento, políticos, relaciones o instituciones. Son más difíciles de sostener y aguantar, pueden traer represión más rápida y severa.

Intervención psicológica
157. Exponerse a inclemencias: presiona psicológicamente al adversario.
158. Ayunos
a) Como presión moral: protesta y persuasión, sin coerción.
b) Huelgas de hambre: negarse a comer para forzar al adversario, sin buscar su conversión.
c) Ayunos tipo “Satyagraha”: con intención de lograr conversión.
159. Juicios al revés: acusando al acusador.
160. Hostigamiento no violento: molestias no violentas constantes, presiones públicas y privadas.

Intervención física:
161. Ocupación de espacios haciendo sentadas.
162. Ocupación de sitios quedándose.
163. Ocupaciones dentro de medios de transporte.
164. Ocupación de lugares acuáticos
165. Ocupación en movimiento: ocupar espacios pero sin quedarse quietos, dando vueltas.
166. Ocupación de lugares rezando.
167. “Ataques” no violentos: invasiones; se comienza con una marcha y se toma posesión pacífica de un lugar o de un inmueble.
168. “Ataques” aéreos no violentos: dejar caer folletos, etc.
169. Invasiones no violentas: invadir áreas prohibidas.
170. Interposiciones no violentas: interponerse entre adversarios y su actividad.
171. Obstrucciones no violentas (generalmente temporales): grandes interposiciones logrando que sea físicamente imposible continuar su trabajo o llegar a su destino.
172. Ocupaciones no violentas: después de invadir, no salirse, quedarse.

Intervención social:
173. Establecer nuevos modelos de comportamiento social (patrones de conducta).
174. Sobrecargar instalaciones y/o servicios públicos.
175. Tortuguismo en realizar actos legítimos, poner trabas (por ejemplo, clientes haciendo sus compras lo más lentamente posible).
176. Interrupción verbal: interrumpir juntas, reuniones, servicios religiosos, etc.)
177. Teatro guerrilla: interrupciones dramáticas “improvisadas”.
178. Instituciones sociales alternativas: grupos, escuelas, etc.
179. Sistemas alternativos de comunicación: radio, periódicos, internet, etc.

Intervención económica:
180. Huelgas a la inversa: trabajar en exceso, trabajar lo normal sin retribución, desprecio de ciertas prescripciones o normas.
181. Huelgas de ocupación: se deja de trabajar, pero no se sale del local hasta que no se cumplen las demandas.
182. Invasión no violenta de tierras.
183. Forzar bloqueos económicos.
184. Falsificación política: dinero, documentos, etc.
185. Compras monopólicas: acaparar lo que el adversario necesita.
186. Confiscar activos.
187. “Dumping”: vender una mercancía a bajo precio.
188. Patrocinio o apoyo selectivo: comprar productos de una cierta firma, cierto país o cierto sindicato.
189. Mercados alternativos, por ejemplo, ciertos tipos de mercado negro.
190. Sistemas alternativos de transporte.
191. Instituciones económicas alternativas: cooperativas, bancos alternativos, etc.

Intervención política:
192. Sobrecargar sistemas administrativos: sobredemanda de servicios, sugerencias, protestas, quejas, etc.
193. Publicar la identidad de agentes secretos.
194. Buscar encarcelamientos: sobrecargar cárceles por solidaridad.
195. Desobediencia civil a leyes “neutras”: en un estado avanzado del movimiento.
196. Continuar trabajos sin tomar en cuenta nuevas instrucciones ilegítimas.
197. Establecer doble soberanía y gobiernos paralelos


Buenos días.

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