martes, 23 de octubre de 2012

El conocimiento y la segregación 1.

La forma de dominar más efectiva es hacer que la gente se reconozca incapaz y renuncie. Esta forma de dominación parece limpia, pues produce la ilusión de una elección voluntaria. 

De esta forma hilamos muy fino, cada vez más, y de cada nuevo nivel de abstracción o especialización hacemos doctrina. Entonces se requieren nuestros especialistas, en ese campo (más específico o más general, no interesa) que requiere una mirada particular, una mirada nueva sobre una idea vieja remozada, que no es natural sino que debe ser inducida, capacitada, enseñada. Ese nuevo talento debe ser desarrollado (por no decir “creado” que sería más correcto).

Ese saber no  es natural, y no es gratuito, es un patrimonio de quien lo ha concebido y es por eso que se yergue una barrera de entrada, de acceso a ese conocimiento.

Pronto, la economía, con ese imán que tiene para nutrirse de las ideas propietarias, le encontrará un nicho. Y ese nicho, bien administrado, bien publicitado y planeado para crear una necesidad acorde, prosperará en un nuevo negocio. Y generará riqueza a su propietario. Y no sobre la idea inventada (que está muy bien), sino sobre la necesidad inventada. Y esto sí es malo, porque una nueva necesidad genera una nueva carencia, carencia por demás ficticia, irreal, inexistente. O sea, deja en posición de carente, automáticamente a quien antes no adolecía de esa carencia. Sin esa necesidad, muchas de estas hermosas ideas inventadas, serían sólo curiosidades, fenómenos de circo. Si no es merced a esa necesidad, esa idea muy probablemente no tendría sustento ni prosperaría.

Pero además, este saber funciona como filtro. Por ahora hay además un nuevo saber alrededor de esos dos inventos: la idea, y la necesidad. Sólo aquellos poseedores de esos saberes son elegibles para ese nicho, reforzando la pirámide social y excluyendo por defecto a todos, e incluyendo sólo a aquellos que acceden a ellos.

Esas barreras refuerzan la dependencia de la sociedad (que ya reconoce como legítima esa necesidad) a esos nuevos especialistas, atentando contra la libertad de cada persona, por haber creado una necesidad artificial y nociva porque fortalece la estructura piramidal que lo somete con nuevos métodos.

Reforzar esa estructura piramidal conduce a mantener pequeña la cumbre de dominadores o la sección de la clase coordinadora, poseedora del conocimiento en aquellas sociedades cuya forma es de pirámide algo más achatada.

Esto también trae a colación lo que hablaba Tedesco, acerca del doble fenómeno de democratización y exclusión que genera el conocimiento (ver "El conocimiento y las nuevas formas de segregación"). Al menos me consuela saber que no es un delirio mío.

Ya no estamos hablando de segregación por no acceder a bienes, sino segregación a partir de agregar carencias.

El ritmo de la satisfacción de las necesidades es mucho menor que la creación de nuevas necesidades.

Y las concernientes a la creación de la necesidad de nuevos conocimientos, es aún mucho más explosiva que la de bienes y servicios, pues la creación de conocimiento prácticamente no tiene costo, y su crecimiento es exponencial (por graficarlo arbitrariamente de alguna forma) en virtud del acceso colaborativo a conocimientos complementarios, o inspiradores y en función de las posibilidades que han abierto las comunicaciones, sobre todo, Internet.

Imaginémonos el potencial de creación de nuevas ideas que hay hoy en día. ¿Por qué esta explosión no genera una mayor democratización? Porque pensadas como nichos, como negocios, compiten, compiten por la "billetera del consumidor" y sólo aquellos con espaldas financieras suficientes pueden costear una campaña lo suficientemente penetrante como para crear eficazmente la necesidad quedan en posición de instalarla como tal.

Sino miremos, ¿qué necesidades nuevas tenemos? ¿Esas ideas locas que llegan por email, muy ingeniosas? ¿O esos cada vez más sofisticados objetos de marcas reconocidas y trasnacionales (construir marca es algo muy costoso, lleva mucho tiempo, extenderla a una gran amplitud de territorios y mantenerla conlleva costos inmensos).

Y en cuanto a servicios personales y empresariales es lo mismo. Son las grandes cadenas (franquicias) de servicios personales (estéticos, nutricionales, por ejemplo) o las grandes consultoras, o las pequeñas medrando por conquistar mercado o perecer (cerrando o siendo adquiridas) las que día a día nos hacen darnos cuenta qué carentes somos: de belleza, de agilidad, de juventud, de sofisticación (como individuos), de procesos eficientes, de administración, de control, de producción, de diseño, de marketing (como organizaciones, ya no empresas).

Y sólo unos pocos elegidos acceden al beneficio del gozo (servicios personales, por ejemplo) o de su ejercicio (consultoría).

A mí no me quedan dudas los desplazamientos que producen. No me caben dudas acerca de los renunciamientos, por cansancio, por reconocimiento de incapacidad económica o falta de tiempo (que ocupamos en actividades y consumos sin sentido ni beneficio real), o falta de conocimientos previos (por lo que tampoco podemos decidir cuándo ingresar) o evangelización efectiva (re-certificaciones).

¿Cómo no se formarían en este dinamismo estático, pirámides incluso más duras que las Keops?

Buenos días.



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