viernes, 8 de octubre de 2010

Sangrar por la herida IV: mal de amores

Mal de amores es otro de los síndromes. En realidad muchos de estos síndromes están relacionados. ¿Podemos hablar de mal de amores sin hablar de adicción al trabajo? No estoy muy segura.


El hecho es que en el caso de mal de amores quien lo sufre experimenta lo mismo que durante un desengaño amoroso. La persona siente que dio todo y le pagan con ingratitud, no es reconocido, no valoran los sacrificios. Trabajar sin horario, viajes, compromisos sociales, cenas y presentaciones de negocios fuera de horario, desgaste familiar, postergación y tal vez pérdida familiar. Fines de semana, noches enteras. Problemas de salud: stress, hipertensión, problemas cardíacos. 


Se sentía orgulloso.  Siendo la empresa  prestigiosa, se sentía orgulloso de "ser parte", "un elegido", por su núcleo social, además, admirado y privilegiado.

La empresa tal vez no pidió explicitamente concesiones, sacrificios... "pruebas de amor", pero el individuo voluntariamente se presta al juego. Entiende la sutileza, lo no dicho, sabe leer entre líneas. Pensando en el futuro, en el premio, o en mantenerse un poco mimado, o bien por temor a las represalias, nunca explicitadas, siempre sospechadas.


O tal vez la empresa sí pidió entrega. Y el individuo, voluntariamente accedió, creyendo en una promesa velada, sugerida, engañosa, de gratitud y reconocimiento, o de ascenso.


Dar todo por seguir siendo elegido.


Y en cambio ser descalificado, descartado, reemplazado.


La víctima no entiende. No entiende qué hizo mal. No entiende qué faltó. No entiende qué pasó. No sabe cómo pasó de ser mimado a ser prescindible. No sabe cuál fue el paso en falso que resultó decisivo.


No entiende cómo se está quedando afuera.


Si además, afuera no hay nada.


Buenas noches.


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.
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