lunes, 18 de octubre de 2010

El stress, el acoso, el abuso y nosotros mismos

Más adelante retomaré el tema del stress laboral (OMS) y otros síndromes laborales ya mencionados, del acoso laboral y del abuso del empleado pues estoy dando vueltas en círculos con este tema y no veo que avance. Pero antes de cerrar este capítulo introspectivo (harto repetitivo), me reiteraré a mí misma una vez más en un punto: tanto aquellas actitudes que asumimos respecto de nuestras responsabilidades, como la predisposición a victimizarnos o la tendencia a avanzar sobre el otro a fin de obtener una ventaja, son todas actitudes que dicen mucho de nosotros, de nuestro entorno formador (familia, escuela, universidad, amigos, etc) y de nuestras circunstancias y las presiones que ejercen sobre nosotros.

No sólo habla de nuestro perfil ético, sino también del lugar que nos damos a nosotros mismos en cada uno de los roles que nos toca ejercer.

También dice dónde están nuestros puntos débiles, por dónde aceptamos presiones y por dónde las rechazamos. Qué personas, personalidades, caracteres tiene real poder sobre nosotros, entendiendo por poder aquello que logra que hagamos cosas o que dejemos de hacer otras: como dejar de lado expectativas, afectos o enfrentarnos a la autoridad, autosometernos y dejarnos para lo último, o desafiar normas y avanzar más allá lo de políticamente correcto.

Y todo esto tanto como empleados como empleadores, o como tercero ejerciendo una presión o sufriendo la desatención de alguien más. Porque no sólo somos nosotros quienes sufren acoso, stress o ejercen abuso, sino que a veces son nuestros padres, parejas, hijos, otros familiares y amigos, y entonces pasamos a ser terceros. Los terceros que ejercien presión y demandas sobre alguien más, con mayor o menor éxito.

Esta información que brindamos en estas situaciones está ahí y puede ser interpretada de muchas formas posibles. Esa interpretación es lo que convierte esa información que brindamos en conocimiento, conocimiento acerca de nosotros mismos. Y no manejamos esa interpretación que hacen los demás. Por ende no manejamos ese conocimiento.

Una personalidad obsesiva puede ser útil para perseverar en una solución a un problema difícil y también puede ser un problema en sí cuando se requiere una solución expeditiva.

Una personalidad generalista puede ser excelente para encuadrar un problema y ubicar los aspectos claves y pésima para llevar adelante los detalles del éxito (el diablo está en los detalles).

Un personalidad prolija y ordenada puede ser de gran ayuda para mantener bajo control un proyecto pero un estorbo a la hora de improvisar una salida creativa o una solución de compromiso.

Esa información está ahí como un halo, la revelamos en cada palabra y en cada gesto.

¿Tiene sentido decir cuáles son mis fortalezas y debilidades si ellas los serán circunstancialmente?

Y estas situaciones límites, una vez superadas, dan información a mucha gente acerca de nosotros mismos, de las empresas, de la situación laboral en general, del gremio, de la sociedad (argentina en este caso, o Buenos Aires, para ser más exacta), de las leyes nacionales, municipales, del estado del arte de la empleabilidad, del bienestar laboral.

Pero todo eso pasa a segundo plano a la hora de pensar en lo que nos dice acerca de nosotros mismos, de nuestras necesidades y de nuestros esfuerzos por balancear nuestra búsqueda de la subsistencia y de la felicidad. Que no siempre coinciden.

Saber que decidimos. Saber que tenemos el control de más aspectos de los que pensamos. Saber que nuestras decisiones están encuadradas en factores ajenos a nuestro control. Todo, a partir de este punto, nos ayuda a pensar las cosas de otro modo. A conocer nuestras limitaciones (puedo o no puedo lidiar con esto) y a buscar alternativas posibles para nuestro bienestar sin dejar de ser útiles.

Una cosa es huir ante una dificultad como un cobarde y otra muy distinta elegir otro camino como un valiente. La diferencia es la actitud, de "escapar" a "ir en busca de". Esto nos para de otra forma frente a los avatares que nos encontramos o que nos creamos.

Y esto también es información, para los demás y para nosotros mismos.

Buenos días.




DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.
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