jueves, 17 de enero de 2013

El derecho de privar.

¿Qué es un derecho? No lo he investigado porque trato de acotarme al lenguaje cotidiano. Considero que es allí en donde debemos encontrar las respuestas del sentido común. La ciencia trae respuestas sofisticadas, yo he incursionado mucho en definiciones y si uno no tiene en claro lo que dicta el sentido común y cómo ha sido generado ese sentido común (que no es más que un conjunto de convenciones -sin unanimidad, por otro lado-), no podemos ver cuánto nos aleja la ciencia o en qué dirección, o sea, qué influencias acepta y qué realidades nuevas moldea.

¿Muy general?

Me cuesta pero trataré de ser más clara.

Acá debemos diferenciar algunos principios.

¿La ley o el humanismo?

Si elijo la ley, debo aceptar ciertas premisas, la primera de ellas que la "propiedad" es algo natural, que un ser humano civilizado no puede moverse sin algún tipo de propiedad. Siempre del lado de la ley, el derecho es un texto normativo que indica los límites entre lo permitido y lo no permitido. La gente acata la ley porque quienes la promueven sostienen que el cumplimiento de la ley garantiza el orden, la ecuanimidad objetiva de las relaciones entre personas y que en ausencia de la ley las personas son incapaces de llegar a acuerdos justos. La ley limitaría entonces la arbitrariedad, las desigualdades de poder. La gente entonces acepta estos argumentos en ausencia de pruebas en contrario pues la tradición es larga en reprimir experiencias exitosas de convivencia ordenada fuera de la ley y considera "bueno" el respeto de las leyes. Aquí está el punto en que la ley crea "moral". Y a partir de aquí, el individuo que cumple la ley es más bueno que aquel que la cuestiona.
Si no elijo la ley tengo varios caminos. Siempre la negación abre más alternativas que la aceptación. Cuando yo, en cualquier abanico de opciones tomo 1, mis nuevas posibilidades se acotan drásticamente. Sólo los caminos que cruzan esa alternativa son posibles. Todas las demás quedan truncadas. Así que si no elijo la ley quedo a merced de un montón de alternativas. Entre ellas las hay de todo tipo, pero básicamente podríamos elegir un abanico más pequeño de alternativas humanistas.

Las alternativas humanistas no legalistas parten de la base de que el mayor principio es el ser humano y su autonomía, sus decisiones respecto de su vida y su relación con los otros. Esto presenta un sinnúmero de conflictos de derechos cuando estos interfieren con los derechos de los otros. Esto no lo tiene tampoco resuelto la ley, por eso está la interpretación de las leyes, la jurisprudencia y la habilidad de los abogados. Pero partamos de la base en que ignorar la normativa extemporánea y fuera de contexto, agrega riqueza a la toma de decisiones. Dos personas pueden ponerse de acuerdo en base a sus circunstancias particulares en una situación determinada.

Así, una posible interpretación humanista del derecho es que no está escrito porque es dinámico, depende de las circunstancias y de las preferencias o necesidades de la persona.

Y desde lo intuitivo, la noción de derecho tiene que ver con el conflicto. Escribir todas las cosas permitidas o detallar las no permitidas no tiene efecto en la mayor parte de las acciones de las personas a lo largo de su vida. Salvo durante un conflicto. Sin embargo la ley debe cumplirse aun en ausencia de conflicto.

Es intuitivo pensar que una persona tiene derecho a guarecerse, a procurarse las comodidades que desea y a alimentarse según su gusto y conveniencia. ¿Tiene derecho a privar a otros de ese mismo derecho?

Naturalmente no. Esas personas en concurrencia sobre los mismos bienes o acciones deberían llegar a un acuerdo.

Pero la ley no dice eso. La ley dice que debe adquirir ese derecho.

Por ejemplo, de la vivienda. Debe comprar una casa, o debe alquilar, o debe acordar con alquien que se la preste y haga los trámites jurídicos de un comodato. Sino, el derecho no lo asiste.

Por ejemplo, la comida. Debe comprar sus alimentos, o sólo algunos, cultivarlos o criarlos. ¿Dónde? En su propiedad. La propiedad pública no puede usarse porque el estado se reserva el monopolio del uso. Si quisiera ser recolector debería hurtar frutos o verduras o cazar clandestinamente, si no puede acreditar la propiedad del frutal, la verdura o el terreno en donde caza. La pesca es un poco más permisiva pero también tiene sus bemoles. Y supongamos que una persona compra una casa. ¿Puede no comprar sus alimentos? Puede cultivar en su casa algunos pero, por ejemplo, no puede criar gallinas o chanchos. Porque la ley no se lo permite. Debe incumplir la ley.

La realidad es que la ley impide que la gente ejerza sus derechos naturales si no acepta ingresar al sistema de intercambios oficial y protegido por la ley. Esa protección no es un seguro de ciertas garantías, es una protección del monopolio del ejercicio de ciertas acciones por parte de quienes están dentro. No es ya que queda liberado a su propio riesgo, no, lo pena, lo impide. La ley prohibe. Prohibe por ejemplo, criar gallinas para comer un huevo.

Entonces, el derecho, en sus fundamentos, qué es.

¿Tiene una persona derecho a procurarse el sustento con libertad sin interferir en los derechos de otros? No.

Porque la ley le impide acciones (incluso) que no afectan los derechos de otros, o sea, en ausencia de conflicto. Como usar un terreno o una casa que nadie usa. Como criar una gallina. Lo que se protege es el derecho potencial de "algún otro". El derecho de "algún otro" a usar esa casa alguna vez, o a venderla, o a venderle a esa persona un huevo, el mismo que esa persona no puede producir por sí mismo. Ese es el derecho que protege en estos casos, la ley.

Yo sé que suena rebuscado porque tal vez los ejemplos no son buenos. Pero es lo que se me ocurre ahora. Los ejemplos mejores seguramente son muy complejos y sofisticados y quedan fuera del alcance de mis conocimientos y comprensión.

Pero ahora veamos la sumatoria.

En estas condiciones tenemos que la mayoría de la gente acepta incursionar en el mundo "oficial" y trabajar según la ley, y comprar según la ley (o más o menos), de modo que pierde la autonomía. Deja de poder procurarse sus medios de vida en forma autónoma o creativa y es acorralado a descartar una opción tras otra.

La propiedad entonces pasa a ser en sí mismo un meta-bien. No es ya una casa, un auto, o una huerta. Es un papel, un registro, un reconocimiento de la calidad de propietario. Es el conjunto de propiedades lo que da poder, no la naturaleza de esas propiedades o el beneficio que resulte de ellos. De hecho la mayoría de los grandes propietarios tienen muchas propiedades que no dan ningún beneficio a nadie salvo ocasional y brevemente. Un montón de bienes cuyo uso está prohibido para todos menos para su propietario.
La ley otorga el derecho de monopolizar el uso de un bien a una persona determinada. Esto quiere decir que también otorga el derecho de privar a otros de su uso y usufructo. Por eso la cantidad de propiedades otorga poder, porque le asegura el derecho de privar a otros de ellos.

De a poco, todo va adquiriendo compulsivamente un propietario. Pocas cosas en el mundo no tienen propietario. Si no es propiedad privada es propiedad pública. De hecho si me compro un cerro paso a ser propietaria de los animales que viven, nacen e ingresan al cerro, de sus crías y de cualquier cosa que ellos produzcan: pieles, abono, miel, etc. Los árboles y su madera, los arroyos y su agua y peces. Y por ende, tengo el derecho de hacer que se malogren impidiéndoles a los demás su usufructo. No sé si estoy muy errada si afirmo que lo único que no tiene propietario por el momento y hasta cierto punto, es el aire.

Es... por lo menos... raro.

Los animales apenas nacen, ya tienen un propietario.

La verdad es que no siempre se hace valer ese derecho, pero ese derecho, existe.
Entonces si todo o casi todo tiene un propietario (aunque sea un estado), ¿cómo haría una persona para valerse autónomamente? ¿Por sí misma? Debe pagar por cada bocado, por cada trago, por cada noche a resguardo. Potencialmente cualquier recolector o cazador es un contraventor sobre el cual no se acciona por pura generosidad. Sino, es un mendigo, alguien que pide y se le da, de nuestra propiedad por humanidad y generosidad. O sea, un ser humano, ya no es una persona, sino un cliente, un eterno cliente de distintos propietarios. Y con suerte, un proveedor.

El ser humano entonces pasa a ser un mendicante, un esclavo de todos los propietarios, de todos aquellos que gentilmente no lo persiguen por vivir. La ley hace algo muy loco, además: hace que una persona sea vista como "buena" si decide no ejercer su derecho de privar a otros.

Y eso respecto de la propiedad, pero así como la propiedad está en base de casi todas las leyes, con el resto de los derechos pasa lo mismo.

Desde el punto humanista, es un disparate.

Que el derecho sea el derecho de privar a otros.

Buenos días.
 

DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

2 comentarios:

Jora dijo...

La ley es un acuerdo escrito... Como todo acuerdo, debería de cambiar acorde a las necesidades de las partes. En una sociedad todos somos partes, pero la ley no cambia según nuestra necesidad sino según la necesidad e algunas partes. Claro, las partes "más propietarias".

Y el estado, que es propietario de todo lo que no sea privado, está al servicio de las partes poderosas, los propietarios millonarios. Si tan solo el estado fuece realmente "público"...

En cierta forma, aterra el darse cuenta de que todo es propiedad de alguien!

Malva Gris dijo...

Muchas gracias por tus comentarios.

Yo no sé mucho de leyes, pero sé que la justicia se "administra" de distintas formas en distintos grupos de países o regiones. Nosotros seguimos el modelo del derecho romano que difiere del sajón. Pero de hecho tu comentario asume el concepto de ley como contrato social, de alguna forma. Pero aún no he leído a Rousseau (es algo que me debo) y no puedo hablar más que por boca de ganso y decir que en ese contrato las partes renuncian a una parte de su libertad por el supuesto beneficio que trae aparejada el reconocimiento de dicha ley, ¿no?

Yo leí en una nota recientemente sobre el poder, alguna de las varias teorías que hay y una hablaba de familias que se fueron especializando en "administrar" justicia, ya en la Edad Media, a quien la gente recurría.

Yo creo que es una ingenuidad suponer que el nivel de información que maneja hoy la persona menos informada (que es mucho mayor que una persona por encima del promedio en aquella época), habilite a prescindir de alguien que tercie en un conflicto.

No sé si es necesario tener tantas leyes escritas. No sé si es necesario renunciar a una parte de la libertad a priori "por si las moscas", sobre todo porque ese terreno cedido es aprovechado siempre por quien es activo en ese campo.

En fin, da para seguir pensando, leyendo y discutiendo en foros hasta concebir alguna idea, ¿no?

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