lunes, 9 de julio de 2012

Poder 1.

Nos han enseñado que el poder es necesario, que es indispensable para mantener a raya a los díscolos humanos, egoístas, perversos, codiciosos. Que necesitamos una tutela, y también un correctivo cuando nos ponemos desviaditos.

Y el poder se ha encarnado en superstición para someter a los que se rinden fácilmente al pensamiento mágico, la ciencia (sobre todo la administrativa y la económica y/o política) para los que se rinden fácilmente ante el racionalismo positivista y a la imposición de hecho para los mansos y los pusilánimes. Este última, legión que me cuenta entre sus filas.

Todavía no he leído a Marx. No he leído tampoco artículos que hablan sobre lo que él dijo ni que lo defiendan. Sin duda algo se habrá filtrado pero sin nombres y sin etiquetas, la mejor forma de filtrar ideas. Descartando eso todo lo que yo digo es lo que he pensado por lo que he visto y he vivido. Recién ahora, después de muchísimos años de pensar otras cosas y no animarme a decirlas, incluso negarlas tratando de hacer buena letra o bien desconfiando de mi propia capacidad como mis maestros lograron que creyera, recién ahora empiezo a encontrar que hubo gente que dijo las mismas cosas que yo pensaba, mucho antes, mucho mejor y mucho más ordenadamente. Incluso aquellas que me encargué prolijamente de negar. Y que se han discutido y aún persisten las distintas respuestas.

La realidad es que no tengo mucha idea de lo que dicen los ideólogos. Tal vez sus ideas me llegan a través de sus anónimos acólitos de Internet (cuyos blogs, foros y sitios web, como credos, devoro) o a través de los logros y padecimientos de la gente que me rodea.

Lo que sí he visto es algo de Economía, muy poco, que me ha demostrado que los modelos que se enseñan nunca se cumplen en la realidad. Que los Estados salen a apoyar uno u otro sector o que se pliegan a uno u otro imperio y que no es posible que un sistema así (el que fuere), se sostenga por sí solo sin muletas. Muletas que da el poder.

Cuando escuché a Lozano en Econ08 en la Fac. de Cs. Económicas de la UBA me pareció algo exagerado. El poder económico me pareció un lugar común y su demonización un argumento manipulador. Lo escuché pero interiormente me parecía que la gente que asentía ya había sido manipulada.

Yo no sé ahora si la manipulada era yo o cuán libres somos de pensar como pensamos. El poder nunca es inocente. Pero estoy empezando a ver las mismas cosas. Como en "La llave del mal", es uno el que le da la oportunidad a un pensamiento cualquiera de encarnar sus ángeles o sus demonios en nuestro ser.

Es cierto que uno busca las lecturas que apoyan lo que uno ya pensaba. Hace muy poco leía un reportaje que le hicieron a Sartre sobre el existencialismo. Y él contaba el caso de un estudiante que había ido a pedirle consejo. Su estudiante debía decidir entre un supuesto deber individual y un supuesto deber social que sentía ambos en conflicto en su interior. Sartre explicó que cuando ese estudiante fue a buscar una respuesta en él, es porque él ya tenía una respuesta. Sino, habría ido a buscar consejo a otro lugar. Y lo eligió a Sartre porque él ya había encontrado en él la confirmación de sus propias creencias.

Es cierto. Salvo en los casos en que nos mueve la curiosidad, uno busca en las lecturas las respuestas que ya tiene. Y sólo la curiosidad (que algunos tienen vedada) nos pone en el riesgo de la novedad o el conflicto.

Y en el caso del libro que estoy leyendo y que me envenena terriblemente fue explícitamente así.

El libro es "El imperio de las finanzas" de Julio Sevares, economista y periodista. La contratapa tiene un par de dados. 

¿Quién va a elegir leer un libro así?

Alguien que tenga el preconcepto de que las finanzas son una timba, un casino: como la que suscribe. Ese libro está dirigido a mí y a otros como yo. Como decía Borges, si un libro no te gusta, dejalo, aún no sos para él. Y si bien yo había ido a la librería por un libro acerca de Teoría de la Información y/o del Conocimiento, lo tomé y no lo solté.

Leer ese libro y descubrir que estaba en lo cierto es una confirmación de los argumentos de Sartre. Yo fui a buscar en ese libro fundamentos para lo que yo ya pensaba de antes.

¿Y Lozano? Tal vez Lozano es efectista porque él también ambiciona el poder, igual que aquellos a quienes combate, por eso está en un partido político, por eso quiere imponer sus ideas.

Y tal vez sí comparta algunas de sus ideas, pero no más que eso. ¿O sí?

Buenos días.



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