miércoles, 11 de julio de 2012

La fantasía de todos los días.

Estaba frente al semáforo, eternamente rojo y yo detenida con el motor encendido esperando un cambio.

No sé cuánto tiempo. Yo inmóvil sólo aguardando. Sentada aún en mi auto, agotado ya el gasoil.

Y repentinamente lo noto. Frente a mí, sólo la Pampa. Kilómetros de tierra y pedregullo, algunos árboles, no muy frondosos, aquí y allá, algunos pastos, pequeños arbustos. Algunas hojas hamacadas por el viento. Algunos pájaros, dibujando curvas en el cielo.

Y yo inmóvil sólo aguardando.

¿Qué habrá más allá?

Nunca llegué a mi trabajo, ahora que lo pienso.

Y un semáforo en rojo hizo todo esto. Desvastó toda la ciudad, y a mi alrededor no queda nada de la civilización.

¿Y ahora qué?

Si hubiera respuesta serían una buena pregunta.

Me bajo y camino y el sonido de mis pasos gredosos me entretienen, también el aroma de la brisa que ya no huele a combustible quemado como hasta hace... ¿cuánto?

Camino, ¿y ahora qué?

¿Qué sigue?

Buenas tardes.

DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

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