Estaba frente al semáforo, eternamente rojo y yo detenida con el motor encendido esperando un cambio.
No sé cuánto tiempo. Yo inmóvil sólo aguardando. Sentada aún en mi auto, agotado ya el gasoil.
Y repentinamente lo noto. Frente a mí, sólo la Pampa. Kilómetros de tierra y pedregullo, algunos árboles, no muy frondosos, aquí y allá, algunos pastos, pequeños arbustos. Algunas hojas hamacadas por el viento. Algunos pájaros, dibujando curvas en el cielo.
Y yo inmóvil sólo aguardando.
¿Qué habrá más allá?
Nunca llegué a mi trabajo, ahora que lo pienso.
Y un semáforo en rojo hizo todo esto. Desvastó toda la ciudad, y a mi alrededor no queda nada de la civilización.
¿Y ahora qué?
Si hubiera respuesta serían una buena pregunta.
Me bajo y camino y el sonido de mis pasos gredosos me entretienen, también el aroma de la brisa que ya no huele a combustible quemado como hasta hace... ¿cuánto?
Camino, ¿y ahora qué?
¿Qué sigue?
Buenas tardes.
DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.
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miércoles, 11 de julio de 2012
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