viernes, 8 de julio de 2011

El orden natural 1.

El fatalismo es una necesidad y una desdicha.

Una necesidad para poder elaborar los duelos (de cualquier tipo) y salir del sinfín de preguntas sin respuestas que tratan de explicar las razones de algo que ocurrió muy a nuestro pesar o con consecuencias desagradables, inconvenientes o inesperadas.

Una desdicha cuando tenemos ganas de salir del corral y gozar del libre albedrío. Regalo mentiroso que nos fue legado como bastardos de estirpe semi-divina.

Es el fatalismo el que nos hace pensar que si las cosas ocurrieron de este modo es porque estaban escritas, vaya a saber dónde, porque es lo mejor (si no para mí, para algunos otros, la sociedad, la grey, el universo). Lo que me pasa a mí entonces es un eslabón necesario para que ocurran ciertas cosas.

En "El fin de la eternidad" de Isaac Asimov se rompe la cadena. Cuando hay una comprensión del protagonista de su propio rol en la cadena, quita el eslabón y el destino vuelve al cauce maleable del sinsentido.

En uno de los Evangelios dice que Jesús dijo "Señor, por qué me has abandonado" para que se cumplieran las escrituras. Siempre me pregunté si Jesús podría haber sido tan necio de recitar unas palabras estudiadas, tras el martirio, en la cumbre del dolor, ingresando en la muerte, "para que se cumplieran las escrituras", no se vaya a decir que el Hijo del Hombre era desprolijo.

¿O sería falta de pericia del traductor?

Tampoco así se entiende, quién podría traducir algo tan neciamente si no fuera exactamente eso lo que se quería significar y que ningún corrector ni editor ni autoridad eclesiástica se detuviera a reinterpretar.

¿Estaba Jesús en posición de cambiar el destino? ¿Por qué debía cumplirse el destino? ¿Por qué no romper la cadena y cambiar el rumbo del mundo? ¿Por qué defender el statu quo? ¿Por qué entonces contaba con el poder de cambiar el destino si había que cambiarlo?

En "La última tentación de Cristo"* hay un desarrollo de una posible derivación si Jesús hubiera roto la cadena. Romper la cadena, en "La última tentación de Cristo" tiene un premio y un castigo. El premio del amor y la familia y el castigo de una vida mediocre, cobarde, como estigma de haber negado su "natural destino" de gloria.

En "Matrix"*, Neo no rompe la cadena, por el contrario, la refuerza. En una trama circular, se inmola (como Jesús) para destruir a un cada vez más poderoso Sr. Smith que crece a la par de él. Tramposamente no es el Sr. Smith la amenaza, sino la carnada, la distracción. Confundir al enemigo permite que dos programas "amigables": la Pitonisa y el Cerrajero, conceptos mágicos y lógicos, cercanos al hombres, conspiren contra el mismo Hombre. La magia y la lógica, supuestamente a favor, colaborando con el enemigo. Todo sigue igual, pero comenzando desde cero, al final de la saga. El pobre Neo rompiendo la cadena, hace posible que el destino se cumpla y todo siga igual que antes pero gestándose de nuevo. Es la conspiración de la conspiración.

Tenemos esta necesidad como especie de explicar los acontecimientos más azarosos. Y si no encontramos una causalidad reproducible, medible, predecible, entonces "estaba escrito".

Pero si el "estaba escrito" fuera un sinónimo del simple "tirar la toalla" no me parecería grave. No es grave renunciar a seguir dando pelea, no es grave darse por vencido. Alcanzado cierto punto es sano.

Hay una variante del fatalismo, que tiene además algunos matices. Ya no es sólo el destino, que podía ser caprichoso, de cada uno. Ahora es "lo mejor que nos podía pasar". ¿Lo mejor para quién? En realidad uno lleva la cuenta de las veces que pierde y no tanto de las que gana. Vivimos apostando cada uno de nuestros minutos en un casino inmaterial y si seguimos jugando es porque seguimos recuperando apuestas. Pero nos acordamos de las pérdidas memorables. Y esas se explican porque aunque no comprendamos, ese resultado es la semilla de una rama de destino mejor que la que se habría dado con el otro resultado. Esos beneficios secundarios sólo podrían contabilizarse al final de todas las vidas que han sido afectadas mucho o poco, directa o indirectamente por esta acción. Así, si se nos estafan y se nos derrumba la casa, es lo mejor que nos podía pasar, porque vaya a saber qué otra cosa peor habría pasado de haber quedado en pie, o bien porque el beneficio del constructor de las reparaciones es más relevante a los fines del beneficio del "universo", o porque así conocerás al amor, o al nuevo traidor que te obligará a ensayar nuevas estrategias y hacer surgir de vos el Hombre Nuevo (o la Mujer Nueva). No importa por qué, no podemos saberlo.. PERO FUE PARA MEJOR.

Para que algo ocurra tienen que darse previamente varias cosas más. Es en cierto modo el abandono del milagro en donde las cosas ocurrían mágicamente por obra de la Fe. Esa Fe que ya no se fabrica, que movía montañas. Yo no sé si no será a partir del positivismo que se produce la muerte del milagro en manos de la causalidad. Pero como todo siempre cierra, para que algo ocurra tuvieron que haber ocurrido otras cosas antes. Si Caperucita no hubiera desobedecido a su madre, no se habría encontrado con el lobo, si no se hubiera encontrado con el lobo, el lobo no habría pergeñado tremendo plan, si el lobo no hubiera elucubrado el plan no se habría comido a la abuelita, si no se hubiera comido a la abuelita el cazador no lo habría matado. O sea, como Caperucita desobedeció a su madre, la comarca se libró del lobo feroz.

A partir del positivismo, en la lectura del fatalismo, TODOS SOMOS PARTÍCIPES NECESARIOS.

Esta es una de las variantes NEW AGE del ORDEN NATURAL.

No es el orden natural del que habla Agustín López Tobajas ni Ignatius Reilly. Desde luego que no. El Orden Natural del que hablan ellos no tiene que ver con el Universo, que carece de moral, sino con Dios que sí la tiene y es muy rígida e inconmovible.

El ORDEN NATURAL, que ordenaba el mundo en todo, en categorías por ej., el Hombre por encima de todas, en acciones (los hábitos, las conductas loables y las deleznables), entre otras cuestiones, garantizaba un futuro venturoso, bendito en el paraíso de los justos a aquellos que no se apartaran del orden y aceptaran la mirada admonitoria y ominipresente (el panóptico divino) del Creador. Lo definido por Dios era bueno, estaba bien, era lo más. Cualquier variante era una perturbación al orden natural y no había garantías. La primera perturbación fue comer el fruto del árbol prohibido de la Sabiduría. Ahí perdimos la garantía como cuando aflojamos un tornillo para ver por qué el bendito aparato dejó de funcionar. El Orden Natural tiene que ver con la espiritualidad porque resulta del respeto, el temor y el acatamiento absoluto a Dios ya a sus designios (la palabra adecuada para los caprichos divinos).

¿Por qué, si el orden natural es bueno, Jesús resucitó muertos, hizo caminar paralíticos, hizo ver a los ciegos, caminó sobre las aguas, multiplicó panes y peces y convirtió el agua en vino... ¡¡en una fiesta de morondanga!!? Para qué si como venían las cosas estaba bien. ¿El orden natural es o no es bueno?

Hoy, tratando de ordenar las ideas, es esto lo que deduzco...

Precisamente, luego de tantas lecturas y películas (ficcionadas todas), en donde todo esto se yergue como un invento, de consecuencias nefastas para la especie, empiezo a poder poner en palabras por qué el orden natural de Agustín López Tobajas no me gusta. Y por qué no confío en sus argumentos como para dejarme conducir de la mano.

El oscurantismo que nace del orden natural me parece nocivo.

No digo que no pueda estar equivocada, pero nos ha ido mejor sabiendo que ignorando, como individuos principalmente. Como especie creo que vamos mal tanto en manada como por nuestra cuenta.

(Sigue dentro de unos días)


Buenas noches.

*NB: yo me remito mucho a libros y películas u obras de teatro, etc, porque considero que los escritores reflejan problemáticas sociales y aún más cuando es posible descubrir patrones o ver ilustrados en ellas, las creencias o afirmaciones más populares o más transgresoras. Creo que como seres humanos estamos contando las mismas cosas, las mismas dudas, los mismos miedos y los mismos interrogantes.


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.







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