sábado, 2 de junio de 2012

La honestidad.

Este tema me ocupará bastante me parece. Alguna vez escribí en algún otro post, "mientras sean necesarias las leyes". Y si bien no soy afecta a las lecturas de autoayuda, sobre todo cuando adormecen el cerebro, dejándolo reposar en un dulce y narcotizante laissez faire, debo reconocer que una vez haciendo zapping en la radio, caí en "El combustible espiritual" y luego de no acordar en la mayoría de las cosas que se dijeron/recomendaron, una me obligó a decir: Sí, es así, tiene razón.

Ari Paluch dijo, algo así como, "más allá de las religiones o las leyes uno SABE (casi intuitivamente) cuando uno está actuando bien o no". Y es verdad, algo nos muerde cuando estamos pisando la línea, pero sabemos que con un poco de cintura podremos marionetear algunas reinterpretaciones, mediante eufemismos sobre todo, de leyes, costumbres, lugares comunes y fundamentalmente cobijados en el hábito de mirar al costado tan apreciado por los porteños, por lo menos.

Y nos hundimos de a poquito.

Yo aún no leí "Una moral sin dogmas" que creo que tiene mucho que ver con varias de las cosas que he escrito anteriormente. Supongo que encontraré respuestas al tema de si es posible o no actuar bien si no somos educados con corsetes, infiernos, hombres de la bolsa, policías y parapoliciales. Si es posible o no, apelar a un sentido común por encima de las conveniencias contingentes y circunstanciales en donde el pensamiento rector sea "si la sociedad está bien, yo voy a estar bien" y nadie va a tener de necesitar avasallar a nadie para gozar de su vida como más desea.

Desde luego que hay que destruir varios males antes, inventados por la sociedad de consumo, como el mito del éxito, las necesidades creadas como poseer tecnología que no aporta nada y que por el contrario nos esclaviza y narcotiza... pero ese es otro cantar.

El punto es que en el fondo, sabemos qué está bien o mal.

¿Por qué a la gente le cae bien Robin Hood? ¿Por qué la gente decía "qué capo" al cajero del banco que había robado cierto dinero?

Hoy leía en un reportaje a Amanecer Fiorito de la Revista Sudestada que decía : "Yo no concibo que alguien me diga que es más honesto ir a trabajar que ir a afanar un banco, no cabe en mí".

A ver, a ver. Todavía una declaración así no compro. Pero tiene algunas ideas interesantes.

A la gente no le cae tan mal (salvo los que no se atreven a cuestionarse el tema de la propiedad ni aún cuando ésta no está tan clara) que Robin Hood le robe a los ricos para darle a los pobres, ni que un cajero "se avive" y le robe a un banco.

¿Por qué?

¿Por qué uno secretamente simpatiza con algunos robos pero denosta otros?

¿Será porque un robo contra una persona no es lo mismo que contra un banco, o una gran empresa, cubierta con montones de seguros, en donde no hay dueños, hay accionistas que igual cobran, y hay empleados que igual cobran?

No es lo mismo robar un minimercado autoservicio que la recaudación de un día de un hipermercado. Lo segundo es algo que muchos íntimamente viven como un acto de justicia. Una persona, dos o tres, con sus ingenios vencen todo el aparato de protección que monta una empresa. Si igual están cubiertos.

Esto es lo que he oído siempre, y seguramente vos también.

Las grandes empresas generan esta sensación de que no tienen dueños. Es así, los accionistas hoy son unos, en otro momento son otros, según quién compre las acciones y sólo responden por esa porción y retiran sus dividendos, una vez completas las reservas: reinversión, previsiones, etc, y una vez que están provisionados los sueldos y resuelto por diversos mecanismos el pago a los proveedores. ¿Cuánto representa el monto de un robo al resultado de una de estas grandes empresas? Centavos por acción que ni siquiera es seguro que no reciban igual, los accionistas que tienen ya resueltas desde antes todas sus inquietudes económicas y financieras.

¿Y las empresas fantasmas cuyo paquete accionario es imposible de rastrear: cadenas de apoderados, directorios off shore, empresas vinculadas, muchas de ellas, en el final de la cadena, sin actividades conocidas, puro "cartón pintado"?

La ley, que es convenientemente ciega, tiene los mismos mecanismos para todos. Pero aquellos con grandes recursos tienen abogados que saben dónde están las puertas traseras o como invalidar esos mecanismos.

Los robos a las personas o las pequeñas empresas cuyos dueños están ahí trabajando apesadumbran a todos.

Pero los robos a empresas que tienen como únicos representantes a gerentes y directores que ni siquiera hacen declaraciones en los medios y que igualmente tienen asegurados sus haberes, ¿a quién puede apesadumbrar? Sin duda que aquellos que hemos sido adoctrinados y que no nos hemos aún replanteado esto diremos "No robarás" o "Delito contra la propiedad privada" o simplemente "qué barbaridad, no hay valores".

Pero claro, trabajar es siempre más honesto.

Y Gasalla dijo en un reportaje en radio Mitre, la semana pasada: "todos los trabajos son dignos".

¡MENTIRA! No todos los trabajos son dignos, ni siempre trabajar es algo honesto. Hay trabajos en donde el trato es humillante, en donde los empleados son abusados desde el vocabulario, hasta el concepto que se tiene sobre ellos, cuando no hay hostigamiento frontal u otro tipo de abusos. Hace unos meses un compañero de trabajo contaba que un viejo director de IT, hace muchísimos años, una vez que el baño de planta baja se había roto y los empleados usaban el baño de planta alta (destinado implícitamente a empleados mejor conceptuados) se había dirigido a uno de ellos, sorprendido, calificándolo de "sorete" y de cómo se atrevía a usar ese baño. Y en una empresa que conozco, esta semana renunció la secretaria del presidente. Porque la presión era tan grande que no podía dormir desde hacía meses y se iba llorando apenas traspasaba la puerta. ¿Son esos trabajos dignos?

Y hay trabajos en donde cada vez es más frecuente tergiversar la verdad, dejar la culpa del otro lado, incumplir y hacer de cuenta que se cumplió y con creces. No importa si perjudica a sus compañeros. ¿Es eso honesto?

"Quien roba a un ladrón, cien años de perdón", dice el refrán.

Es lo que hace que la gente simpatice con Robin Hood. Es lo que hace decir en confianza "capo" al cajero del banco que se hizo con su dinerillo.

Mientras sean necesarias las leyes...

Hoy estamos adoctrinados que ciertos comportamientos "están mal" porque la ley lo dice, pero internamente no lo sentimos así. Muchos casos, pequeñeces. Otros son grandes cosas que de a poco vamos haciendo carne.

Si alguna vez pudiéramos volver a darnos cuenta, internamente, cuándo hacemos daño, y pudiéramos desarrollar la empatía suficiente para, naturalmente evitarlo, no necesitaríamos leyes. Yo sé que suena ingenuamente idealista. Sé que hay gente que igualmente hará daño a otros, pero eso igualmente ocurre, la ley no los detiene. Los honestos de corazón no hacen daño y no lo harían si no existieran las leyes. Como el que no tienen una personalidad adictiva no va a ser drogadicto ni alcohólico y como una mujer que desee un embarazo no abortará y como un matrimonio bien avenido no se divorciará.

Pero equivocamos de rumbo, en vez de desarrollar la ética, en vez de crear terrenos para que lo bueno prospere, creamos vallas. Y creada la valla qué necesidad había de desarrollar una sociedad mejor.

Buenas tardes.



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