jueves, 28 de junio de 2012

La otra educación 3.


Uno de los temas que quedó colgado pero no quería dejar sin desarrollar es el de la división del trabajo.

La división del trabajo ha permitido que se ocupe gran parte del tiempo de trabajo en tareas repetitivas cuyo objeto permanece fuera de la vista con lo cual se genera una gran frustración, que no requieren mayormente calificación y que justifican una educación sosa y sin pretensiones.

Pero además, la división del trabajo favorece algo que es la razón de ser del poder: la escala. Los libros de Economía hablan mucho de la escala, de los costos como algo indeseable y de los beneficios, rendimientos y productividades como algo mensurable.

Todas falacias.

La escala favorece la acumulación de poder. Sin escala no hay poder.

Los costos parecen indeseables porque se miden en dinero, pero si los medimos en tiempo de trabajo y talento invertido, es algo completamente diferente. Es acto. Es creación pura. El costo es el proceso y aplicación de la potencia humana y los recursos naturales para la creación de algo útil. Si no hubiera otros costos, los realmente indeseables, como el agotamiento, la frustración y la decepción, el costo no tendría ser una variable para temer. Costos que aparecen como consecuencia del modelo.

Los beneficios, también medidos en dinero. La literatura económica tiene muchos problemas para mensurar el "derrame", el impacto social y esas cuestiones porque no se puede medir en dinero. Por eso el beneficio calculado es ficticio. No tiene "restando" las enfermedades que produce, la frustración, la violencia que genera, el agotamiento de recursos naturales, la polución, los desechos por una consumo excesivo.

La productividad. Esa ansia de hacer más con menos. La realidad es que lo que se hace se hace con vida, con tiempo. Los hombres, la naturaleza, se mide en horas, metros cúbicos, toneladas, y lo que está en juego, es el ciclo de la vida. Es otro concepto.

La división del trabajo ha regido la mayoría de las decisiones dentro de las empresas. Y ahora además, afuera de ellas, y no sólo a las regiones, sino también a los países. Esto empobrece a los pueblos y a su gente que vive para hacer unas pocas cosas y debe someterse a un criterio externo para recibir un precio arbitrario por su trabajo.

La economía hoy está expresada con esta lógica, la lógica dominante. Con otra interpretación pero con los mismos conceptos. Mientras no logremos generar otro vocabulario en torno a conceptos totalmente nuevos seguiremos siendo funcionales al sistema. Si seguimos justificando y haciendo cuentas para mostrar cómo se trata sólo de un tema de interpretación o de cómo se presenta el problema, seguiremos atrapados en esta lógica perversa.

Educar para crear un nuevo lenguaje. Educar para la creatividad.


Buenos días.





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