lunes, 15 de septiembre de 2014

Antimodernos.

Estaba escuchando a Carlos Mira quien se siente en la obligación de advertir a la gente que ir contra la propiedad es antimoderno.

En realidad él y otros muchos lo que desean es tratar de mostrar por qué no apoyar a este gobierno. Una táctica parte de una estrategia más general tal vez, no sé.

Me interesa en realidad detenerme sobre algunos aspectos de su razonamiento. Él postula:

-La oligarquía no está a favor de la propiedad sino en contra.
-Ser propietarios implica una mayor libertad y mayor bienestar.
-Los propietarios disminuyen su necesidad de dependencia.
-A la oligarquía le conviene que la gente dependa de ellos.
-Ir contra la propiedad lo que favorece es el fortalecimiento de una oligarquía de funcionarios.
-Hoy en día estamos viviendo una revolución más profunda que la revolución industrial, que es la revolución de la información.
-Es necesario proteger los derechos de la propiedad de la información.

Con respecto a la primera afirmación sin duda es una falacia. La oligarquía no está en contra de la propiedad. Está a favor pues acumula propiedades de distinta naturaleza. Le interesa el monopolio de la disponibilidad de esas propiedades pues de este modo logra, discrecionalmente habilitar su reparto o su préstamo a quien, en contraprestación le ofrezca algo que incremente su riqueza, o por el contrario, amenazar con su restricción quitando de disponibilidad esos bienes, a quienes no están dispuestos a someterse a sus exigencias. En todo caso está en contra de que quienes dependen de ellos accedan a la propiedad y compitan en el monopolio del uso y restricción con ellos.

El oligarca está de acuerdo con la propiedad, pero fundamentalmente con la concentración de la propiedad, con la acumulación de los derechos de propiedad para poder controlar mediante su restricción, o generar la dependencia mediante el monopolio de su distribución.

Que no es lo mismo.

Con respecto a que el hecho de ser propietarios genere una mayor libertad y mayor bienestar, también es cuestionable. Sin duda que si tengo una casa estoy mejor que si no la tengo y si tengo alimentos estoy mejor que si no los tengo y si tengo un cierto monto de dinero puedo proveerme de algún bienestar que de otro modo no podría. Pero eso sólo es válido en un modelo de sociedad en donde esos bienes relacionados con la supervivencia y el bienestar estén afectados por la propiedad privada. Por encima de lo necesario, la posesión de bienes genera dependencia: empezamos a ocupar nuestro tiempo y pensamientos en proteger esos bienes, tomando recaudos, comprando seguros, cerraduras, sistemas de vigilancia, perdemos dinero pagando impuestos y sufriendo por esa pérdida, perdemos tiempo en elegir esos bienes, renovarlos, mantenerlos. Esos bienes nos atan, cuando exceden el umbral de la necesidad. Crean una sensación de bienestar pero en realidad es una ilusión que se produce por no atender y valorar el tiempo y dinero (y preocupación) que destinamos a su obtención, mantenimiento y custodia. Por ende, atenta contra nuestra libertad.

Respecto de que los propietarios disminuyen su dependencia. También es relativo. Mientras tenga bienes líquidos o monetarios que permitan resistirme a las exigencias de los empleadores o del estado, sí. Si mis bienes no son líquidos, ya no es tan cierto. Si son bienes de prestigio es todo lo contrario. Dependerá de muchos factores: su liquidez, su utilidad y frecuencia de uso, su exclusividad, entre muchos otros.

"Ir contra la propiedad lo que favorece es el fortalecimiento de una oligarquía de funcionarios". Esto es cierto en cualquier régimen capitalista con estado, chico o grande. En particular es muy cierto en países con gobiernos que implementan un capitalismo de estado. Sin embargo en otras organizaciones sociales y económicas sin estado, esto no tiene por qué ser cierto.

Hoy en día estamos viviendo una revolución más profunda que la revolución industrial, que es la revolución de la información. Tengo dudas sobre algunos aspectos de esta revolución. Se trata de una revolución política en todo caso en donde el poder "podría" llegar a cambiar de manos y sólo en "algunos" casos. La riqueza generada a partir de la información, como antes la riqueza generada a partir del monopolio del capital y antes por el monopolio de la tierra sólo en algunos casos puede llegar a no coincidir de manos. Hay familias y empresas que han sabido reconvertirse merced a las distintas supuestas "revoluciones". La realidad es que sería una revolución si destruyera el paradigma anterior de acumulación de riqueza. Y no veo que eso ocurra. Para que fuera una revolución tendría que producir una destrucción de las estructuras de acumulación. Y tal vez potencialmente pueda serlo, pero no por el camino que está tomando.

Los argumentos anteriores conducen a refutación de la última afirmación de Carlos Mira. Precisamente "es necesario proteger los derechos de la propiedad de la información" no es un pilar para un cambio revolucionario, no cambia la base de acumulación, de monopolio de disponibilidad y restricción que otorga la propiedad. Lo único que cambiaría sería la naturaleza del origen de la nueva riqueza. La intangibilidad del bien, el cambio de los procesos de acumulación y acreditación de riqueza, de distribución y de retención del bien.

Justamente por eso el modelo capitalista, en la nueva economía del conocimiento, no se basa en la propiedad, sino en las licencias de uso y de copia. El conocimiento y la información no se pueden encerrar, no se puede impedir que una idea se propague. Por eso el modelo de negocios para la acumulación es a partir de licencias.

La revolución no está en el cambio de bien que produce la riqueza. Ya asistimos a la acumulación de riqueza por la propiedad de las tierras, luego por la propiedad del capital y ahora (si no entendemos la diferencia) seremos testigo de las formas de acumulación de la propiedad de los derechos de uso y copia, pero no resultará en una democratización de la riqueza, ni redundará en un reparto más equitativo de la riqueza.

La libertad y el bienestar del que habla Carlos Mira, son bienes a la venta. Sólo aquel que tiene dinero puede comprarlos. Esa libertad y ese bienestar son bienes. La libertad de la que habla es el derecho de comprar, de consumir. Los estados basados en la lógica de la acumulación, en virtud de las restricciones que garantizan con sus leyes habla de derechos, pone un límite a partir de la cual deja de ser lícita su restricción. Es un derecho desde el momento en que se permite que el dinero sea una restricción legítima a su acceso. Restricciones que una persona librada a la naturaleza no conocería porque se procuraría de todo lo necesario para vivir según su deseo, sola o asociada a otras. Restricciones que están implementadas mediante los derechos de propiedad, precisamente.


Buenas noches.





DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

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