sábado, 7 de marzo de 2015

Mujeres literatas.

En el programa de radio (Coral, Letra y Música) en general no conmemoramos efemérides salvo que lo consideremos interesante y que nos parezca enriquecedor usar la efeméride como excusa, foco, eje temático.

Esta vez, en vísperas a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer  (o de los Derechos de las Mujeres, o como sea el nombre que se adquiera en cada país y año) sí nos pareció una invitación convocante: literatura de mujeres.

En particular me interesaba además, vincularlo con el acontecimiento que se conmemora mañana: el incendio de la fábrica de camisas en ocasión de reivindicaciones sindicales y políticas como el sufragio universal. No se conmemora a la mujer madre, amante esposa, fiel o devota.  Ni la santidad y abnegación, tampoco la idealización del varón. Tampoco a la mujer científica. No. A la mujer que lucha, que se compromete, que reivindica.

Así que fui a mi biblioteca y me encontré con una desagradable sorpresa: más del 90% de mis libros están escritos por varones. De los escasos libros que tengo escritos por mujeres (alguna vez haré la lista), algunos son de poesía (tampoco todos) y la gran mayoría de las temáticas abordadas por ellas son los temas que el canon literario y la industria editorial "habilita" a las mujeres: el amor, la maternidad y muy luego, la belleza, la naturaleza y un poco más lejos el erotismo.

No es que no tenga poemas o textos de mujeres de sentido social o político. Grandes mujeres han escrito obras importantísimas: Anna Arendt, Susan Sontag, Emma Goldman, Virginia Wolf, entre otras y tienen presencia en mi biblioteca. En lo literario, nuevas poetas abordando temáticas sobre las libertades, la crítica social y lo erótico. Pero esos escasos ejemplos no eran abordables en pocos minutos de radio ni eran fáciles de comprender lejos de su contexto y de un ambiente reflexivo.

Las novelistas como Le Guin, Brontë, George Sand, Beauvoir, Porzecanski entre otras son algo más difíciles de extractar para un segmento de no más de un minuto.

En Internet sin duda hay mucho más, fuera de la industria cultural muchas mujeres encuentran (encontramos) que no hay barreras para exteriorizar el mundo de las emociones y las ideas. Particularmente que las mujeres sean o no consagradas por el circuito comercial no me interesa. Pero Internet tiene dos problemas graves: uno el de la atribución. No es posible estar jamás seguro de que realmente un autor atribuido coincida con un autor real. El otro, el de la integridad. Es común encontrar omisiones, recortes, errores, tergiversaciones. El libro impreso obra como un deslindamiento de la responsabilidad pero Internet no se hace cargo. De hecho yo ahora estoy produciendo ideas sin ningún filtro ni rigor y es sólo cuestión de opinión o de fe como en un gran bar global, desde un rinconcito en Buenos Aires el tomar mis palabras como ciertas o no..

Pero algo que no mencioné en el programa de hoy y que me quedó picando desde anoche es esto de haber leído mayormente palabras e ideas de varones. Contaminadas por la mirada del varón del mundo, las ideas y las emociones.

No, no es nuevo, este descubrimiento si se quiere no se dio como una iluminación anoche.

El año pasado en el Encuentro de Decanas de la UBA, la Decana de Filosofía y Letras habló de la búsqueda y necesidad de una epistemología femenina. O sea, el desarrollo más que el rescate de la mirada de la mujer del mundo.

Pensamos, creemos y actuamos al modo del varón. Tratamos los temas que ellos tratan. Heredamos y modificamos sus temas.

De hecho gran parte de las reivindicaciones femeninas no son originales sino defensa contra, confrontación con, aclaraciones acerca de los conceptos de los varones acerca de las mujeres y su mundo.

No. No es un crítica.

Tenemos que pasar por eso para superarlo. Este trabajo que han hecho y hacemos las feministas tendrá como destino la construcción de una mirada femenina del mundo. Desintoxicar nuestros enfoques de la perspectiva masculina dominante llevará mucho tiempo. No puedo ni imaginar cómo será el discurso femenino y cuáles las reivindicaciones dentro de 200 años cuando estos debates estén maduros o superados.

Pero tampoco el año pasado me enteré de esto. El año pasado logré ponerle "nombre" a la cuestión de la mirada femenina: epistemología. Una filosofía del conocimiento científico, social o artístico desde la interioridad femenina auténtica y no como femeneización de la mirada del varón.

El sacudón fue verlo en mi biblioteca: ¿pienso como varón? ¿pienso como una extranjera, una usurpadora en los ámbitos artístico, filosófico, ideológico del varón?

No pude recurrir a Alfonsina, a Sor Juana, a Mistral, Vilariño, Ocampo, PIzarnik y a tantas otras (que sería igualmente larga la lista) porque no me movilizan como temas el amor, la maternidad, la incomprensión, la relación de pareja y con Dios.

Las poetas contemporáneas como Inés Manzano, Rita González Hesaynes, Alicia Kozameh, Fernanda Agüero, Lucrecia Coscio, Claudia López Benaiges, Patricia Damiano y muchísimas otras que ahora no tengo a mano, que sí desarrollan hoy temas políticos, sociales, eróticos,  cotidianos o de alto nivel artístico ricos en recursos expresivos pero algo por fuera de los tradicionales aceptados por el canon femenino, requieren un contexto, una ubicación que invite a una generalidad a compartir el gusto de una minoría que acepta estos temas o estas características menos instalados o incluso una mayor concentración que no es tan habitual en el oyente de radio un sábado a mediodía.

Así que me parece que algo que es necesario instalar para lograr un avance en la mirada antipatriarcal es precisamente abrir el juego y difundir las nuevas miradas y estéticas femeninas, someter a discusiones esos contextos políticos que hay detrás de las nuevas temáticas y abordajes femeninos.

Es necesario que las mujeres empecemos a escribir de nuestra mirada de la sociedad, la filosofía y la historia. Es necesario que nos leamos, que nos difundamos, que ejercitemos el entendimiento de nuestros abordajes. Que conmemoremos los eventos, plasmemos la sociedad que experimentamos, desde la política, desde la actualidad, de lo cotidiano y lo extraordinario y que cultivemos nuestra mirada como mujeres.

Buenos días.



Finalmente elegí "Elogio de mi cuerpo" de Alaíde Foppa


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