domingo, 12 de octubre de 2014

1era. Marcha de la Mujer Originaria.

El sábado 11 de octubre en la Marcha de la Mujer Originaria, Raquel (una feminista conocida) llevaba una caja que decía:

"Basta de violaciones a mujeres y niñas y a la tierra.
La conquista de América se hizo con una bula papal que decía que el embarazar a mujeres originarias no era adulterio.
Basta de opresión. A desconolonizar."


La violación siempre fue violación.

Los ejércitos desde antes tenían permiso de violar y saquear a las poblaciones tomadas, como forma de sometimiento y señal de haber vencido, también en el campo del honor.

Eso pasó también en la Conquista, en la Colonización.

El motivo de estimular las violaciones de mujeres era justamente ese y por si no se entendió, se trataba de apropiarse del pueblo en función de la apropiación de sus "reproductoras". Ese pueblo ya no era un pueblo inmaculado (sin mácula, sin mancha), no mancillado, sino que a partir de ahora llevaban para siempre el sello y marca del vencedor, en una prole mestiza.

Pueblos que si querían conservar su identidad eran forzados a elegir entre repudiar a esas mujeres o aceptar la afrenta.

La violación como abuso de poder.

La violación como señal e instrumento de la concepción de la mujer como reproductora y como instrumento de afrenta hacia los hombres vencidos.

La ofensa hacia esas mujeres siempre existió. Y debieron tolerar múltiples dolores: el sometimiento y la vergüenza por un lado, la carga de ser instrumentos de degradación de la moral de un pueblo y la impotencia de no poder rescatar como ofensa primaria la sufrida en sus propios cuerpos y tener que limitar su propio dolor a la intimidad y la soledad.

Prácticas convalidadas por milenios.

Con la venia del poder de los militares, los políticos y los religiosos de todas las épocas.

Ahí tienen la remanida "reserva moral".



Buenos días.



DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

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