jueves, 2 de mayo de 2013

El valor de tu mediocridad.

En las grandes organizaciones, vale más tu mediocridad que tu talento. Es bueno que lo sepas porque la gente que trabaja en las grandes organizaciones necesita que te sientas un "elegido". Y sos un "elegido" pero no por tu talento, sino porque la marca que desarrolló te seduce y te da "chapa", Y encandila a la gilada que no sabe cómo es la cocina.

No es que tu talento no sirva, pero más sirve tu mediocridad.

El trabajo lo hace cualquiera, mejor o peor. Pero nunca se va a lucir más el trabajo de un talentoso por el contenido. Se lucirá en función de la forma, de los destinatarios elegidos y de un montón de otros factores, completamente fuera de tu control. Gran parte de tu trabajo bien hecho, caerá en saco roto (no se entendió, probablemente, sobre todo si no hiciste suficientes power points con dibujitos de colores y efectos distractivos). Gran parte de tu trabajo mal hecho o no como querías será promovido, usado de ejemplo, defendido incluso en sus puntos más vulnerables y criticables.

¿Por qué será?

Uno de ellos es el conjunto de tus jefes y sponsors de tu proyecto. Tu mediocridad ahí juega un rol:
  • Tu adaptabilidad a las normas más inútiles o no tanto pero sí inmovilizantes, tu tendencia a la obediencia.
  • Tu deseo de exponerte a cualquier costo para que te vean.
  • Tu deseo de no exponerte a cualquier costo para que no te sancionen ante un eventual error.
  • Tu incapacidad de decir que no.
  • Tu incapacidad de tolerar el rechazo o la decepción de tus jefes.
  • Tu idea del efecto "positivo" que produce callarse.
Hay otras, pero estas componentes son fundamentales para trabajar en una organización grande.

Buenas tardes.


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

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