miércoles, 5 de noviembre de 2014

El último lector. La linterna de Anna Karenina. Ricardo Piglia.

"Sartre lo ha dicho bien: ¿por qué se leen novelas? Hay algo que falta en la vida de la persona que lee, y esto es lo que busca en el libro. El sentido es evidentemente el sentido de su vida, de esa vida que para todo el mundo está mal hecha, mal vivida, explotada, alienada, engañada, mistificada, pero acerca de la cual, al mismo tiempo, quienes la viven saben bien que podría ser otra cosa.

Las mujeres son las que han encarnado ese malestar (vistas desde los varones que escriben las historias). En la ficción, la salida de esa perturbación, ha sido, tradicionalmente, el adulterio."

Ricardo Piglia - "El último lector" - Capítulo 5 -" La linterna de Anna Karenina".

No comparto la visión de Sartre, al menos no completamente. En todo caso lo que falta o que se supone que falta en la vida del lector, no es sólo algo que tiene que ver con la vida. Los lectores de cánones, buscan en la lectura de "las mil novelas que no puedes dejar de leer", el status de "lo culto" desde un dictamen externo y ajeno a las motivaciones internas, tal vez una mirada bourdiana del gusto. Todo lo contrario a lo que Borges recomendaba: la lectura como forma del placer. E imagino que además de éstas debe haber muchas otras motivaciones.

Es posible que exista uno o varios estereotipos del lector. En particular, este fragmento del texto describe un estereotipo de la mujer confinada a un guión ajeno a ella que encuentra en la lectura una motivación a salir en busca de otra vida y que, desde la perspectiva masculina, lo único que encuentra es el adulterio.

Es interesante para mí que Piglia puntualice este punto "vistas desde los varones que escriben las historias).

Igualmente Piglia no se queda con Sartre.

Volviendo al libro en general, éste trata de lectores. Lectores del mundo, de la vida, de personajes lectores en novelas, del rol de la lectura en determinados géneros. Piglia examina autores y da muchísimos ejemplos literarios, muy interesantes todos, excepto en el prólogo que leímos el sábado pasado en "Coral, letra y música" que casi no contiene citas y sí en cambio un argumento y una comparación (omitida en el programa) con el significado y rol en el relato, de una moneda griega.

Y en este capítulo muestra un enfoque (de los varios que hay) de la mujer lectora. Para eso elige a Tolstói y Anna Karenina, que lee en un tren, luego de cruzarse con el motivo y el medio de su desenlace.


Buenos días.



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