jueves, 19 de agosto de 2010

Piedra, papel o tijera

Seguramente muchos ya lo habían pensado pero nunca me había detenido sobre este juego.

En Juegos de Guerra, el mismo peligro de guerra se anulaba cuando la computadora central "aprende" (de sus propios errores) que no habría ganadores, que no es posible que haya ganadores, en una situación de guerra. Sin duda que para llegar a esa conclusión deberían cargarse reglas que contemplen cuestiones mensurables directa o indirectamente y algunas más como un criterio bajo el cual decidir qué es perder y qué es ganar. Tema no menor. Estos aspectos no están en la película, se apela a la emotividad como criterio universal para decidir que no hay ganadores.

Pero el juego de piedra, papel o tijera es mucho más simple. Tan simple como enunciar unas pocas reglas.

-Se decide una única vez y sin saber qué decisión tomará el contrincante.
-No existe una única posición de máxima, cada posición presenta debilidades y fortalezas: el papel envuelve a la piedra, la piedra rompe a la tijera, la tijera corta al papel.
-Juegan exactamente dos jugadores

La primera regla limita la decisión a información previa, propia del sujeto. La segunda es la que presenta los recursos que podrán o no ser efectivos en una situación particular, sujeta a la decisión del otro. La tercera es la que permite acercarse a la afirmación de que habrá solución, si los jugadores eligen elementos distintos.

La realidad es más compleja que esto, pero el hecho de confrontar dicotómicamente dos alternativas resulta en una simplificación que, extendida a otras situaciones, permite abordar problemas muy complejos.

Pensamos dicotómicamente muy frecuentemente, no sé si fue una estrategia que desarrolló el hombre a lo largo de su historia, o si hay alguna causa fisiológica, química, eléctrica que nos condicione a desarrollar pensamientos dicotómicos.

De hecho, casi todo lo que nos rodea desde que nacemos es dicotómico en algún nivel. La misma educación materna es dicotómica. El ¡NO! a niños y mascotas es la forma más simple de habilitar o desalentar una conducta. Adiestramiento.

Las decisiones que tomamos a diario lo son, hacemos o no hacemos, permitimos o vedamos, abrimos o cerramos.

¿Es una forma precaria?

Desde el concepto del Bien y el Mal que imagino que llevó muchos siglos y esfuerzo esbozar (no sé cuán natural es), todo lo remitimos a estas categorías, aunque sean lábiles. En un instante, en una situación particular, hay dos estados posibles. Y pueden ser opuestas en otras circunstancias.

El otro aspecto es que debemos fijar las condiciones circundantes para anular la labilidad. Las circunstancias, el contexto. Las reglas bajo las cuales las conclusiones y la elección del ganador, son válidas.

Ninguno de los tres elementos es per se ganador. Depende de las estrategias, y depende del contexto. Elegimos nuestra "arma" y sólo una dicotomía nos lleva a una posición de ganador o perdedor.

Ahora, por qué este pensamiento estuvo dando vueltas en mi cabeza estos días, lo ignoro.

Buenas noches

DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.




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