jueves, 26 de agosto de 2010

El conocimiento, la información y el error I

El error siempre ha tenido mala prensa pero últimamente se le ha estado reconociendo su gran contribución al desarrollo del conocimiento humano.

Es fácil experimentarlo, alcanza con dejar un grupo de niños resolver un problema "vestido" de juego. Alguno comenzará por algún lado, luego el otro le quitará las cosas y riendo o elevando la voz entusiasmado por lo que "ve" corregirá o bien agregará algo más camino a la solución. Un tercero intentará algo distinto bien porque no llega a ver la solución que vieron sus compañeros o bien porque ve el asunto de una forma muy distinta. Si todos son más o menos seguros de sí mismos, estarán sacándose los objetos e intentando partes, retrocediendo y avanzando hasta que lleguen a la respuesta. Los niños, si el juego no fue demasiado fácil, habrán cometido pequeños errores que al mostrar un desvío hará que "dibujen" en su mente finales de camino que no conducen al éxito. Eso los hará corregir. Mantener en su cabeza ese fin y comparar los resultados hará que descarten los ensayos menos adecuados y ensayen nuevas alternativas cada vez más cercanas.

Pero el niño, inmerso en el juego, no atiende a estos errores. Si no se premia a uno sino a todos, incursionarán libremente por todos los errores que encuentren, incluso se divertirán con algunas de sus derivaciones y no percibirán al "error" como algo vergonzoso.

En la historia del hombre, esto ha estado ocurriendo en forma no tan divertida. Algunos hombres han vivido toda su vida tratando de demostrar una teoría errónea. Pero otro observador ha estado tomando notas, inconcientemente y ha estado explorando otras alternativas profundizando en puntos específicos de donde derivar una o más alternativas. Finalmente alguno encuentra el camino del laberinto y alcanza una solución. Se le atribuirá el éxito. ¿Pero ese éxito se debe sólo al último camino explorado? ¿O también a los descartados? Si no se hubieran "filtrado" las soluciones incorrectas, ¿qué probabilidades de alcanzar la solución habría?. Cuanto más simple el problema, más probable. Pero en la medida que el problema es más complejo, o sea, influyen mayor cantidad de variables desconocidas, mayor cantidad de errores serán necesarios para la depuración de las líneas de ensayo.

El error es el filtro necesario para reducir la cantidad de caminos de investigación. Encontrarse una variable desconocida parte del problema inicial puede ser un problema en sí mismo e incluso llevar toda una vida. Y postergar la solución hasta después de resolver esas variables de forma más o menos controlada.

Sin duda en la vida diaria, los problemas que encontramos son más sencillos y pueden ser resueltos, la mayoría, en mucho menos que una vida, pero no por eso son menos valiosos. Es en virtud de los caminos que descartamos que se construye nuestra experiencia. Y todos, naturalmente, tarde o temprano reconocemos el valor de la experiencia como casi una garantía de conocimiento. Y la realidad es que el saber hacer implica conocer pero además "saber conocer": esos errores que fueron superados, configuran un procedimiento para encaminar los pasos correctos que llevan a la solución. Es en función del error que se optimiza la consecución del éxito en el trabajo, a partir del diseño de estos filtros.

Cuando el niño se quema o ve a otros quemarse, aprende a evitar la quemadura y a lo largo de su vida incorporará conductas, hábitos cada vez más eficaces y numerosos para evitar el accidente que ya conoce. Es el conocimiento de la existencia de la quemadura y sus efectos, lo que hace que el niño desarrolle estrategias para evitarlas.

En la película, "la familia del futuro", precisamente la familia "felicita por un nuevo fracaso", pues es una forma de reconocer que ahora está más cerca del éxito y no más lejos.

Bienvenido el error. Pues es precisamente él quien genera la información necesaria para la construcción del conocimiento.

Buenos días.

DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.




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