sábado, 23 de mayo de 2015

Preocupada.


Hoy hubo una serie de pequeños acontecimientos preocupantes.

Hoy se difundió en la universidad un corto sobre inclusión educativa en el marco de la semana de la diversidad (banderas, información, escarapelas, charlas).

Invité a mis estudiantes (que vinieron pocos) a ir. Era media hora y nuestra clase era de casi 4 horas.

Ninguno quiso ir. Uno de ellos dijo que no le interesaba. Que si hubiera sido de comida tampoco iba porque tampoco le interesaba. Pero que si hubiera sido de informática, iba.

Al rato los invito para ir en grupo. Tampoco quisieron ir.

Luego llegaron unos estudiantes a informar la situación de las elecciones del claustro de estudiantes, relatando su versión de los hechos.

Luego de que se fueron, mis estudiantes cuestionaron la participación política de los visitantes, pues ellos aducen no tener tiempo entre el trabajo y el estudio.

Uno de ellos además de trabajar hace 4 materias. Luego de algunas bromas y los comentarios sarcásticos clásicos, uno le dijo: "¿a que una es TSC?" (Trabajo Social Comunitario), como minimizando la exigencia de esta asignatura.

TSC es siempre materia de cuestionamiento. Algunos estudiantes no tienen el más mínimo interés de hacerla, otros la aceptan pero sienten que hay una bajada de línea, otros que no se puede opinar y que si repiten lo que espera el docente sacan 9 ó 10 y que no están de acuerdo con no poder disentir (dicen que al final les resulta igual que Catequesis de la secundaria, ¿otra religión?). Luego se pusieron a discutir de que las clases son muy antisistema y que están cansados de esos argumentos. Que ya vieron todo eso en la secundaria.

¿Qué es lo que me preocupa?

Me preocupa que el problema no sea la falta de información, sino su exceso.

Que se cansen, que no les interese.

Yo soy de una generación que no recibió información. A nosotros nos mentían y nos ocultaban. Nos mostraban una versión edulcorada y bienintencionada de la historia, en donde o te mentías a vos mismx o te sentías una basura de persona, comparándote con esos próceres, héroes y santos. De algunas cuestiones ni nos enterábamos. Algunxs de mi generación no aceptaron jamás salir de la burbuja, no quisieron enterarse de que nos habían manipulado con información insuficiente o falseada. Otrxs nos enojamos, nos sentimos estafadxs.

Que un estudiante reconozca la información que recibe como antisistema, algo tan polar, tan lateralizado y lo rechace o relativice, me preocupa. Era más fácil cuando pensaba que el problema era la falta de información. 

Me preocupa por todo lo que reproduce y facilita la inacción, el desinterés, el descrédito. Destruye las alertas, baja las defensas y permite que los avances más rápidos o más lentos, no dejen de sucederse. 

Y me preocupa porque en la historia hay tantas muestras de lo que ocurre cuando estos avances no se detienen...

Que les suene a mentiras, a versión como cualquier otra de la historia, como a nosotrxs nos sonaba el silencio y los cuentitos de hadas, con el mismo hastío, me preocupa.

¿Qué estamos haciendo mal? No es un problema de falta de información. No están recibiendo una sola versión. Están recibiendo las dos versiones porque las identifican. ¿Por qué están eligiendo así? Mi generación pudo no haberse enterado de lo que pasaba, o haberlo hecho (como yo) tarde. Pero sabiendo, elegir “dejar hacer”, “dejar avanzar”. O peor, sabiendo como son o fueron las cosas, creer que es mejor no intervenir, o no cuestionar.

¿Tal vez esto ocurre porque ese panorama que les mostramos es inmanejable, y sienten que quizás no pueden lidiar con una realidad que no pueden abarcar o controlar por sí mismos?, ¿o tal vez porque consideran que no hay nada para hacer?

No me preocupa que sientan que no pueden opinar. Es un poco así, siempre ha sido un poco así. En donde hay formación autoritaria, no importa de qué signo, de izquierda, de centro o de derecha, es y será así. De hecho me tranquiliza que les moleste no sentirse libres de opinar.

No me preocupa que sientan que si dicen lo que el profesor quiere oir aprobarán. Para ellos podrá ser algo novedoso, pero siempre ha sido un poco así, y no sé si puede evitarse mucho (es tema para otro post). Es un comportamiento humano relacionado con otras cuestiones, no es el problema de una universidad en particular. Los estudiantes que mejor califican siempre han sido aquellos que han sido más hábiles para responder lo que quiere escuchar el docente. Pero de hecho no sólo no me preocupa sino que me tranquiliza que se resistan a repetir los criterios de otros sin cuestionarlos.

Pero sí me preocupa que estén cansados de escuchar consignas antisistema (conociendo ambas versiones, ¿se cansarían de escuchar las versiones tradicionales?), o que se interesen por tan pocos temas, o que crean que el interesarse por sólo algunos temas y desinteresarse de los otros (culturales, políticos) está bien o es señal de rectitud o de buen juicio.

Es evidente que algo estamos haciendo mal.


Buenas noches.

DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

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