jueves, 21 de agosto de 2014

REEVO: Evaluación y calidad en educación.


Vengo del conversatorio sobre evaluación y calidad (mala palabra*) en educación en Reevo.

Luego de las presentaciones y discusiones en general, trabajamos en comisiones. Temas tratados: tendencias mundiales en educación, guerrilla escolar (como imagen para la subversión en las evaluaciones), actividades prácticas (como prácticas en evaluación), una que no me acuerdo el nombre pero que tenía que ver con que si las modalidades alternativas de enseñanza debían o no buscar el reconocimiento oficial o si esto implicaba vaciarlas de contenido y evaluación y "discapacidad" en integración. Discapacidad entre comillas porque no sabíamos cómo nombrarlo si recurrir a lugares comunes, que por otro lado ya han sido destronados, como capacidades diferentes.

Luego nos enteramos que capacidades diferentes (tampoco nos gustaba esa expresión) está siendo cuestionada y que una de las propuestas ahora es diversidad funcional.

Yo estuve en ésta y fue muy interesante. Fue una comisión de dos personas: Mariela y yo. Ella con experiencia en integración e intérprete de sordos y me contó bastantes cuestiones impensadas para los que estamos lejos de la problemática.

Pronto estaré inmersa porque en UNDAV tenemos estudiantes que no oyen y es otro mundo. Aún más distinto que de aquellxs que no ven o que tienen problemas motrices, entre otras.

Pero básicamente me sumergió, de regreso a casa, en el tema del registro del otro. Estamos tan habituados a leer el mundo desde lo que nos enseñaron y cómo hemos sido adoctrinados y adiestrados en su lectura, de una sola vía, de pensamiento único, que ignoramos cómo evaluar los aprendizajes de personas que se comunican distinto. Aún los sordos oralizados, manejan el lenguaje como segunda lengua. Y su lengua nativa, el lenguaje de señas es estructuralmente distinto y no hay una correspondencia. No existe la conjugación verbal, por ejemplo.

Pero ese no es el punto (sí es el punto de nuestra conversación pero no de mi reflexión de regreso). El tema de tener tan poco registro del otro que asumimos, no ya que piensa de la misma forma que un "oyente" sino además que lee, interpreta y comunica su mundo del mismo modo. Y que compartimos significados.

Pensamos con voces que nos hablan. Ellos, ¿piensan con imágenes de alguien que les habla en lenguaje de señas? ¿Cómo son estructuralmente sus pensamientos? ¿Sabías que conversan vía youtube? ¿Cómo es una clase a través de un intérprete? ¿Cómo vive el docente la triangulación, la ausencia de mirada del/a estudiante -que mira al/la intérprete y conversa con él/ella-? ¿Cómo se da la confianza y la desconfianza en la triangulación? ¿Sabían que la violencia de género es aún más acentuada en personas con diversidad funcional?

Estamos tan atravesados por la mirada dominante (en la cual el patriarcado es sólo una faceta de la más conocidas) que es difícil reproducir las conversaciones sin volver a las viejas fórmulas que por naturalizadas, creemos inocentes.

De hecho corregí algunas frases porque desde la mirada hegemónica que aún conservo había puesto "no ya que piensa de la misma forma que NOSOTROS"... y otras similares. Descubrirme excluyendo a los sordos del "nosotros", en cuestiones que no tienen que ver con la audición, como por ejemplo, escribir un programa informático...

Recuerdo "Los desposeídos" de Ursula Le Guin, en donde los habitantes de Anarrés no tenían sentido de la propiedad y habían eliminado los verbos tener y poseer, no decían "yo tengo" sino "yo uso" y tenían derecho a conservar aquello que usaban. Aún tenemos desafíos infinitos para que, al modificar nuestro lenguaje, nuestra forma de decir el mundo, a través del poder de la palabra, transforme o en algunos casos destruya las estructuras subyacentes.

Yo había tenido ocasión de asistir a reuniones sobre otros temas de diversidad funcional. Herramientas informáticas para la integración, entre las más recientes. Pero si no modificamos esa posición única y central todo lo que hagamos serán parches, gestos de buena voluntad condescendiente y en la reiteración, tolerancia forzada.

Y mucho más pero mucho más, la cabeza me sigue dando vueltas.


Buenas noches.

*PD:  lo del "mala palabra" lo  desarrollaré en otro post.


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

No hay comentarios.:

El top ten de siempre

Seguir por email