viernes, 11 de febrero de 2011

De la vida de los personajes

Hace unos años atrás quise saber hasta dónde me podía extender en mis descripciones sin aburrirme. Tenía muchas imágenes y sensaciones que quería compartir, como descubrimientos necesarios, pero me había limitado pensando que nadie estaría interesado. Entonces me volcaba a la lectura y trataba de determinar qué sentíamos los lectores, ante las descripciones de los ambientes, los personajes y las situaciones y pensé:


"Yo nunca voy a poder escribir una novela".

Cómo podría hacer para pensar como cada personaje y cómo podría desarrollar uno que sea distinto a mí, se expresey piense de otra forma, que haya vivido otras situaciones, cultivado otros oficios. ¿Cómo se puede escribir de aquello que no se ha vivido? No estaba de acuerdo con esa moda de los actores que engordan, se drogan o se sumergen en algún submundo para explorar un personaje. ¿Debería tener dentro aquello de lo que voy a escribir? ¿O debería interrogar qué hay detrás de esta anécdota y concentrarme en las cinco o seis cosas que nos pasan a todos como especie?

Entonces empecé a tomar notas de los posibles argumentos para futuros cuentos. Pero me era imposible abordar un cuento, hilar la secuencia, delinear personajes.

Era una pregunta tan horrorosa como el principio del universo y la quería evitar a toda costa. Cada vez que leía una novela o un cuento magistral, volvía en partes, amputada. ¿Cómo concibe, cómo gesta un personaje? ¿Cómo le da su personalidad? ¿Cómo lo respeta, cómo lo deja crecer y adquirir forma propia? Cuando leí "El agente secreto", la pregunta se hizo puñal. ¿Cómo puede pensar como cada uno de ellos?

Recordaba que cada tanto había escuchado decir a algún autor que los personajes tenían vida propia. Y no se sentían, en cierta forma, responsables de lo que hacían o pensaban.

Pero si nosotros, como lectores, a veces nos enojamos con los autores por lo que adivinamos de ellos a través de sus personajes. ¿Es una falacia? ¿Es una postura extravagante de los autores?

Hasta que apareció Marisa. Un personaje con mucho de mí, que avanzó por los días de su existencia robándome algunos enfoques de la vida y copiando también matices de otros, muy a mi pesar. Y cuando yo no pude avanzar más en mi vida, ella también se empantanó.

Y fui a visitar a una amiga y al ver a una pareja que llamó mi atención, aparecieron Matías y Alexa. Y al pasar por la pescadería me salió al cruce el pescador de surubíes, y a raíz de un cumpleaños al que asistió un personaje ligado a la farándula, hizo su aparición el escritor, y otro día, vaya a saber por qué, la mucama y la enfermera. Y ahí sí, no pude reconocer nada de mí misma. Y empecé a escribir y sabía lo que debían hacer los personajes, pero cuando llegaba el momento no lo hacían. No supe cómo continuar, sabía cuál debería haber sido el final pero no sabía cómo llegar a él. Los personajes, caprichosos, me cambiaban la historia, se resistían al destino que yo les había designado. Y ayer volvió a pasar con Isabel y Darío.

Borges, cuando lee el Golem, dice que así como Dios mira a su Rabino, el Rabino miraba a su Golem y el poeta mira a sus obras. Con una mezcla de ardor y resignación.

Uno concibe una obra pero no le sale tal como desea. Hay algo que se le escapa al poeta, al Rabino y a Dios. Y a mí también.

Tal vez el libre albedrío no es prerrogativa del hombre, o sí, y no puede dejar de imprimirlo en todo lo que concibe.

Buenos días.


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2 comentarios:

Martin Amado (Le Turk) dijo...

Hay un cuento de Fontanarrosa llamado, justamente, "Personajes". Básicamente es una escena en un cementerio y se encuentran dos perdonajes. Al hablarse, descubren que ninguno de los dos tiene idea de qué hace allí, y empiezan a putear al escritor, como que cada vez se esfuerza menos y los larga así nomás al ruedo sin explicarles nada, total los qeu quedan mal son ellos los personajes, etc. Es realmente ingenioso e hilarante.

Malva Gris dijo...

Jajajaja, gracias. ¡Qué compromiso! Voy a tener que salir a poner en vereda a unos cuantos. Leí varios cuentos de Fontanarrosa pero no ese. Voy a buscarlo!!

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