miércoles, 16 de septiembre de 2015

Antibióticos en el tratamiento de alimentos.

Me perdí el instante en que una persona hablaba de la resistencia a los antibióticos alrededor del "salmón". Nelson Castro minimizó el problema aduciendo que no todos los días comemos salmón.

Ayer en Facebook y en Twitter compartí una nota sobre la preocupación que hay en EEUU sobre la resistencia a los antibióticos por el tratamiento de carnes con antibióticos.

Acá en Argentina, además del caso del salmón, tratamos las leches de consumo humano con antibióticos. "Menos de 100.000 bacterias por ml" es una marca que se obtiene, también, por el uso de antibióticos.

Respecto a la actitud de minimizar el problema por parte de Nelson Castro, merece (con muy buena voluntad) por lo menos nuestra sorpresa. ¿Cómo puede ser que un médico y periodista tan informado no advierta dónde está el problema?

La resistencia al antibiótico no la desarrolla el que consume el alimento. La desarrolla la bacteria (o el microorganismo).

No soy yo cuando tomo leche ni cuando como salmón. Es la bacteria a la que va dirigida el tratamiento. Las generaciones de bacterias y otros microorganismos "aprenden" expuestas a los distintos medicamentos y otras condiciones (calor, frío, etc), como nosotrxs aprendemos cuando nos vemos expuestxs una y otra vez al mismo tipo de experiencia.

Digo "aprenden" porque la resistencia se produce por MUTACIÓN para lidiar con el ataque. Las generaciones que desarrollan una mutación exitosa RESISTEN. Luego ese antibiótico sencillamente NO SIRVE MÁS. No por el paciente, sino por la CEPA, que es más "fuerte", que "sabe" resistir.

El uso diario que se hace de antibióticos en la industria láctea para tratar las leches, y en otras para tratar carnes de pescado, de vaca y otras, hace que esos microorganismos se vean obligados a mutar para resistir y luego ya no puedan ser combatidas por ese medicamento en un individuo que enferma contaminado por ellos.

Si la comida en la heladera no se pudre por cada vez más días, es por la cantidad de antibióticos con que ha sido tratada.

"Menos de 100.000 bacterias por ml" garantiza una leche que no enferma a quien la consume por esa bacteria pero COLATERALMENTE ejercita a esas colonias de bacterias a ensayar nuevas cepas resistentes.

Este es el motivo por el cual los médicos desaconsejan el uso de antibióticos salvo que sea estrictamente necesario. Esto es, recién cuando nuestro sistema inmunológico no puede combatir el microorganismo huésped por sí mismo, por más que nos tire a la cama 3 ó 4 días. Mejor dejar que el cuerpo se arregle antes de recurrir a antibióticos, es la forma de mejorar el resultado de tratamiento de casos graves. Mimos, tecito y cama.

De esto se trata la preocupación de la nota de ayer y el comentario de la radio de hoy.


Buenos días.

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