sábado, 4 de julio de 2015

Cultura del trabajo, cultura de opresión.

Muchos "vagos" trabajan gratuitamente en su sociedad, colaboran en la construcción de bienes de propiedad común, se asisten mutuamente. Trabajo, trabajo auténtico y espontáneo.

La palabra "vago" aplica a aquel que no trabaja en un trabajo asalariado, en una empresa ni para el estado. Cualquier otro trabajo no cuenta. No importa cuántos servicios presten las personas a la sociedad ni el valor (a veces incalculable) de ese trabajo. Si ese trabajo no cumple horario, no se lleva a cabo con gesto severo y no se muestra como un sacrificio, no es trabajo. Y lo que se condena no es la inactividad (muchos trabajos son fatalmente INACTIVOS, como mirar un monitor que controla pasillos vacíos), sino hacer actividades placenteras, no percibir dinero por él, o bien que ese trabajo no se lleve a cabo bajo una disciplina rigurosa. El desapego al sacrificio es lo que se condena.

La siempre ponderada cultura del trabajo esconde muchas otras cosas, que no contribuyen a una sociedad mejor:

LEMA: "Cualquier trabajo es mejor que ningún trabajo". Esto implica trabajo esclavo, prostitución, trabajo infantil. Quienes defienden el lema increpados en este sentido señalan un límite, un límite teórico. En teoría. En la práctica convalidar el lema es abrir la puerta a los abusos. No nos engañemos, el abuso está en nuestra misma cuadra, y todos los días. Que sea a puertas cerradas o esté en otro país, no nos elimina de la complicidad.

LEMA: "El trabajo dignifica". Hoy en día en que la tecnología ha hecho innecesaria la mano de obra humana, relegada cuando es utilizada, en su mayoría a la explotación o la esclavitud, afirmar esto es condenar a la indignidad a gran parte de la población. No, tus 200 vecinxs, no, todos esos millones de personas que la urbanización esconde. En las pirámides de las empresas, hay un límite en la cantidad de trabajos de su base. No hay suficientes trabajos "dignos". No hay suficientes trabajos "aspiracionales", la mayoría, la MAYORÍA de la gente debe vivir indignamente en trabajos abusivos o que no les gustan. Es fácil repetir el lema sin pensar qué significa.

LEMA: "Se pone en exquisitx, y no tiene dónde caerse muertx". Para caerse muerto mejor no trabajar, ¿no? ¿A quién le importa dónde caer muerto si los muertos no pueden sentir vergüenza? Estimular la vergüenza en un supuesto de muerte. La dignidad en la memoria de los vivos. Eliminada es manipulación por medio de la vergüenza, ¿trabajar para tener un lugar donde caerse muerto? Es lo más despectivo que hay. Vender la vida, sus mejores horas para apenas comer hasta la hora de la muerte. ¿Eso es dignidad? ¿O es la necesidad de esas empresas a tener mano de obra que no proteste, haciéndole creer que tiene que aceptar cualquier cosa para tener donde caerse muerto?

LEMA: "Muerde la mano del que le da de comer". O sea que no es la persona que se gana el sustento, sino que de lástima le dan de comer. El servicio que le prestó es insuficiente para un plato de comida. Si las personas fueran libradas a su suerte, si pudieran ir al campo y valerse por sí mismos, vivirían dignamente, podrían construirse su choza, cazar, pescar, recolectar, e incluso, aprendiendo a sembrar. Hoy, eso, está prohibido. Todo tiene dueño, el agua pura, los campos, la madera de los bosques, los peces, los animales de caza, los frutales. Todo tiene dueño, el ser humano fue acorralado a mendigar un plato de comida, no importa cuán pretencioso sea el que le da un plato de comida para contar con su trabajo nuevamente al día siguiente. ¿Eso es lo que hay que agradecer? ¿Que el patrón se asegure un día más de trabajo merced a un plato de comida? La persona que muerde esa mano, ¿no estará quejándose de toda esta situación, que la reduce a la impotencia pese a toda su capacidad de trabajo?

LEMA: "Que se sacrifique como me sacrifiqué yo". ¿El problema es entonces que el otro tiene que pagar tu sacrificio? ¿Que no hayas querido defender condiciones dignas de tu trabajo, por miedo, por comodidad, es el precio que deben pagar los demás? Que las otras personas sean conscientes de que su sacrificio es un precio demasiado alto para la mera supervivencia, no los hace peores, los hace menos manipulados, nada más.

Yo aplaudo que sean necesarios menos sacrificios en algunos empleos. Y ojalá esto ocurra en todos los empleos, pero esas mejoras no se consiguieron consintiendo y convalidando el abuso. No hay que tener mala memoria. Esas mejoras costaron sangre. Las luchas obreras tiñieron de sangre los siglos XIX y XX (por no mencionar las de los 6 siglos anteriores). Toda mejora de la que hoy gozamos, tuvo un precio de sangre de gente que no gozó las mejoras.

No fue agachando la cabeza, obedeciendo y siendo serviles que se consiguieron las pocas mejoras que hoy gozamos. No fueron los patrones y los dueños quienes concedieron por su bonhomía esos beneficios.

Esos beneficios fueron arrancados y las empresas contaron con el apoyo de los estados para evitarlo todo el tiempo que pudieron. Fue así como se derramó esa sangre. No olvidemos eso.

Ojalá en vez de defender una cultura del trabajo que es cultura del abuso y de la opresión, defendiéramos la cultura de la dignidad.

Buenas noches.



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