miércoles, 10 de julio de 2013

Poco y nada.

No he estado escribiendo, con lo cual es probable que muchas ideas hayan ido quedando en el camino.

Mis últimas lecturas han sido sobre educación y sobre la violencia del estado. Del primer tema, sólo algunas notas y bibliografía pero aún no termino, con lo cual dejaré para más adelante mis comentarios.

Con respeto a la violencia del estado, estoy leyendo el libro de Pilar Calveiro, investigadora argentina en México, que se llama precisamente "Violencias de estado". Es un libro muy interesante y tengo ya seleccionadas algunas ideas para compartir y para reforzar para mí misma, en éste y en otro de mis blogs "Nada que ver con nada". Pero más adelante.

Pero mi cabeza no está en su eje, hay otros temas dando vueltas, como siempre y son variantes de los mismos siempre: todo lo que gira alrededor del "gente como uno" explícito o negado, esa forma de comportamiento, esas normas de conducta, que identifican a la clase media y que se presentan como las únicas razonables, desde el pensamiento único, incuestionables, el dinero, el consumo, el bienestar, el trabajo, la violencia, los castigos, la idea del bien y del mal.

En particular, apenas mi cabeza da señas de estabilizarse nuevo material llega a perturbarla. Una de ellas, una nimiedad: Los Miserables de Victor Hugo; otra, un video de la CNT; otra, la película: El lector; otra más: La fuga; otra más: Sábato y la intelectualidad. Otra, la charla de la FORA. Y muchos, muchísimos detalles más, inconexos que se atan en mi cabeza, y que no parecen tener importancia.

Espero poner  mi cabeza en orden y ver si puedo empezar a atarlos, más que nada, para mí misma, porque también hay decepciones, y no sé si no habrá renuncias que lleguen de la mano.

Y obviamente, la política, las elecciones que traen de la mano nuevamente a los más tristes personajes de nuestro escenario político, con sus discursos llenos de fisuras que nadie parece ver, con los periodistas omitiendo a sabiendas las otras explicaciones, ocultando una parte de la verdad, haciendo gala de cinismo. Todos bien derechitos con el gesto adusto, sobre su tarima, dando cátedra de condena social, adalides de la ética y moral occidentales, con el dedito en su vaivén descalificador. Las disputas entre política y poder económico y las "críticas apolíticas" de base ideológica fuerte e igualmente negada.

No sé por dónde empezar... o por dónde seguir. 

¿Las elecciones y su significado? ¿Cedines? ¿Cinismo? ¿Revueltas? ¿Educación? ¿Los otros temas?

Aún no me decido.

Buenos días




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