jueves, 15 de noviembre de 2012

Cualquier trabajo es mejor que ningún trabajo.

Se ve que en los '90 se escuchaba mucho esto. De hecho, en "Manifiesto contra el trabajo" del grupo Krisis de esa época se lo menciona. Y Carlos Tomada (Ministro de Trabajo de la Rep. Argentina) en octubre del 2011 hizo una referencia a la caducidad de esa consigna: "Ahí comenzó un combate serio contra la naturalización del trabajo ilegal, que en los '90 llegó a acuñar conceptos como 'cualquier trabajo es mejor que ningún trabajo'."

Ahora, 20 años más tarde hasta los presidentes de las empresas se hacen eco (eufemísticamente) de la abolición de esta remanida frase, en la que aún demasiada gente cree (incluso ellos). Es cuestión de googlear la frase del título "cualquier trabajo es mejor que ningún trabajo" para que aparezcan justificaciones tales como "para llevarse algo a la boca", o consejos hacia desocupados, incluso alguna cita de Jorge Bucay, el psicoterapeuta mediático: " «En tiempos como éste, cualquier trabajo es mejor que ningún trabajo. No son tiempos para que uno se dé el lujo de poder elegir»." (http://www.diariosur.es/20091128/sociedad/pasar-20091128.html) Pareciera que este texto estuviera especialmente destinado a demostrar que la psicología es funcional al sometimiento de la gente al sistema que lo oprime y excluye.

Pero la realidad es que yo misma fui criada bajo ese lema. Y si ahora pienso así es porque he visto mucho sufrimiento de mucha gente como para seguir ignorándolo.

Si bien nunca me vi en situación de tener que aceptar un trabajo... digamos... indigno (la otra frase memorable es que "todo trabajo es digno" y que "el trabajo dignifica") y mi padre (criticado como tantos otros en una situación similar) en general no aceptaba cualquier trabajo, recuerdo haber escuchado casi semanalmente alguna crítica a un familiar, amigo, conocido o simplemente ante una noticia cualquiera: "encima se da el lujo de rechazar un trabajo", "encima que le ofrecen un trabajo", "que agarre, mejor es cualquier trabajo que ninguno, después verá". Cuando además, el "después verá" es la gran trampa: alguien que está cumpliendo un horario, difícilmente "después pueda ver".

La situación empeora cuando la gente no sólo es humillada por este tipo de comentarios, colocándola en la posición de un mendicante de cualquier trabajo para "poder llevarse algo a la boca" o "tener dónde caerse muerto" (¿alguien se habrá puesto a pensar lo macabro de la frase antes de pronunciarla?, ¡trabajar en cualquier cosa, no importa qué ni en qué condiciones...¡para tener dónde caerse muerto!), sino también, con los párpados debidamente estirados, las comisuras de los labios hacia abajo y los labios fruncidos, reprobar con un "encima con pretensiones", "habráse visto tamaña desvergüenza".

Es doloroso.

Es doloroso escuchar que la persona que dice estas cosas está pensando que una persona deba agradecer ser tratada como un lastre, un desperdicio, un parásito, un esclavo, cuando en general su trabajo es necesario para que otros lastres y parásitos no trabajen bastante más arriba en la pirámide. Cuando son las empresas las que necesitan que la gente trabaje para que pueda consumir lo que ellas ponen en el mercado, después de hacerles creer que realmente necesitan eso para ser dignos y felices. Y que es un honor tener ese grillete en el tobillo, rubricado tal vez, por un logo de prestigio. Y que encima muchas de ellas especulan (aunque lo nieguen o disfracen) con pagar lo menos posible para que la gente tenga que trabajar más para producir más y consumir más, para el beneficio de la propia empresa, luego de transferirle la creencia de que se trata del beneficio de todos. Con la ladina amenaza de que sino la empresa cierra y quedan a la calle montones de familias.

Qué perversidad.

Buenos días.



DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

1 comentario:

tatin dijo...

De acuerdo con todo lo que pones,muy clarificante tambien verlo desde los discursos que nos introyectan que son en definitiva lineas de accion que unx se apropia como justificación para no organizarse por ejemplo. Y con respecto a lo de Bucay en comunicacion, desde una línea critica analizamos como los discursos y libros de autoayuda se hacen fuerte con el neoliberalismo,que se condice con la individualizacion y el "salvese quien pueda", y que depositan la "salida"en el individuo asi como la responsabilidad. "Si sos pobre es por que queres","el esfuerzo y sacrificio"traen riqueza.
A construir una identidad colectiva en base a los intereses y necesidades que nos unen.

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