jueves, 8 de marzo de 2012

Especulaciones acerca de la Educación (II): la reproducción.

Cuando me planteé los posts "en defensa del hospital público" y "en defensa de la educación pública", en realidad trataba de rescatar efectos que para mí son positivos sobre la gente. Pero no sé si sobre la sociedad.

Quiero decir, en el primer post de la serie Especulaciones acerca de la Educación (I): los torbellinos menciono un artículo de Gilles Deleuze ("Postdata sobre las sociedades de control"). Pensar en la múltiples funciones de la educación pública y luego recordar qué dije sobre el hospital público me sacudió un poco. ¿Yo quiero esta sociedad que justifica el hospital público y la escuela?

Hoy, en esta sociedad, en este país, con estos recursos, con nuestra historia y los beneficios que hemos obtenidos tanto del hospital público como de la educación pública, sinceramente me nace defenderlos. Porque nuestros antepasados nacían y morían en sus casas pero hoy nacemos y morimos en los hospitales. Entre medio, nos hacemos lo que somos en función de la educación formal e informal que asimilamos.

Y ya no veré otra sociedad. Su función, para mí, debe seguir existiendo porque ha permitido grandes cosas, aunque tal vez, en otra estructura social, con algunas diferencias.

Cuando quise empezar a escribir "en defensa de la educación pública" me encontré con que tenía que elegir. ¿Esta sociedad? ¿U otra sociedad, mejor que ésta -para mí-, la utópica, la que encarna mis valores?

Hoy termina el curso que estoy dictando en la Universidad de Avellaneda de nivelación de matemática para ingresantes a Ingeniería y Cs. Ambientales. Ahí me he encontrado con ingresantes con carreras previas, o bien con otros que están haciendo su primer intento después de 40 años de terminado el colegio, y todo el rango de edades desde 18 a 60 años, con buena y con mala base matemática. Y yo los veo, en toda su riqueza y su diversidad, con sus historias a cuestas o por vivir y me quedo paralizada.

Por eso no podía empezar a escribir "en defensa de la educación pública". Porque eran tantos los temas detrás de esa defensa ubicada en el presente y el pasado versus todos los otros temas que implican un vuelco pensando en la sociedad utópica. ¿Trabajar para la realidad de mis estudiantes de hoy y de su futuro próximo o de sus bisnietos en una ansiada sociedad utópica, que, para existir, requiere cambios hoy?

¿Apostar al bienestar de estos estudiantes reales y sus familias o apostar a generar las condiciones para esas otras personas que aún no existen, en una sociedad que no existirá mientras reproduzca lo que hoy la sociedad reproduce y que de hacerse realidad, yo no la veré jamás?

Etkin dice en uno de sus libros sobre organizaciones (prometo update sobre este punto), que las organizaciones tienen procesos recursivos. Procesos recursivos (que se reinician y cierran en sí mismos), procesos identitarios, que refuerzan creencias, que promueven ciertos valores, eternizan ciertos mitos y ciertos héroes. Si pensamos a la sociedad como una organización, también vemos esos procesos. Una de las herramientas de estos procesos es precisamente la "Escuela" o más profundamente la "Educación pública".

La Educación Pública refuerza los cánones sociales. Intenta encarrilar a los nuevos integrantes en la senda de lo aceptado, del statu quo. Pretende alinear con los objetivos estratégicos de un Estado que determina el norte para la Educación Pública, porque le pertenece.

Me gustaría que la Educación Pública fomentara el pensamiento autónomo. Y no digo que no lo hace, pero dentro de un entorno considerado "sano", con valores aceptados. ¿Pero si el problema estuviera precisamente en esos valores, bien maquilladitos para que no hagan ruido? ¿Acaso los valores de nuestros ancestros no son los que posibilitaron lo que hoy es el mundo? ¿Acaso los valores de nuestros ancestros a los que añoramos regresar, no son los que no se vieron venir lo que se venía? ¿No habrá algo por lo menos incompleto, con esos valores? ¿No será hora de revisarlos, reforzarlos, mejorarlos, abolirlos, enriquecerlos? ¿Algo?

Cuando soy parte del sistema de la Educación Pública, ¿qué quiero lograr? ¿En qué, de todo lo que pretende en forma manifiesta, o implícita u oculta, deseo colaborar?

Yo no puedo detener el mundo para evitar que se dirija adonde creo se dirige. Sé que no soy la única. Sé que "haciendo buena letra" como docente, no colaboro para detener el mundo.

¿Qué Educación Pública quiero? ¿En qué punto, la Educación Pública perpetúa o quiebra el curso de la reproducción de los valores caducos de la sociedad?

Tal vez por eso no sabía por dónde empezar. Porque siempre me estoy replanteando los fundamentos.

En próximos posts, trataré de desentrañar qué pienso o qué dudo acerca de otros aspectos:
-el progreso y la promoción social
-el título y la economía
-el mercado de títulos, la burbuja de la consultoría y las certificaciones
-el conocimiento científico y el pensamiento reflexivo
-el pensamiento introspectivo y la epistemología
-la sociedad partida y el rol de la educación
-la promoción de la cultura canónica
-algunas otras cuestiones.

Tal vez no con estos nombres, pero sí con estas ideas.

Buenos días.



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