martes, 7 de febrero de 2012

El hombre es bueno. El hombre es malo.

El dualismo me crispa y me seduce.

Pero el hombre ha ido avanzando binariamente. Luz y Tinieblas. Sí, no. Bien y Mal. Dios y el Diablo. Capitalismo y comunismo. 0 y 1.

Como si no existieran los términos medios, los infinitos términos intermedios.

Antes de la inversión de mi mundo a raíz de los problemas de salud de mi padre yo estaba leyendo, finalmente, algún libro que me orientara acerca de ideologías políticas y económicas. Creo que me voy a morir sin lograr entender qué ha pasado en la mente colectiva de la humanidad en sus distintas versiones de siglo y lugar, ni lograr capturar la esencia de las interrelaciones y los cambios y por qué se han dado.

Pero básicamente me interesó ver cómo nace el capitalismo y el socialismo, o bien como nacen, se contraponen y renacen. O cómo derivan y se oponen o coinciden en distintos puntos. O de qué ideas se nutren. O qué intepretaciones distintas a distintas afirmaciones, prosperaron o pasaron desapercibidas.

Cómo el individualismo da respuestas tan distintas como el anarquismo y el capitalismo y cómo el socialismo da salidas como el anarco-comunismo, el comunismo, o los estados de bienestar.

Pero básicamente cómo el hombre ha tratado de extremar su dualismo en dos postulados fundamentales: el hombre es bueno-el hombre es malo.

Y arbitrariamente digo "bueno" para decir: si ve satisfechas sus necesidades básicas no tendrá apetitos egoístas y pensará en su comunidad confiado en que se beneficia si ésta lo hace. Y también arbitrariamente defino "malo" como: los apetitos egoístas puestos en concurso libremente harán que, en el conjunto social, se autorregulen, por lo que nadie podría acumular en exceso u obtener rendimientos extraordinarios al ser limitados por la competencia.

Y los utópicos piensan que el hombre sólo se pone malo si no puede satisfacer sus necesidades. Y los liberales piensan que nunca se pone bueno, sino limitado.

...

Y cuando comenzó lo de mi padre (que supongo que dará para algún post más) dije: "mejor suspendo esto que es muy denso y leo una novela". Elegí "Abbadón, el Exterminador", que en la contratapa prometía "mundo más fascinante y aterrador de la literatura argentina". Me extrañó. No es que haya leído tanto de Sabato pero no me lo imaginaba un Stephen King.

Y de hecho creo que no es.

Pasé la mitad del libro y aún no aparece ningún mundo fascinante ni aterrador.

Aparecen mis mismos planteamientos. Idénticos. Mis mismas dudas y emociones.

Y no pude salir de mí. De mi mundo de cuestionamientos.

Y entre todos mis cuestionamientos aparecieron multitud de referencias a ideologías: desavenencias en la misma izquierda y una deliciosa e inocente interpretación del anarquismo.

Y me da miedo. Me da miedo pensar que la respuesta esté en estas dos explicaciones, del hombre-bueno y del hombre-malo.

Y también me da miedo pensar que no la esté.

Yo no veo que sea de ninguna de las dos formas. No puedo dejar de pensar en Olaf Stapledon y Hacedor de estrellas (libro que debo releer urgentemente). No puedo dejar de sentir que si seguimos pensando que la realidad ES como un experimento de laboratorio nunca vamos a arrimar lo suficientemente bien a La Respuesta.

Buenos días.



DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

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