martes, 6 de enero de 2015

"UNA EXTRAÑA LUZ" de Nancy Kress

Una de las novelas livianas que compré para leer durante el verano fue "UNA EXTRAÑA LUZ" de Nancy Kress. Tal vez por nostalgia, cuando en mi adolescencia leía mucha ciencia ficción, quise saber qué escriben hoy los autores de ciencia ficción y quiénes son. Esta novela es de 1988 pero la primera edición es del 2007.

Digamos que... no es tan nueva.

A esta novela la elegí por su contratapa:

El enfrentamiento entre los Ged y los humanos ha llegado a Qom, planeta en donde una colonia extraterrestre vive igual que sus antepasados de la era preindustrial. Los Ged, una especie galáctica que se comporta siempre en forma colectiva, se instalan en Qom para tratar de comprender a esos humanos que son capaces de ejercer la violencia contra miembros de su propia especie. Estos, por su parte, descubren los secretos de la ciencia y la tecnología a través de esa especie galáctica que intenta comprender el funcionamiento de la mente humana observando su proceso de aprendizaje... Una exploración del significado de lo humano a través de una serie de emotivos personajes. El descubrimiento de la infinita capacidad de nuestra especie para ejercer el cambio.

¿Qué me interesó de este libro?



Lo primero el tratamiento de "diferentes civilizaciones".


No es fácil abordar ese tema. En general pensamos las diferentes civilizaciones SIEMPRE como civilizaciones humanas y terminan pareciéndose a distintos pueblos de la Historia terrestre.

En "Hacedor de Estrellas", Olaf Stapledon explora civilizaciones colectivas también, como si se tratara de helechos con inteligencia, reproduciéndose por esporas.

Lovecraft también logra imaginar formas de vida e incluso civilizaciones muy diferentes a la humana.

Así que este tema me llama a curiosidad.

Por otro lado, me interesó el tema del aprendizaje. Ver cómo aprenden los humanos desde una perspectiva no humana.

Con respecto al primer punto, en esta novela los Geds son netamente colectivos, la solidaridad y la empatía la poseen genéticamente y no pueden entender el comportamiento individualista humano.

Con respecto al segundo punto es interesante como presenta (en el aprendizaje humano de la ciencia) el magnetismo y lo microscópico por citar dos ejemplos.

Pero además, cómo se verían los humanos desde una perspectiva no humana. 

Algo interesante es que en la novela es que los Geds no tienen musculatura facial con lo que no utilizan gestos para comunicar emociones. Lo hacen a través de un sofisticado sistema de feromonas. Y describen los gestos humanos como "espasmos musculares" e interpretan que dichos espasmos transmiten información.

También explora muy bien el tema de la obediencia ciega militar y la colaboración obligatoria, versus el mercantilismo a ultranza. Para esto utiliza dos colonias humanas: Delysia y Jela -ciudades-, en Qom -planeta-, siempre enemigas y periódicamente en guerra. Aparecen la estratificación social, la discriminación, la curiosidad, el honor.

Varios cientos de humanos son invitados a R'Frow, una ciudad en donde los Geds pretenden estudiar a los humanos y enseñarles su ciencia. Ver cómo aprenden. En Qom hay humanos porque los humanos han logrado salir al espacio, desarrollar la ciencia para surcar el espacio. Esto llena de curiosidad a los Geds. Estos pueblos observados, sin embargo, están en un estadío anterior.

Los humanos observados han tenido distintos motivos para adentrarse en la peligrosa sabana de Qom y llegar a R'Frow y tratar de ser aceptados por un año: castigos, exilio, etc. Me hizo acordar a los viajes de Colón cuya tripulación estaba compuesta mayormente por reos.

Interesante las diferentes formas en que se desarrollaron Delysia, la ciudad mercantilizada al extremo. Los jelitas hablan con desprecio de los delysianos diciendo que comercian con la vida y que "precio" -algo despreciable- es una palabra delysiana. En Jela, que se vería como una especie de Esparta, todo es más comunitario pero altamente estratificado y discriminador, con una clase militar como lo más aspiracional, incuestionable e infalible. Y una serie de supersticiones, sostenida por una clase religiosa.

Recuerdo que alguien comentaba que Víctor Hugo había tomado un personaje de la realidad y lo había dividido en dos y así había creado a Jean Valjean y a Javert. Dos aspectos del mismo hombre en pugna.

Aquí la autora trata a Delysia y a Jela también como dos extremos humanos. Como también lo hace Ursula Le Guin en "Los desposeídos" al describir a la civilización que puebla el planeta Urras y a su luna Anarres. Pero en este caso de Delysia y Jela no son desterrados por una revolución anarquista sino dos civilizaciones distintas al mismo nivel: una mercantilista y otra militarista, una dedicada a los oficios y el comercio y la otra basada en lo militar y lo religioso.

Voy por la mitad, cuando termine la novela, comparto mis pareceres de la totalidad de la novela.

Buenos días.



DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

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