martes, 24 de mayo de 2011

Cambia, todo cambia

La incesante búsqueda del equilibrio.


Una utopía tal vez, una aspiración imposible a un estado permanente en una vida signada por el cambio.

El agua se evapora. Cambia de estado, se filtra, circula, se enriquece o se contamina, disuelve, se integra.

La materia orgánica se descompone, colonias de microorganismos se desarrollan y mutan en todo organismo vivo, imponiéndole una resistencia u obligándolo a sucumbir.

La materia inorgánica se erosiona. Se mezcla, se amalgama, reacciona químicamente, se degrada, se excita y se transforma.

Nosotros fútilmente nos aferramos a alguna edad: la niñez, la juventud, la adultez. Los años mozos, la flor de la vida, la mejor edad. "Yo no era así", "no me reconozco", "ahora soy otra", "estaba mal", "ahora estoy bien". Intentos de coronar un estado "normal" de las cosas, destinados al fracaso en cuanto algo de todo lo que nos rodea en permanente cambio, nos desvié de ese idealizado centro.

¿Nosotros somos o fuimos algo permanente alguna vez?

¿Cuánto duró la niñez? ¿Éramos el/la mismo/a niño/a a los 3, a los 5, a los 7, a los 10, a los 11? ¿Nuestro rostro no cambió sus dimensiones y proporciones? ¿Nuestra altura? ¿La proporción de nuestro torso, nuestra cadera? ¿La longitud de nuestras piernas? ¿Los dedos?

¿Y la adolescencia? ¿Iguales a los 13, a los 16 a los 18? ¿No es que engordamos o adelgazamos? Nuestro cuerpo cambia todo el tiempo, cuando mantenemos nuestra altura, varía nuestro peso, nuestras proporciones. Cambios sutiles en nuestro rostro, perdemos de a poco los rasgos de niños, y no es igual nuestro aspecto a los 13 que a los 17, aunque nos parezcamos. Con el tiempo, la tersura de la piel, sino la agudeza visual, sino la docilidad de nuestro cabello, sino la flexibilidad de nuestras articulaciones. No lo notamos de un día para otro, notamos los cambios de a poco.

¿Cuál es el día del que pensamos que nosotros éramos como pensábamos, sentíamos o nos veíamos ese preciso día?

¿Cuál es el mes que quedó fijado en nuestra memoria como aquel en que nos identificamos y decidimos congelar, arbitrariamente, nuestra mejor imagen de nosotros mismos?

"Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos".

Esto podría decir yo de mí misma. Yo de ahora leyendo lo que yo escribí segundos antes, somos el primer "nosotros". Nuestras pasadas versiones de nosotros mismos segundos, minutos, horas, días, meses, años, décadas antes. Cada una reclamando identidad con alguna voz prestada en nuestra memoria, tratando de establecerse como el prototipo de nosotros mismos.

¿Quién era, quién soy?

Buenos días.DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.
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