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viernes, 9 de marzo de 2012

Otro poema más de Carlos Levy.

DE DOS SERVILLETAS ENCONTRADAS EN UNA MESA

…por eso, hoy
a los 20 días de enero de 1991
dado cuenta, después de todo,
que nada va mejor en este siglo pavoroso,
desde la tierra de Mendoza,
por los poderes que me otorga la imaginación,
invocando el mandato y protección de los nobles
                        fantasmas que me contienen,
en mi legítima defensa,
en salvaguarda de mi locura
 a la edad de estar a tiempo todavía y en pleno ejercicio
de mi alteración mental,
siendo dueño de mis actos
y aconsejado por el instinto de conservación,
en nombre de todo lo que he amado
y presintiendo los días por venir,
decido emigrar del siglo veinte.

Me acompañan en este acto
alguna hoja rebelde a los otoños,
el color ocre,
una foto del que suscribe adolescente,
una canción contra los cuerdos y un diario de la fecha,
con toda la realidad
por si quisiera agarrarme la nostalgia;

he comprado algunos caramelos para el viaje
considerando mi regreso simplemente una cordura.

Como el clima está tan loco como yo
llevo un pulóver que guarda las lágrimas de
            una mujer que lloró sobre mi hombro.

Téngase en cuenta
que dejo sin remordimientos las tonterías
                                                que me ataban,
el reloj de acuestilevante y su estúpido
                                                horario de comercio,
la máquina de afeitar
la televisión, los semáforos, el prohibido pisar el césped
el portafolios, la llave, los espejos
la odiosa carrera confortista
la endoguerra de mis pies que se pelaban
entre los cielos y la tierra
y la exoguerra del hombre contra el hombre
dejo la esperanza
para quienes, todavía, creen en dios;
dejo todo aquello que atentó con
                                                cuerdificarme.

Partiré a la hora del angelus en un hermoso
                        Pegaso blanco desde la esquina.


Nota: “hay un garabato, una enorme boca
dibujada con la lengua afuera. Guardo las
servilletas en mi bolsillo, mientras el
loco del bar me sonríe, me guiña un
ojo y sale silbando a la lluvia”.


Buenos días.


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

viernes, 10 de febrero de 2012

Cómo se escribe un poema. Carlos Levy.

Ayer agregaba al blog un poema de Carlos Levy, una oración, del estilo de Génesis, el primer poema que leí de él. Hoy agrego otro poema, para mí también hermoso. Este poema tuvo más éxito que el anterior entre mis amigos lectores, aunque el anterior, a mí, me ha hecho lagrimear.


Génesis de un poema de amor

Escribo tu nombre
y tengo el comienzo del poema
Le agrego tal vez la palabra aire
entonces digo
«tu nombre y el aire»
Pero acaso puede haber
un poma con tu nombre
donde no navegue un barco?
Es claro, lo que quiero decir es que,
«tu nombre navega
en el aire como un barco».
Sin embargo 
hay que aceptar
que los barcos del crepúsculo son tristes,
y que el poema
ya no es el que fuera.
Leo:
«tu nombre navega como un barco
triste en el crepúsculo».
Y me niego
«No quiero que tu nombre
navegue como un barco
triste en el crepúsculo».
Reflexiono. Demasiado breve.
Afuera el otoño crece en el amarillo de la melancolía.
«No quiero que tu nombre
navegue como un barco
triste en el crepúsculo
aunque el otoño te empuje
con el viento de las melancolías».
Pero, caramba, se me ha filtrado la palabra viento, 
y, el viento es un pájaro de aire, ay.
«No quiero que tu nombre
navegue como un barco
triste en el crepúsculo
aunque el otoño te empuje
con el viento de las melancolías
te prefiero volando como un pájaro de aire».
Además, hay algo más; 
debo confesarte que te imagino,
girando,
en un sistema de risas, por eso,
«No quiero que tu nombre
navegue como un barco
triste en el crepúsculo
aunque el otoño te empuje
con el viento de las melancolías.
Te prefiero volado
como un pájaro de aire,
te prefiero girando
como un sistema de risas,
volando, 
             girando,
                         volando».
Ya ves,
no escribí tu nombre, todavía,
y ya tengo
el comienzo del poema…

*



Buenas noches.

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jueves, 9 de febrero de 2012

Otro poema de Carlos Levy.

Por algún motivo me conmueve este escritor como no puedo explicar.

Quiero compartir otro de sus poemas:

Oración un 31 de diciembre


Oh Dios de los ateos
de los locos y los suicidas,
de los marineros sin mar
y de los que se navegan por dentro,
vos que no hiciste ni el cielo ni la tierra
ni el sol
ni el bien
ni el mal
que estás en el viento y en la lluvia
y alterás tu ruta ante los templos;

Dios silente que fundaste la palabra soledad
y nos diste los puntos cardinales

Dios Señor de los manicomios
de los mapas húmedos y olvidados
en la oscura dimensión de las postales;
Dios de Artaud y Dios de Whitman
de Erdosain y de Fijman
del Lucio que tenía cada vez más fantasmas
y de aquella,
Marylin que se murió de estar tan sola.


A esta hora de la tristeza
Dios que estás en nosotros
no nos olvides ahora.

Hoy 31 de diciembre de este siglo pavoroso
danos a nosotros un poco menos de cordura
quítanos los límites humanos
y desata las cuerdas de nuestros cuerpos
no nos dejes caer en la tentación del letargo
no nos prives del viento, tu palabra
no nos abandones mientras estemos vivos
que el día de nuestra muerte
prometemos olvidarte


                                  Amén
Buenos días.


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viernes, 10 de junio de 2011

Carlos Levy.

Muchos años atrás, cuando no imaginaba este minuto, escribiendo tal vez para nadie y conociendo algo más (apenas más) de este poeta, leí en "Clarín porteño", en un formato comprimido, como para wap, un poema de Carlos Levy.

"Génesis"

En general leía con aburrimiento el "Clarín porteño" luego de las historietas, y despreciaba los enunciados de la sabiduría de barrio, de vecina con ruleros y pantuflas, que solían aparecer en ese espacio.

Recorté ese minúsculo rectángulo que contenía "Génesis" y lo perdí y recuperé muchas veces, cada vez con menor frecuencia, hasta que un día, ya con mail e Internet, lo escribí en un mail y quedó al alcance para cuando quisiera leerlo.

Así fue como comencé a buscar un libro de Carlos Levy en las Ferias del Libro, las anuales y las ferias del libro de las plazas, las librerías de viejo, los catálogos de las cadenas. Inútil, nadie conocía a Carlos Levy, no figuraba en ningún lado "Café de Náufragos".

Apareció Google.

No aparecía nada. Año tras año, buscando siempre.

Y antes de ayer, reiteré la búsqueda. Y mágicamente dos páginas hablaban de él. Y en una de ellas, algunos poemas de este escritor mendocino (ahora sé).

Quiero dedicarlo a mí y a otros que también escriben, como yo, para no olvidarnos un poco qué hacemos y dónde estamos y qué fue de otros antes que nosotros, con mayor compromiso:

Pan del corazón
Carta abierta

A Julio Carabelli, cómplice.
A Jorge Sosa, que convierte las palabras en abrazos.
“La noche en que fusilen canciones y poetas
por haber traicionado, por haber corrompido
la música y el pólen, los pájaros y el fuego,
quizá a mí me salven estos versos que digo.”
Antonio Esteban Aguero


Todos los días
la poesía todos los días
todos los días como bandera
como bandera todos los días darla al viento
y que el viento la lleve
de ciudad en ciudad
de pueblo en pueblo
sin olvidar ninguno por pequeño que sea
casa por casa de puerta en puerta
cada lugar del valle al mar con su poema
y cada hombre
porque es pan del corazón

y todos los días a nosotros el pan nuestro

No oyeron ese canto acaso
nacido elemental y puro en la ronda de los niños
leudar ingenuo con la ganas
de una muchacha de amor primerizo
ser consuelo
después del dios cuando hambriento lo reclama?

no lo supieron el crepúsculo
árbol nube baja tempestad
planeta
universo
vida
esa piedad de milagros alborotando
un pedacito del espacio?

Yo doy fe del verso insomne
hablándole a la mano del suicida
camarada empezar de nuevo mañana cardinal

Y es batalla claro mucha batalla
todos los días batalla

Es pan del corazón

Y ustedes
sí ustedes
se preguntaron por Federico y la sangre derramada?
saben que aún llora la guitarra de Víctor?
a ustedes
les dieron alguna vez duro con un palo duro como a César?

No saben nada
la poesía no es libre
esta presa del abrazo humano y necesario

Es el pan del corazón y ustedes
farsantes
meros ordenadores de palabras
que osan llamarse a sí mismos
pomposamente
poetas
al traicionar su espíritu lo han corrompido

Les digo:
sus metáforas tan pulcras ellas
declamadas a patéticos exégetas
no son perfectas están muertas
porque son ustedes vanidosos
navegan tan por arriba capitanes celestes
que aún soberbios como dioses no les dieron vida

Mientras tanto dispensadme los exabruptos y sed felices
a puertas cerradas
muy bien
realizad vuestras selectas tertulias
escuchaos los unos a los otros
y aplaudíos
y regocijaos mucho cuando dicen vuestros nombres
ahora aprovechad
el olvido vigila

Y hacedle a los mortales un favor
con el pan no jodais.

Carlos Levy

Extraído de: http://www.poeticas.com.ar/Directorio/Poetas_miembros/Carlos_Levy.html



Buenos días



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jueves, 9 de junio de 2011

Mis poemas favoritos.

Hace 4 años, bajo otro seudónimo, aporté en Yahoo Respuestas, tres poemas que son de los que más me gustan. Los he compartido toda vez que he tenido oportunidad:

Génesis

Y dijo la soledad
hágase la tristeza
y la tristeza se hizo;
háganse los recuerdos y los vientos de agosto
y fue poblada la ciudad de adioses;
háganse los límites y las puertas
y las cerraduras de las puertas
y las camas se hicieron y los íntimos hoteles
y las llaves numeradas;
dijo hágase la lluvia
y la humedad se hizo
y dibujó la humedad en las paredes,
caminos insondables;
háganse los puertos y los andenes, dijo
y la distancia se hizo
y no dio la soledad remedio a la distancia;
dijo
serán los jueves mis días
y le abrió a los jueves llagas en el crepúsculo
y viendo que los jueves no alcanzaban
fueron los días consecutivos iguales a los jueves;
y dijo después
háganse los lugares donde se nombrarán
y las esquinas hizo y los bares,
los cafés con apuro y los corrillos
y la rosa del alba hizo;
y viendo la soledad nuestros silencios
dijo
hágase la melancolía
y la melancolía se hizo.

Carlos Levy
de Café de Náufragos


Duda

Si voy a ti
con la lanza quebrada
el yelmo levantado
y el escudo desecho

si voy a ti
con un sartal de poemas
las imágenes rotas
y una rima defectuosa

si voy a ti
borracho de mis penas
lloviéndome miserias
cubierto de rocío

si voy a ti
armado de neutrones
con dos memorias libres
mientras programo el tiempo.

Dime cómo seré recibido.

(Casanovas)

Poeta cubano, Casanovas, no pude encontrar más datos, me lo enviaron por email, no creo que sea Martí Casanovas.

1964

Ya no es mágico el mundo.Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines.
Ya no hay una luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor.Hoy solo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde, repites vanamente
sino lo que no tiene ni ha tenido nunca,
pero no basta ser valiente para aprender
el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

Ya no seré feliz, tal vez no importa,
hay tantas otras cosas en el mundo,
un instante cualquiera es mas profundo y diverso que el mar.
La vida es corta y aunque las horas son largas,
una oscura maravilla nos aceha:la muerte,
ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del
sol, de la luna y del amor.
La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada,
lo que era todo tiene que ser nada.
Solo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina hacia el
sur, a cierta puerta, a cierta esquina.-

Jorge Luis Borges

Ahora debería agregar el de "la doce" de Marcos Silber (ya compartido anteriormente)

Hay sequía loco. Va para largo que no cae una gota de merca.
El Monje está guardado, y no alcanza el fervor maternal de la Rusa María,
La braguetera del callejón no alcanza.
Ni alcanza el fueguito que Juan "Mechita” sostiene como llama votiva.
Entonces nos juntamos -vea- a gritar cantar entre todos.
Decimos queremos hacer el odio no el amor y decimos
Con los derechos de la misiadura y decimos
El que no canta grita que se borre y decimos
El que se borra es hijo de la yuta.
Hay sequía loco. Va para mucho que no cae una gota de merca.
Aunque el Nene Manguera anuncia: hoy vienen.
Viene el Alemán barbudo, se llama Carlos y la tiene clara;
Te la dice posta cómo te tragan los de arriba.
Chamuya fino pero se entiende.
Y también viene Vladimiro, el bocha que no deja de chillar
todo el poder a la doce’. Y anuncia Manguera: algo traen, no sé.
Son de peligro dice la taquería. Deben traer de la buena.
Sería grande que no tarden.
Aquí hay bronca y soledad y frío y oscuridad hay aquí.
Se supo, fue el cuervo Marito
Quien se volteó a la sorda del kiosco.
Y Manguera dice que Vladimiro dice que Carlos dice:
"los de abajo no deberían lastimarse entre sí”.
Hay sequía loco. Va para demasiado que no cae una gota de merca.
Entonces nos juntarnos -vea- para gritar cantar
‘Queremos hacer el odio no el amor’ y decimos:
Con los derechos de a misiadura y decimos:
Así que vengan los pesados del verso
Los grandotes de la palabra que vengan.
Que venga el Portugués Fernando con sus múltiples sombras;
Que venga el Ciego Mayor Señor de los Laberintos,
Aquí los espera el arca con las cenizas de Alejandría.
Que venga el cabrón Perse con sus “poemas hechos de nada”;
Y el tano Salvatore que venga, el Quasimodo, porque
anochece y estamos solos sobre el corazón de la tierra”;
y que venga Federico, el espléndido marica,
en la calle ésta de los cuchillitos estaremos a las cinco en punto de la tarde.
Que venga el Capitán de Chile con sus mineros que venga
Don sus versos más tristes y el azul de metileno.
Y el Cholo César que venga, que se traiga su jueves,
El puto jueves, la puta muerte, el aguacero.
Hay sequía loco. Va para eternidad que no cae una gota de merca.
¿Qué pasa? ¿Se murieron los dilers? ¿Todos se murieron?
¿Qué dice la gilada? ¿La tele qué dice?
¿Dice algo de nosotros, algo dice? ¿Por qué no vienen?
Arrugan, eh! ¿Tienen miedo? ¿No quieren mostrarnos la jeta?
¿Malos somos? ¿Somos feos?
Monstruos, esos somos; forajidos y oscuros y perdedores y reos somos; eso.
¿Qué pasa hoy, no servimos? ¿No vendemos?
¿No hicimos ningún barullo grande, no nos fumamos todo, no tapamos el cielo?
¿No somos noticia hoy? ¿Ningún chico se regaló para fiambre?
Vengan turros y díganle a la gilada que aquí es siempre noche, sólo noche, y que te devora las tripas la víbora de fuego;
y que el silencio, esa rata de la oscuridad
se pone arriba del día, y digan que te pudre, que mata, revienta. Vengan turros y vean la tiniebla, que vive aquí,
Que no se corre, que se queda.
Hay sequía loco. Va para olvido que no cae una gota de merca.
No queda otra entonces que juntarnos a cantar gritar
"queremos hacer el odio no el amor"
y decimos: pesa el bajón, loco, pesa.
Va para el reloj de todo el tiempo y no da para más la sequía. No.
Así que vengan los pesados del verso los grandotes de la palabra que vengan,
que vengan a levantarla aquí. Aquí donde vamos a regarla
con alcoholes de zozobra y blancas de soledad vamos a regarla;
con los gritos nuestros los cantos de nosotros
disparados desde las tripas nuestras de nosotros;
que vengan los pesados los grandotes que vengan
los Papás de la espléndida palabra
que vengan hasta/para el corazón la cabeza
de nuestro fugitivo chiflado mísero día.
De cada día.
Aquí.

Marcos Silber


Espero que los aprecien.


Buenas tardes.



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La fe de los traidores 1.

No me he olvidado que dejé colgado el tema del trabajo, el del conocimiento, de las creencias pero estoy demasiado ocupada en "realidades" para sumergirme en lecturas relacionadas con mis "especulaciones".

Pasemos un poco a lo recreativo.

De los tres libros que compré en Uruguay el verano pasado a muy buen precio (las ofertas playeras), estoy leyendo el segundo.

El segundo es "La fe de los traidores" de Gabriel Pasquini.

En general, son pocos los libros que me atrapan desde las primeras páginas. No fue ésta la excepción. Sin embargo las circunstancias políticas me seducían y esperaba que la traición no fuera meramente una cuestión de infidelidad como en un momento llegué a creer.

Me atrajo el estilo. Las palabras elegidas, las imágenes, la hilación. Un periodista contemporáneo que sabe escribir. Hoy en día (no antes, cuando era lo más natural), es un sorprendente hallazgo. Pero no quiero ser sarcástica. Me dio alegría leer y disfrutar de su estilo y de la dosificación de sucesos y descripciones. Es realmente una lectura para disfrutar.

Debo sumar a esto que las temáticas costumbristas me seducen. Y este libro tiene color costumbrista.

Me confundió el ritmo pero acepté la propuesta. Mezclar el pasado lejano con otro más reciente, con el recurso de la recopilación de un testimonio ignoto también sumaba al ritmo. Si bien la historia de los años '70 no me atrapó, pienso que más adelante va a tener algo más para ofrecer.

Pero, avanzando en la lectura, llegó el "Año Lectivo", me arrastró a su vorágine y me devoró el tiempo libre que me quedaba después de mi trabajo de analista. Así que las lecturas se fueron espaciando.

Creo que hasta este punto, en el que estoy actualmente, hay varios momentos o aspectos memorables en el libro.

Uno, que es algo que admiro en muchos escritores y que en este también aparece es la capacidad del autor de vestir la piel del personaje y mostrarnos cómo piensa, como un relator subjetivo, del lado del personaje (de cada uno), en vez de un relator imparcial. Saber cómo piensan y sienten Aurora y Vittorio, sólo eso, hace que valga la pena leerlo, así no hubiera un argumento y una forma que seguir.

Pero lo que más me está gustando en esta parte del libro, que pensé que no iba a encontrar, es el discurrir interno del protagonista y su posterior conversación con el anarquista (no recuerdo ahora el nombre y no tengo a mano el libro), durante el interrogatorio.

Lo que me atrae de estos personajes y de la forma en que Gabriel Pasquini les da vida es la arremetedora humanidad, la íntima humanidad, con sus egoísmos, sus temores, sus fantasías y sus ideales. Todo aquello que como sujetos sociales no mostramos, o nos avergüenza confesar y que de hacerlo, nos haría un poco más humildes, más queribles.

Más allá de otras cuestiones, idieológicas, políticas, históricas o meramente argumentales, quiero rescatar lo buen espejo que es el devenir de cada personaje. Si cambiamos algunas palabras y elegimos otras que tengan que ver con nuestra realidad, podrían ser nuestros mismos discursos internos, nuestros mismos interrogantes, nuestras mismas argumentaciones.

Tal vez haga un descanso en este punto y retroceda para rescatar algunas partes, que me impactan y me llenan de satisfacción para compartirlas aquí.

Buenos días.


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