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lunes, 2 de julio de 2012

Un dios, muchos dioses. Un hombre, muchos hombres 3.

Ahora sí, creo que estamos en condiciones de avanzar la relación entre el poder divino y el poder de los estados.

No es ninguna novedad que en la Historia ha habido una puja entre el origen divino del poder el magnate y el origen humano (soberanía) del poder de los gobiernos seculares, y más en particular, republicanos.

Y tampoco creo que sepa lo suficiente sobre historia del pueblo judío más que para arriesgar algo que imagino. Si suena a aseveración es sólo a los fines de simplificar la sintaxis. Sea, entonces.

Basémonos en Wikipedia que coincide bastante con lo que me enseñaron en el colegio. Quiero decir, a quienes desconfían de Wikipedia, que Wikipedia la hace la comunidad y que si no está de acuerdo, puede crearse un usuario y dejar una discusión que podrá ser considerada por la comunidad.

El link de Wikipedia, de la cual transcribo un fragmento está (a julio de 2012) sobre el éxodo.

Es importante que lo lea porque voy a concentrarme en la tradición bíblica sin importarme si existió o no dicho éxodo u otras interpretaciones del mismo. Cualquier verdad y cualquier mentira sirven para estudiar al hombre detrás de ella.

El fragmento es el que sigue:

"En el relato bíblico se expone que, después de atravesar el Mar Rojo, los hebreos se adentraron en el desierto de Shur o Etam y tres días después llegaron a Mara. En este lugar, la unidad del pueblo hebreo empezó a resentirse y murmuraban a pesar de los hechos que habían visto de Dios y se oponían contra Moisés (Éxodo 15:24).

Desde Mara se trasladaron a Elim, un oasis de doce fuentes de agua, desde este lugar se adentraron el desierto de Sin en dirección al monte Sinaí orillando el Mar Rojo; ya habían transcurrido dos meses desde la partida de Egipto. Aquí se verifica el evento del maná proporcionado por Yahweh.

Ya el desierto de Sin, la congregación se trasladó desde locaciones como Dofca, Alús y en Refidim en Horeben el desierto de Parán, un lugar sin agua, allí combatieron por primera vez como un pueblo a los Amalequitas venciéndoles (Éxodo 17:13). En este lugar, Moisés golpea una roca con su vara y brota agua potable.

Desde Refidim, el pueblo hebreo entró al desierto del Sinaí y acamparon en el contorno del monte Sinaí o monte Horeb a los 90 días de haber salido de Egipto, y es el lugar donde Moisés recibió los Diez Mandamientos o Decálogo, además se constituyó el Sacerdocio de Aarón o levítico, las primeras leyes civiles y religiosas en el pueblo judío, adicionalmente se construyó el primer Tabernáculo, el Arca de la Alianza. (Éxodo 25:10). En este lugar permanecieron dos años y dos meses y al salir del Sinaí, el pueblo judío estaba regido en todo aspecto legal, civíl, moral y religioso. (Éxodo 10:11).

Desde Sinaí partieron al desierto de Parán y habitaron en Kibrot-hataava (Éxodo 11:35) para trasladarse a Hazerot en pleno desierto. Desde este lugar, Moisés asigna a doce espías para reconocer la tierra de Canaán (Éxodo 13) desde el monte Neguev en el desierto del mismo nombre. Mientras tanto, la congregación avanza a Ritma y de allí a Rimón-peres.

La tierra de Canaán reconocida estaba habitada por jebuseos, anacitas, Amalequitas, amorreos y cananeos.
La información conseguida en cuarenta días, fue mal recibida por la congregación, dado que diez de los doce espías incitaron a murmuraciones en contra de sus líderes, lo que provocó una funesta rebelión en el pueblo en contra de Yahweh debido a que pensaban que Dios los estaba llevando a la muerte ante gente aparentemente más poderosa que los mismos israelitas (Números 14) y muchos pugnaron por volver a Egipto.

Yahweh, maldice a los diez espías quienes fallecen de plaga (Números 14:36) y además condena al pueblo de Israel a cuarenta años en el desierto de Neguev. Sólo son autorizados a salir del desierto, Caleb y Josué (Números 14:30) y adentrarse en Canaán. Israel intenta rebelarse ante la condena en el desierto pero son derrotados por los amorreos liderados por el rey de Edom y los obligan a permanecer entre Cades, el desierto de Moab y el Neguev y allí permanecen casi 40 años. Aaron fallece en el monte Hor (Núm.20:22-29)

Cuando se cumplieron 38 años, y hubieron fallecidos toda la generación adulta, la generación precedente pudo por fin entrar a Canaán teniendo como líder a Josué (Deuteronomio 2: 14 -24). Moisés no es autorizado a entrar a Canaán y sólo se le permite observar la tierra de la herencia desde el monte Pisga o Nebo (Deut. 3:27/ Deut. 32: 48-52) para fallecer en el mismo monte y ser enterrado en Moab."

Olvidémonos de los detalles, nombres y lugares y hagamos una pequeña lista:
-Moisés era un líder investido del poder de Dios.
-Moisés había prometido llevar al pueblo a un destino de gloria.
-El destino de gloria implicaba campañas militares de conquista.
-Moisés los había guiado en su cruce del Mar Rojo, una proeza comunitaria.
-Es Dios quien provee la fuerza para la proeza y el alimento durante la carestía.
-Moisés investido del poder de Dios, extrae agua de la roca, también durante la carestía.
-Hay sedición y el pueblo se levanta en contra de Dios.
-Dios castiga a los sediciosos con una plaga.
-Dios castiga al pueblo con 40 años en el desierto.
-El desafío a la orden de permanecer en el desiero sin acceder a la tierra prometida es castigada por derrotas militares.
-La generación original no podrá gozar del ingreso en la tierra prometida, pero sí sus sucesores.

En este texto falta algo muy importante, las tablas de la ley.

Ya desde el comienzo de estos más o menos 40 años, hubo intentos de sedición y relajamiento de la moral. Desánimo y angustia.

Las tablas de la ley fueron una muy buena estrategia de Moisés. Nuevamente recurro a Wikipedia para ver algo acerca de ellas.

Por favor, denles una leída a los textos judaicos y al católico. Y recordemos que el catolicismo se fue haciendo a medida de Constantino y otros poderosos. Notar cómo comenzaron, siendo un código de orden de objetivo militar (una conquista con huestes no militares) y cómo terminaron en un proceso de síntesis y generalización, aplicable a la vida cotidiana pero de modo de preservar el orden instituido.

Luego, en otro post, avanzamos sobre los detalles que son interesantes.

Buenas tardes.


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

Un dios, muchos dioses. Un hombre, muchos hombres 2.

Ayer estuve en un bautismo, tratando de sacar alguna foto que sirviera de recuerdo a su familia. Para la familia de Tomás, este rito, superados o en vías de superación algunos inconvenientes de salud del bebé, era muy importante. Volví a ponerme en contacto con esta subcultura que me es cada vez más ajena. Yo ya perdí esa severidad exgerada de lo religioso.

Pero me referiré a algo que ocurre durante los bautismos, porque lo que viene después que es justamente acerca de cómo hemos creado a Dios, y tiene que ver con eso.

En un momento se hizo una oración comunitaria, un renunciamiento, de esos en las que hay que responder con un pequeño refrán a cada intención, o en este caso, las aseveraciones de un manifiesto. Todas las intenciones eran renunciamientos al diablo. Y había una lista actualizada de las señales del demonio: negar a Dios, por ejemplo, en la primera. En el segundo punto, todo apego al dinero y al materialismo de cualquier tipo. Después me distraje con las tomas y respondí automáticamente.

Eso, mientras pensaba, "qué hipocresía", sobre todo porque sabía que nadie iba a renunciar al dinero, a los placeres materiales, a la acumulación de bienes y al consumo y porque sé positivamente que nadie temía por ello ninguna represalia ni lo consideraba una señal de tentación demoníaca. Nadie ve hoy en día, en el consumo, la tentación del demonio. Y ahora que el socialismo también promueve la economía de mercado y del consumo, no hay casi ningún profeta que se atreva a excomulgar a alguien por ello.

Pero en el primer caso, sí.

Negar a Dios y también negar al Diablo (sin el Diablo, Dios no tiene sentido, su protección no la tiene), siguen siendo considerados señales de haber sido reclutados por el Diablo, de aceptar sus engaños, de estar del lado del mal, con o sin conciencia de ello. Pues el Diablo, aprovecha la ingenuidad y la inocencia de los incautos para sus fines. Tu maldad y tu bondad. Todo le sirve. Como en "El abogado del Diablo", cualquier virtud puede torcer a pecado.

Obviamente, caigo en esa categoría. No porque niegue a Dios. Niego a ESE Dios. Simplemente no tengo cuestiones con el otro Dios. Porque si existe, no creo que sea como lo pinta la religión, con lo que no hay nada que temer por ese lado. Yo estoy del lado del ser humano, estoy del lado de la convivencia pacífica, solidaria, empática, humanitaria. Sin dioses ni demonios. Si Dios está a mi lado en esta cruzada incruenta, mejor. Ya ha estado convocado a cruzadas terribles con lo que no descarto que ésta, menos costosa, podría sumarlo a estas filas.

Lo que sí creo es que el hombre ha creado un dios que seguro no es, en caso de existir, ese otro Dios. De eso ya hablé más de una vez.

Pero veamos qué es esa creación del Hombre llamada Dios. Una buena excusa, un excelente instrumento, la causa perfecta y la mejor forma de quitarse responsabilidades de encima.
Ya en el mito bíblico de Babel, en el de Ícaro, en el de Prometeo, y en casi todos, se muestra que el hombre siempre aspiró a ser el artífice de su propia existencia. Ser como Dios. Y por eso es un creador. Un creador de industria y un creador de arte. Un creador de ciencia. Un creador de sociedades. Todos instrumentos para reemplazar a Dios en lo cotidiano... porque cuando las papas queman hasta el más ateo echa mano a una oración o una fe diminuta y endeble.

Ya éramos creadores y ya teníamos esa aspiración a la superioridad a través de nuestras creaciones. No todos los hombres son iguales, si el hombre tiene alguna potencia creadora diferenciadora, es reconocido, admirado, y son buscados su favor y su simpatía. Por eso la creación humana Dios, refleja lo que el hombre es. No es el hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, sino Dios, hecho a imagen y semejanza del hombre. Por eso, aquellos que se sinceran consigo mismos, no se creen las historias que ha diseñado la tradición religiosa.

Por eso Dios depende de la alabanza y los rituales para la construcción y afirmación de su propia majestad y conceder favores a sus creaturas. Dios crea al hombre, el hombre crea su mundo a su imagen y semajanza, con su lógica utilitaria y estética.

Dios crea a los animales y el hombre crea a la mascota. Dios crea las plantas y el hombre el arreglo floral...

...pero fuera de broma, Dios (este Dios) es una abstracción del hombre y no el hombre una instancia incompleta de Dios.

Del mismo modo que Dios requiere alabanzas porque sino se enfurece, el hombre necesita la utilidad de sus objetos, sino los desecha. El hombre muere siempre, con lo que no puede interpretarse que Dios nos haya desechado por no haberlo alabado. ¿Cómo entonces, lograr la alabanza que otorga, genera y acrecienta el poder?

La acumulación de fieles hace poderoso a Dios como la acumulación de bienes hace poderoso al hombre. Ese poder le otorga a ambos, majestad. La majestad es un símbolo del poder que lo inviste. ¿Pero qué significa ser poderoso? ¿Qué puede ser peor de lo que ya ocurre?

Si la versión fuera que Dios es amor pero que si no estamos con él, no pasa nada, no tendría una grey capaz de matar o quemar vivas a las personas. Dios es poderoso por el reconocimiento de sus poderes y de lo que su poder puede hacer.  Es la amenaza lo que lo logra. Su capacidad de amedrentar. Pero si todos los hombres mueren sin remedio, ¿con qué más podría amedrentar?

Entonces se le otorga lo que más amedrenta al hombre. Dos atributos que son intangibles y totalmente fuera del control del hombre: el tiempo y su alma. Las dos amenazas más angustiantes. Dios podrá además ser Amor (que a la luz de esta visión es poco creíble), pero es mucho más la amenaza de perder el alma o ser víctima del mal más absoluto, eternamente. Una venganza 100% humana que no tiene nada de divino. Sólo una persona dominada por el miedo puede justificar tamañas amenazas.

Dios como creación del hombre, tiene estas características: ser hipócrita y ser arbitrario. ¿No se parecerá demasiado al hombre?

Buenos días.

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miércoles, 6 de junio de 2012

Un dios, muchos dioses. Un hombre, muchos hombres.

PRIMERA APROXIMACIÓN (necesariamente habrá otras, no sé si escritas) para tratar de clarificar mis propias ideas (no olvidemos que éste es un blog de introspecciones, indagaciones, cuestionamientos y me tengo absolutamente permitido ir cambiando de opinión, es el decurso de mis aprendizajes).

Muchos de los principios morales actuales o del espíritu de las leyes tiene que ver con nuestro concepto y relación con la divinidad. Así que al momento de replantearme mi relación con la sociedad necesariamente debo replantearme mi relación con la divinidad.

El punto es que no puedo demostrar ni sentirme segura acerca de la existencia de un dios, "Dios", o de muchos dioses, o de uno o más demonios. Y en caso de existir alguna o varias de estas entidades no me siento limitada en mi comportamiento hacia mis congéneres por esta circunstancia. O sea, no cambia nada. ¿Por qué?

Supongamos que existe un solo dios, y que, como dicen las religiones monoteístas tradicionales, es perfecto, omnipotente y omnisciente. Si es perfecto, tiene que ser superior al hombre (insisto en las minúsculas). De los atributos y características de dios que dicen los hombres que éste detenta están:
-Adorar a dios
-Temer a dios
-No ofender a dios
-Colocar a dios por sobre todas las cosas
-No blasfemar
-Dios castiga
-Dios perdona
-Dios es santo
-Dios es amoroso
-Dios exige que cumplamos sus mandamientos

Veamos, si dios nos tratara mejor si lo adoramos, le temiéramos y cuidáramos todo el tiempo de no ofenderlo, sería un necio. Porque eso esperan los hombres necios y si dios es perfecto tiene que ser superior a los hombres y en particular superior a los hombres necios. Si Dios es necio, entonces no merece mi respeto y que haga lo que quiera.

Por lo cual, no creo que dios espere que lo adore, le tema y me cuide de no ofenderlo. Y andar por la vida como un cachorro con el rabo entre las patas, cuidándome de no recibir palos y pidiendo permiso todo el tiempo. No es mi estilo.

Por otro lado, las personas que se ofenden lo hacen porque consideran que se los ve de una forma que sienten injusta. Coloca a la persona ofendida en una situación de inferioridad, de ser juzgado. Dos cuestiones: ¿podemos nosotros, seres imperfectos hacer cualquier cosa que dios pueda sentir que es una injusticia hacia él? Y si es posible que se ofenda, ¿no será que pensando que dios es un necio, como las religiones sostienen antes lo que se le atribuye, estamos realmente ofendiendo a dios?

El temor. ¿Por qué habría de temer si es amor? ¿Qué entendemos por amor? ¿Ese concepto de amor que tenemos, justifica el temor?

El disciplinamiento. Castigar. El castigar va en contra del libre albedrío. Si el libre albedrío tiene condicionamientos, entonces no es tal. Si no puedo elegir qué hacer porque si hago ciertas cosas seré castigado, entonces el libre albedrío no es libre, sino condicionado. Si existe el castigo y éste es el infierno estamos en un nuevo problema. Porque la existencia del infierno demostraría que dios no es omnipotente. La existencia y la amenaza de un infierno coloca a dios en una posición de rendición, de no haber podido. Pone a dios en la obligación de castigar, de excluir, de no aceptar. Si el libre albedrío coloca a dios en una situación de impotencia, entonces o bien no existe el libre albedrío o bien dios no es omnipotente. ¿Acaso la amenaza no es un recurso netamente humano, indicativo de las limitaciones del que la ejerce y del ánimo de aplicar un poder arbitrario para lograr algo?

¿Y para qué es el libre albedrío? Es como decir "puede elegir cualquier color siempre que sea negro". O sea, si no elegís lo que yo quiero, te mando al infierno. ¿No es contradictorio? ¿No suena a muy humano esto? Y siendo dios perfecto no puede ser que parezca tan humanamente imperfecto.

Por otro lado, el disciplinamiento es algo que implementan los padres y los maestros con los niños, implica un reconocimiento de inmadurez. Los adultos ya no pueden ser disciplinados sino por la ley o los castigos sociales. El disciplinamiento implica resignar los propios deseos o inclinaciones a un criterio externo y contrario a nuestros deseos. Sino no habría disciplinamiento. El disciplinamiento es siempre arbitrario porque implica supeditar la propia libertad a algún tipo de amenaza de castigo. Sino es una elección. Y en las elecciones hay conveniencias y no amenazas. Si dios tuviera que recurrir al disciplinamiento no sólo mostraría su impotencia sino que además lo pondría en una posición dictatorial, con necesidad de mostrar su poder. No hay amenaza sin poder (real o imaginario). Y el poder es un atributo humano que es evidencia de imperfección, pues quien fuera perfecto no tendría necesidad de recurrir a un recurso tan bajo como es el poder.

Si el hombre puede razonar, apelar a la fuerza o la amenaza implica no reconocer todas sus posibilidades y por ende no respetarlo en toda su riqueza y creatividad. Por lo tanto, quien apele a la fuerza es porque descree en las posibilidades del hombre de actuar según el beneficio y por eso elige medios que implican la elección según el costo. Para mí, esto es una muestra de impotencia y debilidad.

Poner a dios por sobre todas las cosas. ¿Qué necesidad podría tener dios de que lo pongamos por sobre todas las cosas? Si es perfecto, ¿qué necesidad podría tener de nosotros, de nuestra adoración, de nuestro temor?

Los mandamientos, ¿son mandamientos de dios o son mandamientos de Moisés? Cuando uno los lee, ¿no suenan a muy humanos? ¿No suenan a la muy conocida estrategia de "no lo digo yo, lo dice el jefe" y con esa excusa te mantengo bajo control? ¿No suena a no querer hacerse cargo de las propias decisiones? Por ejemplo, ¿cuál podría ser el problema de desear la mujer del prójimo? ¿"Por las dudas"? ¿Qué ser perfecto podría prohibir a otro desear algo por si acaso se le diera por hacer algo para obtenerla? ¿Y cuál sería el problema en ese caso?

Santificar las fiestas. No las de cumpleaños o de graduación (que nadie se plantea si deben ser santas). Puro narcisismo. Sin palabras.

Si dios existe y es perfecto debe estar muy decepcionado de que hayamos estado dirigiendo nuestra energía en nuestro vínculo con él (porque eso es de hombres pequeños que se miran el ombligo), en vez de mejorar las relaciones de nosotros con la sociedad y procurarnos un bienestar ecuánime con nuestras propias posibilidades. Si en vez del temor a dios, hubiéramos desarrollado la empatía, la mitad de los problemas del mundo no existirían o al menos tendrían soluciones más sencillas.

Si existe un único Dios perfecto, omnipotente y omnisciente, no creo que Dios sea como lo pintan. No puedo creer que sea un necio, inferior a mí, que puedo manejarme con bastante cintura en todas estas cuestiones y que, cuando no puedo, es por mi propia imperfección. Y la verdad, no puedo respetar a un dios necio. Simplemente, si Dios existe no puede ser así.

Nadie me va a convencer de que Dios haya inventado un infierno para rostizar a las almas cuyos cuerpos y mentes "no le hicieron caso". Cosa más infantil no hay. No puedo creer que el "libre albedrío" sea uno de tantos espejitos de colores. Si Dios necesitara engañarme para que lo adore y me recate, entonces sería un necio.

Si hubiera muchos dioses en lugar de un dios (como muchos creen) estamos en una situación peor. Pues habría que multiplicar este sinsentido muchas veces y no sólo eso, sino que además tendríamos que lidiar con la competencia entre dioses. Cosa estúpida si la hay. Un Olimpo reflejo de la peor parte del hombre: sus miserias.

Lo mismo con uno o más demonios. Con la diferencia que el mal es más coherente que el bien bajo estas perspectivas y ahí sí tendría sentido tener miedo. Lo que no tendría sentido sería creer en la posibilidad de escapar de él. Entonces, ¿para qué preocuparse? Si nacimos para ser juguetes del mal, ¿qué posibilidad de redención tendríamos?

Lo más razonable para mí es pensar en un hombre (mujer, yo) y muchos hombres (la sociedad). Esto está en términos reales. No hay misterios sino incertidumbres. Existen las contradicciones, existe la empatía y la imperfección y todo empieza a tener explicaciones, pero fundamentalmente existe la posibilidad de resolver problemas. El bienestar empieza a poder ser considerado como un bien social y no como gracia divina, causa de castigo o resultado (culpable) de la ambición o la codicia.

Me parece más sano pensar en que como humanos podemos resolver nuestros problemas con nuestros naturales límites humanos.

Y podemos seguir recurriendo a Dios (si creemos) cuando necesitemos, pero un Dios con mayúsculas, no egocéntrico, no intrusivo, no dictatorial, no narcisista.

Buenos días.

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