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viernes, 10 de mayo de 2013

Nada es porque sí.

Siempre sospeché que mis pensamientos no eran tan míos. La naturalización de una idea hace que pensemos que eso que pensamos es obra de nuestro intelecto, de nuestros razonamientos y valores.

Hace muchísimos años dedicaba parte de mi tiempo libre a leer cuentos de Ray Bradbury. Uno de los cuentos que más me impactaron se llamaba "Hielo y Fuego". En él el protagonista, antes de nacer se cuestionaba por qué sabía cosas que aún no había aprendido. Al nacer y ver el vértigo de la vida en Mercurio, en donde se hallaba como uno de una comunidad de náufragos que ya no espera ningún rescate comprende que la naturaleza imprimió la experiencia en los genes y allí encuentra la respuesta de ese conocimiento anterior al nacimiento. Él ya sabía y le parecía que no era normal que ya supiera.

Tal vez me acuerdo mal, no lo descarto, pero esa es la idea que me quedó de hace más de 30 años atrás.

La primera vez que encontré un texto que decía exactamente lo que yo pensaba y no le había dicho a nadie me sentí una descubridora, una de la élite de elegidos para ver la Verdad. La segunda vez me sentí casi igual, pero con la reiteración me empezó a parecer sospechoso.

¿Hasta dónde lo que pienso no está inducido?

Luego empecé a llegar a lecturas que reflejaban mis pensamientos más inconfesos, aquellos que no me había atrevido a escribir en mi intimidad siquiera. Aquellos que censuraba a fuerza de argumentos que repetía diligentemente.

Pero llegaron algunos textos liberadores y ocasionales. Las puertitas del Sr. López, el conejo blanco de Alicia, las pastilla roja de Neo.

No sé cuál fue la primera lectura. Supongamos que fue Bourdieu. Creo que la primera vez que leí algo de Bourdieu que me impactó fue en el 2005, en una nota aparecida en... ¡la revista de La Nación!. La nota se llamaba "La elección de los elegidos" y con el tiempo me interesé en qué más decía el tal Bourdieu, ya que a mí me hacía ruido todo lo que había visto y hecho como docente. Me parecía que la cosa no andaba por ahí, por donde me habían enseñado.

Bourdieu me dio algunas respuestas a varias dudas que tenía. Ya escribí sobre todo esto. Sé que me reitero pero tengo necesidad de comprender mi propio proceso, como el protagonista de Hielo y Fuego.

Luego, cuando hacía mi tesis de maestría me topé con varios escritos (no sé cómo, no recuerdo cómo), desde Bourdieu hacia Gilles Deleuze y su Postdata sobre las sociedades de control. Y nuevamente fue abrir los ojos ante un nuevo "¡sí, es así!". Y Zygmunt Bauman trajo nuevas coincidencias, Alcoyana Alcoyana.

Y luego llegué a Bob Black, Thoreau, varios autores en la misma línea y finalmente al Grupo Krisis. Encuentro que me costó varios intentos para traspasar el espanto de descubrir pensamientos más profundos y más ocultos...y que no me gustaba leer y enfrentar. No quería verme reconocida allí. Leer el trabajo del Grupo Krisis, mientras venían a mí imágenes de películas... de todas las películas que yo considero que son anunciadoras de las tensiones subterráneas de la sociedad comunicadas en formato comercial. Parte del manifiesto del Unabomber. Leer blogs llenos de enojo, de enojos parecidos a los míos aunque más exacerbados.

El año pasado me topé con unos artículos y ensayos de la época de los '70 y no sé si ahí o en otras lecturas posteriores (ya claramente enmarcadas en alguna línea) se decía claramente, muy claramente que se hacía inculcado una forma de pensar específica a fines de los '60 y los '70. Yo era producto de esas "infiltraciones".

¿Qué hacer? Uno no elige como pensar. Pienso como pienso muy a mi pesar. Pienso como pienso pese a los esfuerzos de mis padres y maestros en que pensara como una o dos generaciones anteriores a la mía. ¿Cómo fue que esos recursos pesaron más que los de padres, familia, amigos y maestros? ¿Tengo que sentirme víctima de la manipulación en vez de sujeto del esclarecimiento?

No, no soy una privilegiada. Soy la menos inmune. Mientras otros pueden sostener aquello que le enseñaron de acuerdo a las normas del "buen pensar", yo soy la ramita torcida.

El año pasado leí Cabezas de Tormenta y me dejé embriagar por las barrocas imágenes de las historias llenas de magia de Christian Ferrer.

Y ayer, volví a Postdata sobre las sociedades de control y finalmente leo "Christian Ferrer", el error era que decía, extraído de "El lenguaje literario" cuando, si no me equivoco, debería decir "El lenguaje libertario" (trabajo que aún no leí pero tengo en la mira).

Odio por eso cuando me dicen que soy inteligente, muy inteligente, más que muy inteligente y lo inteligente que soy.... si yo veo lo vulnerable que he sido y cómo me he dejado moldear. "Por suerte" fueron las ideas que hoy tengo y no otras, racistas, segregatorias, crueles o despiadadas. Por suerte esa influencia no llegó hasta mí. Sino no sé quién sería yo hoy.

Pero igual tengo baches en mi pensamiento. Igual hay cosas que no me cierran. ¿Estaré condenada a no estar conforme con ningún argumento?

El primero de mayo asistí a un acto y escuché a varios expositores. Algunos argumentos me parecieron que eran más producto del resentimiento que de la convicción ideológica. ¿Realidad o miedo?

¿Y yo qué parte juego en esto? ¿Qué parte quiero jugar en esto? ¿O qué parte querían que jugara en esto?

Buenas noches.


DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

martes, 20 de noviembre de 2012

Del aprendizaje I.

El aprendizaje es un proceso que responde a una decisión del estudiante. Son muchos los factores que inciden sobre esta decisión. Desde conocimientos previos a cuestiones sociales, personales, ambientales, ideológicas y también vinculares. Entre otros, qué vínculos concibe ese estudiante con ese saber ofrecido, qué valor le da, qué simboliza, qué significa. 

Los porqués están en este campo. El por qué tengo que aprender, el por qué es útil, el por qué me conviene, el por qué tengo que responder de determinada forma. Las respuestas y los resultados imaginados son parte de esta decisión.

Algo debe haber ocurrido desde varios ángulos para que estos significados alrededor del aprendizaje se hayan resentido tanto.

Son varios los temas a reflexionar.

Voy a empezar por uno que creo que tiene mucha importancia y que tiene que ver con los vínculos con las personas. Las relaciones de confianza y lo que significan. 

No puedo extrapolar ahora si esto se da o cómo se da en el nivel primario y secundario. Por ahora me limitaré a una práctica muy común desde los '90 en universidad.

En aquellas disciplinas más prácticas principalmente, en donde los docentes somos profesionales, y sobre todo somos elegidos en parte por nuestro CV que destaca más si cuenta con varias empresas grandes, se nota más. 

Primero veamos cómo somos profesionalmente, en algunos aspectos nomás, a modo de ejemplo, pero podrían agregarse  muchos otros, también, supongo, positivos.

Desde el ámbito profesional promovemos la interdisciplinareidad, la cooperación, la colaboración (que asume un requisito de confianza), y por el otro no respondemos ni promovemos nada que no esté por escrito (porque así también es en las empresas) por un exceso de control, por una persecución de auditoría. 

Temas como la integridad, la robustez ante errores y últimamemente con la confidencialidad y secreto de la información y las tácticas de la inteligencia social para vulnerarlas, hacen que estos deseos de colaboración y cooperación basados en la confianza, se conviertan en vínculos burocratizados basados en la desconfianza y la "cola de paja".

Esta burocratización de los vínculos laborales se naturaliza. La colaboración y el cooperación, la buena fe, el compañerismo de a poco se van transformando en alguna otra cosa, variable según el humor y la afinidad entre las personas. 

Por ejemplo, dejar todo por escrito para cuando aparezca el conflicto.

Por ejemplo, dejar espacios ambiguos no visibles a los demás para poder dejar la responsabilidad "del otro lado" del posible conflicto futuro.

La hipótesis de conflicto está siempre presente, conflicto por mala fe, por competencia de jurisdicción, conflicto por consecuencias de errores involuntarios.

Y la hipótesis de conflicto nos remite a las del poder, los ases en la manga, el poder de poseer información y no revelarla como extorsión, soborno o carta ganadora para un remate sin discusión.

Sé que suena exagerado porque hemos aprendido a minimizar y seguir adelante, pero no lo es porque se ha enquistado en nosotros de tal forma que no podemos tomar distancia.


Esto lo trasladamos al ámbito educativo.

Así reemplazamos la relación docente-estudiante como par dialéctico del aprendizaje, basado en la confianza, en un prototipo de relación futura patrón-empleado basado en el objetivo (que acota el ámbito de actuación, pues descarta todo lo que no se alinea con él), el control, la desconfianza y la intolerancia al error, siendo éste fundamental en el aprendizaje. Constituyéndose todos en componentes del curriculum oculto.

Si bien muchos consideran que éste es el patrón que dominará la vida del profesional luego (o sea, la "realidad"), no todos eligen este patrón y tampoco es sano considerar que los patrones de confianza en relaciones entre pares, vecinos, amigos o parientes, deban contener el matiz de la relación de poder desigual inherente a la relación patrón-empleado. 

Por el contrario, sería sano no acotar el aprendizaje de respuestas a un único tipo de relación. El problema es que lo que vemos es que los compañeros de trabajo empiezan a replicar este tipo de relación a ámbitos personales en donde no debería haber relaciones asimétricas tan pronunciadas.

Incluso en lo laboral: tanto el independiente como aquel que elige un modelo cooperativista no debería aplicar este tipo de vínculos. 

Este aprendizaje llega al estudiante (y a cualquier otro en situación de aprendizaje, no necesariamente un estudiante) por múltiples vías: los aspectos formales cada vez más especificados, más parecidos a un contrato y los comportamientos ambiguos, indefinidos, desconfiados, entre los más comunes.

Y vamos dando más espacio a los aprendizajes conductuales requeridos por las grandes corporaciones, en detrimento de aprendizajes en el eje espistemológico, del conocimiento disciplinar, que requiere respetar el tiempo y maduración del conocimiento en el estudiante, diverso de experiencias e intereses. Encorsetándolo en un entrenamiento para un tipo particular de empresa restrictiva (cuyas características analizaremos en otros posts).

Docentes que no quieren usar el mail, que no quieren escribir o recibir un sms, que no quieren dejar material informatizado, inflexibles a las excepciones, no contemplativos aún cuando no haya perjuicios derivados de la flexibilidad en cuanto tolerancias, cambios, cronogramas, medios o docentes que no aceptan cuestionamientos o no pueden concebir clases con participación activa del estudiante.

Comportamientos derivados del miedo en el mejor de los casos, de una concepción de roles asimétricos, o del hábito de la manipulación de los elementos de poder en el peor de ellos.

Todos elementos que forman parte del curriculum oculto. Aquello que no está programado pero que también se enseña.

¿Qué elige aprender un estudiante universitario conciente o inconcientemente de todo esto? ¿Qué vínculo establece con el conocimiento, con el saber? ¿Qué vínculo establece con los docentes y sus compañeros teniendo en cuenta estos factores?


Buenos días.

 

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jueves, 15 de noviembre de 2012

Derecho de copia.

Acerca del derecho de copia versus el copyright. La cesión de derechos del autor a las editoriales.
 
Este documental es una "conversación", un "docu-ficción" de 11 minutos extraídos de un episodio de 25 minutos llamado "Conocimiento compartido" emitido durante julio de 2011 por el canal Encuentro de Argentina. 

Aquí el enlace: http://youtu.be/lhIQ-N2y534  

Acompaña al video un texto explicando el contexto. Uno de los párrafos discute: "la criminalización del acceso a material educativo por parte de estudiantes y profesores, las nuevas tecnologías que facilitan la circulación del conocimiento, y algunos paradigmas emergentes como el copyleft, creative commons, la wikipedia o el software libre."

En este video se explica la diferencia entre el punto del vista del editor y el punto de vista del autor.

Buenos días.



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jueves, 1 de noviembre de 2012

Inteligencia social y espías.

Yo creo que no se puede avanzar en el tema de la inteligencia social y los espías sin remitirse a Sun Tzu. De cuando leí "El arte de la guerra" recuerdo que me quedó la conmoción acerca de la eliminación de ciertos espías y con qué frialdad se enseñaba que esto debía hacerse así. Esto no lo encontré en el texto digital. Tal vez en el verano pueda encontrar y revisar mi versión impresa y verificar si este recuerdo es real o creado por mi imaginación.

Igual posteé en mi otro blog Nada que ver con nada, el capítulo XIII (el último) según la versión digital.

Pero extraigo aquí algunas líneas pues la inteligencia social no sólo es deducir, revisar la basura e indagar en las preferencias de la gente, sino también contar con los intereses, ingenuidad y buena o mala fe de terceros que están en conocimiento de los asuntos de interés.

Y esos son los espías.

Aquí se ver cómo se pueden armar auténticas redes de manipulación a través de informantes o espías. Armar la trama para transmitir como mensaje un posible plan, o mostrar falsamente interés en un tema como maniobra de distracción, por ejemplo, son posibles usos de los espías. En este caso, verdaderos peones de la táctica ingenieril.

Hay que tratar de abstraer el lenguaje y contexto militar.

Ahí va Sun Tzu:

"Existen cinco clases de espías: el espía nativo, el espía interno, el doble agente, el espía liquidable, y el espía flotante. Cuando están activos todos ellos, nadie conoce sus rutas: a esto se le llama genio organizativo, y se aplica al gobernante.
Los espías nativos se contratan entre los habitantes de una localidad. Los espías internos se contratan entre los funcionarios enemigos. Los agentes dobles se contratan entre los espías enemigos. Los espías liquidables transmiten falsos datos a los espías enemigos. Los espías flotantes vuelven para traer sus informes.
Entre los funcionarios del régimen enemigo, se hallan aquellos con los que se puede establecer contacto y a los que se puede sobornar para averiguar la situación de su país y descubrir cualquier plan que se trame contra ti, también pueden ser utilizados para crear desavenencias y desarmonía.
En consecuencia, nadie en las fuerzas armadas es tratado con tanta familiaridad como los espías, ni a nadie se le otorgan recompensas tan grandes como a ellos,  ni hay asunto más secreto que el espionaje.
Si no se trata bien a los espías, pueden convertirse en renegados y trabajar para el
enemigo.
No se pueden utilizar a los espías sin sagacidad y conocimiento; no puede uno servirse de espías sin humanidad y justicia, no se puede obtener la verdad de los espías sin sutileza."

Lo que para mí es importante y por eso está entre esta bitácora de introspecciones es que cuando pensamos en manipulación, y en conspiraciones manipuladoras, pensamos en fantasías conspirativas. Pero la realidad es que la manipulación, la información y las conspiraciones son y fueron objeto de estudio serio. La gente se forma en estas cuestiones. Con esos nombres o con otros, la gente aprende a hacer uso de estas armas. El arma de la palabra, el arma de la confianza.

Por ahora nada más. Dejemos macerar lo del otro post "Ingeniería social y conspiración" (que trata el tema a partir de la mitad más o menos)  y lo de éste, para ver qué sale de estas levaduras.

Buenas tardes.


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viernes, 30 de septiembre de 2011

La llave del mal.

Cuando elegimos saber, ya nada es igual. Es lo que nos dice el Génesis. Morder el fruto del árbol de la Sabiduría, la Manzana Prohibida, es empezar a ver cosas inimaginables.

Conocer nos hace ver cosas que ponen nuestro mundo de cabeza.

La ignorancia, durante milenios la Santa Ignorancia, no dicha, no aceptada, ha sido la llave de cierto tipo de felicidad. La Feliz Ignorancia. La felicidad del "Pare de sufrir". La felicidad del "ojos que no ven, corazón que no siente".

Cuando descubriste que aquel que te parecía bondadoso, y que idealizabas sin maldad, era en realidad un pusilánime, o se sentía amenazado, por ejemplo, o no tenía carácter, se te cae un ídolo. "Saber" te hace ver otra cara de la verdad.

Cuando elegimos tomar el toro por las astas, nos topamos con un montón de detalles y decisiones que tomar. Siempre tenemos la opción de elegir otra cosa, aunque sea cuestión de vida o muerte. La vida o la muerte, sólo en el extremo, siguen siendo opciones.

No todo está en nuestras manos, pero al menos, a partir de esa decisión, haremos el intento. Como dice Jack Nicholson en "Atrapado sin salida" cuando apuesta arrancar el lavabo y fracasa. Podemos elegir hacernos cargo de nuestra vida, o su alternativa, dejar que otros se hagan cargo. Y ahí dependerá de cuáles son los intereses de los otros, el curso que tome nuestra vida. Si por algún motivo somos importantes, tenemos algo que los beneficia, seremos cuidados. Si no estamos en esas prioridades simplemente recibiremos coletazos de las decisiones de los demás.

Aquellos que dicen que el mundo les hace, los empuja, los segrega, los daña, no los cuida, son aquellos que decidieron ser mecidos por las olas del paso de los otros por el mismo río. Sus vaivenes serán responsables de los nuestros porque nosotros no hemos decidido hacer nuestras propias olas. Impactaremos en un acantilado o encallaremos en alguna orilla hasta esperar que otra ola nos devuelva a la corriente. Será una vida esperando que otros nos empujen a vivirla y nos abandonen repentinamente, incluso sin aviso.

Elegir tomar las riendas de nuestra vida nos impulsa a conocer, conocer para poder elegir mejor, para poder elegir lo más conveniente, para aprender a seguirle el rastro a la felicidad. Una vez que hemos tomado esta decisión, no hay vuelta atrás. No hay forma de dejar de elegir. Elegir una vez y esperar ingenuamente de que todo continúe por inercia es por lo menos, una ingenuidad. Son aquellos que sienten que han arriesgado y han perdido y que mejor hubiera sido no haber salido de casa. Pero eligen también. Eligen renunciar a la responsabilidad de seguir buscando ese paso estrecho para salir del paso y avanzar.

Elegir conocer, morder la manzana, es el pecado, el Gran Pecado de los Temerarios, de aquellos que salen a buscar el Vellocino de Oro, el Arco Iris.

La vida no es igual después de haber dado ese paso. Como Alicia cuando se mete en el agujero tras el Conejo. Luego no puede detenerse y no importa dónde esté, cada paso que da, vuelve a cambiarla. El regreso nunca es desandar los pasos. Dar cada paso la cambia y no puede, simplemente, tomar el camino de regreso.

Comer del árbol de la sabiduría implica alimentarse, incorporar el fruto, hacerlo propio. Nutrirse. Permitir, posibilitar la transformación.

Comer del árbol es voluntario. Es una elección. Pero la transformación resultante es involuntaria.

Animarse al conocimiento tiene ese vértigo, una acción conciente que producirá efectos fuera de nuestro control. Una vez transformados, creeremos en esa adquisición como en la realidad y utilidad de nuestro brazo.

Y eso empieza a tener influencia sobre nosotros. Porque a partir de entonces es nuestro recurso y también nuestro límite. En gran parte dependerá del dominio que tengamos sobre ello. Si dejamos entrar ese alimento y no lo metabolizamos, no proveerá un beneficio, sino una enfermedad.

En La llave del mal, Caroline no puede ser perjudicada hasta que empieza a creer. No puede ser afectada por aquello no ha dejado entrar. Pero incorporar la superstición hace que tenga efectos sobre ella. Todo se explica y adquiere sentido a la luz de la superstición. No puede dominarla y utilizarla a su favor, y entonces se convierte en su víctima.

No hay regreso. El conocimiento al adquirirlo nos hechiza, pliega nuestro universo y nos contruye atajos hacia otra realidad distinta.

Y del otro lado, otras leyes.

Buenos días.



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jueves, 25 de agosto de 2011

El Bien y el Mal 2.

Yo sé que debería remitirme a la literatura filosófica y/o teológica del tema. Pero querría aplicar conmigo lo mismo que con mis alumnos cada vez que puedo.

Primero explico de qué se trata esto que quiero aplicar. Yo creo que el conocimiento se construye. Y que se construye haciendo, experimentando y en forma comunitaria. O sea, nuestro conocimiento es lo que es a partir de nuestras interacciones con las personas y con los objetos. Nuestras "teorías del mundo" (conocimiento rudimentario instrumental heredado o bien propio, sin fundamento científico) provienen de padres, vecinos, primos, amigos, o de nuestra interpretación con los pocos o ningún elementos que tengamos (sean o no fiables). Esto no es invento mío, yo adscribo a los postulados constructivistas y mayormente a Vigotsky.

Por lo tanto necesitamos elementos para construir nuevo conocimiento. Corregimos en la medida que incorporamos nuevos.

Por eso mi "Delimitación de responsabilidad" que figura al pie de cada post: yo sé que hoy pienso lo que pienso en función a lo que hoy sé, a lo que hoy recuerdo y a lo que he experimentado. Trato de tomar con pinzas lo que no me consta pero arbitrariamente (como todos y cada uno de nosotros), selecciono a qué dar más crédito. Somos hijos de la memoria.

Ahora sí, vuelvo al tema del Bien y del Mal.

Lo que yo quiero es pensar y reelaborar lo que siempre pensé acerca del Bien y del Mal, lo que me fue inculcado y resometerlo a todo lo que aprendí desde que me fueron explicadas y examinadas.

¿Tengo que rendir cuentas hoy en función a lo que el otro me dijo que eran el Bien y el Mal?

Con todo lo que vi, lo que viví, lo que leí. Con todo lo que fui descartando por pueril, por contradictorio, por inconsistente o no pertinente, por falaz o nocivo, ¿puedo seguir conservando las antiguas creencias, mis antiguas teorías del mundo acerca del Bien y del Mal?

Difícilmente.

Antes de encarar una lectura acerca del Bien y del Mal, de lo que los pensadores han elucubrado (y bucear a partir de qué otro bagaje cultural, ético e histórico), me debo una revisión, una depuración de mis teorías del mundo.

Si hay algo que conservamos de nuestro origen animal es el miedo, con todo lo que implica. Yo he dicho en un viejo post "Expulsados y autoexiliados" dos conceptos que creo que conservo aún: "El Hombre ya no es parte de la Naturaleza" y "Muertos y desafiados los Dioses". Es esto lo que siento. No somos parte de la Naturaleza y tampoco parte de la Divinidad. Freud nos anotició de que ya no conservamos instintos. Criaturas sofisticadas, nosotros tenemos pulsiones. ¿Qué es entonces esto del Bien y del Mal? Suena a cuento de niños.

Y justamente, porque aún nos queda el miedo.

Y es el miedo para mí, lo que nos remite al Bien y al Mal.

Aquel que desconocemos que sufre aunque sufra, no estimula nuestra empatía.

Sólo cuando lo vemos sufrir y sólo cuando imaginamos su dolor, su miedo, su terror y sólo cuando somos capaces de sentir lo mismo, recién ahí ingresamos en el mundo ético de la empatía. El miedo a ser el próximo y la creación de una masa crítica nos crea la ilusión de protección. Si yo no lo hago y otros no lo hacen, no nos va a pasar.

Los sociópatas, los psicóticos que tienen alterada su propia percepción del dolor y del sufrimiento (alguna vez escuché algo así de boca de un psiquiatra acerca de los delincuentes muy violentas, pero podría no ser cierto o haber yo entendido mal), no reaccionan como nosotros ante del dolor y el castigo.

El miedo nos iguala. El  miedo nos hace hablar en los mismos términos. Miedo a sufrir, miedo al castigo, miedo a ser rechazados, excluidos.

Y creo que aquello que conservamos de nuestro origen animal está muy cerca del miedo pero muy lejos del Bien y del Mal. Los animales no conocen el Bien o el Mal. Conocen el placer, el dolor, el castigo, el poder  (del líder de la manada).

Así primero aprendemos a satisfacer a nuestros mayores, aquellos que detentan el poder. Y cuando introducen en nuestro lenguaje las palabras de Bien o Mal, y lo asocian con premios y castigos (como quien adiestra a una mascota), formamos nuestros primeros conceptos, muy rudimentarios, del Bien y del Mal.

Bien es/está aquello que satisface las imposiciones de aquel que detenta el poder y que produce un premio: primero en forma inmediata -los aplausos de los padres- y luego en forma diferida, incluso indefinidamente como es el caso del Paraíso. El Mal, en cambio, merece el castigo. La culpa no es más que la espera de un merecido castigo que no llega.

Nuevamente: muertos los dioses, ahora es el Universo quien premia nuestros actos correspondientes al Bien y devuelve nuestros esfuerzos asociados al Mal, vaya a saber según Quién. Eso sí, multiplicados (en muchas versiones) para que quede bien claro el mensaje.

Antes, cuando los dioses aún estaban allí, incluso un poco mezclados con la Naturaleza, o cuando éramos niños y su omnipresencia retrasaba nuestro discernimiento entre la realidad y la fantasía, nos enseñaron que estaba bien respetar a los mayores, bien estaba también no cuestionar a padres y maestros, estaba bien cubrir a un amigo, sacrificar la pareja por la familia, privilegiar al amigo de la infancia por sobre al amor sensual. Estaba mal salir con la novia/o del amigo/a, estaba mal poner límites a nuestros mayores, estaba mal abusar del poder... hasta que usamos nuestra primera influencia (¿qué es la influencia, sino el poder -por amistad, simpatía, promesas tácitas-, el poder de pasar por alto controles, turnos, cupos y procedimientos?).

Heredamos un catálogo y lo enriquecimos con las reglas no escritas de los grupos cuya pertenencia hemos valorado a lo largo de nuestra vida. Son los actuales "códigos", a veces concientes, y otras, tan profundos que los pensamos de sentido común.

La sociedad necesita que hasta los más simples, los menos instruidos, los menos sofisticados (y principalmente ellos -nosotros-) puedan poner en práctica lo permitido y lo prohibido. Todo lo que no está en la ley, actúa como barrera previa y se transmite de alguna forma: nuestros padres y familia primero, nuestros maestros y jefes, nuestros pares en los grupos valorados. Y todos ellos portan sus propios catálogos y sus propias excepciones, instituidas por las religiones (primer órgano de control social) y sus definiciones del Bien y del Mal como categorías absolutas y privativas de la Divinidad y reforzadas por todas las organizaciones sociales.

El animal se somete al líder y se come al débil (en caso de ser carnívoro), privilegia la aptitud como mecanismo de permanencia como especie, después es sólo el deseo sólo limitado por la fuerza y por el miedo.

Esto es lo que traemos como mochila. Todo lo demás es cultural, es creado por los fines que fueran. ¿Quiénes seríamos sin la aprobación y rechazo de las otras personas que transitan nuestra vida?

Buenos días.



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viernes, 1 de julio de 2011

El fin de los recuerdos

Cuando yo era chica, en la primaria, recién en esa época se le empezaba a dar importancia a "razonar", estudiar "comprendiendo" y no memorizando. La mayoría de mis compañeros memorizaban y yo era uno de los pocos casos en que "razonaba" a instancia de mi hermana, que insistía hasta el cansancio que no estudiara de memoria. Yo tenía mis dudas. Yo veía que las lecciones de mis compañeros eran prolijas, perfectas, y las mías no tanto, yo "improvisaba el discurso". Me parecía que algo me perdía al no memorizar, así que empecé a memorizar poesías, pero con gran dificultad.

De hecho mi memoria hoy en día es pésima.

Y hoy, en la radio, regalaban entradas para "Todos eran mis hijos", la impactante obra de Arthur Miller, protagonizada, en esta oportunidad por Lito Cruz.

Entonces pensé: "esa es una obra que tengo ganas de volver a ver. Eso es lo que tiene el teatro, tenés que volver, tenés que ir, la ceremonia". Si bien hay versiones cinematográficas de casi todo, incluso grabaciones en vivo de puestas teatrales, ir al teatro sigue siendo algo distinto.

Y apela al recuerdo.

El cine, el documental, el libro, los almacenamientos digitales, ¡el mail!, ¡el blog!, todo atenta contra la memoria.

La memoria como capital, como cofre, como tesoro es algo obsoleto. Hoy en día, la memoria está tercerizada. Una creciente cantidad de objetos, técnicas y artefactos se encargan de recordar por mí, cuando me dejo llevar vertiginosamente por el alienante río de lo efímero, que por otro lado, nunca es el mismo.

Por más que lo intenté, yo no pude recordar quién la protagonizaba cuando la vi. Sí sé que la vi en el Teatro San Martín, por la década del '90 o un poco antes tal vez. Creo que la vi dos veces con distintos elencos, tal vez una de las veces no fue en el Teatro San Martín a diferencia tal vez de una década una de otra.

Es que no tengo el programa, no tengo la foto y mi memoria no colabora.

Pero mi asociación libre, que nunca me abandona, me lleva a la película "Best defense", protagonizada en 1984 por Duddly Moore y Eddie Murphy. Una suerte de solución exitosa a un problema comparable al desencadenante de "Todos eran mis hijos".

Las decisiones son así, dos respuestas distintas a la misma encrucijada.

Como el tema del aprendizaje: ¿"comprensión" o "memoria"? Con cada elección ganamos algo y perdemos algo. Y si no privilegiamos uno, lo que obtenemos no es ni chicha ni limonada.

Sí, ya sé, dirán: "comprensión, sin descuidar la memorización". El aprendizaje, el aprendizaje real lleva años. El año pasado en la jornada sobre Tutorías a la que asistió como principal conferenciante al Dr. Emilio Sánchez Miguel, supe que la llamada "pericia lectora" se desarrolla con los años. No es sólo reconocer las letras, asociarlas a un sonido, otorgarles un ritmo y agregar los signos de puntuación expresivamente. No es sólo detectar las palabras. Es mucho más, y se desarrolla con los años. Luego de 7 años podemos empezar a hablar de lectura comprensiva. Empezar. Mencionaba que en posgrado aún hay dificultades con una comprensión creativa a partir de la lectura, luego más de 20 años de formación. Aquel que se interese un poco en este catedrático, puede ver "El problema, ese motor del conocimiento".

A mi juicio es muy ambicioso pretender hacer expertos en comprensión y expertos en memorización. Habituar al cerebro hasta el punto de naturalizar la práctica es un trabajo de años, diario, hora a hora.

Nuevamente, en esta locura de asociaciones libres introspectivas, me sale al cruce otro pensamiento que me ocupó en estas semanas. "Cuando todos son responsables de algo, nadie lo es".

Cuando queremos expertos en todo, se es experto en nada. Como yo.

Y cuando logren interpretar la actividad cerebral y registrarla, ¿qué va a ser de los recuerdos?

Buenos días.



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viernes, 3 de junio de 2011

El acomodador

El martes, en busca de un libro de programación y tratando de hacer un poco de tiempo hasta que llegara la hora de tomar el parcial, me crucé a la librería Norte, frente a la facultad.

Es sabido que yo no puedo evitar entrar a un librería y salir con cuatro o cinco libros.

Menos a mis librerías habituales (Norte, Biblioterapia).

Lo primero que me dijeron es que no tenían libros de programación. Pero no me fui. Deambulé un rato y pensé: "Ahora que estoy en la librería, ¿qué cosas tenía ganas de leer?".

Desde luego que no me acordé cuáles eran los últimos libros que me habían movido a curiosidad y empecé a remontarme hacia atrás. Este último verano. Este año compré 3 libros, uno devorado durante el viaje, el otro en lectura y uno pendiente. Pero quise comprar un libro de un autor uruguayo... e hice esfuerzos por tratar de recordar el nombre que había intentado memorizar infructuosamente. Los libreros de allá no pudieron ubicarse con mis escasas referencias. Todos los esfuerzos fueron inútiles. Incluso el verano anterior cuando sí recordaba el nombre, los libreros parecían no conocerlo.

De repente el nombre vino a mi memoria: Felisberto. Y el apellido... Cómo sonaba... sonaba Fernández... ¡Hernández!

¡Felisberto Hernández! ¿Tenés?

Tenía. Tenía más de un libro. Elegí uno. Luego elegí tres más para armar un surtidito, desde luego. Pero el objeto codiciado era éste. "Cuentos reunidos", linda tapa, muy Malva Gris. Y el título me resultó exquisito.

Devoré desde luego, en cuanto pude, el cuento que había encontrado en Internet y cuyo final no había llegado a leer aquel día.

El acomodador.

Produce en mí, ese cuento, lo que me produce Borges.

Hay imágenes, descripciones, que son como cachetazos, como un cosquilleo bajo las sienes y extendiéndose por los parietales.

Pero sobre todo hay algo más allá de sus fantasías y la imagen sonora del comedor como una orquesta y el breve tránsito por la morfología cuando describe el almuerzo en donde fallece el comensal.

Y es la historia de la luz, el motor de todo el relato, el ver en la oscuridad lo que otros no ven. Y que los otros perciban que él puede ver lo que ellos no. Y eso lo hace temible.

Y caer en la lujuria que produce ver. Y luego, cuando esa mirada destruye la belleza de lo que ve, cuando el climax de finalmente estar a punto de poseer el objeto deseado llega a su máximo, el don se pierde. No se desea más, se reniega de él. Y perdido ya el deseo de ver, de saber más, de captar eso que les está vedado a los demás, de poseer el objeto por penetrarlo con su luz propia y única, el protagonista pierde su luz, pierde su don y se sume en la nada.

Cuántas veces me he preguntado, qué hay más allá del saber. Qué pasa con esos hombres y mujeres que traspasan el límite y han visto más allá de cualquier duda y qué ocurre cuando ese conocimiento les ha revelado un interior no deseado, dejando al desnudo lo más cruda, lo más impersonal, lo más despojadamente posible, el objeto de conocimiento.

El acomodador se siente superior a los demás. Desarrolla una luz que le descubre las cosas sumidas en la oscuridad sin ninguna ayuda, por propio talento.

Un misterio, un mito, se convierte en objeto de deseo y su capacidad de ver aumenta. Su excitación aumenta su don, como una adicción. Pero lo que ve en su trance amoroso destruye al objeto de deseo justo antes de poseerlo y lo muestra en su realidad sin magia. Y al perder su luz, se desvanece con ella.

Muchos soñamos con ese camino, buscando con avidez el conocimiento, complaciéndonos en descubrir las vetas más escondidas, los recovecos más recónditos, como un descubridor, un conquistador, un arqueólogo, un genetista... ¿Y si nuestro conocimiento lo reduce a definiciones elementales sin belleza?

¿Será ese el destino de los sabios? ¿Llegar a ver una verdad que le quita la belleza al mundo y con ella el deseo de seguir conociéndolo?

Buenos días.


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lunes, 14 de febrero de 2011

Vender el alma al diablo

¿Hay alguna forma de no vender el alma al diablo? Cuando vi "El abogado del diablo" más allá de algunos ardides cinematográficos que me parecieron excesivos por lo explícitos, la idea central de la falta de escapatoria, me quedó picando. Como en el cuento sufí (que transcribo por ser muy corto)*:

El discípulo: Vengo a ti con nada en mis manos
El maestro: Entonces suéltalo enseguida
El discípulo: Pero, ¿cómo voy a soltarlo si es nada?
El maestro Entonces llévatelo contigo.

Este cuentito, o diálogo mejor dicho, es exactamente lo que ilustra la película. No hay forma de evitar la vanidad. La vanidad de ganar por medios y la vanidad de perder por convicciones. Ambas sirven. La vanidad de estar despojado (por qué sino, el discípulo anunciaría que llega con nada en sus manos) como un valor para ser aceptado como discípulo.

La respuesta que yo le habría dado sería: "Volvé cuando sientas que no tenés nada que perder". Esa es la auténtica nada, la ausencia aún de la nada misma.

Pero, ¿para qué esta introducción, que hace gala de tamaña estupidez?.

Porque hoy leyendo a Thoreau y arriesgándome aún antes de haberlo leído todo y habiendo omitido el artículo que anticipa su estilo y sus convicciones escritos por Elizabeth Witherell y la introducción cuyo autor ignoro, quisiera ir empezando a dejar por escrito qué me va pasando con estos textos. Pero es que ya no me alcanza repetir lo que otros me dicen que otros más dijeron o hicieron.

En la facultad ya he experimentado una y mil veces el dichoso teléfono descompuesto que se juega muy seriamente por falaces cuestiones de tiempo y una necesidad vil de nosotros (los docentes y cultores del pensamiento**) de imprimir nuestra autoría a algún pensamiento más o menos original o ni siquiera eso: la interpretación de la interpretación de otros intépretes ad infinitum.

Así que basta de "las empresas schumpetearanas" que leímos en las fotocopias y que escuchamos de más de un docente o bien en palabras de otros autores que sí leímos. Yo no leí jamás a Schumpeter hablar de las empresas y por eso me compré "Capitalismo, socialismo y democracia" y espero no traicionarme invocando a Schumpeter y "sus empresas" hasta que no haya leído "algo" escrito por él.

Por eso, salteé la introducción y el breve artículo "La obra de Thoreau" y salté directamente a "Una vida sin principios". Esperaba, sí,  el estilo panfletario habida cuenta de que los etiquetados como anarquistas son rezongones y siempre parecen enojados, libertarios y algo caóticos cuando se los lee (más allá de cuán consistentes sean o no sus ideas).

En particular, cuando comencé en la lectura me identifiqué con un par de frases y con algunas observaciones respecto de la sociedad que siguen tan vigentes en el 2011 como en 1848.

Antes de continuar, debo aclarar de que es poco probable que aquel que lea estas líneas sepa quien fue Thoreau pues hasta donde sé, no se estudia en la facultad ni en el colegio (métanse en el link anterior y en éste y en los links a partir de éste). Yo me topé con él cuando decidí seleccionar autores cultores del liberalismo, del comunismo y del anarquismo (y otras líneas de pensamiento, precursoras o derivadas) para leer de "primera mano" y no predigeridamente en función de preconceptos ajenos. Como dice el fiósofo oriental (jé) Roberto Musso "yo quiero elegir con qué veneno envenenarme".

Así que apenas avanzadas unas tentadoras páginas en donde postula (en coincidencia conmigo) que la gente prefiere un trabajo predecible a un trabajo bien hecho o preciso, y que sería más beneficioso llamar a quien haga un trabajo que disfrute en vez de uno que lo haga rápido (y otras en la misma línea), continuó por una senda que no comparto (tal vez porque pasó más de un siglo y medio y somos de naciones de tradición cultural occidental pero distinta).

En particular, el religioso, que no sé si tengo interés en desarrollar. Pero sí quisiera compartir con mi lector un par de párrafos para no cansar demasiado (el contexto se los debo).

El primero tiene que ver con el trabajo, OBVIAMENTE:  "La mayoría de los hombres se sentirían insultados si se les empleara en tirar piedras por encima de un muro y después volver a lanzarlas al otro lado, con el único fin de ganarse el sueldo. Pero hay muchos individuos empleados ahora mismo en cosas menos provechosas aún."

Y el segundo, indirectamente con el conocimiento, COMO ES DE ESPERARSE. Y tal vez mi problema con repetir las interpretaciones encadenadas de muchos otros acerca de lo que dijeron los fundadores o pilares de las esculeas de pensamiento, no puedo menos que sentirme identificada con su forma de pensar con respecto a la insustanciabilidad del discurso: "Se agruparon en una camarilla como de costumbre: unos se apoyaban en otros y todos juntos en nada. Del mismo modo los indús*** colocan el mundo sobre un elefante, el elefante sobre una tortuga y la tortuga sobre una serpiente y no tienen nada que que poner bajo la serpiente. [...] Así de vacía e ineficaz es nuestra conversación cotidiana. Lo superficial lleva a lo superficial. [...] Es difícil conocer a un hombre que te cuente una noticia que no haya aparececido en un periódico o que no se la haya contado un vecino y, la mayoría de las  veces, la única diferencia entre nosotros y nuestro amigo es que él ha leído el periódico o salido a tomar el té y nosotros no." Dice muchas más cosas acerca de la "castidad" del pensamiento, de la necesidad de omitir las noticias superfluas e intrascendentes por la difícultad de olvidar lo que es inútil conservar en la memoria, etc.

De destacar es el tratamiento de dos temas en boga en la época: la esclavitud y la búsqueda de oro. Ambos desde una perspectiva moral muy estricta, netamente religiosa (aunque no protestante) aunque no se deduzcan de los párrafos transcriptos.

Respecto del primer tema, dice en algunos párrafos: "¡pero pensad lo que supone dictar las normas para producir esclavos o exportar tabaco! [...] El teniente Herndon, enviado por nuestro gobierno a explorar el Amazonas y según parece, a extender el área de escalvitud, adviritió que allí hacía falta "una población laboriosa y activa que conozca las comoididades de la vida y que tenga NECESIDADES ARTIFICIALES que le induzcan a extraer el país sus múltiples recursos."" Pero además de la esclavitud en Virigina, el intento del Amazonas, también habla de los navíos para importar "nueces y pasas" y la esclavización de los marineros.

Acerca del segundo, él tiene una visión muy dura respecto a esta actividad que califica como innecesaria y viciosa, comparándola con el juego: "¡Que tantos esperen vivir de la suerte y así tener el modo de encargar el trabajo a otros menos afortunados y todo ello sin aportar nada a la sociedad! [...]El buscador de oro en los barrancos es tan jugador como su colega de los casinos de San Francisco. [...] Si ganas, la sociedad pierde. [...] Yo no sabía que la humanidad padeciera por falta de oro. Yo lo he visto en pequeña cantidad. Sé que es muy maleable, pro no tan maleable como el ingenio. Un grano de oro puede dorar una gran superficie, pero no tanto como un grano de buen juicio. [...] No es suficiente que me digas que trabajaste mucho para conseguir el oro. También el diablo trabaja intensamente. "

Thoreau advierte de dos formas (y esto es una arriesgada aventura mía) de vender el alma al diablo: atendiendo a noticias superfluas que no podremos olvidar ocupando nuestra vida de trivialidades, profanando nuestra mente y repitiendo argumentos sin fundamento (apreciación que comparto) y en malgastar nuestros días en trabajos inútiles, superficiales, abusivos, esclavizantes o degradantes, en vez de obtener el sustento en base a un trabajo edificante y bien realizado.

Es que para él, igual que para mí, malgastar la vida tiene categoría de pecado. Y advierte: "Requiere más de un día de atención conocer y poseer el valor de un día." Casi una conseja "new-age" :D

Pero además, esta rebeldía acérrima, ¿no será también una forma de vender el alma al diablo? ¿Diferenciarse de los demás congéneres, colocarse por encima, negarse a compartir su destino, señalar lo que los otros, ciegos o corruptos, no quieren ver, no será venderse al diablo por vanidad?

Yo, estoy a salvo.

Del mismo modo que en Peter Pan o en la Historia sin Fin, yo creo que no hay mejor forma de matar al Diablo que ignorarlo. Con lo que... "no hay trato".


Buenas noches.

*Pausa y aclaración I:
Para ser consistente con lo dicho en mi post "La estupidez femenina III finale" debo admitir que acabo de cometer una estupidez, la que se origina en por lo menos una extrapolación mal hecha. Pero aún así insistiré para enriquecer mi estúpida actitud adicionándole un pizca de necedad en virtud de la insistencia :D, pues 
si bien no hay excusas para la estupidez, debo reconocer que es otra de las tentaciones demoníacas en la que más placentera e inadvertidamente caemos ;)
Pausa y aclaración II:
Ese cuento sufí será muy sabio para los musulmanes pero adolece de los mismos defectos que la denuncia de "Pausa y aclaración I". Y que es jugar con la extrapolación del contexto para dejar algo irracional como sabio, confundiendo algo inmaterial (como la nada) con algo material (que pueda soltarse).
(Aquí cometo estupidez por literalidad pues se entiende adónde apunta el cuento.)
Es que hoy estoy muy ilustrativa :)
Pausa y aclaración III:
Abuso de notación (emoticones) :P
Pero...
retomemos y salvemos el honor del cuentito sufí, luego de la ácida e injustificada crítica por eliminación del contexto.

** paaaaaaaaaaahhh!! ¿No tenés miedo de caerte del caballo?

*** Dicen que dicen... que los hindúes son quienes practican la religión tradicional, el budismo, mientras que los indios son los nacidos allí, sean hindúes o musulmanes. Pero los "indús" a los que apeló el transcriptor o traductor, me tomaron por sorpresa.

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jueves, 10 de febrero de 2011

La economía pirata

Mientras nos tomamos tiempo para continuar con las lecturas acerca del Trabajo, saltemos nuevamente hacia el Conocimiento.
Creo que estamos un poco acostumbrados al discurso oficial, el del lado de los "buenos". Robin Hood fue perseguido por la ley, pero la gente simpatiza con él y con cualquiera que se enfrenta con el poder económico y beneficia a aquellos que tradicionalmente quedan fuera.

Yo estoy a favor de la ley. No porque sea buena, sino porque estamos habituados a pensar en términos de permitido/prohibido, bueno/malo, santo/diabólico, moral/inmoral y mientras no lleguemos a la adultez (como sociedad) que nos sacuda de encima el polvillo del maniqueísmo, necesitamos de su mano. Tampoco hay garantías de que el crecimiento como sociedad vaya a llevarnos por un camino más razonable que el de la ley. Pero por ahora, la ley ha sido una herramienta muy útil para mantener las cosas bajo un cierto control. Lo que sí es necesario, es empezar a cambiar las leyes, hasta que podamos vivir sin ellas, de modo que no sean tan funcionales a los mismos "afortunados" de siempre.

Cambiar las leyes tampoco es algo tan fácil. Antes deberíamos ponernos de acuerdo.

Pero no es el punto. El punto es que las empresas por más que no les alcance, tienen la ley de su lado. La ley protege sus intereses, sus ganancias y todos aquellos que vulneran el orden legal, son perseguidos, penalizados y estigmatizados.

Los individuos, a veces, también tenemos la ley de nuestro lado, cuando la cosa llega a las manos de jueces que piensan más allá del libreto maniqueísta y pone las cosas en relación a alguna cuestión de derecho por encima de los intereses.

Pero tampoco es tan frecuente.

Ahora vamos al segundo paso de mi razonamiento. El segundo paso es que, al igual que en las empresas, seguir el procedimiento a rajatablas es el medio más seguro de fracasar en cualquier empresa (esto se estudia en la facultad, siempre es necesaria la concurrencia de voluntades), del mismo modo, la economía necesita de lo que está en el borde exterior de la ley. Digo borde para diferenciarlo de aquellas actividades muy lucrativas que especulan con la salud, la libertad y la integridad de las personas y sus bienes. Con borde exterior me refiero a cierta forma liviana de piratería.

Lamentablemente no tengo estadísticas y estaría muy bueno hacer un proyecto wiki de investigación en donde todo el mundo aportara en este sentido. Apuesto a que los resultados serían sorprendentes.

Mi teoría (y tercer paso) es que sin la economía de borde exterior, la economía crecería mucho más lentamente, disminuiría el consumo, y no se contaría con el conocimiento suficiente para que las empresas consigan sus fines.

El derrame de la economía de borde exterior es tan importante y tan difícil de medir que sería mejor ser cuidadosos a la hora de perseguir algunas de estas iniciativas, "en serio". Tal vez mantenerlas a raya, evitar abusos, pero las empresas deberían calcular en sus planes de negocio este porcentaje de piratería (sin fines de lucho o sólo con fines de subsistencia), permitirlo bajo ciertos límites y no reprimirlo con severidad.

Una amiga de la Maestría en Administración hizo una tesis excelente acerca de los perjuicios de las falsificaciones y la piratería.

Indiscutibles.

Pero, ¿se hicieron esfuerzos serios en medir las externalidades positivas de la economía de borde exterior?

Podríamos empezar con unas preguntas sencillas:

-Aquellos que aprendieron un segundo idioma, ¿usaron fotocopias? ¿copiaron el audio para práctica? ¿copiaron videos didácticos? ¿software de e-learning? ¿copiaron libros o utilizaron una copia no adquirida comercialmente por ellos mismos? Recordemos que el copyright no sólo aplica a la copia sino también al PRÉSTAMO y a la ejecución pública (por ejemplo, en un instituto de enseñanza, escuela, etc).

-Aquellos que aprendieron un arte, ¿accedieron a libros, ejecuciones musicales de calidad y renombre, videos de óperas, todos adquiridos por sí mismos en negocios autorizados?

-Aquellos que obtuvieron un título, ¿usaron apuntes, libros, fichas de ejercitación, paquetes office open source, sistemas operativos con licencias originales y propias, cartuchos de tinta o tonner originales, libros, ebooks, presentaciones, videos, siempre con licencias adquiridas a su propio nombre, dentro del circuito formal de la economía?

Hasta acá lo que se juzga indispensable. Todas las empresas contratan personal que "ya sabe" usar un paquete office, un software específico, un CAD, un programa de edición de imágenes o sonido. Y saliendo de la esfera tecnológica, los mismos conocimientos básicos de la secundaria y la facultad. ¿Alquien pregunta si compramos nuestros libros, videos, cintas de audio, discos, licencias de uso?

Pero vamos un poco más allá,.

Hay algo más difícil de medir y es el impacto de la cultura general en el crecimiento social.

Cine, literatura, música, fotografía, pintura, escultura. Tal vez lo más común de pensar es en la música y el cine. Interviene en las conversaciones diarias, se hace parte de los motivos de identificación, excusa para los almuerzos y las reuniones frente a la máquina de café, que las empresas saben el valor que tienen. El capital social. El famoso capital social. Las conexiones. Ni qué decir del conocimiento que difunden, tanto el cine como la música. Nos sorprendemos hablando de cuestiones profundas o filosóficas con una naturalidad que sería impensada en el Siglo X. Porque el cine y la música, a través de movimientos, temas y sus letras o sonoridades, nos envían, desde distintos estímulos, un conjunto de ideas que están determinados por uno o más paradigmas en pugna, vigentes, gestándose o en retirada. Valores, sensaciones compartidas. Percepciones acerca del presente, del futuro, del vínculo, del destino. Al igual que trovadores y troveros, a cargo de la transmisión de las "noticias" y la forma de vida, los valores, la moral, lo condenable, el ejemplo, la gesta, hoy en día el arte es tanto o más que la ciencia, encargada de llevar en forma incontrolada, las ideas de una mente a otra, posibilitando, mediante la difusión voluntaria, una nueva elección de valores, una nueva construcción compartida de las teorías del mundo no científicas que constituyen nuestras creencias.

Si no hubiéramos leído las fotocopias que leímos y nunca hubiéramos escuchado las copias truchas de audio (cursos, conferencias, música), ni visto las películas pirateadas, ni presenciado los covers y las representaciones y versiones libres no autorizadas, nuestra sociedad, ¿qué sociedad sería?


Buenos días.
 
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jueves, 13 de enero de 2011

Conocimiento: La creencia como condicionamiento

Continúo postergando los posts sobre Trabajo, pero no me olvido. Sin embargo, lo que siempre subyace en casi todos los posts, es el tema del conocimiento y la información. Temas que tal vez no están explícitamente tratados pero que aportan el "cristal" a través del cual miro cada tema que me ocupa.

Estos últimos días incursioné brevemente en el tema de la Fe y la Religión porque hubo un acontecimiento que me mantuvo en discusiones (pacíficas) respecto de este tema... y necesitaba hacer alguna catarsis. Y tanto la Fe, como la Religión tienen que ver con el Conocimiento y la Información. También con el Aprendizaje.

Alguna vez hablé acerca de cómo lo que sabemos nos condiciona y a la vez nos abre puertas. Resumiendo, aquello que sé, eso que conozco, me brinda herramientas de análisis, me da un punto de vista de los muchos que puedo aplicar y también me permite profundizar en esos temas que han dominado mi formación (abriéndome puertas, facilitándome el acceso). Pero simultáneamente descarta aspectos, resta importancia u oculta otros aspectos que no se relacionan con eso que conozco bien.

No está mal el recorte. La realidad completa es inabarcable, la complejidad extrema de la realidad más simple, es inabarcable. Y son inabarcables todas las derivaciones posibles de ella, aún, parcializándola.

Por eso hacemos modelos.

Algunos más y otros menos, todos hacemos modelos para poder diseccionar la realidad y "aprehenderla". Este proceso es el que habitualmente se llama de "asimilación" en el proceso de aprendizaje. Miramos de acuerdo a nuestras estructuras de pensamiento y estructuramos nuestro pensamiento de acuerdo a lo que aprendemos. No quisiera dejar pasar este párrafo sin aclarar que aún aquellos que critican razonablemente a la psicogénesis, no pueden dejar de aceptar que el modelo de aprendizaje que desarrolló Piaget continúa vigente, aún tomando los aportes de Vigotsky, constituyendo un buen cimiento para el enfoque constructivista.

Hasta aquí, hablamos de conocimientos previos. Pero, ¿qué ocurre con las creencias y qué ocurre con la diferenciación entre unos y otras?

Las creencias podrían ser vistas también como un tipo de conocimiento. No es conocimiento científico, en su forma más elemental, sino que se parece más a los preconceptos y a las teorías del mundo que nos formamos primitivamente de niños, antes de corregirlo, depurarlo y refinarlo, fundamentadamente y acceder por esta vía, en algunos campos, al conocimiento científico.

En todos aquellos campos en los que no nos especializamos, nos seguimos manejando con nuestra "teoría del mundo" previa, conformada mayormente por creencias, algunas de ellas, muy cercanas a lo infantil, poco coherente, infundamentado e incluso, irracional, otras levemente mejoradas.

Los dogmas están basados en numerosas premisas, entendiendo como premisas a aquellas afirmaciones incuestionables e indemostrables, que se constituyen en cimientos de todo un cuerpo de conocimiento.

Las religiones están conformadas por dogmas, cuerpos de creencias, a veces mal coordinadas, que en virtud de la Fe (la materia prima de la Creencia), son incuestionables. En estos casos, ante una contradiccón, aparece lo "Desconocido" y el "Misterio", a cubrir la brecha.

El problema es que al toparnos con aquello que contradice la realidad o la ciencia, se produce una alerta: si se avanza más allá de cierto límite, se cuestionan las premisas y cualquier conclusión queda automáticamente fuera del dogma. No avanzar produce una pérdida de oportunidad de descubrir y aprender otras connotaciones o bien imaginar cómo sería nuestra teoría del mundo prescindiendo de esa creencia.

Cuestionar algunas premisas o creencias, ha dado lugar en la historia, a algunos cismas o transformaciones de la religión canónica. Por ejemplo, en la Iglesia Católica, cuestionar la Trinidad, la virginidad de María, la existencia de los ángeles, la Resurrección, por nombrar sólo algunos puntos, nos expulsa directamente fuera del dogma. Más allá de que podamos seguir creyendo con o sin fundamento en otras premisas y creencias de la misma religión, estamos fuera del dogma canónico e incluso podemos incurrir en Herejía. Atadas a estas creencias, hay muchas otras conclusiones. Si éstas no son ciertas, muchas otras afirmaciones pueden ser cuestionadas, y todo el dogma sufre un golpe mortal. Esta amenaza de expulsión obra como límite que puede impedir nuestros avances en esos temas.

Estas creencias hacen que aceptemos nuevos hechos que se desprenden de él, mientras que descartan de plano muchos otros que destruirían la misma creencia, y en un efecto dominó, todas aquellas fundamentadas en ella.

Este efecto que produce la creencia, de adición de nuevas creencias o de descarte de fundamentos científicos produce un condicionamiento. Establece un marco que delimita el pensamiento permitido, una frontera.

Como de hecho, nunca alcanzamos el mismo grado de conocimiento en todo lo que nos rodea, considero que no es necesario someterse a la presión de ser racionales al evaluar toda la información que nos llega, salvo que ésta afecte a decisiones trascendentes o pueda ocasionar algún daño a nosotros mismos o a terceros.

También me parece sano separar aquello que proviene de la Fe de aquello que constituye pensamiento racional y mantener una diferenciación clara. Esto nos ayudará a entender en base a qué estamos tomando decisiones y cuáles son las limitaciones que operan sobre ellas.

Muchos movimientos eclécticos de matiz religioso, filosófico o bien metafísico-new age, aprovechan la debilidad dogmática de los feligreses, su escaso bagaje de conocimiento previo y de mecanismos de razonamiento lógico (desde la perspectiva científica), para reclutar nuevos adeptos. Algunos creen no haber abandonado su religión original sino haberla "enriquecido" o ampliado. Otros repiten afirmaciones que parecen razonamientos por su forma pero son falaces e inválidos, basados incluso en premisas falsas. Muchos de ellos invocan "sabidurías" presuntamente ancentrales pero revalorizadas o actualizadas a la luz de algunas teorías científicas (tergiversadas). Algunos de estos grupos son sectas y absolutamente todos persiguen fines económicos, políticos o de concentración de poder. Es fundamental estar atentos a este punto a fin de no ser manipulados.


Por último creo que es importante aceptar que por más racionales y escépticos que nos consideremos, en algunos temas actuamos y pensamos de acuerdo a creencias e incluso a algún tipo de Fe y que es importante intentar tomar de conciencia de ello, relajadamente y estar dispuestos a reconsiderarlas en caso de ser necesario.


Buenos días.



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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Las estrategias anti-copia

Recordé luego del post de anoche, algunas estrategias anti-copia de docentes que tuve:

-Una hoja con las fórmulas. El docente indicaba que para el parcial se podía traer una hoja con las fórmulas (lo que era más común copiarse).

-Una única hoja con cualquier cosa que uno quisiera. No importaba el tamaño o la naturaleza. El machete oficial estaba permitido. Ese docente decía que para lograr que el contenido del parcial entrara en una hoja, el estudiante tenía que estudiar más que memorizando porque estaba obligado a resumir, a elegir lo fundamental, a buscar formas de representación conceptuales avanzadas.

-Carpeta abierta. Recuerdo un coloquio de Inteligencia Artificial y de Base de Datos (con el mismo docente, el petizo Carranza). El examen duraba una hora y media. Sólo quien sabía la materia sin dudar podía resolverlo en ese tiempo. Se podía tener la carpeta. Yo había "tabulado" toda la carpeta, solapitas con hasta 3 palabras a modo de índice. Ese trabajo me había llevado a tener una conocimiento acerca de cómo estaba estructurada la materia. Sabía la materia en ese punto. Sólo usábamos la carpeta para confirmar lo que ya sabíamos y evitar las lagunas por nervios. Si no sabíamos no había tiempo de leer y volver a razonar.

-Medidas compulsivas. Dejar las mochilas, bolsos y carteras en el frente. El docente ubicaba a los alumnos desparramándolos en el aula, sólo con un par de hojas, algo para escribir y calculadora (por ejemplo). Esto me parecía una mala práctica ,desconcentraba porque se percibía como un maltrato, como un desprecio ("ustedes son vivos pero cuando ustedes van nosotros volvemos 2 veces").

-No dejar salir del aula comenzado el examen: para evitar consultas en el baño, personales o por teléfono.

Recuerdo que hará cosa de un año, vi una película acerca de un concurso entre colegios: matemática, física, etc. Se llama "Cheaters". Concursaban colegios excelentes, y colegios de zonas marginales o con serios problemas sociales. Un grupo de alumnos debe participar pero tradicionalmente ese colegio pierde. Deciden hacer trampa y un docente los ayuda. (El link en el nombre de la película conduce a un blog que analiza también la película y vale la pena leerlo, tal vez más que éste ;)

El tema es que ese docente les enseña a hacer trampa.

Los organiza, desarrollan estrategias de copia, obtienen las preguntas por anticipado. Algunos se encargan de la logística y otros representan el papel de "bochos" que responden a las preguntas. Acuerdan cuándo, cuánto y cómo fallar para no levantar sospechas. Todo el curso se pone a investigar para obtener las respuestas. No deben hablar entre sí fuera del certamen, no debe parecer de que están organizados.

El grupo gana el certamen contra todo pronóstico. Ahora deben ser cohesivos
Pero hay dos problemas. Uno, superado casi inmediatamente, es que el afán de ser estrella hace que alguno no falle cuando debía y levanta sospechas temporariamente. El otro, más frave, es que la distribución de roles no satisface a todos y alguno que quería "figurar" traiciona al grupo.

Las autoridades de todos los colegios, los medios, la sociedad se encadaliza. No tanto por la trampa sino porque un docente les enseñó y los entrenó en cómo hacerlo. Los chicos se van quebrando. Son castigados socialmente con el desprecio y el cuestionamiento.

Algunos de ellos años más tarde dice:

"Hicimos trampa pero lo que aprendimos con ese docente nos va a servir toda la vida. Cómo organizándonos, distribuyéndonos la tarea, pensando estrategias, podíamos vencer el aparato que perpetuaba los mismos ganadores año tras año y nos estigmaba como perdedores por el colegio del que proveníamos".

El docente tampoco se arrepentía. Sus argumentos serían interesantes para otro post.

Creo que la película se basaba en un caso real. Sino, hubiera podido serlo. No había cosas imposibles, fuera de costo, o absurdas.

Cuestionable incuestionablemente.

Pero esos argumentos, tan reales, los motivos, ¿de qué forma genuina podríamos cubrirla? ¿Cómo evitar la reproducción bourdiana que comentaba la alumna? ¿Cómo lograr eso mismo, por el lado "legal", sacando la trampa, eliminando el problema ético?

Buenos días.


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Post triste

Mi ausencia de estos días se debe al encadenamiento de varias circunstancias, la primera, que habiendo finalmente encarado el tema del "trabajo", me he visto obligada a revisar lo que sé (y de dónde proviene) y qué más me falta saber. Y otras causas como acumulación de trabajo debido a la altura del año y algún temita de salud que me mantuvo en cama varios días.

Y no era mi intención escribir esta semana, pues aún me falta mucho por leer sobre el tema. Y he evitado la tentación de escribir de otros temas que han ido surgiendo. Pero hoy no puedo evitar volver a escribir, y esta vez sobre la tristeza.

Tiene que ver con mi función docente.

Siempre me cuestioné (hasta que llegué a MI respuesta, la que me sirve a mí y pocos comparten) por qué las evaluaciones son instancias tan duras, tan crueles y tan poco comunicativas respecto de lo que ocurre con el crecimiento del conocimiento y pericia para resolver problemas, del estudiante.

Yo observé que uno entra en un juego parecido al de los antivirus y los virus. En cuanto un programador diseña una nueva estrategia de ataque o bien lo implementa novedosamente a través de un nuevo malware, otro desarrolla una estrategia de detección y neutralización. Con los exámenes pasa algo parecido: los estudiantes desarrollan estrategias de copia y los docentes desarrollamos nuestro sexto sentido para darnos cuenta.

Es un conjunto de señales, una cierta cantidad de medidas que separadas son ineficaces pero juntas permiten disuadir o invalidar la mayoría de las iniciativas. Manos bajo el banco obligan a estrechar el control. Lo mismo que las manifestaciones exageradas de preocupación, movimientos extraños, ciertos movimientos de los ojos o leves inclinaciones de cabeza o tronco. Antinaturales para la posición de escritura. A veces imperceptibles. Pero los detectamos. Entonces caminamos, recorremos, disimuladamente a fin de buscar nuevos indicios y neutralizar el intento. Evitando la confrontación, intentando que sea indiscutible. Pero estos controles son percibidos por el estudiante que se copia y por otros, próximos, y todos se ponen nerviosos y se desconcentran. Y algunos se sienten acorralados aún no habiendo hecho nada porque temen haber incurrido, sin querer, en alguna alarma y ser acusados injustamente.

¿Por qué generar esto? ¿Acaso no deseamos el mejor rendimiento de los estudiantes? Esto no contribuye.

¿De memoria? Los estudiantes creen que deben estudiar de memoria cuando no logran captar qué es aquello que naturalmente los conduce a las soluciones con un esfuerzo mínimo. Entonces recurren a la copia, al machete, a la consulta, al soplo.

Por eso soy partidaria de los parciales a carpeta abierta, con resolución de problemas de aplicación con fines prácticos, o bien de opinión, o conclusiones. Si es eso lo que van a hacer profesionalmente. No van a recitar las normas de control interno, o el procedimiento de cobranzas. Tienen que saber qué función les está faltando, detectar dónde hay duplicación de tareas o falla un control, dónde se produce un hueco. Recurrirán a libros, políticas corporativas, buenas prácticas, foros, listas de correos. ¿Por qué no permitir que hagan uso de toda la artillería? Si esto también va a ser parte de su desempeño profesional.

Tsun Zu decía que nunca hay que dejar sin salida al enemigo. Bueno... enemigo. Es una figura para ilustrar la idea. ¿Es el parcial un desafío de controles y estrategias de evasión? ¿O es una instancia de aprendizaje, totalizadora, práctica, un clímax en la exigencia de aplicación de recursos?

Hoy un alumno mío fue sorprendido mientras se copiaba. Yo ya había notado esto que decía más arriba, que el control genera más tensión y que, si no hay señales, es innecesario. ¿Gano mucho logrando que ningún alumno se copie? ¿O gano más bajando un poco el control para que todos trabajen más relajados a costo de que uno o dos hagan trampa? Así que hoy decidí sólo mirar si detectaba las señales más groseras, posturales y actuar más desatendidamente. No nos pusimos de acuerdo, pero naturalmente cada tanto alguno hacía un paneo y se plegaba a la conversación más relajada, bromas, risas. Sabíamos que el parcial de hoy requería dejarlos tranquilos.

Y en ese escenario, un ayudante ve el machete. Grosero, torpe. Otro ayudante lo toma. Yo no quería ni mirar. El jefe de trabajos prácticos intervino. No se trataba de un mal alumno. A veces estas cuestiones se minimizan. Se le atribuye, anacrónicamente para mí, un significado demasiado relevante. La copia, el machete, la consulta es considerado una trampa y la trampa, un problema de ética. Puede conducir a un sumario y el sumario a una medida más drástica. Podríamos discutir días enteros si la decisión de copiarse responde a cuestiones éticas o a cuestiones psicológicas o sociales. No estoy tan segura. Lo que creo es que no tiene mucho sentido realizar una persecución que depura un procedimiento que no considero del todo útil, pues no garantiza que el resultado obtenido el estudiante, refleja su conocimiento. Los exámenes tradicionales no lo refleja. Reproducir un enunciado, la respuesta esperada, el concepto de libro o un diagrama de memoria, no dice nada de la capacidad del estudiante de diseñar una solución aplicando genuinamente conocimiento. Por eso para mí la copia es una respuesta equivocada e infantil a un problema mal formulado y anacrónico.

Hoy ningún profesional tiene que recordar memorísticamente una receta para su aplicación directa. Hoy en día los profesionales consultan, comparar, releen una y mil veces, una norma, un modelo, discuten con pares, consultan en foros para hallar la mejor solución con las restricciones bajo las que operan.

Es cierto que los estudiantes han sido entrenados tras larguísimos años de primaria, secundaria, CBC y primeros años universitarios a que la solución de problemas reales pertenece a la realidad y no al ámbito de la facultad. Y que en los parciales y finales hay que repetir lo que dice el apunte, el profesor o el libro. Esto debe ser revertido. La carrera debe ser el ámbito de discusión y de reflexión en el que deben entrenarse para poder diseñar soluciones y continuar autoformándose cuando las tecnologías y los cuerpos teóricos evolucionan.

Cuando ocurre que un estudiante es sorprendido copiándose me invade una profunda tristeza. Si hubiéramos controlado más no hubiera llegado a esa situación. Si hubiera controlado más. Pero yo no quería controlar más sino menos. Yo quiero parciales de carpeta abierta, Internet libre, libros online, cualquier recurso. No quiero controlar para que no me pasen y ser yo la que tiene el as en la manga y enorgullecerme de que me las sé todas. ¿Qué sé? ¿Sé impedir que el estudiante despliegue una estrategia alternativa al estudio? Esto es porque pido reproducción y no aplicación. Debería ser inútil copiarse. Debería ser inútil plantear una cuestión de ética o una cuestión psicológica o social en la trampa de evadir un control. ¿Es esto lo que les será más útil como profesionales?

Esto me entristece profundamente. Qué lejos estamos como docentes y como estudiantes de lograr de la universidad un espacio de conocimiento y aprendizaje.

Y evidentemente fallamos también en hacer germinar estos valores.


Buenas noches.


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