jueves, 7 de octubre de 2010

Sangrar por la herida III: los muertos vivos

En el post anterior, que no fue para nada académico, traté de describir qué es lo que pasa con la empresa y con el individuo cuando  se produce la caída del paraíso.Si bien se lee caprichoso y melodramático, en realidad tiene que ver con artículos leídos (por ejemplo:  WHY GRADE 'A' EXECS GET AN 'F' AS PARENTS), anécdotas referidas en el libro de Melamed "Empresas depredadoras", otros artículos y sobre todo, algunos comentarios leídos en las redes sociales como LinkedIn de las propias víctimas, de consultores, gerentes y demás.

Qué pasa luego con la persona depende de ella exclusivamente. En las redes sociales vemos como algunos se reposicionan con mayor o menor éxito, pero, ¿es este el caso de todos? 


Conozco también un caso, muy injusto, de la empresa en que trabajé antes. 


Un empleado que correspondía y era lógico ascender que por motivos que no me quedan claros, fue relegado a un escritorio al fondo del sector a hacer trabajo muy por debajo de su capacidad. En su lugar fue nombrado otro empleado, más inescrupuloso, con un conocimiento mucho menor y también menor efectividad. Convertido ya en amenaza por aquellos que lo relegaron o bien por los que tomaron su lugar, fue siendo trasladado cada vez más al fondo, más al anonimato. Yallí está hoy, aún en "actividad", esperando su jubilación, resignado y dolido. 

Éste es un caso de muerto vivo. 

¿Quiénes son los culpables?

Muchos dirán que este tipo de ascensos son políticos, pero el primero que se le negó no lo era, era un puesto bastante más técnico que finalmente ocupó un novato, que no era una mala persona y en una segunda oportunidad, por un empleado que surgió a la sombra de él, considerado por todos como bastante menos capaz.

La ley mira mal este tipo de cuestiones, sobre todo porque todos saben, no como en otros casos en que hay gente que ignora la situación. Pero hay complicidades, desde el dueño de la empresa hasta los gerentes, pares de aquel que primero lo relegó y puso en su lugar a un novato. 

Los muertos vivos no reaccionan. Quedan resignados, simplemente esperando. Son concientes de su situación. Los afecta pues sin duda han dado mucho a la empresa, aún podían dar mucho más, el puesto que ocupan no llega, por lejos, a desarrollar el total de sus conocimientos. Profesionalmente, es una persona completamente anulada, que dejó de crecer hace años. Hace 10 años, cuando yo dejé esa empresa.

Algunos no alcanzan a discriminar qué parte les toca del problema. Qué podrían haber hecho para evitar esta situación. ¿Qué es lo que hace que estas personas no se vayan? Tiene que ver con ellos y sus motivos más profundos. 

Pero eso no quita que sea un maltrato y que haya intencionalidad de maltratar. Intención de eliminar o neutralizar una amenaza (en este caso, al menos). También hay cómplices que consideran que la empresa (no ya la persona que dio origen a la situación, sino la "empresa") tiene derecho a este maltrato. Y ellos también dan por sentado que no deben actuar y no pueden hacerlo: no les compete, no les conviene, en definitiva, da lo mismo porque si no es uno es otro y la empresa sigue adelante.

Los otros miembros de la gerencia media adolecen de otros males, conozco allí mismo un caso de workaholism (adicción al trabajo), uno o más de burnout, streen y otros síndromes.

¿Por qué? Porque hace 10 años era una PYME, del tipo mediana y hoy es una empresa grande. La empresa en la que hoy trabajo ya era gigante cuando entré y no ha "crecido" de una forma tan notable, los casos allí que puedo observar (desde el llano) son levemente distintos. Yo no soy testigo de lo que ocurre en la gerencia media o alta.

¿Pueden crecer las empresas sin estos sacrificios?

¿Pueden crecer sin dar lugar a inescrupulosos, políticos dispuestos a sacrificar piezas, sacrificar horas de su vida, sacrificar salud?

Mi experiencia no llega a imaginar una respuesta. Del libro de Arie de Geus pareciera que sin el nivel de compromiso que "pide" este tipo de sacrificios, no hay crecimiento posible. Prometo continuar con mis lecturas, mis observaciones (in situ, por comentarios, en charlas informales o en redes, etc) para tratar de llegar a una respuesta.

Si entre los lectores de este post surge algún caso, no deje de escribirme contandome su experiencia indicando "no publicar" en su mensaje (caso contrario, será publicado tras la moderación).

Es importante contribuir y dar a conocer el daño, en las personas, sus familias y compañeros. Es avanzar en el intento de mejorar el ambiente laboral y aprovechar el intercambio para encontrar soluciones. 

A todos nos interesa que esto funcione. Yo salgo a las 7 de la mañana y llego, en promedio a las 18:30 de mi lugar de trabajo. Son casi 12 horas, y muchas veces son más. Paso (y todos pasan, como yo, esas y más horas, muchas más) casi todo el día allí. Si descontamos el tiempo de sueño, de aseo, de preparar bolsos, carteras, de contestar algún llamado, un mail, escribir un post, etc, es casi nada lo que nos queda para "vivir".

¿Se puede pedir a una persona que tiene a lo sumo 3 horas por día para sí mismo que estas cuestiones no los afecten severamente?

Buenos días. 





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miércoles, 6 de octubre de 2010

Sangrar por la herida II: la decisión

Cada tanto se intenta "mejorar" el potencial del área haciendo sesudos enroques o bien se evalúan los resultados y resulta que notan que algún patito se salió de la fila. No califica, no completó sus deberes, se le dio crédito e hizo un desastre, demasiado audaz, demasiado conservador, o le dio otro matiz que a la empresa no le gustó. O bien siempre fue un rebelde, un "innovador", o un "visionario" pero para otro universo, paralelo a éste y fue utilizado a sabiendas y dejado caer luego. Entonces alguien en desgracia.

Estos mismos autores (de Geus, Melamed) reconocen que esta futura víctima no puede ser despedida, por distintos motivos: se trata de un antiguo héroe ("héroe" es una palabra específica de la disciplina administrativa en el tema de cultura organizacional), o bien está investido por sus compañeros con atributos de liderazgo (ver organización informal según Flippo) que cada vez tiene menos que ver con el "liderazgo" académico o pseudoacadémico, de los cursos de management y los artículos de las revistas especializadas.

Si el nominado no puede renunciar, porque tal vez no hay suficiente mercado para él, por edad u otras características (este tema también es espinoso, porque también por este lado entramos en la ilegalidad) y no lo despiden (por más explícitos que sean o mucho que lo cansen) debe quedarse.

¿Qué ocurrirá con este individuo que por su calidad de tal, no puede dividir su historia (su presunto pasado glorioso), sus expectativas (desarrollo o bienestar económico) y sus obligaciones (sustento a su familia)?

Los psicólogos laborales pretenden que el individuo se divida, separe, se desmembre y rompa estas relaciones que lo hacen íntegro (al nivel que haya alcanzado, de newbie a gurú) y haga como que no pasa nada y acepte su nuevo destino de "muerto vivo" sin sufrir ningún síntoma de stress.

Una persona que sacrificó muchas actividades, relaciones y gambeteó responsabilidades familiares y se autoconvenció que delegó su presencia sin mella familiar, se encuentra con que le dieron vuelta la cara de una bofetada. Una novia ingrata, esa empresa. Una perra.

Podrá intentar no darse cuenta, pero de alguna forma sabe, que su apuesta fracasó. Que no vio crecer a sus hijos, o los eclipsó, o los hizo inútiles compensando con bienes y fiestas todos sus caprichos para comprar su afecto o su respeto, y los hizo insaciables en unos casos o apabullados e invadidos de superficialidades en otros. No tiene el respeto de sus compañeros y jefes y tampoco de su familia.

O bien ni siquiera formó una familia, o bien la perdió y ahora está solo y no encuentra ya placer en su trabajo.

Y puede ser que sienta que no le importa a nadie.

Cayó en desgracia y los que creía "amigos" que no eran más que compañeros de éxito, o tal vez más inocentemente, simples compañeros "de manada", que de a poco o abruptamente, lo abandonan a su suerte.

Y el tiempo pasó y si bien puede bajarse de la calesita, es inútil, porque el tiempo ido se llevó consigo las oportunidades.

Esto es muy claro en la película "en el aire", cuando comprueba que el rol que le asigna su familia es formal, distante, sin animosidad pero totalmente al margen. Nadie cuenta con él. Está, pero es prescindible y si sigue estando es como homenaje a algún pasado en el cual el afecto era tangible.

El paso del tiempo es también muy claro en la película "perdiendo el control", en donde el protagonista ni siquiera es conciente de en qué momento fue perdiendo presencia.

Es que la competencia es feroz, a veces no del todo limpia y es difícil sostenerse en la cima, o entre los favoritos, o, como dice de Geus, entre los escasos miembros selectos.

¿Qué hacemos con esta gente?

No los podemos despedir porque la corporación no quiere/puede/acepta pagar lo que debería o bien porque es un héroe caído en desgracia, o porque sabe, o porque era un buen tipo, así que pongámoslo en algún escritorio y que teja y desteja como Penélope hasta que se jubile sin honores. No más cenas ni más decisiones. No más ideas ni opiniones. Nos sale más barato, en todo sentido, pagarle un sueldo y neutralizarlo esperando que no moleste.

(Si sigue siendo un guerrero, sobrevivirá por su propio orgullo).

Perdón, ¿qué orgullo?

Buenos días.



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