miércoles, 17 de septiembre de 2014

Señaladores. Estado patriarcal. Estado proxeneta.

Hoy quería hacer unos señaladores de prueba. Pensaba ilustrar una rosa negra y agregar una frase feminista. Y empecé a buscar.

Ideas valiosas e interesantes hay montones. Pero frases que condensen varias de ellas o incluso sólo una, en pocas palabras, no hay tantas. No quedan tantas luego de descartar las efectistas, rimbombantes, los juegos de palabras, frases eufemísticas, políticamente correctas, o por el contrario sarcásticas o vengativas.

Y justo hoy quería hacer algunos señaladores. Y me faltaban las frases.

Las ilustraciones no son un problema, con práctica y varios ensayos llegaré a algo que me convenza. Como para ir amenizando, comparto los primeros ensayos porque lo del final no es tan frívolo.

Tengo poca práctica con la pluma pero en mi cabeza había dibujos en tinta.
Busqué fotos de rosas para hacer con tinta. Los primeros borradores en aguatinta y pluma:





Atropellada, hice mi primer intento de señaladores en papel fotográfico para impresora pero no quedé conforme, así que desistí de hacer rosas por mi cuenta.


Finalmente tomé una rosa, la desaturé, la pasé un filtro para pasar a perfiles, la imprimí y la pinté.  No quedé conforme e intenté una silueta recostada, pero tampoco me gustó.

Luego ensayé varias siluetas femeninas de pie y avanzando juntas. Conceptualmente me parecía mejor. Sin embargo estas siluetas me llevarán más trabajo pues de hacerlo querría representar varios tipos de etnias, mestizajes, alturas, proporciones, edades. Y con pocos trazos, algo sintético. Pero ya no me resulta tan rápido llevar lo que hay en mi imaginación al papel. He abandonado el hábito del dibujo.

Igualmente la rosa negra me sigue pareciendo un símbolo muy fuerte, lleno de significados, por ser flor, tan poblada a veces o con tantas variedades, tener espinas y ser negra, o sea, no tener color.

Pero miraba los señaladores y no sentía que estuviera encontrando una idea fuerte para representar. Que no necesariamente quedaría representada con la rosa que me tiene enamorada.

Y seguí buscando.

Y encontré.

Encontré dos mujeres que me dieron 4 palabras. Estado patriarcal, estado proxeneta.

Es del libro "Ninguna mujer nace para puta" de María Galindo y Sonia Sánchez, del colectivo "Mujeres creando".

El libro (que aún no leí pero sí algunas ideas, sobre todo las que refieren a esas cuatro palabras), se puede descargar en forma gratuita de:
http://www.lahaine.org/mundo.php/manifestacion-antitaurina-manana-en-bilb

Dice  Sonia en el capítulo 4 del libro:

"Si me pongo en el lugar de la puta, como puta sólo he conocido al proxeneta. Todo a mi alrededor ha sido explotadores y parásitos. ¿Qué es ser explotador? Es algo que vive de mí, de mi fuerza bruta, de lo que yo puedo producir con mi cuerpo, con mi saber. Sentí que el Estado era eso. Cuando estaba exigiendo Educación y Trabajo, el Estado me respondía con esa caja de alimentos y forros para subalimentarme y que yo siguiera reflexionando. Yo dije "Diablos, yo no pido eso". ¿Qué está pasando ahí? ¿Qué es eso? Si yo estoy pidiendo una cosa, pero me dan otra que me sigue sosteniendo en la prostitución. (...) ¿Quién me sostenía a mí, dentro de la prostitución y en la esquina? El proxeneta. De otra forma también la caja de alimentos sumada a esos forros me seguían sosteniendo en este lugar. Y te digo la caja como una forma representativa de todos los famosos programas de "inclusión social", que son programas que sostienen las cosas como están. Y eso es lo que hace el proxeneta: te sostiene ahí, no te deja crecer y, sobre todo, no te deja pensar. Yo sentí que el Estado me sigue sosteniendo ahí con sus programas."

Igual estoy muy lejos de representar algo fuerte con esas 4 palabras. Pero la idea podría llegar a estar.

¿Señaladores que señalan al Estado patriarcal, al Estado proxeneta?

Tal vez la cosa tenga que venir por ahí.


Buenas tardes.





DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD: Todas las afirmaciones de este blog son libres interpretaciones mías, sujetas a posibles, abruptos y arbitrarios cambios de opinión sin aviso previo.

martes, 16 de septiembre de 2014

Dormir al sol.

En cada cual la obra del autor se convierte en otra obra.

Para el comentarista que escribió en la contratapa de "Dormir al sol", ésta es una: "Brillante parábola en clave satírica sobre el amor y la identidad personal".

Sin embargo cuando yo la leí, construí otra cosa en mi interior. Yo leí un montón de parábolas sobre el autoritarismo.

Yo leí aceptación incuestionada del derecho del otro con "autoridad profesional" sobre cada cual, la indefensión ante la confianza ciega ante el saber (secreto?) del otro. Leí también la aceptación de un supuesto "mejoramiento" (de las personas) en virtud del pensamiento de un otro irrespetuoso de aquello que estamos dispuestos a tolerar por conservar lo que nos es familiar (una persona "peor" o menos equilibrada) o lo que amamos sin mucha explicación. Cómo, el criterio del otro invade y reemplaza al propio. El autoritarismo tecnócrata: del que sabe y decide por cada cual.

¿Identidad? Tal vez, pero no en el sentido en que lo plantea el comentarista que selecciona la frase: "No sé cómo ni por qué me dio por preguntarme quién estaba mirándome desde los ojos de Diana."

Tal vez mejor la construcción del otro, la otredad. ¿Quién es Diana? ¿Qué Diana ha construido Bordenave? ¿Esa Diana que ve o esa otra que adivina distinta y no reconoce?

También leí la desprotección.

Almas trasplantadas, almas humanas en cuerpos no humanos, sometidos a un disciplinamiento a través de un adiestramiento. Una metáfora de la prisión a los distintos.

Almas humanas (o contingentes, o "ni buenas ni malas") abandonadas, sin libertad, al arbitrio de otro que pretende cambiarlxs por quienes encajen mejor en el statu quo, según un criterio completamente ajeno y hermético-erudito. Una sociedad adoctrinada donde el que no está de acuerdo es reemplazado, es transformado en un otro replicante del libreto social permitido, en un reproductor de la lógica de lo que "está bien".

Leí también la mansedumbre de la confianza, la no resistencia a la arbitrariedad. Los personajes actúan como ganado, se dejan conducir, sin cuestionar ni protestar. Y esperan, sin importunar, alguna resolución favorable. Si una sensación desagradable me instaló la novela desde el inicio fue el reconocimiento de ese espíritu de ganado que muestran los personajes.

"-Descartes no se equivocó en lo principal. El alma está en el cerebro y podemos aislarla.
-¿Cómo lo sabe?
Contestó simplemente:
-Porque la hemos aislado."

Buenos días.

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